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Esta presentación introduce el diplomado en formación de psicoterapeutas ofrecido por AMAPSI (Asociación Mexicana Alternativa en Psicología). El Dr. Marco Eduardo Murueta, con más de 43 años de experiencia como psicoterapeuta, presenta este programa que ha sido impartido desde 1997 con más de 100 ediciones. El diplomado ofrece una formación integral para atender profesionalmente padecimientos psicológicos mediante una aplicación conceptual y metodológica sistemática.
Conceptos clave
Enfoque integral y no dogmático que revisa diferentes corrientes psicoterapéuticas (psicoanálisis, conductismo, cognitivo-conductual, Gestalt, sistémico, humanismo)
Teoría de la Praxis: teoría desarrollada por el Dr. Murueta que dialoga con otras teorías para generar un enfoque más integral
Concepto de neurosis como conflicto no resuelto que puede generar irritabilidad, depresión o ansiedad
Criterios de salud psicológica: 4 criterios generales y 27 criterios particulares
Tecnología del amor como elemento fundamental para la salud psicológica
Preguntas importantes planteadas
¿A qué tipo de profesionales está dirigido este diplomado?
¿Cuándo inicia el diplomado en las diferentes sedes (Ciudad de México, Toluca, en línea)?
¿Cómo se evalúa cada módulo del diplomado?
¿Es la única vez en el año que se apertura el diplomado?
Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje
El diplomado ofrece formación profesional en psicoterapia con un enfoque integral y no dogmático
Se imparte en modalidad presencial (Ciudad de México y Toluca) y en línea
Inicia en marzo 2026, con una duración de 12 meses
Consta de 7 módulos que abarcan desde teoría hasta práctica psicoterapéutica
El enfoque integra diferentes corrientes psicoterapéuticas y la Teoría de la Praxis
El diplomado tiene un efecto terapéutico en los propios estudiantes
Junto con el diplomado de Psicología Clínica Aplicada, forma la especialidad en Psicología Clínica
Tema 1: Estructura del diplomado
El diplomado está estructurado en 7 módulos que abarcan desde los fundamentos teóricos hasta la práctica psicoterapéutica. El Módulo 1 “Salud Psicológica y Sociedad Contemporánea” introduce la teoría de la Praxis y establece los criterios de salud psicológica. El Módulo 2 se enfoca en la teoría y técnica de la entrevista clínica, considerado uno de los más importantes del programa. El Módulo 3 aborda las psicopatologías desde una perspectiva psicológica, desarrollando un manual latinoamericano alternativo al DSM. El Módulo 4 trata sobre evaluación y diagnóstico psicológico, incluyendo pruebas originales como el psicograma. El Módulo 5 presenta técnicas para el trabajo clínico, revisando aportaciones de diferentes corrientes psicoterapéuticas. El Módulo 6 se centra en la psicoterapia familiar y grupal. Finalmente, el Módulo 7 consiste en práctica psicoterapéutica donde cada estudiante funge como paciente y como terapeuta.
Preguntas relevantes
Daniela: ¿Es la única vez en el año que se apertura el diplomado?
Marco Eduardo Murueta: No, se apertura 3 veces por año. Iniciamos en marzo, la siguiente etapa inicia la primera semana de junio, y la siguiente vuelve a iniciar la primera semana de octubre. Y así todos los años. En Toluca no siempre inicia, pero en Ciudad de México y en línea, tres veces por año.
María Mercedes: ¿Cómo se evalúa cada módulo?
Marco Eduardo Murueta: Cada módulo tiene una evaluación diferente. El módulo 1 se evalúa con la aplicación del taller de tecnología del amor y un ensayo reflexivo. El módulo 2 incluye simulacros de entrevista con retroalimentación y una entrevista real transcrita. El módulo 3 requiere una ficha técnica sobre una psicopatología. El módulo 4 implica realizar un estudio psicológico completo. El módulo 5 incluye interpretación de sueños y práctica de psicoterapia. El módulo 6 requiere un ejercicio de dianas con una pareja. El módulo 7 se evalúa con la retroalimentación del paciente-compañero.
Tema 2: Metodología y enfoque terapéutico
El diplomado presenta un enfoque integral que dialoga con diferentes corrientes psicoterapéuticas. La Teoría de la Praxis, desarrollada por el Dr. Murueta desde 1980, establece un vínculo entre lo clínico y el entorno social. Se desarrolla el concepto de neurosis como un conflicto no resuelto que puede generar irritabilidad, depresión o ansiedad cuando la necesidad se “atora”. El programa establece 15 niveles de salud y enfermedad psicológica: 5 de salud, 5 de neurosis y 5 de psicosis. Se presentan criterios claros de salud psicológica, incluyendo la sensación de libertad, autonomía, aspiraciones y realización de anhelos. La metodología incluye instrumentos terapéuticos como los “ejercicios terapéuticos” y la “autoevaluación psicológica mensual”. En la técnica psicoterapéutica, se comienza cada sesión con lo agradable antes de abordar lo problemático, generando un “trance narrativo” similar al estado hipnótico.
Preguntas
Ángel: A mí me interesa en Ciudad de México el diplomado. Básicamente quiero saber los informes, cuándo comienza, los horarios sobre todo.
Marco Eduardo Murueta: En Ciudad de México empieza con la maestra Cecilia Quero, inicia el 7 de marzo, que es sábado, y es de 4 a 8 PM.
Ángel: Yo he recibido información para hacer una maestría, pero lo que entendí era como que juntan 2 diplomados, ¿verdad?
Marco Eduardo Murueta: Sí, pero no es maestría, es especialidad en psicología clínica. Son 2 diplomados: formación de psicoterapeutas y psicología clínica aplicada. Al juntarse los 2, se otorga un tercer documento como especialista en psicología clínica. Te da acceso también a que te podamos canalizar pacientes.
Tema 3: Plataforma educativa y modalidades de estudio
El diplomado se imparte en modalidad presencial (Ciudad de México y Toluca) y en línea. La plataforma educativa utilizada es Moodle, que incluye lecturas, presentaciones, videos explicativos y foros de discusión. Cada semana incluye ejercicios y cuestionarios que refuerzan el aprendizaje. El Dr. Murueta explica que inicialmente desarrollaron la plataforma en línea para igualar la calidad de la formación presencial, pero descubrieron que los estudiantes en línea superaban a los presenciales en términos de formación debido a los ejercicios y cuestionarios que refuerzan el aprendizaje. Actualmente, la modalidad presencial también utiliza la plataforma, convirtiéndose en híbrida. La plataforma incluye guías de estudio, ejercicios interactivos e incluso “chistes” como postre después de cada lección para hacer más amena la experiencia de aprendizaje.
Preguntas
María: Yo soy alumna de este diplomado. Estoy por terminarlo. Se los recomiendo ampliamente. El doctor Murueta es un excelente profesor y el compañerismo que se crea y todo el aprendizaje es realmente muy importante. Se los recomiendo ampliamente.
Marco Eduardo Murueta: [Reconoce a la estudiante y agradece su comentario]
María: Doctor, ¿cuándo es en línea el de psicología clínica?
Marco Eduardo Murueta: Versión en línea inicia el 5 de marzo, jueves de 7 a 9, o el sábado 7 de marzo de 9:30 a 12:30 de la mañana.
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La forclusión es un mecanismo defensivo que involucra negar la sexualidad del otro (entendiendo por sexualidad todo comportamiento reflejado en derechos y accesos). En un sentido de conservación, el mecanismo en mención, permite establecer límites con los demás, por ejemplo, el respeto al derecho de una mujer a rechazar la pretensión sexual, amorosa de un hombre.
Cuando se produce un desajuste, este mecanismo puede resultar muy perverso. Por ejemplo, un hombre machista que es muy exigente con su pareja, en el sentido que la obliga a cocinar, a tener relaciones sexuales, le impide trabajar, espera que ella cuide a los hijos prácticamente todo el día, la violenta, la maltrata, la insulta. La forclusión en desajuste, niega los derechos de sexualidad de esta mujer, sus derechos a ser independiente y a tener accesos a otros escenarios de la sociedad. Así también, un hombre que es muy celoso y posesivo con su pareja, sospechando frecuentemente de que ella es infiel con algún compañero de trabajo o amigo, que la controla constantemente, realizada llamadas reiterativas y apela a las video llamadas no por el mero saludo y afecto, sino por el control y la verificación de que no le esté engañando. Es así que se hace importante no ver solamente el acto, sino el trasfondo del comportamiento: una llamada puede esconder a un persecutor empedernido. La sociedad a través de los diversos trabajos, en los cuales muchas mujeres ejerciendo la misma función, ganan menos que sus compañeros. Labores en las que los gerentes consideran menos a las colaboradoras, valorando mucho más a los hombres.
Si ingresamos a un mundo más psicopatológico: los acosadores sexuales, que persiguen a una mujer, invadiendo sus diversos espacios, laboral, familiar, personal. La forclusión, va de la mano con la cosificación del otro. El acosador al perseguir a su víctima, niega su derecho a la privacidad y la tranquilidad. Así también, los violadores sexuales, demuestran una forclusión muy perversa. El atentado que realizan, vulnera atacando con una forclusión muy degradada y regresiva. La violación sexual es un acto muy criminal, dado que niega en su totalidad el derecho sexual del otro. Los secuestradores, sicarios y muchos otros delincuentes, denotan forclusión con desajuste significativo. Es muy difícil, y probablemente imposible que comprendan que la vulnerabilidad hacia el otro es un acto inmoral y criminal.
La génesis de la forclusión, obedece a ambientes de mucha violencia en la temprana edad; cuidadores, progenitores violentos con sus hijos. La observación constante de peleas, maltratos entre los padres, también altera el mecanismo en mención. La pobre estimulación educativa, crea un caldo de cultivo para el descontrol y la invasión hacia el otro. Es raro que los afectos de forclusión patológica apelen a la voluntad para su cambio y aplacamiento de su impulso, con mayor razón cuando acompañan a comportamientos propios de trastornos de la personalidad.
Lamentablemente, la forclusión se ve reforzada considerablemente por tendencias sociales como el machismo, así también como el feminismo. Ambos fenómenos, buscan negar y atentar contra el miembro del sexo opuesto, entablando una lucha por la superioridad. Los maltratos, las pugnas, menosprecios, desvirtúan el sentido del ser, negando que lo más relevante es el derecho por ser persona, y no por ser hombre o mujer.
(Por: Dioner Francis Marín Puelles, docente EP Psicología UCV Trujillo)
Nuestra sociedad se ha visto invadida terriblemente por el sicariato. En comparación a una década, el incremento de muertes por esta modalidad ha ido en sobremanera. Los mecanismos que gobiernan la mente de un sicario pueden ser complejos. Desde el mismo aprendizaje por imitación o vicario a través de series, películas que orientan y automatizan el comportamiento hasta la variedad dinámica y diversa de defensas psicoanalíticas. Indiscutiblemente los factores psicosociales, políticos y de otra índole también enmarcan esta conducta antisocial, sin embargo, en esta oportunidad abordaremos las defensas psicológicas inmersas.
La cosificación del otro, dinamismo mediante el cual se trata a los demás no como personas, sino como cosas. En la mente de un sicario el pago por silenciar una vida, se “justifica” por el desprecio de esta. Es el mercantilismo puro, la compra y la venta de un servicio. No hay moral ni norma que importe y lo impida. La cosificación coexiste con un súper yo pobremente desarrollado. El súper yo es el contenedor de los principios, normas y para evolucionar, requiere que sus dos elementos: el ideal del yo y la conciencia moral, se complementen equilibradamente. El ideal del yo, es el yo ilusorio, el que se sustenta en la fantasía, muy necesario para el desarrollo del juego en la infancia y la niñez, prueba de ello la gran imaginación de los niños en sus interacciones lúdicas. Poco a poco, conforme al desarrollo humano, el ideal del yo tiene que aplacarse y adaptarse a las exigencias del entorno social, por ello la adquisición de la conciencia moral, el otro componente del súper yo. Esta permite el respeto al prójimo, la ejecución de valores; entre otros. En la mente de un sicario, el ideal del yo, funciona perversamente y lucha constantemente contra la realidad, careciendo de una conciencia moral consistente. Ello explica el continuo arrebato y frialdad del victimario. Para él, recibir dinero para matar a alguien corresponde a un juego, simplemente es como eliminar o desechar una cosa, algo mínimo, ínfimo e irrisorio. El adulto al funcionar con un ideal del yo perturbado, hace y deshace en su entorno como si fuera su juguete.
Aun así, lo anterior requiere de más mecanismos: la identificación proyectiva, que se basa en la proyección, la cual consiste en atribuir inconscientemente a otros lo que uno es. Sin embargo, este mecanismo es más complejo, debido a que su proyección es perversa y maligna, proyectando con gran impulso el ataque y desprecio (de vivencias de violencia y traumas propios) en los demás. Por ello es tan fácil eliminar a los otros por unos cuantos soles, en sí, se destruye a la víctima, desplazando toda la maldad y agresividad que el victimario acaeció en su vida, eh ahí el fundamento de este mecanismo tan desbordado. El clivaje objetal, también denominado desdoblamiento de los imagos es otro mecanismo que se adhiere a la perversión del sicario. Este proceso consiste en el abordaje de la víctima en un trato “bueno” y uno malo, de manera especial por los extorsionadores. El primero, fundamenta el ofrecimiento del “chalequeo” a la víctima, de protegerla de otras amenazas, claro está con el pago solicitado. El trato malo implica la mera extorsión con el pedido frecuente de cupos con el incremento paulatino y de tentativas o realizaciones de atentados. El clivaje objetal busca enganchar a la víctima de por vida, vulnerarla al antojo psicopático.
Por otro lado, la dádiva económica no es lo único que busca el sicario, sino la sensación de poder y aplastamiento del otro. Cabe mencionar que el dinero es tan solo un mediador. La mente de un sicario está predispuesta a matar por placer. Las versiones de que accionan solo a “nivel profesional” son meras racionalizaciones (pretextos) de su carácter delincuencial.
Queda en nosotros reflexionar seriamente que los sicarios son el producto de una degradación social en el desarrollo moral, intelectual, de la pérdida del sentimiento hacia el otro, en todas las esferas: familiar, educativa, histórica, cultural; entre otras. El sicariato corresponde al espejo de una sociedad.
(Por: Dioner Francis Marín Puelles, Docente EP Psicología UCV Trujillo)
La formación reactiva es un mecanismo psicológico que consiste en la expresión del impulso contrario al original, por ejemplo, en vez de odio, se expresa inconscientemente un amor exagerado. Es conocido que en las relaciones de pareja se presenta de manera ciertamente frecuente. Sin embargo, el presente, no conduce a su desarrollo en ese ámbito, sino en el rubro del mundo educativo y de la enseñanza aprendizaje.
La interacción de la comunidad educativa (estudiantes, docentes, padres de familia y autoridades) en los jardines y diversos colegios es muy relevante; pero el matiz y calidad de la misma, conlleva a dinamismos ya sea característicos de respeto, tolerancia, responsabilidad o por su antítesis: desborde, impulsividad, invasión del escenario educativo; entre otros.
Cada vez es más frecuente estudiantes con tendencia a una menor responsabilidad, búsqueda de lo fácil, una menor paciencia y tolerancia, y tras de ellos, padres laxos, impulsivos, en franca resguarda de la conducta inapropiada de sus hijos. Estudiantes con nota desaprobatoria justificada, se resisten a la asunción de la misma, demostrando una negación rotunda de su responsabilidad. Se adhiere a lo anterior el respaldo de sus padres o protectores, quienes invaden colegios de educación primaria y secundaria, reclamando a diestra y siniestra la “corrección” de la nota de su hijo, sin escatimar en culpar de ello a los docentes, autoridades e incluso a compañeros de la misma clase. Apelando a la aplicación e interpretación del mecanismo planteado, los padres, tutores, protectores que actúan conforme a lo mencionado, expresan una fehaciente formación reactiva. Inconscientemente, no aceptan los errores y fallas de sus hijos, dado que ello sería de mucha ansiedad y angustia, entonces la psique de una manera inconsciente prefiere demostrar lo opuesto: sobreproteger al hijo, respaldando su actuar, ir contra todos, con tal de seguir negando la condición real de su hijo. Si comparamos el modus operandi de los colegios de la actualidad con las instituciones de hace unos 20 o 30 años, hallaremos abismales diferencias: funcionamientos psicológicos más vulnerables, sensibles, dependientes, adolescentes abocados a la poca exigencia; pero con tendencia a querer mucho para sí, en otras palabras, una meritocracia venida a menos. Es así que padres e hijos viven de uno u otro modo fusionados, impidiendo la adecuada asunción de la responsabilidad por los actos.
Un padre joven, en su etapa de fortaleza, al proteger en demasía a su hijo, probablemente logra conseguir que su descendiente “se salga con la suya”, al no asumir la responsabilidad de sus actos en el mundo educativo, sin embargo el padre al envejecer, yendo su fuerza a un natural menoscabo, ya no tendrá la energía suficiente para ello, y el hijo ya entrado en años, al haberse acostumbrado a la exagerada protección, simplemente quedará de uno u otro modo desvalido y se frustrará al no conseguir los resultados acostumbrados por un clima de formación reactiva en la familia. Lamentablemente esa frustración conlleva a que muchos hijos ya adultos violenten a sus padres ancianos quienes en su momento los sobreprotegieron. A mayor desborde de la formación reactiva, sobreviene un mayor efecto contraproducente en la relación humana. Es así que los hijos (estudiantes) sobreprotegidos son pasibles de una inutilización gradual y progresiva, anulando la posibilidad de un desempeño eficiente en los diversos escenarios productivos que requiere la sociedad. Mucha sobreprotección “mata” anula la conducta deseable, siendo un caldo de cultivo para otros comportamientos como violencia, delincuencia o corrupción.
La formación reactiva desbordada atenta contra la familia, las instituciones educativas y por ende a la sociedad. Apuntar a la asunción de la responsabilidad de los individuos es el mejor camino a un orden social.