Presentación del diplomado en formación de psicoterapeutas

Esta pre­sen­ta­ción intro­du­ce el diplo­ma­do en for­ma­ción de psi­co­te­ra­peu­tas ofre­ci­do por AMAPSI (Aso­cia­ción Mexi­ca­na Alter­na­ti­va en Psi­co­lo­gía). El Dr. Mar­co Eduar­do Murue­ta, con más de 43 años de expe­rien­cia como psi­co­te­ra­peu­ta, pre­sen­ta este pro­gra­ma que ha sido impar­ti­do des­de 1997 con más de 100 edi­cio­nes. El diplo­ma­do ofre­ce una for­ma­ción inte­gral para aten­der pro­fe­sio­nal­men­te pade­ci­mien­tos psi­co­ló­gi­cos median­te una apli­ca­ción con­cep­tual y meto­do­ló­gi­ca sis­te­má­ti­ca.

Conceptos clave

  • Enfo­que inte­gral y no dog­má­ti­co que revi­sa dife­ren­tes corrien­tes psi­co­te­ra­péu­ti­cas (psi­co­aná­li­sis, con­duc­tis­mo, cog­ni­ti­vo-con­duc­tual, Ges­talt, sis­té­mi­co, huma­nis­mo)
  • Teo­ría de la Pra­xis: teo­ría desa­rro­lla­da por el Dr. Murue­ta que dia­lo­ga con otras teo­rías para gene­rar un enfo­que más inte­gral
  • Con­cep­to de neu­ro­sis como con­flic­to no resuel­to que pue­de gene­rar irri­ta­bi­li­dad, depre­sión o ansie­dad
  • Cri­te­rios de salud psi­co­ló­gi­ca: 4 cri­te­rios gene­ra­les y 27 cri­te­rios par­ti­cu­la­res
  • Tec­no­lo­gía del amor como ele­men­to fun­da­men­tal para la salud psi­co­ló­gi­ca

Preguntas importantes planteadas

  • ¿A qué tipo de pro­fe­sio­na­les está diri­gi­do este diplo­ma­do?
  • ¿Cuán­do ini­cia el diplo­ma­do en las dife­ren­tes sedes (Ciu­dad de Méxi­co, Tolu­ca, en línea)?
  • ¿Cómo se eva­lúa cada módu­lo del diplo­ma­do?
  • ¿Es la úni­ca vez en el año que se aper­tu­ra el diplo­ma­do?

Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje

  • El diplo­ma­do ofre­ce for­ma­ción pro­fe­sio­nal en psi­co­te­ra­pia con un enfo­que inte­gral y no dog­má­ti­co
  • Se impar­te en moda­li­dad pre­sen­cial (Ciu­dad de Méxi­co y Tolu­ca) y en línea
  • Ini­cia en mar­zo 2026, con una dura­ción de 12 meses
  • Cons­ta de 7 módu­los que abar­can des­de teo­ría has­ta prác­ti­ca psi­co­te­ra­péu­ti­ca
  • El enfo­que inte­gra dife­ren­tes corrien­tes psi­co­te­ra­péu­ti­cas y la Teo­ría de la Pra­xis
  • El diplo­ma­do tie­ne un efec­to tera­péu­ti­co en los pro­pios estu­dian­tes
  • Jun­to con el diplo­ma­do de Psi­co­lo­gía Clí­ni­ca Apli­ca­da, for­ma la espe­cia­li­dad en Psi­co­lo­gía Clí­ni­ca

Tema 1: Estructura del diplomado

El diplo­ma­do está estruc­tu­ra­do en 7 módu­los que abar­can des­de los fun­da­men­tos teó­ri­cos has­ta la prác­ti­ca psi­co­te­ra­péu­ti­ca. El Módu­lo 1 “Salud Psi­co­ló­gi­ca y Socie­dad Con­tem­po­rá­nea” intro­du­ce la teo­ría de la Pra­xis y esta­ble­ce los cri­te­rios de salud psi­co­ló­gi­ca. El Módu­lo 2 se enfo­ca en la teo­ría y téc­ni­ca de la entre­vis­ta clí­ni­ca, con­si­de­ra­do uno de los más impor­tan­tes del pro­gra­ma. El Módu­lo 3 abor­da las psi­co­pa­to­lo­gías des­de una pers­pec­ti­va psi­co­ló­gi­ca, desa­rro­llan­do un manual lati­no­ame­ri­cano alter­na­ti­vo al DSM. El Módu­lo 4 tra­ta sobre eva­lua­ción y diag­nós­ti­co psi­co­ló­gi­co, inclu­yen­do prue­bas ori­gi­na­les como el psi­co­gra­ma. El Módu­lo 5 pre­sen­ta téc­ni­cas para el tra­ba­jo clí­ni­co, revi­san­do apor­ta­cio­nes de dife­ren­tes corrien­tes psi­co­te­ra­péu­ti­cas. El Módu­lo 6 se cen­tra en la psi­co­te­ra­pia fami­liar y gru­pal. Final­men­te, el Módu­lo 7 con­sis­te en prác­ti­ca psi­co­te­ra­péu­ti­ca don­de cada estu­dian­te fun­ge como pacien­te y como tera­peu­ta.

Preguntas relevantes

Danie­la: ¿Es la úni­ca vez en el año que se aper­tu­ra el diplo­ma­do?

Mar­co Eduar­do Murue­ta: No, se aper­tu­ra 3 veces por año. Ini­cia­mos en mar­zo, la siguien­te eta­pa ini­cia la pri­me­ra sema­na de junio, y la siguien­te vuel­ve a ini­ciar la pri­me­ra sema­na de octu­bre. Y así todos los años. En Tolu­ca no siem­pre ini­cia, pero en Ciu­dad de Méxi­co y en línea, tres veces por año.

María Mer­ce­des: ¿Cómo se eva­lúa cada módu­lo?

Mar­co Eduar­do Murue­ta: Cada módu­lo tie­ne una eva­lua­ción dife­ren­te. El módu­lo 1 se eva­lúa con la apli­ca­ción del taller de tec­no­lo­gía del amor y un ensa­yo refle­xi­vo. El módu­lo 2 inclu­ye simu­la­cros de entre­vis­ta con retro­ali­men­ta­ción y una entre­vis­ta real trans­cri­ta. El módu­lo 3 requie­re una ficha téc­ni­ca sobre una psi­co­pa­to­lo­gía. El módu­lo 4 impli­ca rea­li­zar un estu­dio psi­co­ló­gi­co com­ple­to. El módu­lo 5 inclu­ye inter­pre­ta­ción de sue­ños y prác­ti­ca de psi­co­te­ra­pia. El módu­lo 6 requie­re un ejer­ci­cio de dia­nas con una pare­ja. El módu­lo 7 se eva­lúa con la retro­ali­men­ta­ción del pacien­te-com­pa­ñe­ro.

Tema 2: Metodología y enfoque terapéutico

El diplo­ma­do pre­sen­ta un enfo­que inte­gral que dia­lo­ga con dife­ren­tes corrien­tes psi­co­te­ra­péu­ti­cas. La Teo­ría de la Pra­xis, desa­rro­lla­da por el Dr. Murue­ta des­de 1980, esta­ble­ce un víncu­lo entre lo clí­ni­co y el entorno social. Se desa­rro­lla el con­cep­to de neu­ro­sis como un con­flic­to no resuel­to que pue­de gene­rar irri­ta­bi­li­dad, depre­sión o ansie­dad cuan­do la nece­si­dad se “ato­ra”. El pro­gra­ma esta­ble­ce 15 nive­les de salud y enfer­me­dad psi­co­ló­gi­ca: 5 de salud, 5 de neu­ro­sis y 5 de psi­co­sis. Se pre­sen­tan cri­te­rios cla­ros de salud psi­co­ló­gi­ca, inclu­yen­do la sen­sa­ción de liber­tad, auto­no­mía, aspi­ra­cio­nes y rea­li­za­ción de anhe­los. La meto­do­lo­gía inclu­ye ins­tru­men­tos tera­péu­ti­cos como los “ejer­ci­cios tera­péu­ti­cos” y la “auto­eva­lua­ción psi­co­ló­gi­ca men­sual”. En la téc­ni­ca psi­co­te­ra­péu­ti­ca, se comien­za cada sesión con lo agra­da­ble antes de abor­dar lo pro­ble­má­ti­co, gene­ran­do un “tran­ce narra­ti­vo” simi­lar al esta­do hip­nó­ti­co.

Preguntas

Ángel: A mí me intere­sa en Ciu­dad de Méxi­co el diplo­ma­do. Bási­ca­men­te quie­ro saber los infor­mes, cuán­do comien­za, los hora­rios sobre todo.

Mar­co Eduar­do Murue­ta: En Ciu­dad de Méxi­co empie­za con la maes­tra Ceci­lia Que­ro, ini­cia el 7 de mar­zo, que es sába­do, y es de 4 a 8 PM.

Ángel: Yo he reci­bi­do infor­ma­ción para hacer una maes­tría, pero lo que enten­dí era como que jun­tan 2 diplo­ma­dos, ¿ver­dad?

Mar­co Eduar­do Murue­ta: Sí, pero no es maes­tría, es espe­cia­li­dad en psi­co­lo­gía clí­ni­ca. Son 2 diplo­ma­dos: for­ma­ción de psi­co­te­ra­peu­tas y psi­co­lo­gía clí­ni­ca apli­ca­da. Al jun­tar­se los 2, se otor­ga un ter­cer docu­men­to como espe­cia­lis­ta en psi­co­lo­gía clí­ni­ca. Te da acce­so tam­bién a que te poda­mos cana­li­zar pacien­tes.

Tema 3: Plataforma educativa y modalidades de estudio

El diplo­ma­do se impar­te en moda­li­dad pre­sen­cial (Ciu­dad de Méxi­co y Tolu­ca) y en línea. La pla­ta­for­ma edu­ca­ti­va uti­li­za­da es Mood­le, que inclu­ye lec­tu­ras, pre­sen­ta­cio­nes, videos expli­ca­ti­vos y foros de dis­cu­sión. Cada sema­na inclu­ye ejer­ci­cios y cues­tio­na­rios que refuer­zan el apren­di­za­je. El Dr. Murue­ta expli­ca que ini­cial­men­te desa­rro­lla­ron la pla­ta­for­ma en línea para igua­lar la cali­dad de la for­ma­ción pre­sen­cial, pero des­cu­brie­ron que los estu­dian­tes en línea supe­ra­ban a los pre­sen­cia­les en tér­mi­nos de for­ma­ción debi­do a los ejer­ci­cios y cues­tio­na­rios que refuer­zan el apren­di­za­je. Actual­men­te, la moda­li­dad pre­sen­cial tam­bién uti­li­za la pla­ta­for­ma, con­vir­tién­do­se en híbri­da. La pla­ta­for­ma inclu­ye guías de estu­dio, ejer­ci­cios inter­ac­ti­vos e inclu­so “chis­tes” como pos­tre des­pués de cada lec­ción para hacer más ame­na la expe­rien­cia de apren­di­za­je.

Preguntas

María: Yo soy alum­na de este diplo­ma­do. Estoy por ter­mi­nar­lo. Se los reco­mien­do amplia­men­te. El doc­tor Murue­ta es un exce­len­te pro­fe­sor y el com­pa­ñe­ris­mo que se crea y todo el apren­di­za­je es real­men­te muy impor­tan­te. Se los reco­mien­do amplia­men­te.

Mar­co Eduar­do Murue­ta: [Reco­no­ce a la estu­dian­te y agra­de­ce su comen­ta­rio]

María: Doc­tor, ¿cuán­do es en línea el de psi­co­lo­gía clí­ni­ca?

Mar­co Eduar­do Murue­ta: Ver­sión en línea ini­cia el 5 de mar­zo, jue­ves de 7 a 9, o el sába­do 7 de mar­zo de 9:30 a 12:30 de la maña­na.

✨ 8 de octubre — Día de la Psicología Latinoamericana ✨

✨ 8 de octubre — Día de la Psicología Latinoamericana ✨

Hoy cele­bra­mos una psi­co­lo­gía que nace de nues­tra his­to­ria, cul­tu­ra y reali­da­des.

Una psi­co­lo­gía que entien­de a los pue­blos lati­no­ame­ri­ca­nos y tra­ba­ja por su bien­es­tar des­de la cien­cia, la crí­ti­ca y el com­pro­mi­so social. 🌍💚

En AMAPSI reafir­ma­mos nues­tra misión de seguir cons­tru­yen­do alter­na­ti­vas psi­co­ló­gi­cas que trans­for­men vidas y comu­ni­da­des.

Primeros auxilios psicológicos

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Por­que el cui­da­do emo­cio­nal tam­bién es urgen­te.

En momen­tos de cri­sis, estrés o impac­to emo­cio­nal, los Pri­me­ros Auxi­lios Psi­co­ló­gi­cos son una herra­mien­ta cla­ve para brin­dar con­ten­ción, escu­cha y apo­yo inme­dia­to.

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La forclusión en la sexualidad

La forclusión en la sexualidad

Por: Dioner Francis Marín Puelles, Psicólogo

La for­clu­sión es un meca­nis­mo defen­si­vo que invo­lu­cra negar la sexua­li­dad del otro (enten­dien­do por sexua­li­dad todo com­por­ta­mien­to refle­ja­do en dere­chos y acce­sos). En un sen­ti­do de con­ser­va­ción, el meca­nis­mo en men­ción, per­mi­te esta­ble­cer lími­tes con los demás, por ejem­plo, el res­pe­to al dere­cho de una mujer a recha­zar la pre­ten­sión sexual, amo­ro­sa de un hom­bre.

Cuan­do se pro­du­ce un des­ajus­te, este meca­nis­mo pue­de resul­tar muy per­ver­so. Por ejem­plo, un hom­bre machis­ta que es muy exi­gen­te con su pare­ja, en el sen­ti­do que la obli­ga a coci­nar, a tener rela­cio­nes sexua­les, le impi­de tra­ba­jar, espe­ra que ella cui­de a los hijos prác­ti­ca­men­te todo el día, la vio­len­ta, la mal­tra­ta, la insul­ta. La for­clu­sión en des­ajus­te, nie­ga los dere­chos de sexua­li­dad de esta mujer, sus dere­chos a ser inde­pen­dien­te y a tener acce­sos a otros esce­na­rios de la socie­dad. Así tam­bién, un hom­bre que es muy celo­so y pose­si­vo con su pare­ja, sos­pe­chan­do fre­cuen­te­men­te de que ella es infiel con algún com­pa­ñe­ro de tra­ba­jo o ami­go, que la con­tro­la cons­tan­te­men­te, rea­li­za­da lla­ma­das reite­ra­ti­vas y ape­la a las video lla­ma­das no por el mero salu­do y afec­to, sino por el con­trol y la veri­fi­ca­ción de que no le esté enga­ñan­do. Es así que se hace impor­tan­te no ver sola­men­te el acto, sino el tras­fon­do del com­por­ta­mien­to: una lla­ma­da pue­de escon­der a un per­se­cu­tor empe­der­ni­do. La socie­dad a tra­vés de los diver­sos tra­ba­jos, en los cua­les muchas muje­res ejer­cien­do la mis­ma fun­ción, ganan menos que sus com­pa­ñe­ros. Labo­res en las que los geren­tes con­si­de­ran menos a las cola­bo­ra­do­ras, valo­ran­do mucho más a los hom­bres.

Si ingre­sa­mos a un mun­do más psi­co­pa­to­ló­gi­co: los aco­sa­do­res sexua­les, que per­si­guen a una mujer, inva­dien­do sus diver­sos espa­cios, labo­ral, fami­liar, per­so­nal. La for­clu­sión, va de la mano con la cosi­fi­ca­ción del otro. El aco­sa­dor al per­se­guir a su víc­ti­ma, nie­ga su dere­cho a la pri­va­ci­dad y la tran­qui­li­dad. Así tam­bién, los vio­la­do­res sexua­les, demues­tran una for­clu­sión muy per­ver­sa. El aten­ta­do que rea­li­zan, vul­ne­ra ata­can­do con una for­clu­sión muy degra­da­da y regre­si­va. La vio­la­ción sexual es un acto muy cri­mi­nal, dado que nie­ga en su tota­li­dad el dere­cho sexual del otro. Los secues­tra­do­res, sica­rios y muchos otros delin­cuen­tes, deno­tan for­clu­sión con des­ajus­te sig­ni­fi­ca­ti­vo. Es muy difí­cil, y pro­ba­ble­men­te impo­si­ble que com­pren­dan que la vul­ne­ra­bi­li­dad hacia el otro es un acto inmo­ral y cri­mi­nal.

La géne­sis de la for­clu­sión, obe­de­ce a ambien­tes de mucha vio­len­cia en la tem­pra­na edad; cui­da­do­res, pro­ge­ni­to­res vio­len­tos con sus hijos. La obser­va­ción cons­tan­te de peleas, mal­tra­tos entre los padres, tam­bién alte­ra el meca­nis­mo en men­ción. La pobre esti­mu­la­ción edu­ca­ti­va, crea un cal­do de cul­ti­vo para el des­con­trol y la inva­sión hacia el otro. Es raro que los afec­tos de for­clu­sión pato­ló­gi­ca ape­len a la volun­tad para su cam­bio y apla­ca­mien­to de su impul­so, con mayor razón cuan­do acom­pa­ñan a com­por­ta­mien­tos pro­pios de tras­tor­nos de la per­so­na­li­dad.

Lamen­ta­ble­men­te, la for­clu­sión se ve refor­za­da con­si­de­ra­ble­men­te por ten­den­cias socia­les como el machis­mo, así tam­bién como el femi­nis­mo. Ambos fenó­me­nos, bus­can negar y aten­tar con­tra el miem­bro del sexo opues­to, enta­blan­do una lucha por la supe­rio­ri­dad. Los mal­tra­tos, las pug­nas, menos­pre­cios, des­vir­túan el sen­ti­do del ser, negan­do que lo más rele­van­te es el dere­cho por ser per­so­na, y no por ser hom­bre o mujer.

Yo sicario

Yo sicario

(Por: Dioner Francis Marín Puelles, docente EP Psicología UCV Trujillo)

Nues­tra socie­dad se ha vis­to inva­di­da terri­ble­men­te por el sica­ria­to. En com­pa­ra­ción a una déca­da, el incre­men­to de muer­tes por esta moda­li­dad ha ido en sobre­ma­ne­ra. Los meca­nis­mos que gobier­nan la men­te de un sica­rio pue­den ser com­ple­jos. Des­de el mis­mo apren­di­za­je por imi­ta­ción o vica­rio a tra­vés de series, pelí­cu­las que orien­tan y auto­ma­ti­zan el com­por­ta­mien­to has­ta la varie­dad diná­mi­ca y diver­sa de defen­sas psi­co­ana­lí­ti­cas. Indis­cu­ti­ble­men­te los fac­to­res psi­co­so­cia­les, polí­ti­cos y de otra índo­le tam­bién enmar­can esta con­duc­ta anti­so­cial, sin embar­go, en esta opor­tu­ni­dad abor­da­re­mos las defen­sas psi­co­ló­gi­cas inmer­sas.

La cosi­fi­ca­ción del otro, dina­mis­mo median­te el cual se tra­ta a los demás no como per­so­nas, sino como cosas. En la men­te de un sica­rio el pago por silen­ciar una vida, se “jus­ti­fi­ca” por el des­pre­cio de esta. Es el mer­can­ti­lis­mo puro, la com­pra y la ven­ta de un ser­vi­cio. No hay moral ni nor­ma que impor­te y lo impi­da. La cosi­fi­ca­ción coexis­te con un súper yo pobre­men­te desa­rro­lla­do. El súper yo es el con­te­ne­dor de los prin­ci­pios, nor­mas y para evo­lu­cio­nar, requie­re que sus dos ele­men­tos: el ideal del yo y la con­cien­cia moral, se com­ple­men­ten equi­li­bra­da­men­te. El ideal del yo, es el yo ilu­so­rio, el que se sus­ten­ta en la fan­ta­sía, muy nece­sa­rio para el desa­rro­llo del jue­go en la infan­cia y la niñez, prue­ba de ello la gran ima­gi­na­ción de los niños en sus inter­ac­cio­nes lúdi­cas. Poco a poco, con­for­me al desa­rro­llo humano, el ideal del yo tie­ne que apla­car­se y adap­tar­se a las exi­gen­cias del entorno social, por ello la adqui­si­ción de la con­cien­cia moral, el otro com­po­nen­te del súper yo. Esta per­mi­te el res­pe­to al pró­ji­mo, la eje­cu­ción de valo­res; entre otros. En la men­te de un sica­rio, el ideal del yo, fun­cio­na per­ver­sa­men­te y lucha cons­tan­te­men­te con­tra la reali­dad, care­cien­do de una con­cien­cia moral con­sis­ten­te. Ello expli­ca el con­ti­nuo arre­ba­to y frial­dad del vic­ti­ma­rio. Para él, reci­bir dine­ro para matar a alguien corres­pon­de a un jue­go, sim­ple­men­te es como eli­mi­nar o dese­char una cosa, algo míni­mo, ínfi­mo e irri­so­rio. El adul­to al fun­cio­nar con un ideal del yo per­tur­ba­do, hace y des­ha­ce en su entorno como si fue­ra su jugue­te.

Aun así, lo ante­rior requie­re de más meca­nis­mos: la iden­ti­fi­ca­ción pro­yec­ti­va, que se basa en la pro­yec­ción, la cual con­sis­te en atri­buir incons­cien­te­men­te a otros lo que uno es. Sin embar­go, este meca­nis­mo es más com­ple­jo, debi­do a que su pro­yec­ción es per­ver­sa y malig­na, pro­yec­tan­do con gran impul­so el ata­que y des­pre­cio (de viven­cias de vio­len­cia y trau­mas pro­pios) en los demás. Por ello es tan fácil eli­mi­nar a los otros por unos cuan­tos soles, en sí, se des­tru­ye a la víc­ti­ma, des­pla­zan­do toda la mal­dad y agre­si­vi­dad que el vic­ti­ma­rio acae­ció en su vida, eh ahí el fun­da­men­to de este meca­nis­mo tan des­bor­da­do. El cli­va­je obje­tal, tam­bién deno­mi­na­do des­do­bla­mien­to de los ima­gos es otro meca­nis­mo que se adhie­re a la per­ver­sión del sica­rio. Este pro­ce­so con­sis­te en el abor­da­je de la víc­ti­ma en un tra­to “bueno” y uno malo, de mane­ra espe­cial por los extor­sio­na­do­res. El pri­me­ro, fun­da­men­ta el ofre­ci­mien­to del “cha­le­queo” a la víc­ti­ma, de pro­te­ger­la de otras ame­na­zas, cla­ro está con el pago soli­ci­ta­do. El tra­to malo impli­ca la mera extor­sión con el pedi­do fre­cuen­te de cupos con el incre­men­to pau­la­tino y de ten­ta­ti­vas o rea­li­za­cio­nes de aten­ta­dos. El cli­va­je obje­tal bus­ca engan­char a la víc­ti­ma de por vida, vul­ne­rar­la al anto­jo psi­co­pá­ti­co.

Por otro lado, la dádi­va eco­nó­mi­ca no es lo úni­co que bus­ca el sica­rio, sino la sen­sa­ción de poder y aplas­ta­mien­to del otro. Cabe men­cio­nar que el dine­ro es tan solo un media­dor. La men­te de un sica­rio está pre­dis­pues­ta a matar por pla­cer. Las ver­sio­nes de que accio­nan solo a “nivel pro­fe­sio­nal” son meras racio­na­li­za­cio­nes (pre­tex­tos) de su carác­ter delin­cuen­cial.

Que­da en noso­tros refle­xio­nar seria­men­te que los sica­rios son el pro­duc­to de una degra­da­ción social en el desa­rro­llo moral, inte­lec­tual, de la pér­di­da del sen­ti­mien­to hacia el otro, en todas las esfe­ras: fami­liar, edu­ca­ti­va, his­tó­ri­ca, cul­tu­ral; entre otras. El sica­ria­to corres­pon­de al espe­jo de una socie­dad.

La formación reactiva en la educación

La formación reactiva en la educación

(Por: Dioner Francis Marín Puelles, Docente EP Psicología UCV Trujillo)

La for­ma­ción reac­ti­va es un meca­nis­mo psi­co­ló­gi­co que con­sis­te en la expre­sión del impul­so con­tra­rio al ori­gi­nal, por ejem­plo, en vez de odio, se expre­sa incons­cien­te­men­te un amor exa­ge­ra­do. Es cono­ci­do que en las rela­cio­nes de pare­ja se pre­sen­ta de mane­ra cier­ta­men­te fre­cuen­te. Sin embar­go, el pre­sen­te, no con­du­ce a su desa­rro­llo en ese ámbi­to, sino en el rubro del mun­do edu­ca­ti­vo y de la ense­ñan­za apren­di­za­je.

La inter­ac­ción de la comu­ni­dad edu­ca­ti­va (estu­dian­tes, docen­tes, padres de fami­lia y auto­ri­da­des) en los jar­di­nes y diver­sos cole­gios es muy rele­van­te; pero el matiz y cali­dad de la mis­ma, con­lle­va a dina­mis­mos ya sea carac­te­rís­ti­cos de res­pe­to, tole­ran­cia, res­pon­sa­bi­li­dad o por su antí­te­sis: des­bor­de, impul­si­vi­dad, inva­sión del esce­na­rio edu­ca­ti­vo; entre otros.

Cada vez es más fre­cuen­te estu­dian­tes con ten­den­cia a una menor res­pon­sa­bi­li­dad, bús­que­da de lo fácil, una menor pacien­cia y tole­ran­cia, y tras de ellos, padres laxos, impul­si­vos, en fran­ca res­guar­da de la con­duc­ta inapro­pia­da de sus hijos. Estu­dian­tes con nota des­apro­ba­to­ria jus­ti­fi­ca­da, se resis­ten a la asun­ción de la mis­ma, demos­tran­do una nega­ción rotun­da de su res­pon­sa­bi­li­dad. Se adhie­re a lo ante­rior el res­pal­do de sus padres o pro­tec­to­res, quie­nes inva­den cole­gios de edu­ca­ción pri­ma­ria y secun­da­ria, recla­man­do a dies­tra y sinies­tra la “correc­ción” de la nota de su hijo, sin esca­ti­mar en cul­par de ello a los docen­tes, auto­ri­da­des e inclu­so a com­pa­ñe­ros de la mis­ma cla­se. Ape­lan­do a la apli­ca­ción e inter­pre­ta­ción del meca­nis­mo plan­tea­do, los padres, tuto­res, pro­tec­to­res que actúan con­for­me a lo men­cio­na­do, expre­san una feha­cien­te for­ma­ción reac­ti­va. Incons­cien­te­men­te, no acep­tan los erro­res y fallas de sus hijos, dado que ello sería de mucha ansie­dad y angus­tia, enton­ces la psi­que de una mane­ra incons­cien­te pre­fie­re demos­trar lo opues­to: sobre­pro­te­ger al hijo, res­pal­dan­do su actuar, ir con­tra todos, con tal de seguir negan­do la con­di­ción real de su hijo. Si com­pa­ra­mos el modus ope­ran­di de los cole­gios de la actua­li­dad con las ins­ti­tu­cio­nes de hace unos 20 o 30 años, halla­re­mos abis­ma­les dife­ren­cias: fun­cio­na­mien­tos psi­co­ló­gi­cos más vul­ne­ra­bles, sen­si­bles, depen­dien­tes, ado­les­cen­tes abo­ca­dos a la poca exi­gen­cia; pero con ten­den­cia a que­rer mucho para sí, en otras pala­bras, una meri­to­cra­cia veni­da a menos. Es así que padres e hijos viven de uno u otro modo fusio­na­dos, impi­dien­do la ade­cua­da asun­ción de la res­pon­sa­bi­li­dad por los actos.

Un padre joven, en su eta­pa de for­ta­le­za, al pro­te­ger en dema­sía a su hijo, pro­ba­ble­men­te logra con­se­guir que su des­cen­dien­te “se sal­ga con la suya”, al no asu­mir la res­pon­sa­bi­li­dad de sus actos en el mun­do edu­ca­ti­vo, sin embar­go el padre al enve­je­cer, yen­do su fuer­za a un natu­ral menos­ca­bo, ya no ten­drá la ener­gía sufi­cien­te para ello, y el hijo ya entra­do en años, al haber­se acos­tum­bra­do a la exa­ge­ra­da pro­tec­ción, sim­ple­men­te que­da­rá de uno u otro modo des­va­li­do y se frus­tra­rá al no con­se­guir los resul­ta­dos acos­tum­bra­dos por un cli­ma de for­ma­ción reac­ti­va en la fami­lia. Lamen­ta­ble­men­te esa frus­tra­ción con­lle­va a que muchos hijos ya adul­tos vio­len­ten a sus padres ancia­nos quie­nes en su momen­to los sobre­pro­te­gie­ron. A mayor des­bor­de de la for­ma­ción reac­ti­va, sobre­vie­ne un mayor efec­to con­tra­pro­du­cen­te en la rela­ción huma­na. Es así que los hijos (estu­dian­tes) sobre­pro­te­gi­dos son pasi­bles de una inu­ti­li­za­ción gra­dual y pro­gre­si­va, anu­lan­do la posi­bi­li­dad de un desem­pe­ño efi­cien­te en los diver­sos esce­na­rios pro­duc­ti­vos que requie­re la socie­dad. Mucha sobre­pro­tec­ción “mata” anu­la la con­duc­ta desea­ble, sien­do un cal­do de cul­ti­vo para otros com­por­ta­mien­tos como vio­len­cia, delin­cuen­cia o corrup­ción.

La for­ma­ción reac­ti­va des­bor­da­da aten­ta con­tra la fami­lia, las ins­ti­tu­cio­nes edu­ca­ti­vas y por ende a la socie­dad. Apun­tar a la asun­ción de la res­pon­sa­bi­li­dad de los indi­vi­duos es el mejor camino a un orden social.