Causas y tratamiento de la ansiedad sesión formativa — Dr. Marco Eduardo Murueta (sesión formativa)
Resumen general
Esta sesión formativa, organizada por la Asociación Mexicana de Alternativas en Psicología (Amapsi), abordó las causas y el tratamiento de la ansiedad desde la perspectiva de la Teoría de la Praxis. Marco Eduardo Murueta presentó un modelo integral que concibe la ansiedad como la energía base de la vida animal y psicológica humana, diferenciando entre ansiedad funcional (eustrés) y patológica (distrés), y proponiendo un protocolo terapéutico de 10 pistas para su tratamiento.
Conceptos clave y teorías
- Ansiedad como energía base: La ansiedad es la energía general que se expresa a través de las diversas emociones; sin ella no hay movimiento animal ni humano.
- Eustrés vs. Distrés: El eustrés es la ansiedad elevada útil para lograr propósitos; el distrés es la ansiedad elevada patológica que implica un desgaste mayor al razonable.
- Teoría de la Praxis: Marco teórico desarrollado por Marco Eduardo Murueta que concibe la ansiedad como praxis (proceso psicológico) y propone un modelo de tratamiento basado en la estructuración emocional, la narrativa y la acción.
- Fluidez vs. estancamiento de la ansiedad: La ansiedad patológica surge cuando la energía no fluye hacia niveles superiores de expresión y se estanca, generando síntomas crónicos.
- Niveles de expresión emocional: Siete niveles que van desde lo corporal-hormonal hasta la acción social, rituales y política.
- 5 variables para medir el estrés: Intensidad, frecuencia, duración, antigüedad y nitidez/confusión sobre la causa.
- Paliativos del estrés: Mecanismos transitorios como la búsqueda compulsiva de placer sensorial, hacer sufrir a otros, rigidez conceptual y evasión/escape psicológico.
- Protocolo de 10 pistas terapéuticas: Desde la intervención sintomática hasta el apoyo biomédico, pasando por narrativa, ejercicios terapéuticos, realización vocacional, formación afectiva, estética, psicoeducación, narrativa histórica y trascendencia.
Preguntas importantes planteadas
- ¿Cuál es la relación entre el trastorno de ansiedad y el trastorno de pánico?
- ¿Qué tan recomendable es el uso de ansiolíticos en adolescentes tras la pandemia?
- ¿Cómo se puede tratar la somatización del estrés (erupciones cutáneas, enfermedades crónicas)?
- ¿Puede el tratamiento psicoterapéutico aplicarse de forma indirecta cuando el paciente no desea asistir a terapia?
- ¿Cuál es el papel de la marihuana y el CBD como ansiolíticos?
- ¿Cómo tratar el insomnio recurrente?
Puntos clave y objetivos de aprendizaje
- La ansiedad es la energía base de la vida animal y humana; sin ella no existe movimiento ni acción.
- La ansiedad se vuelve patológica cuando se estanca y no fluye hacia niveles superiores de expresión emocional.
- Existen 12 causas identificadas del estrés, que van desde la violencia y la frustración hasta el hacinamiento, el aislamiento afectivo y la monotonía.
- El estrés patológico se mide a través de cinco variables: intensidad, frecuencia, duración, antigüedad y nitidez de la causa.
- El protocolo terapéutico de la Teoría de la Praxis contempla 10 pistas de intervención que abordan desde los síntomas físicos hasta la trascendencia social.
- La conexión emocional (mancuerna, grupo primario, grupo secundario) y la vocación son elementos esenciales para la salud psicológica y la reducción del estrés.
- El apoyo biomédico (psiquiátrico) es conveniente a partir del nivel 3 de estrés, necesario en el nivel 4 e indispensable en el nivel 5.
- Las drogas y conductas adictivas son paliativos transitorios del estrés, no alternativas terapéuticas.
- La distribución equilibrada del tiempo en actividades (trabajo, ejercicio, convivencia, descanso, diversión) es un factor protector contra el estrés patológico.
- Las enfermedades crónicas pueden ser interpretadas semiótica y psicológicamente como expresiones estancadas de la ansiedad, con resultados terapéuticos prometedores.
Tema 1: Naturaleza y definición de la ansiedad
La ansiedad es concebida, desde la Teoría de la Praxis, como la energía general que subyace a toda la vida animal y humana. No se trata de un fenómeno exclusivamente patológico, sino de la base misma del movimiento, la atención y la acción. En los seres humanos, esta energía se configura como praxis, es decir, como proceso psicológico orientado a la acción. La ansiedad genera una tensión natural desde el momento en que una persona despierta, y se expresa a través de las diversas emociones: el miedo, el enojo, la tristeza y la alegría son todas formas en que la ansiedad fluye y se canaliza.
Cuando la ansiedad es elevada y útil para lograr un propósito con un esfuerzo razonable, se denomina eustrés. Cuando es elevada, inútil o implica un desgaste desproporcionado, se denomina distrés o ansiedad patológica. Los síntomas de la ansiedad alta incluyen elevación de la frecuencia cardíaca, dificultades respiratorias, tensión muscular, insomnio, rumiación, impulsividad, compulsividad, irritabilidad y, en los casos más graves, desesperación e intentos de suicidio.
Marco Eduardo Murueta identificó 22 emociones básicas, organizadas en pares de tensión-relajación (por ejemplo: tristeza-alegría, miedo-seguridad, enojo-satisfacción, desesperanza-entusiasmo), y señaló que la salud psicológica implica la capacidad de transitar de las emociones de tensión hacia sus contrapartes de ecuanimidad.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta: ¿Cuál es la relación entre el trastorno de ansiedad y el trastorno de pánico?
Respuesta (Marco Eduardo Murueta): El pánico es la ansiedad elevada al nivel 5 de miedo, es decir, un miedo desmesurado ante situaciones que pueden o no representar un peligro real. En ese estado, la persona pierde la capacidad de razonar. También existen equivalentes del pánico en otras emociones, como los arrebatos de furia extrema. Lo importante es comprender estos fenómenos dentro de la escala de 5 niveles de intensidad emocional.
Tema 2: Causas del estrés patológico
Marco Eduardo Murueta presentó 12 causas identificadas del estrés patológico:
- Ser objeto de violencia corporal, verbal o simbólica (incluyendo catástrofes y accidentes).
- Frustración, fracaso o estancamiento ante metas no logradas.
- Presiones, coacciones o exigencias desmesuradas, incluidas las autoexigencias.
- Esfuerzos excesivos prolongados o falta de descanso (se recomienda un máximo de 9 horas de trabajo diario, incluyendo trabajo doméstico).
- Ocio prolongado y aburrimiento (la falta de trance activo genera angustia existencial).
- Acusaciones, reproches o sensación de culpa y arrepentimiento.
- Inhibición y cohibición (no poder expresar lo que se siente o desea).
- Abandono, aislamiento y superficialidad afectiva prolongados (causa central en los siglos XX y XXI).
- Estrés postraumático derivado de traumas vividos.
- Hacinamiento o encierro prolongado (incluyendo el exceso de trabajo en casa u homeoffice).
- Desorden excesivo o, por el contrario, orden excesivo (se recomienda una proporción de 70% orden y 30% desorden).
- Falta o exceso de planeación, monotonía y falta de diversión.
Se destacó que el estrés es equivalente a la neurosis, y que cuando se hace crónico (presente más del 40% del tiempo con más del 40% de intensidad) constituye un padecimiento que requiere atención psicoterapéutica.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta: ¿Cómo se puede tratar la somatización del estrés, como erupciones cutáneas en momentos de estrés?
Respuesta (Marco Eduardo Murueta): Las manifestaciones corporales como erupciones, gastritis o colitis crónicas son expresiones de una ansiedad que no ha fluido hacia niveles superiores (narrativa, acción). Desde la Teoría de la Praxis se trabaja la interpretación semiótica de estas expresiones corporales, de manera análoga a la interpretación de los sueños. Se han obtenido resultados positivos con enfermedades crónicas como gastritis y colitis, y se proyecta investigación con cáncer y diabetes.
Tema 3: Medición del estrés patológico
Para dar precisión diagnóstica al estrés, Marco Eduardo Murueta propuso cinco variables de medición, cada una con una escala de 5 niveles (leve a muy alto):
- Intensidad: Desde disimular el malestar (nivel 1) hasta acciones violentas graves hacia sí mismo o hacia otros (nivel 5).
- Frecuencia: Desde 2 episodios al mes (nivel 1) hasta 5–7 episodios semanales o estrés continuo (nivel 5).
- Duración: Desde 31 minutos a 2 horas (nivel 1) hasta más de 16 horas (nivel 5).
- Nitidez: Desde causas muy claras y proporcionales (nivel 1) hasta ausencia total de conciencia sobre las causas (nivel 5).
- Antigüedad: Desde 3 a 6 meses (nivel 1) hasta más de 5 años (nivel 5).
El promedio de estas cinco variables permite obtener un índice global de estrés. Un promedio de nivel 4 o 5 corresponde a lo que la psiquiatría denomina trastorno límite de la personalidad. Se utiliza la escala A‑MAS (estandarizada por Amapsi hace aproximadamente 20 años) como instrumento de medición complementario.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta: ¿Se puede complementar el diagnóstico con alguna prueba?
Respuesta (Marco Eduardo Murueta): Sí. Amapsi estandarizó la escala A‑MAS (escala de ansiedad para adultos y para estudiantes) hace aproximadamente 20 años. Es la prueba directa que se conoce sobre ansiedad y estrés desde esta perspectiva teórica.
Tema 4: Protocolo de tratamiento del estrés (10 pistas terapéuticas)
Marco Eduardo Murueta presentó un protocolo terapéutico estructurado en 10 pistas de intervención:
- Pista sintomática: Respiración profunda, relajación muscular guiada, hipnosis relajante, Mindfulness, actividades creativas y distractores agradables. Sus efectos duran un máximo de 48 horas; es útil para reducir el nivel de estrés y facilitar otras intervenciones, pero no resuelve la causa.
- Narrativa actual: Escucha activa de vivencias recientes, exploración de eventos agradables, comprensión y alianza terapéutica ante la vivencia más desagradable, y reflexión compartida sobre formas de afrontamiento.
- Ejercicios terapéuticos: Incluyen ejercicios de autoreconocimiento (cualidades, habilidades, personas queridas), autoconocimiento y priorización de gustos e intereses, entre otros.
- Realización y afrontamiento: Identificación de vocaciones e intereses personales, estructuración de deseos priorizados, generación de propósitos de acción y diseño de estrategias de afrontamiento ante situaciones desagradables recurrentes.
- Formación afectiva: Construcción de la constelación afectiva del paciente: mancuerna (persona de máxima confianza), grupo primario (familiares y personas cercanas) y grupo secundario (amistades). Se enfatiza la importancia del contacto visual y corporal afectivo, y del sentido de pertenencia.
- Pista estética: Música relajante, cuidado de la apariencia personal y del entorno, visita a lugares agradables, películas con predominancia afectiva (se recomendó Memorias de Antonia), y apreciación de obras artísticas clásicas y contemporáneas.
- Informaciones relevantes (psicoeducación): Proporcionar al paciente información comprensible sobre su padecimiento y sus causas.
- Narrativa histórica: Trabajo con el presente, el pasado y el futuro del paciente; bordeamiento gradual de eventos traumáticos; reestructuración emocional y diseño del proyecto de vida.
- Trascendencia: Ayudar a otros como forma de superar el propio estrés; participación en grupos de apoyo; realización de materiales (escritos, audios, videos) para beneficio de otros.
- Apoyo biomédico: Evitar sustancias estimulantes (café, Coca Cola, té negro, bebidas energizantes), hábitos de aseo personal, ejercicio moderado (mínimo 15 minutos diarios), y consulta psiquiátrica cuando el estrés alcanza nivel 3 (conveniente), nivel 4 (necesario) o nivel 5 (indispensable).
Se presentó también el triángulo virtuoso de la psicoterapia, que articula la estructuración emocional a través de la narrativa, la generación de propósitos y la acción con efectos físicos y sociales calculados, en un ciclo continuo de reorganización emocional.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (Elvia): Una vez concluido el tratamiento con ansiolíticos en niveles 4 y 5, ¿se puede regresar a las otras pistas que no requieren medicación?
Respuesta (Marco Eduardo Murueta): Sí. Las pistas son paralelas y simultáneas. La psicoterapia debe continuar junto con el apoyo de ansiolíticos. Conforme avanza la psicoterapia, los ansiolíticos dejan de ser necesarios. Es importante la coordinación con el psiquiatra, quien generalmente es accesible para ajustar la medicación según el avance del paciente.
Pregunta: ¿Qué tan recomendable es el uso de ansiolíticos en adolescentes tras la pandemia?
Respuesta (Marco Eduardo Murueta): Se recomienda no utilizar medicamentos hasta el nivel 3 de estrés. A partir del nivel 4 es necesario el apoyo psiquiátrico, y en el nivel 5 es indispensable. En niveles 1 y 2, la psicoterapia es suficiente.
Pregunta: ¿Cómo abordar el insomnio recurrente?
Respuesta (Marco Eduardo Murueta): Se recomienda higiene del sueño (horario regular, evitar dormir durante el día, eliminar sustancias estimulantes) combinada con la reducción del estrés a través de las pistas terapéuticas descritas: conexión emocional, vocación satisfactoria, grupo primario y secundario. Se mencionó el caso de una paciente de 72 años cuyo insomnio se resolvió al incorporarse al INAPAM y desarrollar vida social activa.
Tema 5: Distribución del tiempo para la salud psicológica
Marco Eduardo Murueta presentó una propuesta de distribución equilibrada del tiempo como factor protector contra el estrés patológico:
- Trabajo: Mínimo 3 veces por semana, máximo 6; entre 2 y 9 horas diarias (incluyendo trabajo doméstico).
- Ejercicio moderado: Mínimo 3 veces por semana, máximo 6; al menos 15 minutos diarios.
- Conversación íntima (díada): Mínimo 3 veces por semana, máximo 7; entre 30 minutos y 2 horas por ocasión.
- Juego (incluidos videojuegos): Mínimo 2 veces por semana, máximo 7; entre 30 minutos y 2 horas.
- Diversión fuera de casa con otras personas: Mínimo 1 vez por semana, máximo 3; entre 2 y 10 horas.
- Descanso a solas: Mínimo 2 veces por semana, máximo 6; entre 20 minutos y 2 horas.
- Comidas: 2 a 3 veces al día; entre 1 y 2 horas por comida.
- Televisión y redes sociales: Mínimo 2 veces por semana, máximo 6; entre 30 minutos y 2 horas.
- Llamadas telefónicas: Mínimo 3 veces por semana, máximo 7; entre 15 minutos y 2 horas.
- Sueño: 7 noches por semana; entre 6 y 9 horas.
Se enfatizó que el uso de dispositivos electrónicos superior a 2 horas diarias en promedio comienza a obstruir otras áreas de la vida y genera ansiedad, especialmente en niños y adolescentes.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (julieta): ¿Cómo ve el enfoque de salud integrativa que combina respiración, alimentación, probióticos, acupuntura y aromaterapia para el manejo de la ansiedad?
Respuesta (Marco Eduardo Murueta): Se valora positivamente la apertura de estos enfoques, aunque se prefiere hablar de salud integral más que integrativa. Lo esencial, desde la Teoría de la Praxis, son las causas vivenciales (aislamiento, falta de vocación, ausencia de conexión emocional). Los tratamientos complementarios son válidos, pero no sustituyen la conexión emocional y la realización vocacional, que son los elementos centrales de la salud psicológica.
Próximos pasos y tareas
- Amapsi continuará ofreciendo sesiones formativas sobre otros temas relevantes; se invita a los participantes a estar atentos a las próximas convocatorias.
- Se planea una sesión formativa sobre interpretación de enfermedades crónicas, para la cual se busca un voluntario con algún padecimiento crónico (gastritis, colitis, fibromialgia, psoriasis, artritis u otro) que desee participar en una demostración en línea. María Irene manifestó interés en participar.
- Se planea también una sesión formativa sobre interpretación de sueños.
- Quienes deseen constancia de participación deben realizar el pago de 150 pesos a la cuenta SANTANDER No. 60–60778829‑4 (CLABE interbancaria: 014420606077882946, a nombre de María del Rosario Monroy) y enviar el comprobante con nombre completo a pagos@amapsi.org.
- Quienes deseen incorporarse a los grupos de Amapsi pueden compartir su número de WhatsApp con Rosario o utilizar el enlace proporcionado en el chat.
- Para información sobre diplomados (Formación de Psicoterapeutas, Psicología Clínica), escribir al 7222619650.
- El diplomado de Formación de Psicoterapeutas en línea está en curso; la siguiente edición inicia en octubre. Es posible incorporarse a la edición actual con una o dos sesiones de retraso.
- Para contactar a Marco Eduardo Murueta: correo murueta@amapsi.org y WhatsApp 55 85 70 83 20.
Recursos complementarios
- Película recomendada: Memorias de Antonia — Se recomienda por la actitud serena y ecuánime de su protagonista, como ejemplo de buen vivir y reducción del estrés. También se menciona como recurso para revalorar el papel de las mujeres.
- Poesía recomendada: Reír llorando — Poema que ilustra la angustia existencial y el vacío emocional descritos por Heidegger; se sugiere su lectura para comprender la ansiedad sin motivo aparente.
- Escala A‑MAS: Instrumento de medición de ansiedad estandarizado por Amapsi, disponible en versión para adultos y para estudiantes. Para información sobre cómo obtenerla, contactar a Amapsi.
- Libros de la Teoría de la Praxis (Marco Eduardo Murueta):
- Psicología y Teoría de la Praxis: Conceptos Básicos (Tomos 1 y 2) — El capítulo 8 del Tomo 1 aborda salud psicológica y sociedad contemporánea.
- Psicoterapia de pareja, familiar y grupal con la Teoría de la Praxis.
- Psicología de la Violencia (Tomos 1 y 2).
- Diplomados Amapsi: Formación de Psicoterapeutas y Diplomado en Psicología Clínica. Incluyen materiales grabados, lecturas, podcasts, cuadros sinópticos, esquemas, cuestionarios y apoyo de inteligencia artificial (tutor Amapsi). Información: 7222619650.
- Revista Alternativas en Psicología y Revista Simbiosis (educación y psicología), publicadas por Amapsi, disponibles para consulta.
- Página de Facebook de Amapsi: La grabación de esta sesión estará disponible en la página de Facebook y en los grupos de Amapsi.
Jornada de presentación de diplomados AMAPSI
Videos de la jornada
Diplomado en formación de psicoterapeutas — Dr. Marco Eduardo Murueta Reyes
Diplomado en psicología infantil: Desarrollo, alternativas educativas y psicoterapia — Mtra. Claudia Ivvet Fiesco Chicho
Diplomado en terapia cognitivo conductual aplicada a casos prácticos — Mtra. Yolanda Campos de Jesús
Diplomado en psicometría y evaluación psicológica — Mtra. Angélica Leticia de Urquijo
Diplomado en peritaje psicológico y psicología forense — Mtra. Aymara Maricela Mancilla Martínez
Diplomado en psicología y psicoterapia infantil — Mtra. Claudia Ivvet Fiesco Chicho
Diplomado en psicología clínica — Diplomados en modalidad abierta — Dr. Marco Eduardo Murueta
Hacia un nuevo modelo educativo integral en la Sociedad del Afecto
Psicología: Teoría de la Praxis. Dr. Marco Eduardo Murueta
El desgaste silencioso que afecta nuestro desarrollo emocional. Exigirnos sin cuidarnos
Dirce Rubí Hurtado
Maestra en Psicología Clínica y alumna de AMAPSI
psicologadircer@gmail.com
Desde muy temprano aprendemos que esforzarnos es valioso, que cumplir es necesario y que exigirnos es parte de crecer. En muchos contextos familiares, escolares y sociales, la exigencia se presenta como sinónimo de responsabilidad, fortaleza o madurez. Poco a poco, esta idea se integra a nuestra forma de vivir, al punto de que exigirse y cumplir en tiempo y forma deja de ser una elección y se convierte en una manera automática de relacionarnos con nosotros mismos.
El problema no es el esfuerzo ni la disciplina en sí, sino cuando la exigencia se vuelve constante, rígida y sin espacios de cuidado. Cuando solo sabemos avanzar empujándonos, sin escucharnos, el desarrollo emocional comienza a construirse desde el desgaste y no desde el equilibrio.
Hacer una pausa, incluso breve, suele generar culpa. Detenernos cinco minutos, sentarnos sin “producir” o simplemente tomar un respiro puede vivirse como flojera, debilidad o pérdida de tiempo. Esta culpa no aparece por casualidad: es el resultado de una exigencia internalizada que nos dice que siempre deberíamos estar haciendo más.
Sin embargo, desde un punto de vista emocional y físico, la pausa no es un lujo, sino una necesidad básica. El cuerpo y la mente requieren momentos de descanso para regularse, procesar y recuperarse. Cuando no nos permitimos pausar, el cansancio se acumula y el desgaste se vuelve silencioso, pero constante.
Con el paso del tiempo, esta exigencia sostenida va formando una voz interna dura, crítica y poco compasiva. Es la voz que minimiza los logros, que insiste en que “no es suficiente” o que siempre hay algo más “importante” que hacer antes de poder descansar o sentirse en paz. Esta voz suele ignorar todo lo que hemos sostenido emocionalmente a lo largo de la vida: responsabilidades, decisiones, cuidados y esfuerzos que no siempre son visibles, generando una sensación persistente de insatisfacción personal.
El desarrollo emocional no se limita a crecer, avanzar o lograr metas. También implica aprender a cuidarse, a reconocerse y a respetar las propias necesidades emocionales y físicas. Crecer sin cuidado puede llevar a resultados visibles, pero a un alto costo interno. Emoción y cuerpo funcionan como un sistema integrado; cuando ignoramos señales de cansancio, tensión o malestar, el cuerpo termina expresando lo que la mente no ha podido escuchar.
En muchas etapas de la vida se instala la idea de que, al alcanzar ciertos logros o estabilidad material, la satisfacción llegará por sí sola. Sin embargo, cuando la exigencia interna no se revisa, los logros pueden convertirse en nuevas fuentes de presión.
Tener más no siempre se traduce en estar mejor. En ocasiones, la búsqueda constante de resultados incrementa la insatisfacción y refuerza la autoexigencia, dejando poco espacio para disfrutar lo alcanzado y reconocer el propio valor.
El autocuidado no es un premio ni algo que se concede solo después de cumplir con todo. Tampoco es un acto egoísta. Es una responsabilidad personal que implica reconocer nuestras necesidades emocionales y físicas y atenderlas de manera consciente. Nadie más puede hacerlo por nosotros. Asumir esta responsabilidad es revisar cómo nos exigimos, qué tanto nos escuchamos y si estamos dispuestos a incluirnos en la lista de prioridades de nuestra propia vida.
Cuidarse no significa únicamente detener el cuerpo. Muchas personas hacen una pausa física mientras la mente sigue atrapada en pendientes, preocupaciones o exigencias futuras. El cuidado real implica estar presentes y permitirnos disfrutar la pausa sin castigarnos mentalmente. Tomar un café contigo, salir a caminar, convivir con otras personas, o simplemente guardar silencio pueden convertirse en espacios de conexión y apapachos cuando se viven sin culpa y con atención plena.
La coherencia personal se construye cuando la forma en que nos exigimos es compatible con lo que necesitamos emocional y físicamente. La manera en que nos hablamos, el tono de nuestra voz interna y cómo nos tratamos influyen directamente en nuestro bienestar. Una exigencia consciente acompaña, orienta y cuida. El autocuidado permite avanzar con mayor ecuanimidad, poco a poco, sin caer en una autoexigencia que termina forzando más de lo que sostiene.
¿La forma en que hoy nos exigimos nos está ayudando a crecer… o nos está desgastando silenciosamente?
