Causas y tratamiento de la ansiedad sesión formativa — Dr. Marco Eduardo Murueta (sesión formativa)

Resumen general

Esta sesión for­ma­ti­va, orga­ni­za­da por la Aso­cia­ción Mexi­ca­na de Alter­na­ti­vas en Psi­co­lo­gía (Amap­si), abor­dó las cau­sas y el tra­ta­mien­to de la ansie­dad des­de la pers­pec­ti­va de la Teo­ría de la Pra­xis. Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó un mode­lo inte­gral que con­ci­be la ansie­dad como la ener­gía base de la vida ani­mal y psi­co­ló­gi­ca huma­na, dife­ren­cian­do entre ansie­dad fun­cio­nal (eus­trés) y pato­ló­gi­ca (dis­trés), y pro­po­nien­do un pro­to­co­lo tera­péu­ti­co de 10 pis­tas para su tra­ta­mien­to.

Conceptos clave y teorías

  • Ansie­dad como ener­gía base: La ansie­dad es la ener­gía gene­ral que se expre­sa a tra­vés de las diver­sas emo­cio­nes; sin ella no hay movi­mien­to ani­mal ni humano.
  • Eus­trés vs. Dis­trés: El eus­trés es la ansie­dad ele­va­da útil para lograr pro­pó­si­tos; el dis­trés es la ansie­dad ele­va­da pato­ló­gi­ca que impli­ca un des­gas­te mayor al razo­na­ble.
  • Teo­ría de la Pra­xis: Mar­co teó­ri­co desa­rro­lla­do por Mar­co Eduar­do Murue­ta que con­ci­be la ansie­dad como pra­xis (pro­ce­so psi­co­ló­gi­co) y pro­po­ne un mode­lo de tra­ta­mien­to basa­do en la estruc­tu­ra­ción emo­cio­nal, la narra­ti­va y la acción.
  • Flui­dez vs. estan­ca­mien­to de la ansie­dad: La ansie­dad pato­ló­gi­ca sur­ge cuan­do la ener­gía no flu­ye hacia nive­les supe­rio­res de expre­sión y se estan­ca, gene­ran­do sín­to­mas cró­ni­cos.
  • Nive­les de expre­sión emo­cio­nal: Sie­te nive­les que van des­de lo cor­po­ral-hor­mo­nal has­ta la acción social, ritua­les y polí­ti­ca.
  • 5 varia­bles para medir el estrés: Inten­si­dad, fre­cuen­cia, dura­ción, anti­güe­dad y nitidez/confusión sobre la cau­sa.
  • Palia­ti­vos del estrés: Meca­nis­mos tran­si­to­rios como la bús­que­da com­pul­si­va de pla­cer sen­so­rial, hacer sufrir a otros, rigi­dez con­cep­tual y evasión/escape psi­co­ló­gi­co.
  • Pro­to­co­lo de 10 pis­tas tera­péu­ti­cas: Des­de la inter­ven­ción sin­to­má­ti­ca has­ta el apo­yo bio­mé­di­co, pasan­do por narra­ti­va, ejer­ci­cios tera­péu­ti­cos, rea­li­za­ción voca­cio­nal, for­ma­ción afec­ti­va, esté­ti­ca, psi­co­edu­ca­ción, narra­ti­va his­tó­ri­ca y tras­cen­den­cia.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Cuál es la rela­ción entre el tras­torno de ansie­dad y el tras­torno de páni­co?
  • ¿Qué tan reco­men­da­ble es el uso de ansio­lí­ti­cos en ado­les­cen­tes tras la pan­de­mia?
  • ¿Cómo se pue­de tra­tar la soma­ti­za­ción del estrés (erup­cio­nes cutá­neas, enfer­me­da­des cró­ni­cas)?
  • ¿Pue­de el tra­ta­mien­to psi­co­te­ra­péu­ti­co apli­car­se de for­ma indi­rec­ta cuan­do el pacien­te no desea asis­tir a tera­pia?
  • ¿Cuál es el papel de la marihua­na y el CBD como ansio­lí­ti­cos?
  • ¿Cómo tra­tar el insom­nio recu­rren­te?

Puntos clave y objetivos de aprendizaje

  • La ansie­dad es la ener­gía base de la vida ani­mal y huma­na; sin ella no exis­te movi­mien­to ni acción.
  • La ansie­dad se vuel­ve pato­ló­gi­ca cuan­do se estan­ca y no flu­ye hacia nive­les supe­rio­res de expre­sión emo­cio­nal.
  • Exis­ten 12 cau­sas iden­ti­fi­ca­das del estrés, que van des­de la vio­len­cia y la frus­tra­ción has­ta el haci­na­mien­to, el ais­la­mien­to afec­ti­vo y la mono­to­nía.
  • El estrés pato­ló­gi­co se mide a tra­vés de cin­co varia­bles: inten­si­dad, fre­cuen­cia, dura­ción, anti­güe­dad y niti­dez de la cau­sa.
  • El pro­to­co­lo tera­péu­ti­co de la Teo­ría de la Pra­xis con­tem­pla 10 pis­tas de inter­ven­ción que abor­dan des­de los sín­to­mas físi­cos has­ta la tras­cen­den­cia social.
  • La cone­xión emo­cio­nal (man­cuer­na, gru­po pri­ma­rio, gru­po secun­da­rio) y la voca­ción son ele­men­tos esen­cia­les para la salud psi­co­ló­gi­ca y la reduc­ción del estrés.
  • El apo­yo bio­mé­di­co (psi­quiá­tri­co) es con­ve­nien­te a par­tir del nivel 3 de estrés, nece­sa­rio en el nivel 4 e indis­pen­sa­ble en el nivel 5.
  • Las dro­gas y con­duc­tas adic­ti­vas son palia­ti­vos tran­si­to­rios del estrés, no alter­na­ti­vas tera­péu­ti­cas.
  • La dis­tri­bu­ción equi­li­bra­da del tiem­po en acti­vi­da­des (tra­ba­jo, ejer­ci­cio, con­vi­ven­cia, des­can­so, diver­sión) es un fac­tor pro­tec­tor con­tra el estrés pato­ló­gi­co.
  • Las enfer­me­da­des cró­ni­cas pue­den ser inter­pre­ta­das semióti­ca y psi­co­ló­gi­ca­men­te como expre­sio­nes estan­ca­das de la ansie­dad, con resul­ta­dos tera­péu­ti­cos pro­me­te­do­res.

Tema 1: Naturaleza y definición de la ansiedad

La ansie­dad es con­ce­bi­da, des­de la Teo­ría de la Pra­xis, como la ener­gía gene­ral que sub­ya­ce a toda la vida ani­mal y huma­na. No se tra­ta de un fenó­meno exclu­si­va­men­te pato­ló­gi­co, sino de la base mis­ma del movi­mien­to, la aten­ción y la acción. En los seres huma­nos, esta ener­gía se con­fi­gu­ra como pra­xis, es decir, como pro­ce­so psi­co­ló­gi­co orien­ta­do a la acción. La ansie­dad gene­ra una ten­sión natu­ral des­de el momen­to en que una per­so­na des­pier­ta, y se expre­sa a tra­vés de las diver­sas emo­cio­nes: el mie­do, el eno­jo, la tris­te­za y la ale­gría son todas for­mas en que la ansie­dad flu­ye y se cana­li­za.

Cuan­do la ansie­dad es ele­va­da y útil para lograr un pro­pó­si­to con un esfuer­zo razo­na­ble, se deno­mi­na eus­trés. Cuan­do es ele­va­da, inú­til o impli­ca un des­gas­te des­pro­por­cio­na­do, se deno­mi­na dis­trés o ansie­dad pato­ló­gi­ca. Los sín­to­mas de la ansie­dad alta inclu­yen ele­va­ción de la fre­cuen­cia car­día­ca, difi­cul­ta­des res­pi­ra­to­rias, ten­sión mus­cu­lar, insom­nio, rumia­ción, impul­si­vi­dad, com­pul­si­vi­dad, irri­ta­bi­li­dad y, en los casos más gra­ves, deses­pe­ra­ción e inten­tos de sui­ci­dio.

Mar­co Eduar­do Murue­ta iden­ti­fi­có 22 emo­cio­nes bási­cas, orga­ni­za­das en pares de ten­sión-rela­ja­ción (por ejem­plo: tris­te­za-ale­gría, mie­do-segu­ri­dad, eno­jo-satis­fac­ción, des­es­pe­ran­za-entu­sias­mo), y seña­ló que la salud psi­co­ló­gi­ca impli­ca la capa­ci­dad de tran­si­tar de las emo­cio­nes de ten­sión hacia sus con­tra­par­tes de ecua­ni­mi­dad.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Cuál es la rela­ción entre el tras­torno de ansie­dad y el tras­torno de páni­co?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): El páni­co es la ansie­dad ele­va­da al nivel 5 de mie­do, es decir, un mie­do des­me­su­ra­do ante situa­cio­nes que pue­den o no repre­sen­tar un peli­gro real. En ese esta­do, la per­so­na pier­de la capa­ci­dad de razo­nar. Tam­bién exis­ten equi­va­len­tes del páni­co en otras emo­cio­nes, como los arre­ba­tos de furia extre­ma. Lo impor­tan­te es com­pren­der estos fenó­me­nos den­tro de la esca­la de 5 nive­les de inten­si­dad emo­cio­nal.

Tema 2: Causas del estrés patológico

Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó 12 cau­sas iden­ti­fi­ca­das del estrés pato­ló­gi­co:

  1. Ser obje­to de vio­len­cia cor­po­ral, ver­bal o sim­bó­li­ca (inclu­yen­do catás­tro­fes y acci­den­tes).
  2. Frus­tra­ción, fra­ca­so o estan­ca­mien­to ante metas no logra­das.
  3. Pre­sio­nes, coac­cio­nes o exi­gen­cias des­me­su­ra­das, inclui­das las auto­exi­gen­cias.
  4. Esfuer­zos exce­si­vos pro­lon­ga­dos o fal­ta de des­can­so (se reco­mien­da un máxi­mo de 9 horas de tra­ba­jo dia­rio, inclu­yen­do tra­ba­jo domés­ti­co).
  5. Ocio pro­lon­ga­do y abu­rri­mien­to (la fal­ta de tran­ce acti­vo gene­ra angus­tia exis­ten­cial).
  6. Acu­sa­cio­nes, repro­ches o sen­sa­ción de cul­pa y arre­pen­ti­mien­to.
  7. Inhi­bi­ción y cohi­bi­ción (no poder expre­sar lo que se sien­te o desea).
  8. Aban­dono, ais­la­mien­to y super­fi­cia­li­dad afec­ti­va pro­lon­ga­dos (cau­sa cen­tral en los siglos XX y XXI).
  9. Estrés pos­trau­má­ti­co deri­va­do de trau­mas vivi­dos.
  10. Haci­na­mien­to o encie­rro pro­lon­ga­do (inclu­yen­do el exce­so de tra­ba­jo en casa u homeof­fi­ce).
  11. Des­or­den exce­si­vo o, por el con­tra­rio, orden exce­si­vo (se reco­mien­da una pro­por­ción de 70% orden y 30% des­or­den).
  12. Fal­ta o exce­so de pla­nea­ción, mono­to­nía y fal­ta de diver­sión.

Se des­ta­có que el estrés es equi­va­len­te a la neu­ro­sis, y que cuan­do se hace cró­ni­co (pre­sen­te más del 40% del tiem­po con más del 40% de inten­si­dad) cons­ti­tu­ye un pade­ci­mien­to que requie­re aten­ción psi­co­te­ra­péu­ti­ca.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Cómo se pue­de tra­tar la soma­ti­za­ción del estrés, como erup­cio­nes cutá­neas en momen­tos de estrés?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Las mani­fes­ta­cio­nes cor­po­ra­les como erup­cio­nes, gas­tri­tis o coli­tis cró­ni­cas son expre­sio­nes de una ansie­dad que no ha flui­do hacia nive­les supe­rio­res (narra­ti­va, acción). Des­de la Teo­ría de la Pra­xis se tra­ba­ja la inter­pre­ta­ción semióti­ca de estas expre­sio­nes cor­po­ra­les, de mane­ra aná­lo­ga a la inter­pre­ta­ción de los sue­ños. Se han obte­ni­do resul­ta­dos posi­ti­vos con enfer­me­da­des cró­ni­cas como gas­tri­tis y coli­tis, y se pro­yec­ta inves­ti­ga­ción con cán­cer y dia­be­tes.

Tema 3: Medición del estrés patológico

Para dar pre­ci­sión diag­nós­ti­ca al estrés, Mar­co Eduar­do Murue­ta pro­pu­so cin­co varia­bles de medi­ción, cada una con una esca­la de 5 nive­les (leve a muy alto):

  • Inten­si­dad: Des­de disi­mu­lar el males­tar (nivel 1) has­ta accio­nes vio­len­tas gra­ves hacia sí mis­mo o hacia otros (nivel 5).
  • Fre­cuen­cia: Des­de 2 epi­so­dios al mes (nivel 1) has­ta 5–7 epi­so­dios sema­na­les o estrés con­ti­nuo (nivel 5).
  • Dura­ción: Des­de 31 minu­tos a 2 horas (nivel 1) has­ta más de 16 horas (nivel 5).
  • Niti­dez: Des­de cau­sas muy cla­ras y pro­por­cio­na­les (nivel 1) has­ta ausen­cia total de con­cien­cia sobre las cau­sas (nivel 5).
  • Anti­güe­dad: Des­de 3 a 6 meses (nivel 1) has­ta más de 5 años (nivel 5).

El pro­me­dio de estas cin­co varia­bles per­mi­te obte­ner un índi­ce glo­bal de estrés. Un pro­me­dio de nivel 4 o 5 corres­pon­de a lo que la psi­quia­tría deno­mi­na tras­torno lími­te de la per­so­na­li­dad. Se uti­li­za la esca­la A‑MAS (estan­da­ri­za­da por Amap­si hace apro­xi­ma­da­men­te 20 años) como ins­tru­men­to de medi­ción com­ple­men­ta­rio.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Se pue­de com­ple­men­tar el diag­nós­ti­co con algu­na prue­ba?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Sí. Amap­si estan­da­ri­zó la esca­la A‑MAS (esca­la de ansie­dad para adul­tos y para estu­dian­tes) hace apro­xi­ma­da­men­te 20 años. Es la prue­ba direc­ta que se cono­ce sobre ansie­dad y estrés des­de esta pers­pec­ti­va teó­ri­ca.

Tema 4: Protocolo de tratamiento del estrés (10 pistas terapéuticas)

Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó un pro­to­co­lo tera­péu­ti­co estruc­tu­ra­do en 10 pis­tas de inter­ven­ción:

  1. Pis­ta sin­to­má­ti­ca: Res­pi­ra­ción pro­fun­da, rela­ja­ción mus­cu­lar guia­da, hip­no­sis rela­jan­te, Mind­ful­ness, acti­vi­da­des crea­ti­vas y dis­trac­to­res agra­da­bles. Sus efec­tos duran un máxi­mo de 48 horas; es útil para redu­cir el nivel de estrés y faci­li­tar otras inter­ven­cio­nes, pero no resuel­ve la cau­sa.
  2. Narra­ti­va actual: Escu­cha acti­va de viven­cias recien­tes, explo­ra­ción de even­tos agra­da­bles, com­pren­sión y alian­za tera­péu­ti­ca ante la viven­cia más des­agra­da­ble, y refle­xión com­par­ti­da sobre for­mas de afron­ta­mien­to.
  3. Ejer­ci­cios tera­péu­ti­cos: Inclu­yen ejer­ci­cios de auto­re­co­no­ci­mien­to (cua­li­da­des, habi­li­da­des, per­so­nas que­ri­das), auto­co­no­ci­mien­to y prio­ri­za­ción de gus­tos e intere­ses, entre otros.
  4. Rea­li­za­ción y afron­ta­mien­to: Iden­ti­fi­ca­ción de voca­cio­nes e intere­ses per­so­na­les, estruc­tu­ra­ción de deseos prio­ri­za­dos, gene­ra­ción de pro­pó­si­tos de acción y dise­ño de estra­te­gias de afron­ta­mien­to ante situa­cio­nes des­agra­da­bles recu­rren­tes.
  5. For­ma­ción afec­ti­va: Cons­truc­ción de la cons­te­la­ción afec­ti­va del pacien­te: man­cuer­na (per­so­na de máxi­ma con­fian­za), gru­po pri­ma­rio (fami­lia­res y per­so­nas cer­ca­nas) y gru­po secun­da­rio (amis­ta­des). Se enfa­ti­za la impor­tan­cia del con­tac­to visual y cor­po­ral afec­ti­vo, y del sen­ti­do de per­te­nen­cia.
  6. Pis­ta esté­ti­ca: Músi­ca rela­jan­te, cui­da­do de la apa­rien­cia per­so­nal y del entorno, visi­ta a luga­res agra­da­bles, pelí­cu­las con pre­do­mi­nan­cia afec­ti­va (se reco­men­dó Memo­rias de Anto­nia), y apre­cia­ción de obras artís­ti­cas clá­si­cas y con­tem­po­rá­neas.
  7. Infor­ma­cio­nes rele­van­tes (psi­co­edu­ca­ción): Pro­por­cio­nar al pacien­te infor­ma­ción com­pren­si­ble sobre su pade­ci­mien­to y sus cau­sas.
  8. Narra­ti­va his­tó­ri­ca: Tra­ba­jo con el pre­sen­te, el pasa­do y el futu­ro del pacien­te; bor­dea­mien­to gra­dual de even­tos trau­má­ti­cos; rees­truc­tu­ra­ción emo­cio­nal y dise­ño del pro­yec­to de vida.
  9. Tras­cen­den­cia: Ayu­dar a otros como for­ma de supe­rar el pro­pio estrés; par­ti­ci­pa­ción en gru­pos de apo­yo; rea­li­za­ción de mate­ria­les (escri­tos, audios, videos) para bene­fi­cio de otros.
  10. Apo­yo bio­mé­di­co: Evi­tar sus­tan­cias esti­mu­lan­tes (café, Coca Cola, té negro, bebi­das ener­gi­zan­tes), hábi­tos de aseo per­so­nal, ejer­ci­cio mode­ra­do (míni­mo 15 minu­tos dia­rios), y con­sul­ta psi­quiá­tri­ca cuan­do el estrés alcan­za nivel 3 (con­ve­nien­te), nivel 4 (nece­sa­rio) o nivel 5 (indis­pen­sa­ble).

Se pre­sen­tó tam­bién el trián­gu­lo vir­tuo­so de la psi­co­te­ra­pia, que arti­cu­la la estruc­tu­ra­ción emo­cio­nal a tra­vés de la narra­ti­va, la gene­ra­ción de pro­pó­si­tos y la acción con efec­tos físi­cos y socia­les cal­cu­la­dos, en un ciclo con­ti­nuo de reor­ga­ni­za­ción emo­cio­nal.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Elvia): Una vez con­clui­do el tra­ta­mien­to con ansio­lí­ti­cos en nive­les 4 y 5, ¿se pue­de regre­sar a las otras pis­tas que no requie­ren medi­ca­ción?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Sí. Las pis­tas son para­le­las y simul­tá­neas. La psi­co­te­ra­pia debe con­ti­nuar jun­to con el apo­yo de ansio­lí­ti­cos. Con­for­me avan­za la psi­co­te­ra­pia, los ansio­lí­ti­cos dejan de ser nece­sa­rios. Es impor­tan­te la coor­di­na­ción con el psi­quia­tra, quien gene­ral­men­te es acce­si­ble para ajus­tar la medi­ca­ción según el avan­ce del pacien­te.

Pre­gun­ta: ¿Qué tan reco­men­da­ble es el uso de ansio­lí­ti­cos en ado­les­cen­tes tras la pan­de­mia?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Se reco­mien­da no uti­li­zar medi­ca­men­tos has­ta el nivel 3 de estrés. A par­tir del nivel 4 es nece­sa­rio el apo­yo psi­quiá­tri­co, y en el nivel 5 es indis­pen­sa­ble. En nive­les 1 y 2, la psi­co­te­ra­pia es sufi­cien­te.

Pre­gun­ta: ¿Cómo abor­dar el insom­nio recu­rren­te?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Se reco­mien­da higie­ne del sue­ño (hora­rio regu­lar, evi­tar dor­mir duran­te el día, eli­mi­nar sus­tan­cias esti­mu­lan­tes) com­bi­na­da con la reduc­ción del estrés a tra­vés de las pis­tas tera­péu­ti­cas des­cri­tas: cone­xión emo­cio­nal, voca­ción satis­fac­to­ria, gru­po pri­ma­rio y secun­da­rio. Se men­cio­nó el caso de una pacien­te de 72 años cuyo insom­nio se resol­vió al incor­po­rar­se al INAPAM y desa­rro­llar vida social acti­va.

Tema 5: Distribución del tiempo para la salud psicológica

Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó una pro­pues­ta de dis­tri­bu­ción equi­li­bra­da del tiem­po como fac­tor pro­tec­tor con­tra el estrés pato­ló­gi­co:

  • Tra­ba­jo: Míni­mo 3 veces por sema­na, máxi­mo 6; entre 2 y 9 horas dia­rias (inclu­yen­do tra­ba­jo domés­ti­co).
  • Ejer­ci­cio mode­ra­do: Míni­mo 3 veces por sema­na, máxi­mo 6; al menos 15 minu­tos dia­rios.
  • Con­ver­sa­ción ínti­ma (día­da): Míni­mo 3 veces por sema­na, máxi­mo 7; entre 30 minu­tos y 2 horas por oca­sión.
  • Jue­go (inclui­dos video­jue­gos): Míni­mo 2 veces por sema­na, máxi­mo 7; entre 30 minu­tos y 2 horas.
  • Diver­sión fue­ra de casa con otras per­so­nas: Míni­mo 1 vez por sema­na, máxi­mo 3; entre 2 y 10 horas.
  • Des­can­so a solas: Míni­mo 2 veces por sema­na, máxi­mo 6; entre 20 minu­tos y 2 horas.
  • Comi­das: 2 a 3 veces al día; entre 1 y 2 horas por comi­da.
  • Tele­vi­sión y redes socia­les: Míni­mo 2 veces por sema­na, máxi­mo 6; entre 30 minu­tos y 2 horas.
  • Lla­ma­das tele­fó­ni­cas: Míni­mo 3 veces por sema­na, máxi­mo 7; entre 15 minu­tos y 2 horas.
  • Sue­ño: 7 noches por sema­na; entre 6 y 9 horas.

Se enfa­ti­zó que el uso de dis­po­si­ti­vos elec­tró­ni­cos supe­rior a 2 horas dia­rias en pro­me­dio comien­za a obs­truir otras áreas de la vida y gene­ra ansie­dad, espe­cial­men­te en niños y ado­les­cen­tes.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (julie­ta): ¿Cómo ve el enfo­que de salud inte­gra­ti­va que com­bi­na res­pi­ra­ción, ali­men­ta­ción, pro­bió­ti­cos, acu­pun­tu­ra y aro­ma­te­ra­pia para el mane­jo de la ansie­dad?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Se valo­ra posi­ti­va­men­te la aper­tu­ra de estos enfo­ques, aun­que se pre­fie­re hablar de salud inte­gral más que inte­gra­ti­va. Lo esen­cial, des­de la Teo­ría de la Pra­xis, son las cau­sas viven­cia­les (ais­la­mien­to, fal­ta de voca­ción, ausen­cia de cone­xión emo­cio­nal). Los tra­ta­mien­tos com­ple­men­ta­rios son váli­dos, pero no sus­ti­tu­yen la cone­xión emo­cio­nal y la rea­li­za­ción voca­cio­nal, que son los ele­men­tos cen­tra­les de la salud psi­co­ló­gi­ca.

Próximos pasos y tareas

  • Amap­si con­ti­nua­rá ofre­cien­do sesio­nes for­ma­ti­vas sobre otros temas rele­van­tes; se invi­ta a los par­ti­ci­pan­tes a estar aten­tos a las pró­xi­mas con­vo­ca­to­rias.
  • Se pla­nea una sesión for­ma­ti­va sobre inter­pre­ta­ción de enfer­me­da­des cró­ni­cas, para la cual se bus­ca un volun­ta­rio con algún pade­ci­mien­to cró­ni­co (gas­tri­tis, coli­tis, fibro­mial­gia, pso­ria­sis, artri­tis u otro) que desee par­ti­ci­par en una demos­tra­ción en línea. María Ire­ne mani­fes­tó inte­rés en par­ti­ci­par.
  • Se pla­nea tam­bién una sesión for­ma­ti­va sobre inter­pre­ta­ción de sue­ños.
  • Quie­nes deseen cons­tan­cia de par­ti­ci­pa­ción deben rea­li­zar el pago de 150 pesos a la cuen­ta SANTANDER No. 60–60778829‑4 (CLABE inter­ban­ca­ria: 014420606077882946, a nom­bre de María del Rosa­rio Mon­roy) y enviar el com­pro­ban­te con nom­bre com­ple­to a pagos@amapsi.org.
  • Quie­nes deseen incor­po­rar­se a los gru­pos de Amap­si pue­den com­par­tir su núme­ro de WhatsApp con Rosa­rio o uti­li­zar el enla­ce pro­por­cio­na­do en el chat.
  • Para infor­ma­ción sobre diplo­ma­dos (For­ma­ción de Psi­co­te­ra­peu­tas, Psi­co­lo­gía Clí­ni­ca), escri­bir al 7222619650.
  • El diplo­ma­do de For­ma­ción de Psi­co­te­ra­peu­tas en línea está en cur­so; la siguien­te edi­ción ini­cia en octu­bre. Es posi­ble incor­po­rar­se a la edi­ción actual con una o dos sesio­nes de retra­so.
  • Para con­tac­tar a Mar­co Eduar­do Murue­ta: correo murueta@amapsi.org y WhatsApp 55 85 70 83 20.

Recursos complementarios

  • Pelí­cu­la reco­men­da­da: Memo­rias de Anto­nia — Se reco­mien­da por la acti­tud sere­na y ecuá­ni­me de su pro­ta­go­nis­ta, como ejem­plo de buen vivir y reduc­ción del estrés. Tam­bién se men­cio­na como recur­so para reva­lo­rar el papel de las muje­res.
  • Poe­sía reco­men­da­da: Reír llo­ran­do — Poe­ma que ilus­tra la angus­tia exis­ten­cial y el vacío emo­cio­nal des­cri­tos por Hei­deg­ger; se sugie­re su lec­tu­ra para com­pren­der la ansie­dad sin moti­vo apa­ren­te.
  • Esca­la A‑MAS: Ins­tru­men­to de medi­ción de ansie­dad estan­da­ri­za­do por Amap­si, dis­po­ni­ble en ver­sión para adul­tos y para estu­dian­tes. Para infor­ma­ción sobre cómo obte­ner­la, con­tac­tar a Amap­si.
  • Libros de la Teo­ría de la Pra­xis (Mar­co Eduar­do Murue­ta):
  • Psi­co­lo­gía y Teo­ría de la Pra­xis: Con­cep­tos Bási­cos (Tomos 1 y 2) — El capí­tu­lo 8 del Tomo 1 abor­da salud psi­co­ló­gi­ca y socie­dad con­tem­po­rá­nea.
  • Psi­co­te­ra­pia de pare­ja, fami­liar y gru­pal con la Teo­ría de la Pra­xis.
  • Psi­co­lo­gía de la Vio­len­cia (Tomos 1 y 2).
  • Diplo­ma­dos Amap­si: For­ma­ción de Psi­co­te­ra­peu­tas y Diplo­ma­do en Psi­co­lo­gía Clí­ni­ca. Inclu­yen mate­ria­les gra­ba­dos, lec­tu­ras, pod­casts, cua­dros sinóp­ti­cos, esque­mas, cues­tio­na­rios y apo­yo de inte­li­gen­cia arti­fi­cial (tutor Amap­si). Infor­ma­ción: 7222619650.
  • Revis­ta Alter­na­ti­vas en Psi­co­lo­gía y Revis­ta Sim­bio­sis (edu­ca­ción y psi­co­lo­gía), publi­ca­das por Amap­si, dis­po­ni­bles para con­sul­ta.
  • Pági­na de Face­book de Amap­si: La gra­ba­ción de esta sesión esta­rá dis­po­ni­ble en la pági­na de Face­book y en los gru­pos de Amap­si.
Jornada de presentación de diplomados AMAPSI

Jornada de presentación de diplomados AMAPSI

Videos de la jornada

Diplomado en formación de psicoterapeutas — Dr. Marco Eduardo Murueta Reyes

Diplomado en psicología infantil: Desarrollo, alternativas educativas y psicoterapia — Mtra. Claudia Ivvet Fiesco Chicho

Diplomado en terapia cognitivo conductual aplicada a casos prácticos — Mtra. Yolanda Campos de Jesús

Diplomado en psicometría y evaluación psicológica — Mtra. Angélica Leticia de Urquijo

Diplomado en peritaje psicológico y psicología forense — Mtra. Aymara Maricela Mancilla Martínez

Diplomado en psicología y psicoterapia infantil — Mtra. Claudia Ivvet Fiesco Chicho

Diplomado en psicología clínica — Diplomados en modalidad abierta — Dr. Marco Eduardo Murueta

El desgaste silencioso que afecta nuestro desarrollo emocional. Exigirnos sin cuidarnos

El desgaste silencioso que afecta nuestro desarrollo emocional. Exigirnos sin cuidarnos

Dirce Rubí Hurtado

Maestra en Psicología Clínica y alumna de AMAPSI
psicologadircer@gmail.com

Des­de muy tem­prano apren­de­mos que esfor­zar­nos es valio­so, que cum­plir es nece­sa­rio y que exi­gir­nos es par­te de cre­cer. En muchos con­tex­tos fami­lia­res, esco­la­res y socia­les, la exi­gen­cia se pre­sen­ta como sinó­ni­mo de res­pon­sa­bi­li­dad, for­ta­le­za o madu­rez. Poco a poco, esta idea se inte­gra a nues­tra for­ma de vivir, al pun­to de que exi­gir­se y cum­plir en tiem­po y for­ma deja de ser una elec­ción y se con­vier­te en una mane­ra auto­má­ti­ca de rela­cio­nar­nos con noso­tros mis­mos.

El pro­ble­ma no es el esfuer­zo ni la dis­ci­pli­na en sí, sino cuan­do la exi­gen­cia se vuel­ve cons­tan­te, rígi­da y sin espa­cios de cui­da­do. Cuan­do solo sabe­mos avan­zar empu­ján­do­nos, sin escu­char­nos, el desa­rro­llo emo­cio­nal comien­za a cons­truir­se des­de el des­gas­te y no des­de el equi­li­brio.

Hacer una pau­sa, inclu­so bre­ve, sue­le gene­rar cul­pa. Dete­ner­nos cin­co minu­tos, sen­tar­nos sin “pro­du­cir” o sim­ple­men­te tomar un res­pi­ro pue­de vivir­se como flo­je­ra, debi­li­dad o pér­di­da de tiem­po. Esta cul­pa no apa­re­ce por casua­li­dad: es el resul­ta­do de una exi­gen­cia inter­na­li­za­da que nos dice que siem­pre debe­ría­mos estar hacien­do más.

Sin embar­go, des­de un pun­to de vis­ta emo­cio­nal y físi­co, la pau­sa no es un lujo, sino una nece­si­dad bási­ca. El cuer­po y la men­te requie­ren momen­tos de des­can­so para regu­lar­se, pro­ce­sar y recu­pe­rar­se. Cuan­do no nos per­mi­ti­mos pau­sar, el can­san­cio se acu­mu­la y el des­gas­te se vuel­ve silen­cio­so, pero cons­tan­te.

Con el paso del tiem­po, esta exi­gen­cia sos­te­ni­da va for­man­do una voz inter­na dura, crí­ti­ca y poco com­pa­si­va. Es la voz que mini­mi­za los logros, que insis­te en que “no es sufi­cien­te” o que siem­pre hay algo más “impor­tan­te” que hacer antes de poder des­can­sar o sen­tir­se en paz. Esta voz sue­le igno­rar todo lo que hemos sos­te­ni­do emo­cio­nal­men­te a lo lar­go de la vida: res­pon­sa­bi­li­da­des, deci­sio­nes, cui­da­dos y esfuer­zos que no siem­pre son visi­bles, gene­ran­do una sen­sa­ción per­sis­ten­te de insa­tis­fac­ción per­so­nal.

El desa­rro­llo emo­cio­nal no se limi­ta a cre­cer, avan­zar o lograr metas. Tam­bién impli­ca apren­der a cui­dar­se, a reco­no­cer­se y a res­pe­tar las pro­pias nece­si­da­des emo­cio­na­les y físi­cas. Cre­cer sin cui­da­do pue­de lle­var a resul­ta­dos visi­bles, pero a un alto cos­to interno. Emo­ción y cuer­po fun­cio­nan como un sis­te­ma inte­gra­do; cuan­do igno­ra­mos seña­les de can­san­cio, ten­sión o males­tar, el cuer­po ter­mi­na expre­san­do lo que la men­te no ha podi­do escu­char.

En muchas eta­pas de la vida se ins­ta­la la idea de que, al alcan­zar cier­tos logros o esta­bi­li­dad mate­rial, la satis­fac­ción lle­ga­rá por sí sola. Sin embar­go, cuan­do la exi­gen­cia inter­na no se revi­sa, los logros pue­den con­ver­tir­se en nue­vas fuen­tes de pre­sión.

Tener más no siem­pre se tra­du­ce en estar mejor. En oca­sio­nes, la bús­que­da cons­tan­te de resul­ta­dos incre­men­ta la insa­tis­fac­ción y refuer­za la auto­exi­gen­cia, dejan­do poco espa­cio para dis­fru­tar lo alcan­za­do y reco­no­cer el pro­pio valor.

El auto­cui­da­do no es un pre­mio ni algo que se con­ce­de solo des­pués de cum­plir con todo. Tam­po­co es un acto egoís­ta. Es una res­pon­sa­bi­li­dad per­so­nal que impli­ca reco­no­cer nues­tras nece­si­da­des emo­cio­na­les y físi­cas y aten­der­las de mane­ra cons­cien­te. Nadie más pue­de hacer­lo por noso­tros. Asu­mir esta res­pon­sa­bi­li­dad es revi­sar cómo nos exi­gi­mos, qué tan­to nos escu­cha­mos y si esta­mos dis­pues­tos a incluir­nos en la lis­ta de prio­ri­da­des de nues­tra pro­pia vida.

Cui­dar­se no sig­ni­fi­ca úni­ca­men­te dete­ner el cuer­po. Muchas per­so­nas hacen una pau­sa físi­ca mien­tras la men­te sigue atra­pa­da en pen­dien­tes, preo­cu­pa­cio­nes o exi­gen­cias futu­ras. El cui­da­do real impli­ca estar pre­sen­tes y per­mi­tir­nos dis­fru­tar la pau­sa sin cas­ti­gar­nos men­tal­men­te. Tomar un café con­ti­go, salir a cami­nar, con­vi­vir con otras per­so­nas, o sim­ple­men­te guar­dar silen­cio pue­den con­ver­tir­se en espa­cios de cone­xión y apa­pa­chos cuan­do se viven sin cul­pa y con aten­ción ple­na.

La cohe­ren­cia per­so­nal se cons­tru­ye cuan­do la for­ma en que nos exi­gi­mos es com­pa­ti­ble con lo que nece­si­ta­mos emo­cio­nal y físi­ca­men­te. La mane­ra en que nos habla­mos, el tono de nues­tra voz inter­na y cómo nos tra­ta­mos influ­yen direc­ta­men­te en nues­tro bien­es­tar. Una exi­gen­cia cons­cien­te acom­pa­ña, orien­ta y cui­da. El auto­cui­da­do per­mi­te avan­zar con mayor ecua­ni­mi­dad, poco a poco, sin caer en una auto­exi­gen­cia que ter­mi­na for­zan­do más de lo que sos­tie­ne.

¿La for­ma en que hoy nos exi­gi­mos nos está ayu­dan­do a cre­cer… o nos está des­gas­tan­do silen­cio­sa­men­te?