La historia y la historicidad como forma de lograr la objetividad desde la perspectiva de la Psicología

La historia y la historicidad como forma de lograr la objetividad desde la perspectiva de la Psicología

por Laura de Jesús Cuevas Palma.

La obje­ti­vi­dad en la visión de la reali­dad es muy impor­tan­te y más en las cien­cias socia­les es nece­sa­rio desa­rro­llar­la ya que el cien­tí­fi­co siem­pre es en estas cien­cias obje­to y suje­to de estu­dio al mis­mo tiem­po. En este tra­ba­jo se plan­tea la idea de que el uso del méto­do his­tó­ri­co sobre el desa­rro­llo y evo­lu­ción de la huma­ni­dad tam­bién tie­ne uti­li­dad en la his­to­ria indi­vi­dual a lo cual se le deno­mi­na his­to­ri­ci­dad posi­bi­li­tan­do el dis­cer­nir la sub­je­ti­vi­dad del indi­vi­duo y la obje­ti­vi­dad con la que se debe per­ci­bir la reali­dad tan­to del ser humano común como del cien­tí­fi­co que debe emplear el rigor cien­tí­fi­co.

 

“El ser de una per­so­na refle­ja
la his­to­ri­ci­dad que ha expe­ri­men­ta­do en
su con­tex­to his­tó­ri­co, eco­nó­mi­co, polí­ti­co
y social. De ahí que; el cono­ci­mien­to
y la com­pren­sión de su ser social
intro­yec­ta­do lo ubi­ca­rá onto­ló­gi­ca­men­te ”

Lau­ra de Jesús Cue­vas

Recien­te­men­te es cono­ci­do como impor­tan­te que la visión del mun­do de cada ser humano debe enten­der­se y com­pren­der­se para poder tener una visión obje­ti­va de la reali­dad.

Dife­ren­ciar la reali­dad sub­je­ti­va ‑o del sí mis­mo o reali­dad crea­da- de la reali­dad obje­ti­va la cual se da inde­pen­dien­te a los suje­tos impli­ca­ría ver la reali­dad obje­ti­va con la mayor pre­ci­sión ‑cada vez mejor con la ejer­ci­ta­ción- la exis­ten­cia en lo indi­vi­dual y en lo colec­ti­vo (Murue­ta 2014).

Sobre la objetividad y la subjetividad

Un obje­to se pue­de con­ce­bir como un calei­dos­co­pio con múl­ti­ples inter­re­la­cio­nes for­mas y momen­tos en que este se pue­de cir­cuns­cri­bir, des­de cada uno de los cua­les se va hacien­do dis­tin­to, es decir, se va hacien­do otro obje­to u obje­to de estu­dio. El cual cam­bia de acuer­do al con­tex­to, tiem­po, espa­cio. Des­de el ámbi­to de las cien­cias socia­les se pue­de hablar tam­bién del con­tex­to, his­tó­ri­co eco­nó­mi­co, polí­ti­co y social. De esta mane­ra cada obje­to es un cier­to obje­to ‑u obje­to de estu­dio- para deter­mi­na­do obser­va­dor y al mis­mo tiem­po es otro para otro.

Así el obje­to es siem­pre sub­je­ti­vo por­que depen­de del obser­va­dor y no hay nada más obje­ti­vo que las emo­cio­nes cuan­do estas son inten­sas, lo externo es obser­va­do des­de diver­sos ángu­los.

En Psi­co­lo­gía los obje­ti­vis­tas no con­fia­ban en la per­cep­ción direc­ta de los datos sino en la medi­da en que los demás suje­tos obser­va­do­res esta­ban de acuer­do con lo cual sus datos resul­tan inter­sub­je­ti­vos.

Del otro lado, muchos teó­ri­cos de la sub­je­ti­vi­dad en cam­bio, no pare­cen preo­cu­par­se por con­fir­mar sus obser­va­cio­nes, las con­si­de­ran ver­da­des y vali­das des­de el pri­mer momen­to como si fue­ran obje­ti­vas.

De esta for­ma, la obje­ti­vi­dad se refie­re a la capa­ci­dad de razo­nar, juz­gar y com­pren­der una situa­ción o infor­ma­ción sin dejar­se influir por opi­nio­nes, emo­cio­nes, pre­jui­cios de otros.

La obje­ti­vi­dad aspi­ra a expre­sar la reali­dad ‑tal cual se da sin estar liga­da a sen­ti­mien­tos o afi­ni­dad con aná­li­sis y jui­cios libres de ras­gos per­so­na­les ni pre­jui­cios exter­nos o influen­cias exter­nas y se basa en hechos y evi­den­cias veri­fi­ca­bles.

Ser obje­ti­vo impli­ca abor­dar un tema con impar­cia­li­dad cen­tra­do en los datos de una apa­ren­te reali­dad obser­va­ble median­te esto se da una obser­va­ción ape­ga­da a la lógi­ca en cual­quier ámbi­to don­de se bus­que com­pren­der fenó­me­nos o situa­cio­nes con pre­ci­sión, en cual­quier ámbi­to. El para qué de esto sería el poder pro­yec­tar hacia el futu­ro metas cla­ras o pro­pi­ciar avan­ce cien­tí­fi­co en las Cien­cias Socia­les.

Es pues que la obje­ti­vi­dad aspi­ra al estu­dio de un acon­te­cer de las cosas en un deter­mi­na­do con­tex­to, tiem­po, espa­cio selec­cio­na­do pre­via­men­te ya sea úni­ca­men­te por inte­rés o curio­si­dad que ten­ga una per­so­na de ese cono­ci­mien­to o por algu­na fina­li­dad de este. Sin embar­go, pue­de emplear­se el sen­ti­do común o la rigu­ro­si­dad del méto­do cien­tí­fi­co para expre­sar la reali­dad obje­ti­va, dis­cer­nien­do los ele­men­tos de la sub­je­ti­vi­dad para la pla­nea­ción en pros­pec­ti­va sea indi­vi­dual o de gru­po.

De ahí la pro­pues­ta de emplear el méto­do his­tó­ri­co y la his­to­ri­ci­dad para ejer­ci­tar la obje­ti­vi­dad.

Dife­ren­ciar la reali­dad de la sub­je­ti­vi­dad impli­ca­ría el saber con mayor pre­ci­sión la exis­ten­cia en lo indi­vi­dual y con mayor con­cre­ción lo colec­ti­vo.

Historia e historicidad

La his­to­ria como cien­cia que estu­dia las leyes del desa­rro­llo y evo­lu­ción de la huma­ni­dad, ayu­da a con­tex­tua­li­zar a las socie­da­des y al indi­vi­duo en su exis­tir. Des­cri­bir la pra­xis es decir la acti­vi­dad, la expe­rien­cia que tie­ne cada indi­vi­duo en rela­ción a su medio da cuen­ta de que esta pra­xis pro­du­ce dife­ren­cias entre los individuos…”…Para saber quién es un indi­vi­duo, o sea, para saber qué es; el grie­go ave­ri­gua, como todos noso­tros debe­ría­mos hacer­lo, qué es lo que hace, cómo se com­por­ta: cuál es su pra­xis…” Nicol Eduar­do 1978.

Murue­ta (2014) men­cio­na que la his­to­ria narra y da cómo sur­ge el capi­ta­lis­mo por ejem­plo la revo­lu­ción socia­lis­ta como fase pre­li­mi­nar del comu­nis­mo. Tam­bién en His­to­ria de la Cien­cia se narra la genea­lo­gía de la epis­te­mo­lo­gía. Las Cien­cias Socia­les se refie­ren a los acon­te­ce­res socia­les y las Cien­cias de la salud al desa­rro­llo humano del indi­vi­duo.

Has­ta el momen­to la inves­ti­ga­ción en la His­to­ria y la His­to­ri­ci­dad que se juz­ga de mayor uti­li­dad es la cua­li­ta­ti­va-cuan­ti­ta­ti­va que posi­bi­li­ta tam­bién que un inves­ti­ga­dor incur­sio­ne en una comu­ni­dad o psi­co­co­mu­ni­dad con el pro­po­si­to de reco­pi­lar infor­ma­ción pudien­do ser apli­ca­da tam­bién en la antro­po­lo­gía, psi­co­lo­gía socio­lo­gía entre otras dis­ci­pli­nas.

Su obje­ti­vo es com­pren­der a pro­fun­di­dad la situa­ción de un obje­to de estu­dio, sus valo­res, creen­cias, cul­tu­ra y esti­los de vida den­tro del pro­pio entorno cul­tu­ral y la posi­bi­li­dad de cuan­ti­fi­ca­ción coad­yu­va­ría a medi­das de decre­men­tar alte­ri­da­des en el acon­te­cer social, así como sus reper­cu­sio­nes a nivel indi­vi­dual para lo cual; el inves­ti­ga­dor debe ser capaz de acce­der a los deta­lles ínti­mos y acon­te­ce­res de cada indi­vi­duo y cada gru­po.

El méto­do pro­pues­to por los antro­pó­lo­gos Broms­lav Mati­nowsky y Franz Boas es adop­ta­do por los soció­lo­gos de la Escue­la de Socio­lo­gía de Chica­go a prin­ci­pios del Siglo XX, don­de el cono­cer de las expe­rien­cias, sen­ti­mien­tos en las inter­ac­cio­nes y acti­vi­da­des de un gru­po par­ti­cu­lar de indi­vi­duos es rele­van­te.

La Teo­ría de la Pra­xis afir­ma que el deve­nir his­tó­ri­co de la huma­ni­dad con­sis­ti­rá en la iden­ti­fi­ca­ción de unos con otros en su lucha por la sobre­vi­ven­cia la cual se vin­cu­la ade­más a la natu­ra­le­za. De lo con­tra­rio se obs­ta­cu­li­za­ría la rea­li­za­ción de deseos y anhe­los huma­nos de una vida pla­cen­te­ra y dig­na.

El homo saphiens-faber-saphiens se auto­rrea­li­za en pro de otro y otros. Para

Grams­ci (1986) según cita Murue­ta (op.cit) dice:

“…El error del inte­lec­tual con­sis­te en creer que se pue­de saber sin com­pren­der y espe­cial­men­te sin sen­tir .….. si se halla sepa­ra­do del pueblo.…o sin sen­tir las pasio­nes ele­men­ta­les del pue­blo, com­pren­dién­do­las, expli­cán­do­las y jus­ti­fi­cán­do­las por la situa­ción his­tó­ri­ca deter­mi­na­da; vin­cu­lán­do­las dia­léc­ti­ca­men­te a las leyes de la his­to­ria, a una supe­rior con­cep­ción del mun­do, cien­tí­fi­ca y cohe­ren­te­men­te ela­bo­ra­da: el “saber”…”

Como cien­cia, la his­to­ria tie­ne dos para­dig­mas,

  • la con­cep­ción posi­ti­vis­ta que apor­ta de mane­ra des­crip­ti­va los hechos.
  • la con­cep­ción dia­léc­ti­ca que apor­ta la mane­ra de esta­ble­cer las leyes del desa­rro­llo y evo­lu­ción de hechos.

Es enton­ces que la dia­léc­ti­ca suma el con­cep­tuar el ser social, la con­cien­cia social, el sis­te­ma en el que se orga­ni­za la socie­dad, carac­te­rís­ti­cas de los gru­pos socia­les for­ma­dos den­tro de esta, su for­ma de pro­duc­ción, su cul­tu­ra, vida coti­dia­na y ras­gos de per­so­na­li­dad indi­vi­dua­les median­te la inves­ti­ga­ción cua­li­ta­ti­va que tam­bién pue­de sus­ten­tar­se en que un inves­ti­ga­dor incur­sio­ne en una comu­ni­dad con el pro­pó­si­to de reco­pi­lar infor­ma­ción pudien­do ser apli­ca­da tam­bién en la antro­po­lo­gía, psi­co­lo­gía socio­lo­gía entre otras dis­ci­pli­nas.

En este sen­ti­do se lle­ga al estu­dio y cono­ci­mien­to de valo­res, creen­cias, esti­los de vida para lo cual el inves­ti­ga­dor debe ser capaz de acce­der a los deta­lles de la coti­dia­ni­dad.

Ya sea en lo colec­ti­vo o en lo indi­vi­dual la vida o el “ser” se pue­de cono­cer, enten­der en el trans­cur­so del tiem­po como lo men­cio­na la Filo­so­fía, la Antro­po­lo­gía y dis­ci­pli­nas afi­nes.

En tan­to que unas dis­ci­pli­nas se encar­gan de dar expli­ca­cio­nes sobre los pro­ce­sos o fenó­me­nos natu­ra­les otras sobre los socia­les des­de el ani­mis­mo, magia, tote­mis­mo, tabú, feti­chis­mo las cua­les han ido evo­lu­cio­na­do has­ta cons­ti­tuir reli­gio­nes poli­teís­tas, las cua­les en un mayor pro­ce­so de sin­cro­ni­za­ción, de sín­te­sis, han ori­gi­na­do las gran­des reli­gio­nes mono­teís­tas: cris­tia­nis­mo, hin­duis­mo, budis­mo e isla­mis­mo, por men­cio­nar algu­nas entre muchas, las cua­les lle­gan a ser adop­ta­das por cada per­so­na como su pro­pia filo­so­fía de vida en fun­ción de la sub­je­ti­vi­dad.

Des­de el para­dig­ma de la dia­léc­ti­ca la His­to­ria estu­dia las leyes del desa­rro­llo y evo­lu­ción de la cien­cia huma­na. La uti­li­dad de este cono­ci­mien­to no solo es a nivel huma­ni­dad sino ade­más a la his­to­ria indi­vi­dual de su ser social y con­cien­cia social de cada indi­vi­duo en rela­ción a su con­tex­to his­tó­ri­co, eco­nó­mi­co, polí­ti­co y social el cual deter­mi­na su per­so­na­li­dad al igual de la for­ma de con­cien­cia­ción de su ser (obje­to de estu­dio de la psi­co­lo­gía en los dife­ren­tes ámbi­tos de inter­ac­ción del indi­vi­duo), para su pro­ce­der social (asun­to de la socio­lo­gía y las cien­cias).

Este pro­ce­so de cono­ci­mien­to his­tó­ri­co sobre la his­to­ria de la huma­ni­dad y del pro­pio indi­vi­duo, si es refle­xi­vo, nos per­mi­te cono­cer su His­to­ri­ci­dad cuyo obje­to de estu­dio es la his­to­ria y su sen­ti­do. En don­de se ana­li­za el tiem­po, la direc­ción de la acción des­de dife­ren­tes pers­pec­ti­vas filo­só­fi­cas con lo que nos refe­ri­ría­mos a la cua­li­dad de un hecho even­to o fenó­meno rela­cio­na­do con un momen­to espe­cí­fi­co y su con­tex­to.

Es refle­xio­nar ade­más sobre su fia­bi­li­dad y vali­dez, así como la auten­ti­ci­dad de las fuen­tes de infor­ma­ción. Tam­bién jue­ga un papel impor­tan­te en la pre­ser­va­ción de la memo­ria colec­ti­va y garan­ti­za que los hechos his­tó­ri­cos no se pier­dan con el tiem­po. Al res­pec­to hay pen­sa­do­res que con­si­de­ran que el espí­ri­tu humano se va desa­rro­llan­do a lo lar­go de sus dis­tin­tas eta­pas al trans­cu­rrir el tiem­po de tan­to las colec­ti­vi­da­des como de las indi­vi­dua­li­da­des en su res­pec­ti­vo con­tex­to.

Utilidad de la historia y la historicidad en Psicologia

En tan­to que la His­to­ria des­cri­be la com­ple­ji­dad del acon­te­cer de la huma­ni­dad la His­to­ri­ci­dad des­cri­be como una expe­rien­cia fun­da­men­tal el ser de cada indi­vi­dua­li­dad. Esto se efec­túa de mane­ra natu­ral y por lo tan­to sen­ci­lla en el “ser” que des­cri­be lo que cons­ti­tu­ye a cada per­so­na.

La his­to­ria y la his­to­ri­ci­dad ini­cia des­de que nues­tra per­cep­ción pro­yec­ta el con­tex­to físi­co y social en nues­tro sis­te­ma ner­vio­so a par­tir de las sen­sa­cio­nes: se ini­cia un pro­ce­so en el cual las neu­ro­nas trans­mi­ten en for­ma de corrien­te eléc­tri­ca pul­sio­nes que al lle­gar al cere­bro se codi­fi­can y se trans­for­man en ideas (pala­bras) o imá­ge­nes.

Por ejem­plo, aun­que la cien­cia aún no ha des­cri­to cómo se da esta codi­fi­ca­ción sin embar­go se ha podi­do obser­var este pro­ce­so en recién naci­dos, en bebés de meses de edad a un año que es cuan­do se ini­cian las vici­si­tu­des de su indi­vi­dua­ción, momen­to des­de el cual, has­ta la edad adul­ta, se recuer­dan even­tos y sen­sa­cio­nes que de acuer­do al impac­to en el sis­te­ma ner­vio­so pro­por­cio­nan el desa­rro­llo con o sin alte­ri­da­des.

Es refle­xio­nar ade­más sobre su fia­bi­li­dad y vali­dez de los acon­te­ce­res, así como la auten­ti­ci­dad de las fuen­tes de infor­ma­ción. Tam­bién jue­ga un papel impor­tan­te en la pre­ser­va­ción de la memo­ria colec­ti­va y garan­ti­za que los hechos his­tó­ri­cos no se pier­dan con el tiem­po. Al res­pec­to hay pen­sa­do­res como Max Weber, Emi­lio Durkheim, Ale­jan­dro Toma­si­ni entre otros que con­si­de­ran que el espí­ri­tu humano se va desa­rro­llan­do a lo lar­go de sus dis­tin­tas eta­pas al trans­cu­rrir el tiem­po de tan­to de las colec­ti­vi­da­des como de las indi­vi­dua­li­da­des en su res­pec­ti­vo con­tex­to.

En tan­to que la His­to­ria des­cri­be la com­ple­ji­dad del acon­te­cer de la huma­ni­dad la His­to­ri­ci­dad des­cri­be como expe­rien­cia fun­da­men­tal el ser de cada indi­vi­dua­li­dad. Esto se efec­túa de mane­ra natu­ral y por lo tan­to sen­ci­lla en el “ser” que des­cri­be lo que cons­ti­tu­ye a cada per­so­na.

Es apa­sio­nan­te la obser­va­ción de los bebés y niños de un año de edad ya que res­pon­den auto­má­ti­ca­men­te de mane­ra refle­ja a las sen­sa­cio­nes prin­ci­pal­men­te en el orden de olor, tac­to, gus­to y vis­ta.

Aquí ini­cia su pro­ce­so de indi­vi­dua­ción, dar­se cuen­ta de que exis­te mamá papá y va regis­tran­do en más com­ple­tud la inter­ac­ción con el medio social como la tem­po­ra­li­dad, hora de comer, de que se acer­ca mamá o papá, hora de su aseo, etc.

Para los padres que ten­gan la dicha de obser­var esto en sus bebes por ser una pare­ja esta­ble con madu­rez emo­cio­nal y cono­ci­mien­tos, se da de mane­ra natu­ral sin com­pli­ca­ción la inte­gra­ción fami­liar, el esta­ble­ci­mien­to de los pri­me­ros hábi­tos hora­rios, ali­men­ta­ción, de lim­pie­za y por supues­to los de demos­tra­ción de afec­to, com­pren­sión y comu­ni­ca­ción.

La espi­ri­tua­li­dad y el amor a DIOS tam­bién aquí se ini­cian, lo moral, lo esté­ti­co y a mayor esti­mu­la­ción de su inte­lec­to se desa­rro­lla más su con­di­ción físi­ca.

Esta agra­da­ble oda a la vida, el hablar­le al bebé sobre sus posi­bles sen­sa­cio­nes y rela­cio­nar­las con lo que mamá, papá o los más cer­ca­nos “le hacen” le van crean­do con­cien­cia de sí mis­mo y las penu­rias por las que el infan­te ten­drá que pasar a par­tir de su eta­pa de indi­vi­dua­ción y la tran­si­ción o el des­per­tar a su auto­no­mía serán meno­res e impac­ta­rá con menor moles­tia a su futu­ro desa­rro­llo men­tal, emo­cio­nal y moral sano.

Ade­más de que la expli­ca­ción de lo que el vea, escu­che o sien­ta de igual mane­ra con­cien­cia­rá de sí, lo cual per­mi­ti­rá el desa­rro­llo de la obje­ti­vi­dad en él y su acer­ca­mien­to a la esté­ti­ca, al arte y a la cul­tu­ra tam­bién le faci­li­ta­rá su for­ma­ción a futu­ro.

A par­tir de la comu­ni­ca­ción cla­ra y tem­pra­na se le pue­de cues­tio­nar sobre lo que pue­de hacer para la solu­ción de pro­ble­mas que se le pre­sen­ta en la vida coti­dia­na lo cual per­mi­ti­rá tener una la opor­tu­ni­dad de desa­rro­lla su capa­ci­dad ana­lí­ti­ca, razo­na­mien­to lógi­co, crea­ti­va, su ori­gi­na­li­dad, su par­ti­ci­pa­ción inno­va­do­ra en su inme­dia­to entorno.

El jue­go con adul­tos e infan­tes de su edad pro­yec­ta la per­so­na­li­dad de este, cómo es su apren­di­za­je en cuan­to a su actuar, el cono­ci­mien­to de su medio ambien­te, como cre­cen las plan­tas, en qué pue­de cola­bo­rar en el aseo de su espa­cio y casa con mamá y papá ade­más de cono­cer el tra­ba­jo que rea­li­zan sus papis fue­ra de casa, admi­nis­trar (cui­dar) ade­cua­da­men­te sus per­te­nen­cias, jugue­tes, alcan­cía, ropa para des­de esa edad par­ti­ci­par en el cui­da­do de la eco­no­mía fami­liar. El infan­te pues tie­ne que ser tra­ta­do como un ser pen­san­te para que ade­más adquie­ra sabi­du­ría e ini­cie la adop­ción de una filo­so­fía de vida.

De esta mane­ra el niño esta­rá lis­to para ini­ciar su vida de mane­ra autó­no­ma en el acon­te­cer de la socie­dad y sería útil en solu­ción de alte­ri­da­des en ella.

Utilidad de la historia yla historicidad en el acontecer social

El divor­cio entre las polí­ti­cas de acción para la solu­ción de pro­ble­má­ti­cas socia­les con las alter­na­ti­vas cien­tí­fi­cas dado por la sub­je­ti­vi­dad con la visión de un para­dig­ma posi­ti­vis­ta abar­ca en menor gra­do de la reali­dad, y según los nue­vos para­dig­mas de las cien­cias socia­les el posi­ti­vis­mo no ha per­mi­ti­do un desa­rro­llo social adoc al con­tex­to his­tó­ri­co, eco­nó­mi­co, polí­ti­co y social en nues­tro país.

De ahí la impor­tan­cia de ini­ciar ejer­ci­cios de pros­pec­ti­va de la edu­ca­ción supe­rior como Com­po­nen­te Cog­nos­cen­te de la socie­dad.

Diría que has­ta el momen­to se per­ci­be una exi­gen­cia de evo­lu­ción hacia nue­vos para­dig­mas que decre­men­ten lo que deno­mino un SINDROME DE CONTROL como pro­ble­ma de Salud Públi­ca loca­li­za­do en cual­quier ámbi­to social el cual des­ubi­ca la per­so­na­li­dad y pro­vo­ca que los indi­vi­duos fun­cio­nen en otra “revo­lu­ción” a la cual me refe­ri­ré como acti­tud y con­duc­ta para­si­ta­ria de un indi­vi­duo sobre otro ejer­cien­do con­trol sobre este últi­mo has­ta afec­tar su estruc­tu­ra cog­ni­ti­va y psí­qui­ca. Obsér­ve­se, por ejem­plo, la lla­ma­da lucha por el poder o el saber-poder.

Esta acti­tud para­si­ta­ria social se nutre como pará­si­to, no apor­ta por sí a la estruc­tu­ra cog­ni­ti­va y psí­qui­ca de otros de mane­ra salu­da­ble. En la socie­dad es la con­duc­ta que, de con­ti­nuo pre­gun­ta, obser­va y está aten­ta en todo y no crea ni se preo­cu­pa de sí, opi­nan­do lo que los demás deben hacer ejer­cien­do auto­ri­ta­ris­mo sobre ellos. Con­trol: domi­nio, subor­di­na­ción, suje­ción, pose­sión median­te enga­ño, hipo­cre­sía, men­ti­ra, anar­quía, con­de­na­ción, opi­nio­nes repro­ba­to­rias (cri­ti­cas), comen­ta­rios deni­gran­tes o situa­cio­nes para­si­co­ló­gi­cas inclu­yen­do la hechi­za­ría y bru­je­ría.

Lo que da lugar al SINDROME DEL DESCONTROL carac­te­ri­za­do por:

- Des­con­trol: opre­sión, inde­ci­sión, con­fu­sión, demo­ra, tar­dan­za, inquie­tud, hiper­ac­ti­vi­dad, eva­sión, indi­fe­ren­cia, olvi­do, retar­do de res­pues­ta, men­te ata­da.

Que resul­ta en:

- Enfer­me­dad men­tal: dis­ca­pa­ci­dad cog­ni­ti­va, alu­ci­na­cio­nes, demen­cia, ena­je­na­ción, esqui­zo­fre­nia, locu­ra, manía, para­noia, retar­do men­tal, seni­li­dad, Alzhei­mer.

El sín­dro­me del Con­trol se le pue­de iden­ti­fi­car en per­so­nas cuyo tem­pe­ra­men­to es domi­nan­te (auto­ri­ta­rio) y por lo regu­lar se debe al fun­cio­na­mien­to psi­co­fi­sio­ló­gi­co y moti­va a una per­so­na hacia “el poder”.

De mane­ra posi­ti­va pue­de ser carac­te­rís­ti­co de un líder y de mane­ra nega­ti­vo de un ani­qui­la­dor en poten­cia de mane­ra indi­vi­dual pue­de ser sui­ci­da u homi­ci­da y de mane­ra colec­ti­va geno­ci­da.

Todo esto impi­de el desa­rro­llo men­tal de un país e impli­ca su dete­rio­ro indi­vi­dual y social.

Mi pro­pues­ta para dete­ner este pro­ce­so de dete­rio­ro es ini­ciar ejer­ci­cios de pros­pec­ti­va sus­ten­ta­da en luna retros­pec­ti­va obje­ti­va sea bio­gra­fí­ca o auto­bio­grá­fi­ca como:

  • For­ma de auto­co­no­ci­mien­to­de la sub­je­ti­vi­dad de cada indi­vi­duo.
  • For­ma de cono­ci­mien­to de los acon­te­ce­res.
  • For­ma en que dichos acon­te­ce­res nos han estruc­tu­ra­do nues­tra sub­je­ti­vi­dad.
  • For­ma de dis­cer­nir dicha sub­je­ti­vi­dad de lo que cores­pon­de com­pren­der de la reali­dad con­cre­ta con la mayor obje­ti­vi­dad posi­ble.
  • For­ma de fun­da­men­tar la pros­pec­ti­va.

Que posi­bi­li­te la auto­rrea­li­za­ción indi­vi­dual y por con­si­guien­te el desa­rro­llo de nues­tra socie­dad median­te la “edu­ca­ré”

Utilidad de la historia y la historicidad en Educación Superior

El obje­ti­vo de la His­to­ria y la His­to­ri­ci­dad para el desa­rro­llo de la obje­ti­vi­dad com­pren­dien­do la sub­je­ti­vi­dad impli­ca hacer retros­pec­ti­va del refle­xio­nar filo­só­fi­co y del acon­te­cer aca­dé­mi­co de las ins­ti­tu­cio­nes de edu­ca­ción supe­rior no sola­men­te del psi­có­lo­go sino de cual­quier dis­ci­pli­na. De tal mane­ra que la Edu­ca­ción podría ser vis­ta en tér­mi­nos sis­té­mi­cos como Com­po­nen­te Cog­nos­cen­te de la socie­dad que detec­te alte­ri­da­des y pro­pon­ga alter­na­ti­vas via­bles y sus­ten­ta­bles al sec­tor guber­na­men­tal y se legis­len polí­ti­cas de acción sus­ten­ta­bles.

Utilidad de la historia e historicidad en la formación del Psicólogo

La fun­da­men­ta­ción teó­ri­ca del posi­ti­vis­mo y el con­duc­tis­mo sir­vió de base para a par­tir de la déca­da de los 60´s bus­car la mane­ra de com­pren­der la com­ple­ji­dad de la Reali­dad Mexi­ca­na en las siguien­tes déca­das, nos con­du­jo a estu­diar espe­cia­li­da­des, otras licen­cia­tu­ras y pos­gra­dos que iban des­de otras cien­cias de la con­duc­ta has­ta la filo­so­fía para hacer pro­pues­tas a la socie­dad que die­ran solu­cio­nes a la pro­ble­má­ti­ca o alte­ri­da­des exis­ten­tes des­de la indi­vi­dua­li­dad has­ta la colec­ti­vi­dad.

El con­duc­tis­mo sir­vió a los egre­sa­dos para apo­yar a la ins­ti­tu­cio­na­li­za­ción de la Edu­ca­ción Espe­cial en Méxi­co; la Téc­ni­ca del Aná­li­sis de Tarea y Téc­ni­cas Moti­va­cio­na­les en la lla­ma­da enton­ces Psi­co­lo­gía Indus­trial, en Recur­sos Huma­nos y Admi­nis­tra­ción para la capa­ci­ta­ción y reclu­ta­mien­to y selec­ción de per­so­nal. En Psi­co­lo­gía Clí­ni­ca a la ela­bo­ra­ción de Inven­ta­rios Con­duc­tua­les y en Tera­pia Con­duc­tual como Toma de Deci­sio­nes, Aser­ti­vi­dad, Con­duc­ta Sexual entre otras tan­tas. En la cri­mi­no­lo­gía al uso de regis­tros anec­dó­ti­cos e his­to­rias de vida.

La apor­ta­ción de la Modi­fi­ca­ción de la Con­duc­ta Huma­na de la Psi­co­lo­gía Izta­ca­la y el Con­duc­tis­mo pro­pi­cia­ron una for­ma­ción cien­tí­fi­ca del com­por­ta­mien­to humano que aho­ra de mane­ra obje­ti­va da pie a los pro­fe­sio­nis­tas de la Psi­co­lo­gía Izta­ca­la a la bús­que­da e inves­ti­ga­ción de la com­ple­ji­dad del com­por­ta­mien­to. En recien­tes estu­dios y pro­pues­tas la Psi­co­lo­gía Izta­ca­la tam­bién incur­sio­na en el ámbi­to de la buro­cra­cia, la diplo­ma­cia, cam­bio cli­má­ti­co.

Des­de la Filo­so­fía nue­vos para­dig­mas tales como la sis­te­mi­ci­dad, la com­ple­ji­dad, la micro­fí­si­ca, la teo­ría del caos por men­cio­nar algu­nas. con­du­cen a pro­pues­tas tera­péu­ti­cas o estra­te­gias que coad­yu­van a la socie­dad a ser cons­cien­te y cog­nos­cen­te de sí y su entorno con obje­ti­vi­dad median­te su his­to­ria e his­to­ri­ci­dad.

El Psi­có­lo­go de hoy, pien­so, debe par­tir de una refun­da­ción y decur­so de la Psi­co­lo­gía como Cien­cia del Ser para dar paso al des­per­tar de la capa­ci­dad del ser humano del cono­cer en com­ple­tud y com­ple­ji­dad.

Lue­go enton­ces la Psi­co­lo­gía Izta­ca­la da pie al …más, más, más ecléc­ti­co en cono­ci­mien­to…. y al diá­lo­go o demo­cra­cia del saber, más no a la hege­mo­nía saber-poder.

La nue­va misión enton­ces para el psi­có­lo­go y pro­fe­sio­nis­tas a fines sería el uso de de la his­to­ri­ci­dad, la bio­gra­fía y auto­bio­gra­fía para el auto­co­no­ci­mien­to de la sub­je­ti­vi­dad de cada indi­vi­duo y tam­bién como la for­ma de cono­cer los acon­te­ce­res que nos rodean y nos for­man para dis­cer­nir­los de lo que nos corres­pon­de com­pren­der de la reali­dad con­cre­ta con la mayor obje­ti­vi­dad posi­ble des­de el para­dig­ma de la com­ple­ji­dad que otor­gue una visión lo más com­ple­ta­ti­va y obje­ti­va de la reali­dad y desa­rro­llo de habi­li­da­des para el tra­ba­jo inte­lec­tual mul­ti­dis­ci­pli­na­rio.

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Causas y tratamiento de la ansiedad sesión formativa — Dr. Marco Eduardo Murueta (sesión formativa)

Resumen general

Esta sesión for­ma­ti­va, orga­ni­za­da por la Aso­cia­ción Mexi­ca­na de Alter­na­ti­vas en Psi­co­lo­gía (Amap­si), abor­dó las cau­sas y el tra­ta­mien­to de la ansie­dad des­de la pers­pec­ti­va de la Teo­ría de la Pra­xis. Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó un mode­lo inte­gral que con­ci­be la ansie­dad como la ener­gía base de la vida ani­mal y psi­co­ló­gi­ca huma­na, dife­ren­cian­do entre ansie­dad fun­cio­nal (eus­trés) y pato­ló­gi­ca (dis­trés), y pro­po­nien­do un pro­to­co­lo tera­péu­ti­co de 10 pis­tas para su tra­ta­mien­to.

Conceptos clave y teorías

  • Ansie­dad como ener­gía base: La ansie­dad es la ener­gía gene­ral que se expre­sa a tra­vés de las diver­sas emo­cio­nes; sin ella no hay movi­mien­to ani­mal ni humano.
  • Eus­trés vs. Dis­trés: El eus­trés es la ansie­dad ele­va­da útil para lograr pro­pó­si­tos; el dis­trés es la ansie­dad ele­va­da pato­ló­gi­ca que impli­ca un des­gas­te mayor al razo­na­ble.
  • Teo­ría de la Pra­xis: Mar­co teó­ri­co desa­rro­lla­do por Mar­co Eduar­do Murue­ta que con­ci­be la ansie­dad como pra­xis (pro­ce­so psi­co­ló­gi­co) y pro­po­ne un mode­lo de tra­ta­mien­to basa­do en la estruc­tu­ra­ción emo­cio­nal, la narra­ti­va y la acción.
  • Flui­dez vs. estan­ca­mien­to de la ansie­dad: La ansie­dad pato­ló­gi­ca sur­ge cuan­do la ener­gía no flu­ye hacia nive­les supe­rio­res de expre­sión y se estan­ca, gene­ran­do sín­to­mas cró­ni­cos.
  • Nive­les de expre­sión emo­cio­nal: Sie­te nive­les que van des­de lo cor­po­ral-hor­mo­nal has­ta la acción social, ritua­les y polí­ti­ca.
  • 5 varia­bles para medir el estrés: Inten­si­dad, fre­cuen­cia, dura­ción, anti­güe­dad y nitidez/confusión sobre la cau­sa.
  • Palia­ti­vos del estrés: Meca­nis­mos tran­si­to­rios como la bús­que­da com­pul­si­va de pla­cer sen­so­rial, hacer sufrir a otros, rigi­dez con­cep­tual y evasión/escape psi­co­ló­gi­co.
  • Pro­to­co­lo de 10 pis­tas tera­péu­ti­cas: Des­de la inter­ven­ción sin­to­má­ti­ca has­ta el apo­yo bio­mé­di­co, pasan­do por narra­ti­va, ejer­ci­cios tera­péu­ti­cos, rea­li­za­ción voca­cio­nal, for­ma­ción afec­ti­va, esté­ti­ca, psi­co­edu­ca­ción, narra­ti­va his­tó­ri­ca y tras­cen­den­cia.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Cuál es la rela­ción entre el tras­torno de ansie­dad y el tras­torno de páni­co?
  • ¿Qué tan reco­men­da­ble es el uso de ansio­lí­ti­cos en ado­les­cen­tes tras la pan­de­mia?
  • ¿Cómo se pue­de tra­tar la soma­ti­za­ción del estrés (erup­cio­nes cutá­neas, enfer­me­da­des cró­ni­cas)?
  • ¿Pue­de el tra­ta­mien­to psi­co­te­ra­péu­ti­co apli­car­se de for­ma indi­rec­ta cuan­do el pacien­te no desea asis­tir a tera­pia?
  • ¿Cuál es el papel de la marihua­na y el CBD como ansio­lí­ti­cos?
  • ¿Cómo tra­tar el insom­nio recu­rren­te?

Puntos clave y objetivos de aprendizaje

  • La ansie­dad es la ener­gía base de la vida ani­mal y huma­na; sin ella no exis­te movi­mien­to ni acción.
  • La ansie­dad se vuel­ve pato­ló­gi­ca cuan­do se estan­ca y no flu­ye hacia nive­les supe­rio­res de expre­sión emo­cio­nal.
  • Exis­ten 12 cau­sas iden­ti­fi­ca­das del estrés, que van des­de la vio­len­cia y la frus­tra­ción has­ta el haci­na­mien­to, el ais­la­mien­to afec­ti­vo y la mono­to­nía.
  • El estrés pato­ló­gi­co se mide a tra­vés de cin­co varia­bles: inten­si­dad, fre­cuen­cia, dura­ción, anti­güe­dad y niti­dez de la cau­sa.
  • El pro­to­co­lo tera­péu­ti­co de la Teo­ría de la Pra­xis con­tem­pla 10 pis­tas de inter­ven­ción que abor­dan des­de los sín­to­mas físi­cos has­ta la tras­cen­den­cia social.
  • La cone­xión emo­cio­nal (man­cuer­na, gru­po pri­ma­rio, gru­po secun­da­rio) y la voca­ción son ele­men­tos esen­cia­les para la salud psi­co­ló­gi­ca y la reduc­ción del estrés.
  • El apo­yo bio­mé­di­co (psi­quiá­tri­co) es con­ve­nien­te a par­tir del nivel 3 de estrés, nece­sa­rio en el nivel 4 e indis­pen­sa­ble en el nivel 5.
  • Las dro­gas y con­duc­tas adic­ti­vas son palia­ti­vos tran­si­to­rios del estrés, no alter­na­ti­vas tera­péu­ti­cas.
  • La dis­tri­bu­ción equi­li­bra­da del tiem­po en acti­vi­da­des (tra­ba­jo, ejer­ci­cio, con­vi­ven­cia, des­can­so, diver­sión) es un fac­tor pro­tec­tor con­tra el estrés pato­ló­gi­co.
  • Las enfer­me­da­des cró­ni­cas pue­den ser inter­pre­ta­das semióti­ca y psi­co­ló­gi­ca­men­te como expre­sio­nes estan­ca­das de la ansie­dad, con resul­ta­dos tera­péu­ti­cos pro­me­te­do­res.

Tema 1: Naturaleza y definición de la ansiedad

La ansie­dad es con­ce­bi­da, des­de la Teo­ría de la Pra­xis, como la ener­gía gene­ral que sub­ya­ce a toda la vida ani­mal y huma­na. No se tra­ta de un fenó­meno exclu­si­va­men­te pato­ló­gi­co, sino de la base mis­ma del movi­mien­to, la aten­ción y la acción. En los seres huma­nos, esta ener­gía se con­fi­gu­ra como pra­xis, es decir, como pro­ce­so psi­co­ló­gi­co orien­ta­do a la acción. La ansie­dad gene­ra una ten­sión natu­ral des­de el momen­to en que una per­so­na des­pier­ta, y se expre­sa a tra­vés de las diver­sas emo­cio­nes: el mie­do, el eno­jo, la tris­te­za y la ale­gría son todas for­mas en que la ansie­dad flu­ye y se cana­li­za.

Cuan­do la ansie­dad es ele­va­da y útil para lograr un pro­pó­si­to con un esfuer­zo razo­na­ble, se deno­mi­na eus­trés. Cuan­do es ele­va­da, inú­til o impli­ca un des­gas­te des­pro­por­cio­na­do, se deno­mi­na dis­trés o ansie­dad pato­ló­gi­ca. Los sín­to­mas de la ansie­dad alta inclu­yen ele­va­ción de la fre­cuen­cia car­día­ca, difi­cul­ta­des res­pi­ra­to­rias, ten­sión mus­cu­lar, insom­nio, rumia­ción, impul­si­vi­dad, com­pul­si­vi­dad, irri­ta­bi­li­dad y, en los casos más gra­ves, deses­pe­ra­ción e inten­tos de sui­ci­dio.

Mar­co Eduar­do Murue­ta iden­ti­fi­có 22 emo­cio­nes bási­cas, orga­ni­za­das en pares de ten­sión-rela­ja­ción (por ejem­plo: tris­te­za-ale­gría, mie­do-segu­ri­dad, eno­jo-satis­fac­ción, des­es­pe­ran­za-entu­sias­mo), y seña­ló que la salud psi­co­ló­gi­ca impli­ca la capa­ci­dad de tran­si­tar de las emo­cio­nes de ten­sión hacia sus con­tra­par­tes de ecua­ni­mi­dad.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Cuál es la rela­ción entre el tras­torno de ansie­dad y el tras­torno de páni­co?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): El páni­co es la ansie­dad ele­va­da al nivel 5 de mie­do, es decir, un mie­do des­me­su­ra­do ante situa­cio­nes que pue­den o no repre­sen­tar un peli­gro real. En ese esta­do, la per­so­na pier­de la capa­ci­dad de razo­nar. Tam­bién exis­ten equi­va­len­tes del páni­co en otras emo­cio­nes, como los arre­ba­tos de furia extre­ma. Lo impor­tan­te es com­pren­der estos fenó­me­nos den­tro de la esca­la de 5 nive­les de inten­si­dad emo­cio­nal.

Tema 2: Causas del estrés patológico

Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó 12 cau­sas iden­ti­fi­ca­das del estrés pato­ló­gi­co:

  1. Ser obje­to de vio­len­cia cor­po­ral, ver­bal o sim­bó­li­ca (inclu­yen­do catás­tro­fes y acci­den­tes).
  2. Frus­tra­ción, fra­ca­so o estan­ca­mien­to ante metas no logra­das.
  3. Pre­sio­nes, coac­cio­nes o exi­gen­cias des­me­su­ra­das, inclui­das las auto­exi­gen­cias.
  4. Esfuer­zos exce­si­vos pro­lon­ga­dos o fal­ta de des­can­so (se reco­mien­da un máxi­mo de 9 horas de tra­ba­jo dia­rio, inclu­yen­do tra­ba­jo domés­ti­co).
  5. Ocio pro­lon­ga­do y abu­rri­mien­to (la fal­ta de tran­ce acti­vo gene­ra angus­tia exis­ten­cial).
  6. Acu­sa­cio­nes, repro­ches o sen­sa­ción de cul­pa y arre­pen­ti­mien­to.
  7. Inhi­bi­ción y cohi­bi­ción (no poder expre­sar lo que se sien­te o desea).
  8. Aban­dono, ais­la­mien­to y super­fi­cia­li­dad afec­ti­va pro­lon­ga­dos (cau­sa cen­tral en los siglos XX y XXI).
  9. Estrés pos­trau­má­ti­co deri­va­do de trau­mas vivi­dos.
  10. Haci­na­mien­to o encie­rro pro­lon­ga­do (inclu­yen­do el exce­so de tra­ba­jo en casa u homeof­fi­ce).
  11. Des­or­den exce­si­vo o, por el con­tra­rio, orden exce­si­vo (se reco­mien­da una pro­por­ción de 70% orden y 30% des­or­den).
  12. Fal­ta o exce­so de pla­nea­ción, mono­to­nía y fal­ta de diver­sión.

Se des­ta­có que el estrés es equi­va­len­te a la neu­ro­sis, y que cuan­do se hace cró­ni­co (pre­sen­te más del 40% del tiem­po con más del 40% de inten­si­dad) cons­ti­tu­ye un pade­ci­mien­to que requie­re aten­ción psi­co­te­ra­péu­ti­ca.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Cómo se pue­de tra­tar la soma­ti­za­ción del estrés, como erup­cio­nes cutá­neas en momen­tos de estrés?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Las mani­fes­ta­cio­nes cor­po­ra­les como erup­cio­nes, gas­tri­tis o coli­tis cró­ni­cas son expre­sio­nes de una ansie­dad que no ha flui­do hacia nive­les supe­rio­res (narra­ti­va, acción). Des­de la Teo­ría de la Pra­xis se tra­ba­ja la inter­pre­ta­ción semióti­ca de estas expre­sio­nes cor­po­ra­les, de mane­ra aná­lo­ga a la inter­pre­ta­ción de los sue­ños. Se han obte­ni­do resul­ta­dos posi­ti­vos con enfer­me­da­des cró­ni­cas como gas­tri­tis y coli­tis, y se pro­yec­ta inves­ti­ga­ción con cán­cer y dia­be­tes.

Tema 3: Medición del estrés patológico

Para dar pre­ci­sión diag­nós­ti­ca al estrés, Mar­co Eduar­do Murue­ta pro­pu­so cin­co varia­bles de medi­ción, cada una con una esca­la de 5 nive­les (leve a muy alto):

  • Inten­si­dad: Des­de disi­mu­lar el males­tar (nivel 1) has­ta accio­nes vio­len­tas gra­ves hacia sí mis­mo o hacia otros (nivel 5).
  • Fre­cuen­cia: Des­de 2 epi­so­dios al mes (nivel 1) has­ta 5–7 epi­so­dios sema­na­les o estrés con­ti­nuo (nivel 5).
  • Dura­ción: Des­de 31 minu­tos a 2 horas (nivel 1) has­ta más de 16 horas (nivel 5).
  • Niti­dez: Des­de cau­sas muy cla­ras y pro­por­cio­na­les (nivel 1) has­ta ausen­cia total de con­cien­cia sobre las cau­sas (nivel 5).
  • Anti­güe­dad: Des­de 3 a 6 meses (nivel 1) has­ta más de 5 años (nivel 5).

El pro­me­dio de estas cin­co varia­bles per­mi­te obte­ner un índi­ce glo­bal de estrés. Un pro­me­dio de nivel 4 o 5 corres­pon­de a lo que la psi­quia­tría deno­mi­na tras­torno lími­te de la per­so­na­li­dad. Se uti­li­za la esca­la A‑MAS (estan­da­ri­za­da por Amap­si hace apro­xi­ma­da­men­te 20 años) como ins­tru­men­to de medi­ción com­ple­men­ta­rio.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Se pue­de com­ple­men­tar el diag­nós­ti­co con algu­na prue­ba?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Sí. Amap­si estan­da­ri­zó la esca­la A‑MAS (esca­la de ansie­dad para adul­tos y para estu­dian­tes) hace apro­xi­ma­da­men­te 20 años. Es la prue­ba direc­ta que se cono­ce sobre ansie­dad y estrés des­de esta pers­pec­ti­va teó­ri­ca.

Tema 4: Protocolo de tratamiento del estrés (10 pistas terapéuticas)

Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó un pro­to­co­lo tera­péu­ti­co estruc­tu­ra­do en 10 pis­tas de inter­ven­ción:

  1. Pis­ta sin­to­má­ti­ca: Res­pi­ra­ción pro­fun­da, rela­ja­ción mus­cu­lar guia­da, hip­no­sis rela­jan­te, Mind­ful­ness, acti­vi­da­des crea­ti­vas y dis­trac­to­res agra­da­bles. Sus efec­tos duran un máxi­mo de 48 horas; es útil para redu­cir el nivel de estrés y faci­li­tar otras inter­ven­cio­nes, pero no resuel­ve la cau­sa.
  2. Narra­ti­va actual: Escu­cha acti­va de viven­cias recien­tes, explo­ra­ción de even­tos agra­da­bles, com­pren­sión y alian­za tera­péu­ti­ca ante la viven­cia más des­agra­da­ble, y refle­xión com­par­ti­da sobre for­mas de afron­ta­mien­to.
  3. Ejer­ci­cios tera­péu­ti­cos: Inclu­yen ejer­ci­cios de auto­re­co­no­ci­mien­to (cua­li­da­des, habi­li­da­des, per­so­nas que­ri­das), auto­co­no­ci­mien­to y prio­ri­za­ción de gus­tos e intere­ses, entre otros.
  4. Rea­li­za­ción y afron­ta­mien­to: Iden­ti­fi­ca­ción de voca­cio­nes e intere­ses per­so­na­les, estruc­tu­ra­ción de deseos prio­ri­za­dos, gene­ra­ción de pro­pó­si­tos de acción y dise­ño de estra­te­gias de afron­ta­mien­to ante situa­cio­nes des­agra­da­bles recu­rren­tes.
  5. For­ma­ción afec­ti­va: Cons­truc­ción de la cons­te­la­ción afec­ti­va del pacien­te: man­cuer­na (per­so­na de máxi­ma con­fian­za), gru­po pri­ma­rio (fami­lia­res y per­so­nas cer­ca­nas) y gru­po secun­da­rio (amis­ta­des). Se enfa­ti­za la impor­tan­cia del con­tac­to visual y cor­po­ral afec­ti­vo, y del sen­ti­do de per­te­nen­cia.
  6. Pis­ta esté­ti­ca: Músi­ca rela­jan­te, cui­da­do de la apa­rien­cia per­so­nal y del entorno, visi­ta a luga­res agra­da­bles, pelí­cu­las con pre­do­mi­nan­cia afec­ti­va (se reco­men­dó Memo­rias de Anto­nia), y apre­cia­ción de obras artís­ti­cas clá­si­cas y con­tem­po­rá­neas.
  7. Infor­ma­cio­nes rele­van­tes (psi­co­edu­ca­ción): Pro­por­cio­nar al pacien­te infor­ma­ción com­pren­si­ble sobre su pade­ci­mien­to y sus cau­sas.
  8. Narra­ti­va his­tó­ri­ca: Tra­ba­jo con el pre­sen­te, el pasa­do y el futu­ro del pacien­te; bor­dea­mien­to gra­dual de even­tos trau­má­ti­cos; rees­truc­tu­ra­ción emo­cio­nal y dise­ño del pro­yec­to de vida.
  9. Tras­cen­den­cia: Ayu­dar a otros como for­ma de supe­rar el pro­pio estrés; par­ti­ci­pa­ción en gru­pos de apo­yo; rea­li­za­ción de mate­ria­les (escri­tos, audios, videos) para bene­fi­cio de otros.
  10. Apo­yo bio­mé­di­co: Evi­tar sus­tan­cias esti­mu­lan­tes (café, Coca Cola, té negro, bebi­das ener­gi­zan­tes), hábi­tos de aseo per­so­nal, ejer­ci­cio mode­ra­do (míni­mo 15 minu­tos dia­rios), y con­sul­ta psi­quiá­tri­ca cuan­do el estrés alcan­za nivel 3 (con­ve­nien­te), nivel 4 (nece­sa­rio) o nivel 5 (indis­pen­sa­ble).

Se pre­sen­tó tam­bién el trián­gu­lo vir­tuo­so de la psi­co­te­ra­pia, que arti­cu­la la estruc­tu­ra­ción emo­cio­nal a tra­vés de la narra­ti­va, la gene­ra­ción de pro­pó­si­tos y la acción con efec­tos físi­cos y socia­les cal­cu­la­dos, en un ciclo con­ti­nuo de reor­ga­ni­za­ción emo­cio­nal.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Elvia): Una vez con­clui­do el tra­ta­mien­to con ansio­lí­ti­cos en nive­les 4 y 5, ¿se pue­de regre­sar a las otras pis­tas que no requie­ren medi­ca­ción?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Sí. Las pis­tas son para­le­las y simul­tá­neas. La psi­co­te­ra­pia debe con­ti­nuar jun­to con el apo­yo de ansio­lí­ti­cos. Con­for­me avan­za la psi­co­te­ra­pia, los ansio­lí­ti­cos dejan de ser nece­sa­rios. Es impor­tan­te la coor­di­na­ción con el psi­quia­tra, quien gene­ral­men­te es acce­si­ble para ajus­tar la medi­ca­ción según el avan­ce del pacien­te.

Pre­gun­ta: ¿Qué tan reco­men­da­ble es el uso de ansio­lí­ti­cos en ado­les­cen­tes tras la pan­de­mia?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Se reco­mien­da no uti­li­zar medi­ca­men­tos has­ta el nivel 3 de estrés. A par­tir del nivel 4 es nece­sa­rio el apo­yo psi­quiá­tri­co, y en el nivel 5 es indis­pen­sa­ble. En nive­les 1 y 2, la psi­co­te­ra­pia es sufi­cien­te.

Pre­gun­ta: ¿Cómo abor­dar el insom­nio recu­rren­te?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Se reco­mien­da higie­ne del sue­ño (hora­rio regu­lar, evi­tar dor­mir duran­te el día, eli­mi­nar sus­tan­cias esti­mu­lan­tes) com­bi­na­da con la reduc­ción del estrés a tra­vés de las pis­tas tera­péu­ti­cas des­cri­tas: cone­xión emo­cio­nal, voca­ción satis­fac­to­ria, gru­po pri­ma­rio y secun­da­rio. Se men­cio­nó el caso de una pacien­te de 72 años cuyo insom­nio se resol­vió al incor­po­rar­se al INAPAM y desa­rro­llar vida social acti­va.

Tema 5: Distribución del tiempo para la salud psicológica

Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó una pro­pues­ta de dis­tri­bu­ción equi­li­bra­da del tiem­po como fac­tor pro­tec­tor con­tra el estrés pato­ló­gi­co:

  • Tra­ba­jo: Míni­mo 3 veces por sema­na, máxi­mo 6; entre 2 y 9 horas dia­rias (inclu­yen­do tra­ba­jo domés­ti­co).
  • Ejer­ci­cio mode­ra­do: Míni­mo 3 veces por sema­na, máxi­mo 6; al menos 15 minu­tos dia­rios.
  • Con­ver­sa­ción ínti­ma (día­da): Míni­mo 3 veces por sema­na, máxi­mo 7; entre 30 minu­tos y 2 horas por oca­sión.
  • Jue­go (inclui­dos video­jue­gos): Míni­mo 2 veces por sema­na, máxi­mo 7; entre 30 minu­tos y 2 horas.
  • Diver­sión fue­ra de casa con otras per­so­nas: Míni­mo 1 vez por sema­na, máxi­mo 3; entre 2 y 10 horas.
  • Des­can­so a solas: Míni­mo 2 veces por sema­na, máxi­mo 6; entre 20 minu­tos y 2 horas.
  • Comi­das: 2 a 3 veces al día; entre 1 y 2 horas por comi­da.
  • Tele­vi­sión y redes socia­les: Míni­mo 2 veces por sema­na, máxi­mo 6; entre 30 minu­tos y 2 horas.
  • Lla­ma­das tele­fó­ni­cas: Míni­mo 3 veces por sema­na, máxi­mo 7; entre 15 minu­tos y 2 horas.
  • Sue­ño: 7 noches por sema­na; entre 6 y 9 horas.

Se enfa­ti­zó que el uso de dis­po­si­ti­vos elec­tró­ni­cos supe­rior a 2 horas dia­rias en pro­me­dio comien­za a obs­truir otras áreas de la vida y gene­ra ansie­dad, espe­cial­men­te en niños y ado­les­cen­tes.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (julie­ta): ¿Cómo ve el enfo­que de salud inte­gra­ti­va que com­bi­na res­pi­ra­ción, ali­men­ta­ción, pro­bió­ti­cos, acu­pun­tu­ra y aro­ma­te­ra­pia para el mane­jo de la ansie­dad?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Se valo­ra posi­ti­va­men­te la aper­tu­ra de estos enfo­ques, aun­que se pre­fie­re hablar de salud inte­gral más que inte­gra­ti­va. Lo esen­cial, des­de la Teo­ría de la Pra­xis, son las cau­sas viven­cia­les (ais­la­mien­to, fal­ta de voca­ción, ausen­cia de cone­xión emo­cio­nal). Los tra­ta­mien­tos com­ple­men­ta­rios son váli­dos, pero no sus­ti­tu­yen la cone­xión emo­cio­nal y la rea­li­za­ción voca­cio­nal, que son los ele­men­tos cen­tra­les de la salud psi­co­ló­gi­ca.

Próximos pasos y tareas

  • Amap­si con­ti­nua­rá ofre­cien­do sesio­nes for­ma­ti­vas sobre otros temas rele­van­tes; se invi­ta a los par­ti­ci­pan­tes a estar aten­tos a las pró­xi­mas con­vo­ca­to­rias.
  • Se pla­nea una sesión for­ma­ti­va sobre inter­pre­ta­ción de enfer­me­da­des cró­ni­cas, para la cual se bus­ca un volun­ta­rio con algún pade­ci­mien­to cró­ni­co (gas­tri­tis, coli­tis, fibro­mial­gia, pso­ria­sis, artri­tis u otro) que desee par­ti­ci­par en una demos­tra­ción en línea. María Ire­ne mani­fes­tó inte­rés en par­ti­ci­par.
  • Se pla­nea tam­bién una sesión for­ma­ti­va sobre inter­pre­ta­ción de sue­ños.
  • Quie­nes deseen cons­tan­cia de par­ti­ci­pa­ción deben rea­li­zar el pago de 150 pesos a la cuen­ta SANTANDER No. 60–60778829‑4 (CLABE inter­ban­ca­ria: 014420606077882946, a nom­bre de María del Rosa­rio Mon­roy) y enviar el com­pro­ban­te con nom­bre com­ple­to a pagos@amapsi.org.
  • Quie­nes deseen incor­po­rar­se a los gru­pos de Amap­si pue­den com­par­tir su núme­ro de WhatsApp con Rosa­rio o uti­li­zar el enla­ce pro­por­cio­na­do en el chat.
  • Para infor­ma­ción sobre diplo­ma­dos (For­ma­ción de Psi­co­te­ra­peu­tas, Psi­co­lo­gía Clí­ni­ca), escri­bir al 7222619650.
  • El diplo­ma­do de For­ma­ción de Psi­co­te­ra­peu­tas en línea está en cur­so; la siguien­te edi­ción ini­cia en octu­bre. Es posi­ble incor­po­rar­se a la edi­ción actual con una o dos sesio­nes de retra­so.
  • Para con­tac­tar a Mar­co Eduar­do Murue­ta: correo murueta@amapsi.org y WhatsApp 55 85 70 83 20.

Recursos complementarios

  • Pelí­cu­la reco­men­da­da: Memo­rias de Anto­nia — Se reco­mien­da por la acti­tud sere­na y ecuá­ni­me de su pro­ta­go­nis­ta, como ejem­plo de buen vivir y reduc­ción del estrés. Tam­bién se men­cio­na como recur­so para reva­lo­rar el papel de las muje­res.
  • Poe­sía reco­men­da­da: Reír llo­ran­do — Poe­ma que ilus­tra la angus­tia exis­ten­cial y el vacío emo­cio­nal des­cri­tos por Hei­deg­ger; se sugie­re su lec­tu­ra para com­pren­der la ansie­dad sin moti­vo apa­ren­te.
  • Esca­la A‑MAS: Ins­tru­men­to de medi­ción de ansie­dad estan­da­ri­za­do por Amap­si, dis­po­ni­ble en ver­sión para adul­tos y para estu­dian­tes. Para infor­ma­ción sobre cómo obte­ner­la, con­tac­tar a Amap­si.
  • Libros de la Teo­ría de la Pra­xis (Mar­co Eduar­do Murue­ta):
  • Psi­co­lo­gía y Teo­ría de la Pra­xis: Con­cep­tos Bási­cos (Tomos 1 y 2) — El capí­tu­lo 8 del Tomo 1 abor­da salud psi­co­ló­gi­ca y socie­dad con­tem­po­rá­nea.
  • Psi­co­te­ra­pia de pare­ja, fami­liar y gru­pal con la Teo­ría de la Pra­xis.
  • Psi­co­lo­gía de la Vio­len­cia (Tomos 1 y 2).
  • Diplo­ma­dos Amap­si: For­ma­ción de Psi­co­te­ra­peu­tas y Diplo­ma­do en Psi­co­lo­gía Clí­ni­ca. Inclu­yen mate­ria­les gra­ba­dos, lec­tu­ras, pod­casts, cua­dros sinóp­ti­cos, esque­mas, cues­tio­na­rios y apo­yo de inte­li­gen­cia arti­fi­cial (tutor Amap­si). Infor­ma­ción: 7222619650.
  • Revis­ta Alter­na­ti­vas en Psi­co­lo­gía y Revis­ta Sim­bio­sis (edu­ca­ción y psi­co­lo­gía), publi­ca­das por Amap­si, dis­po­ni­bles para con­sul­ta.
  • Pági­na de Face­book de Amap­si: La gra­ba­ción de esta sesión esta­rá dis­po­ni­ble en la pági­na de Face­book y en los gru­pos de Amap­si.
Jornada de presentación de diplomados AMAPSI

Jornada de presentación de diplomados AMAPSI

Videos de la jornada

Diplomado en formación de psicoterapeutas — Dr. Marco Eduardo Murueta Reyes

Diplomado en psicología infantil: Desarrollo, alternativas educativas y psicoterapia — Mtra. Claudia Ivvet Fiesco Chicho

Diplomado en terapia cognitivo conductual aplicada a casos prácticos — Mtra. Yolanda Campos de Jesús

Diplomado en psicometría y evaluación psicológica — Mtra. Angélica Leticia de Urquijo

Diplomado en peritaje psicológico y psicología forense — Mtra. Aymara Maricela Mancilla Martínez

Diplomado en psicología y psicoterapia infantil — Mtra. Claudia Ivvet Fiesco Chicho

Diplomado en psicología clínica — Diplomados en modalidad abierta — Dr. Marco Eduardo Murueta