La historia y la historicidad como forma de lograr la objetividad desde la perspectiva de la Psicología

La historia y la historicidad como forma de lograr la objetividad desde la perspectiva de la Psicología

por Laura de Jesús Cuevas Palma.

La obje­ti­vi­dad en la visión de la reali­dad es muy impor­tan­te y más en las cien­cias socia­les es nece­sa­rio desa­rro­llar­la ya que el cien­tí­fi­co siem­pre es en estas cien­cias obje­to y suje­to de estu­dio al mis­mo tiem­po. En este tra­ba­jo se plan­tea la idea de que el uso del méto­do his­tó­ri­co sobre el desa­rro­llo y evo­lu­ción de la huma­ni­dad tam­bién tie­ne uti­li­dad en la his­to­ria indi­vi­dual a lo cual se le deno­mi­na his­to­ri­ci­dad posi­bi­li­tan­do el dis­cer­nir la sub­je­ti­vi­dad del indi­vi­duo y la obje­ti­vi­dad con la que se debe per­ci­bir la reali­dad tan­to del ser humano común como del cien­tí­fi­co que debe emplear el rigor cien­tí­fi­co.

 

“El ser de una per­so­na refle­ja
la his­to­ri­ci­dad que ha expe­ri­men­ta­do en
su con­tex­to his­tó­ri­co, eco­nó­mi­co, polí­ti­co
y social. De ahí que; el cono­ci­mien­to
y la com­pren­sión de su ser social
intro­yec­ta­do lo ubi­ca­rá onto­ló­gi­ca­men­te ”

Lau­ra de Jesús Cue­vas

Recien­te­men­te es cono­ci­do como impor­tan­te que la visión del mun­do de cada ser humano debe enten­der­se y com­pren­der­se para poder tener una visión obje­ti­va de la reali­dad.

Dife­ren­ciar la reali­dad sub­je­ti­va ‑o del sí mis­mo o reali­dad crea­da- de la reali­dad obje­ti­va la cual se da inde­pen­dien­te a los suje­tos impli­ca­ría ver la reali­dad obje­ti­va con la mayor pre­ci­sión ‑cada vez mejor con la ejer­ci­ta­ción- la exis­ten­cia en lo indi­vi­dual y en lo colec­ti­vo (Murue­ta 2014).

Sobre la objetividad y la subjetividad

Un obje­to se pue­de con­ce­bir como un calei­dos­co­pio con múl­ti­ples inter­re­la­cio­nes for­mas y momen­tos en que este se pue­de cir­cuns­cri­bir, des­de cada uno de los cua­les se va hacien­do dis­tin­to, es decir, se va hacien­do otro obje­to u obje­to de estu­dio. El cual cam­bia de acuer­do al con­tex­to, tiem­po, espa­cio. Des­de el ámbi­to de las cien­cias socia­les se pue­de hablar tam­bién del con­tex­to, his­tó­ri­co eco­nó­mi­co, polí­ti­co y social. De esta mane­ra cada obje­to es un cier­to obje­to ‑u obje­to de estu­dio- para deter­mi­na­do obser­va­dor y al mis­mo tiem­po es otro para otro.

Así el obje­to es siem­pre sub­je­ti­vo por­que depen­de del obser­va­dor y no hay nada más obje­ti­vo que las emo­cio­nes cuan­do estas son inten­sas, lo externo es obser­va­do des­de diver­sos ángu­los.

En Psi­co­lo­gía los obje­ti­vis­tas no con­fia­ban en la per­cep­ción direc­ta de los datos sino en la medi­da en que los demás suje­tos obser­va­do­res esta­ban de acuer­do con lo cual sus datos resul­tan inter­sub­je­ti­vos.

Del otro lado, muchos teó­ri­cos de la sub­je­ti­vi­dad en cam­bio, no pare­cen preo­cu­par­se por con­fir­mar sus obser­va­cio­nes, las con­si­de­ran ver­da­des y vali­das des­de el pri­mer momen­to como si fue­ran obje­ti­vas.

De esta for­ma, la obje­ti­vi­dad se refie­re a la capa­ci­dad de razo­nar, juz­gar y com­pren­der una situa­ción o infor­ma­ción sin dejar­se influir por opi­nio­nes, emo­cio­nes, pre­jui­cios de otros.

La obje­ti­vi­dad aspi­ra a expre­sar la reali­dad ‑tal cual se da sin estar liga­da a sen­ti­mien­tos o afi­ni­dad con aná­li­sis y jui­cios libres de ras­gos per­so­na­les ni pre­jui­cios exter­nos o influen­cias exter­nas y se basa en hechos y evi­den­cias veri­fi­ca­bles.

Ser obje­ti­vo impli­ca abor­dar un tema con impar­cia­li­dad cen­tra­do en los datos de una apa­ren­te reali­dad obser­va­ble median­te esto se da una obser­va­ción ape­ga­da a la lógi­ca en cual­quier ámbi­to don­de se bus­que com­pren­der fenó­me­nos o situa­cio­nes con pre­ci­sión, en cual­quier ámbi­to. El para qué de esto sería el poder pro­yec­tar hacia el futu­ro metas cla­ras o pro­pi­ciar avan­ce cien­tí­fi­co en las Cien­cias Socia­les.

Es pues que la obje­ti­vi­dad aspi­ra al estu­dio de un acon­te­cer de las cosas en un deter­mi­na­do con­tex­to, tiem­po, espa­cio selec­cio­na­do pre­via­men­te ya sea úni­ca­men­te por inte­rés o curio­si­dad que ten­ga una per­so­na de ese cono­ci­mien­to o por algu­na fina­li­dad de este. Sin embar­go, pue­de emplear­se el sen­ti­do común o la rigu­ro­si­dad del méto­do cien­tí­fi­co para expre­sar la reali­dad obje­ti­va, dis­cer­nien­do los ele­men­tos de la sub­je­ti­vi­dad para la pla­nea­ción en pros­pec­ti­va sea indi­vi­dual o de gru­po.

De ahí la pro­pues­ta de emplear el méto­do his­tó­ri­co y la his­to­ri­ci­dad para ejer­ci­tar la obje­ti­vi­dad.

Dife­ren­ciar la reali­dad de la sub­je­ti­vi­dad impli­ca­ría el saber con mayor pre­ci­sión la exis­ten­cia en lo indi­vi­dual y con mayor con­cre­ción lo colec­ti­vo.

Historia e historicidad

La his­to­ria como cien­cia que estu­dia las leyes del desa­rro­llo y evo­lu­ción de la huma­ni­dad, ayu­da a con­tex­tua­li­zar a las socie­da­des y al indi­vi­duo en su exis­tir. Des­cri­bir la pra­xis es decir la acti­vi­dad, la expe­rien­cia que tie­ne cada indi­vi­duo en rela­ción a su medio da cuen­ta de que esta pra­xis pro­du­ce dife­ren­cias entre los individuos…”…Para saber quién es un indi­vi­duo, o sea, para saber qué es; el grie­go ave­ri­gua, como todos noso­tros debe­ría­mos hacer­lo, qué es lo que hace, cómo se com­por­ta: cuál es su pra­xis…” Nicol Eduar­do 1978.

Murue­ta (2014) men­cio­na que la his­to­ria narra y da cómo sur­ge el capi­ta­lis­mo por ejem­plo la revo­lu­ción socia­lis­ta como fase pre­li­mi­nar del comu­nis­mo. Tam­bién en His­to­ria de la Cien­cia se narra la genea­lo­gía de la epis­te­mo­lo­gía. Las Cien­cias Socia­les se refie­ren a los acon­te­ce­res socia­les y las Cien­cias de la salud al desa­rro­llo humano del indi­vi­duo.

Has­ta el momen­to la inves­ti­ga­ción en la His­to­ria y la His­to­ri­ci­dad que se juz­ga de mayor uti­li­dad es la cua­li­ta­ti­va-cuan­ti­ta­ti­va que posi­bi­li­ta tam­bién que un inves­ti­ga­dor incur­sio­ne en una comu­ni­dad o psi­co­co­mu­ni­dad con el pro­po­si­to de reco­pi­lar infor­ma­ción pudien­do ser apli­ca­da tam­bién en la antro­po­lo­gía, psi­co­lo­gía socio­lo­gía entre otras dis­ci­pli­nas.

Su obje­ti­vo es com­pren­der a pro­fun­di­dad la situa­ción de un obje­to de estu­dio, sus valo­res, creen­cias, cul­tu­ra y esti­los de vida den­tro del pro­pio entorno cul­tu­ral y la posi­bi­li­dad de cuan­ti­fi­ca­ción coad­yu­va­ría a medi­das de decre­men­tar alte­ri­da­des en el acon­te­cer social, así como sus reper­cu­sio­nes a nivel indi­vi­dual para lo cual; el inves­ti­ga­dor debe ser capaz de acce­der a los deta­lles ínti­mos y acon­te­ce­res de cada indi­vi­duo y cada gru­po.

El méto­do pro­pues­to por los antro­pó­lo­gos Broms­lav Mati­nowsky y Franz Boas es adop­ta­do por los soció­lo­gos de la Escue­la de Socio­lo­gía de Chica­go a prin­ci­pios del Siglo XX, don­de el cono­cer de las expe­rien­cias, sen­ti­mien­tos en las inter­ac­cio­nes y acti­vi­da­des de un gru­po par­ti­cu­lar de indi­vi­duos es rele­van­te.

La Teo­ría de la Pra­xis afir­ma que el deve­nir his­tó­ri­co de la huma­ni­dad con­sis­ti­rá en la iden­ti­fi­ca­ción de unos con otros en su lucha por la sobre­vi­ven­cia la cual se vin­cu­la ade­más a la natu­ra­le­za. De lo con­tra­rio se obs­ta­cu­li­za­ría la rea­li­za­ción de deseos y anhe­los huma­nos de una vida pla­cen­te­ra y dig­na.

El homo saphiens-faber-saphiens se auto­rrea­li­za en pro de otro y otros. Para

Grams­ci (1986) según cita Murue­ta (op.cit) dice:

“…El error del inte­lec­tual con­sis­te en creer que se pue­de saber sin com­pren­der y espe­cial­men­te sin sen­tir .….. si se halla sepa­ra­do del pueblo.…o sin sen­tir las pasio­nes ele­men­ta­les del pue­blo, com­pren­dién­do­las, expli­cán­do­las y jus­ti­fi­cán­do­las por la situa­ción his­tó­ri­ca deter­mi­na­da; vin­cu­lán­do­las dia­léc­ti­ca­men­te a las leyes de la his­to­ria, a una supe­rior con­cep­ción del mun­do, cien­tí­fi­ca y cohe­ren­te­men­te ela­bo­ra­da: el “saber”…”

Como cien­cia, la his­to­ria tie­ne dos para­dig­mas,

  • la con­cep­ción posi­ti­vis­ta que apor­ta de mane­ra des­crip­ti­va los hechos.
  • la con­cep­ción dia­léc­ti­ca que apor­ta la mane­ra de esta­ble­cer las leyes del desa­rro­llo y evo­lu­ción de hechos.

Es enton­ces que la dia­léc­ti­ca suma el con­cep­tuar el ser social, la con­cien­cia social, el sis­te­ma en el que se orga­ni­za la socie­dad, carac­te­rís­ti­cas de los gru­pos socia­les for­ma­dos den­tro de esta, su for­ma de pro­duc­ción, su cul­tu­ra, vida coti­dia­na y ras­gos de per­so­na­li­dad indi­vi­dua­les median­te la inves­ti­ga­ción cua­li­ta­ti­va que tam­bién pue­de sus­ten­tar­se en que un inves­ti­ga­dor incur­sio­ne en una comu­ni­dad con el pro­pó­si­to de reco­pi­lar infor­ma­ción pudien­do ser apli­ca­da tam­bién en la antro­po­lo­gía, psi­co­lo­gía socio­lo­gía entre otras dis­ci­pli­nas.

En este sen­ti­do se lle­ga al estu­dio y cono­ci­mien­to de valo­res, creen­cias, esti­los de vida para lo cual el inves­ti­ga­dor debe ser capaz de acce­der a los deta­lles de la coti­dia­ni­dad.

Ya sea en lo colec­ti­vo o en lo indi­vi­dual la vida o el “ser” se pue­de cono­cer, enten­der en el trans­cur­so del tiem­po como lo men­cio­na la Filo­so­fía, la Antro­po­lo­gía y dis­ci­pli­nas afi­nes.

En tan­to que unas dis­ci­pli­nas se encar­gan de dar expli­ca­cio­nes sobre los pro­ce­sos o fenó­me­nos natu­ra­les otras sobre los socia­les des­de el ani­mis­mo, magia, tote­mis­mo, tabú, feti­chis­mo las cua­les han ido evo­lu­cio­na­do has­ta cons­ti­tuir reli­gio­nes poli­teís­tas, las cua­les en un mayor pro­ce­so de sin­cro­ni­za­ción, de sín­te­sis, han ori­gi­na­do las gran­des reli­gio­nes mono­teís­tas: cris­tia­nis­mo, hin­duis­mo, budis­mo e isla­mis­mo, por men­cio­nar algu­nas entre muchas, las cua­les lle­gan a ser adop­ta­das por cada per­so­na como su pro­pia filo­so­fía de vida en fun­ción de la sub­je­ti­vi­dad.

Des­de el para­dig­ma de la dia­léc­ti­ca la His­to­ria estu­dia las leyes del desa­rro­llo y evo­lu­ción de la cien­cia huma­na. La uti­li­dad de este cono­ci­mien­to no solo es a nivel huma­ni­dad sino ade­más a la his­to­ria indi­vi­dual de su ser social y con­cien­cia social de cada indi­vi­duo en rela­ción a su con­tex­to his­tó­ri­co, eco­nó­mi­co, polí­ti­co y social el cual deter­mi­na su per­so­na­li­dad al igual de la for­ma de con­cien­cia­ción de su ser (obje­to de estu­dio de la psi­co­lo­gía en los dife­ren­tes ámbi­tos de inter­ac­ción del indi­vi­duo), para su pro­ce­der social (asun­to de la socio­lo­gía y las cien­cias).

Este pro­ce­so de cono­ci­mien­to his­tó­ri­co sobre la his­to­ria de la huma­ni­dad y del pro­pio indi­vi­duo, si es refle­xi­vo, nos per­mi­te cono­cer su His­to­ri­ci­dad cuyo obje­to de estu­dio es la his­to­ria y su sen­ti­do. En don­de se ana­li­za el tiem­po, la direc­ción de la acción des­de dife­ren­tes pers­pec­ti­vas filo­só­fi­cas con lo que nos refe­ri­ría­mos a la cua­li­dad de un hecho even­to o fenó­meno rela­cio­na­do con un momen­to espe­cí­fi­co y su con­tex­to.

Es refle­xio­nar ade­más sobre su fia­bi­li­dad y vali­dez, así como la auten­ti­ci­dad de las fuen­tes de infor­ma­ción. Tam­bién jue­ga un papel impor­tan­te en la pre­ser­va­ción de la memo­ria colec­ti­va y garan­ti­za que los hechos his­tó­ri­cos no se pier­dan con el tiem­po. Al res­pec­to hay pen­sa­do­res que con­si­de­ran que el espí­ri­tu humano se va desa­rro­llan­do a lo lar­go de sus dis­tin­tas eta­pas al trans­cu­rrir el tiem­po de tan­to las colec­ti­vi­da­des como de las indi­vi­dua­li­da­des en su res­pec­ti­vo con­tex­to.

Utilidad de la historia y la historicidad en Psicologia

En tan­to que la His­to­ria des­cri­be la com­ple­ji­dad del acon­te­cer de la huma­ni­dad la His­to­ri­ci­dad des­cri­be como una expe­rien­cia fun­da­men­tal el ser de cada indi­vi­dua­li­dad. Esto se efec­túa de mane­ra natu­ral y por lo tan­to sen­ci­lla en el “ser” que des­cri­be lo que cons­ti­tu­ye a cada per­so­na.

La his­to­ria y la his­to­ri­ci­dad ini­cia des­de que nues­tra per­cep­ción pro­yec­ta el con­tex­to físi­co y social en nues­tro sis­te­ma ner­vio­so a par­tir de las sen­sa­cio­nes: se ini­cia un pro­ce­so en el cual las neu­ro­nas trans­mi­ten en for­ma de corrien­te eléc­tri­ca pul­sio­nes que al lle­gar al cere­bro se codi­fi­can y se trans­for­man en ideas (pala­bras) o imá­ge­nes.

Por ejem­plo, aun­que la cien­cia aún no ha des­cri­to cómo se da esta codi­fi­ca­ción sin embar­go se ha podi­do obser­var este pro­ce­so en recién naci­dos, en bebés de meses de edad a un año que es cuan­do se ini­cian las vici­si­tu­des de su indi­vi­dua­ción, momen­to des­de el cual, has­ta la edad adul­ta, se recuer­dan even­tos y sen­sa­cio­nes que de acuer­do al impac­to en el sis­te­ma ner­vio­so pro­por­cio­nan el desa­rro­llo con o sin alte­ri­da­des.

Es refle­xio­nar ade­más sobre su fia­bi­li­dad y vali­dez de los acon­te­ce­res, así como la auten­ti­ci­dad de las fuen­tes de infor­ma­ción. Tam­bién jue­ga un papel impor­tan­te en la pre­ser­va­ción de la memo­ria colec­ti­va y garan­ti­za que los hechos his­tó­ri­cos no se pier­dan con el tiem­po. Al res­pec­to hay pen­sa­do­res como Max Weber, Emi­lio Durkheim, Ale­jan­dro Toma­si­ni entre otros que con­si­de­ran que el espí­ri­tu humano se va desa­rro­llan­do a lo lar­go de sus dis­tin­tas eta­pas al trans­cu­rrir el tiem­po de tan­to de las colec­ti­vi­da­des como de las indi­vi­dua­li­da­des en su res­pec­ti­vo con­tex­to.

En tan­to que la His­to­ria des­cri­be la com­ple­ji­dad del acon­te­cer de la huma­ni­dad la His­to­ri­ci­dad des­cri­be como expe­rien­cia fun­da­men­tal el ser de cada indi­vi­dua­li­dad. Esto se efec­túa de mane­ra natu­ral y por lo tan­to sen­ci­lla en el “ser” que des­cri­be lo que cons­ti­tu­ye a cada per­so­na.

Es apa­sio­nan­te la obser­va­ción de los bebés y niños de un año de edad ya que res­pon­den auto­má­ti­ca­men­te de mane­ra refle­ja a las sen­sa­cio­nes prin­ci­pal­men­te en el orden de olor, tac­to, gus­to y vis­ta.

Aquí ini­cia su pro­ce­so de indi­vi­dua­ción, dar­se cuen­ta de que exis­te mamá papá y va regis­tran­do en más com­ple­tud la inter­ac­ción con el medio social como la tem­po­ra­li­dad, hora de comer, de que se acer­ca mamá o papá, hora de su aseo, etc.

Para los padres que ten­gan la dicha de obser­var esto en sus bebes por ser una pare­ja esta­ble con madu­rez emo­cio­nal y cono­ci­mien­tos, se da de mane­ra natu­ral sin com­pli­ca­ción la inte­gra­ción fami­liar, el esta­ble­ci­mien­to de los pri­me­ros hábi­tos hora­rios, ali­men­ta­ción, de lim­pie­za y por supues­to los de demos­tra­ción de afec­to, com­pren­sión y comu­ni­ca­ción.

La espi­ri­tua­li­dad y el amor a DIOS tam­bién aquí se ini­cian, lo moral, lo esté­ti­co y a mayor esti­mu­la­ción de su inte­lec­to se desa­rro­lla más su con­di­ción físi­ca.

Esta agra­da­ble oda a la vida, el hablar­le al bebé sobre sus posi­bles sen­sa­cio­nes y rela­cio­nar­las con lo que mamá, papá o los más cer­ca­nos “le hacen” le van crean­do con­cien­cia de sí mis­mo y las penu­rias por las que el infan­te ten­drá que pasar a par­tir de su eta­pa de indi­vi­dua­ción y la tran­si­ción o el des­per­tar a su auto­no­mía serán meno­res e impac­ta­rá con menor moles­tia a su futu­ro desa­rro­llo men­tal, emo­cio­nal y moral sano.

Ade­más de que la expli­ca­ción de lo que el vea, escu­che o sien­ta de igual mane­ra con­cien­cia­rá de sí, lo cual per­mi­ti­rá el desa­rro­llo de la obje­ti­vi­dad en él y su acer­ca­mien­to a la esté­ti­ca, al arte y a la cul­tu­ra tam­bién le faci­li­ta­rá su for­ma­ción a futu­ro.

A par­tir de la comu­ni­ca­ción cla­ra y tem­pra­na se le pue­de cues­tio­nar sobre lo que pue­de hacer para la solu­ción de pro­ble­mas que se le pre­sen­ta en la vida coti­dia­na lo cual per­mi­ti­rá tener una la opor­tu­ni­dad de desa­rro­lla su capa­ci­dad ana­lí­ti­ca, razo­na­mien­to lógi­co, crea­ti­va, su ori­gi­na­li­dad, su par­ti­ci­pa­ción inno­va­do­ra en su inme­dia­to entorno.

El jue­go con adul­tos e infan­tes de su edad pro­yec­ta la per­so­na­li­dad de este, cómo es su apren­di­za­je en cuan­to a su actuar, el cono­ci­mien­to de su medio ambien­te, como cre­cen las plan­tas, en qué pue­de cola­bo­rar en el aseo de su espa­cio y casa con mamá y papá ade­más de cono­cer el tra­ba­jo que rea­li­zan sus papis fue­ra de casa, admi­nis­trar (cui­dar) ade­cua­da­men­te sus per­te­nen­cias, jugue­tes, alcan­cía, ropa para des­de esa edad par­ti­ci­par en el cui­da­do de la eco­no­mía fami­liar. El infan­te pues tie­ne que ser tra­ta­do como un ser pen­san­te para que ade­más adquie­ra sabi­du­ría e ini­cie la adop­ción de una filo­so­fía de vida.

De esta mane­ra el niño esta­rá lis­to para ini­ciar su vida de mane­ra autó­no­ma en el acon­te­cer de la socie­dad y sería útil en solu­ción de alte­ri­da­des en ella.

Utilidad de la historia yla historicidad en el acontecer social

El divor­cio entre las polí­ti­cas de acción para la solu­ción de pro­ble­má­ti­cas socia­les con las alter­na­ti­vas cien­tí­fi­cas dado por la sub­je­ti­vi­dad con la visión de un para­dig­ma posi­ti­vis­ta abar­ca en menor gra­do de la reali­dad, y según los nue­vos para­dig­mas de las cien­cias socia­les el posi­ti­vis­mo no ha per­mi­ti­do un desa­rro­llo social adoc al con­tex­to his­tó­ri­co, eco­nó­mi­co, polí­ti­co y social en nues­tro país.

De ahí la impor­tan­cia de ini­ciar ejer­ci­cios de pros­pec­ti­va de la edu­ca­ción supe­rior como Com­po­nen­te Cog­nos­cen­te de la socie­dad.

Diría que has­ta el momen­to se per­ci­be una exi­gen­cia de evo­lu­ción hacia nue­vos para­dig­mas que decre­men­ten lo que deno­mino un SINDROME DE CONTROL como pro­ble­ma de Salud Públi­ca loca­li­za­do en cual­quier ámbi­to social el cual des­ubi­ca la per­so­na­li­dad y pro­vo­ca que los indi­vi­duos fun­cio­nen en otra “revo­lu­ción” a la cual me refe­ri­ré como acti­tud y con­duc­ta para­si­ta­ria de un indi­vi­duo sobre otro ejer­cien­do con­trol sobre este últi­mo has­ta afec­tar su estruc­tu­ra cog­ni­ti­va y psí­qui­ca. Obsér­ve­se, por ejem­plo, la lla­ma­da lucha por el poder o el saber-poder.

Esta acti­tud para­si­ta­ria social se nutre como pará­si­to, no apor­ta por sí a la estruc­tu­ra cog­ni­ti­va y psí­qui­ca de otros de mane­ra salu­da­ble. En la socie­dad es la con­duc­ta que, de con­ti­nuo pre­gun­ta, obser­va y está aten­ta en todo y no crea ni se preo­cu­pa de sí, opi­nan­do lo que los demás deben hacer ejer­cien­do auto­ri­ta­ris­mo sobre ellos. Con­trol: domi­nio, subor­di­na­ción, suje­ción, pose­sión median­te enga­ño, hipo­cre­sía, men­ti­ra, anar­quía, con­de­na­ción, opi­nio­nes repro­ba­to­rias (cri­ti­cas), comen­ta­rios deni­gran­tes o situa­cio­nes para­si­co­ló­gi­cas inclu­yen­do la hechi­za­ría y bru­je­ría.

Lo que da lugar al SINDROME DEL DESCONTROL carac­te­ri­za­do por:

- Des­con­trol: opre­sión, inde­ci­sión, con­fu­sión, demo­ra, tar­dan­za, inquie­tud, hiper­ac­ti­vi­dad, eva­sión, indi­fe­ren­cia, olvi­do, retar­do de res­pues­ta, men­te ata­da.

Que resul­ta en:

- Enfer­me­dad men­tal: dis­ca­pa­ci­dad cog­ni­ti­va, alu­ci­na­cio­nes, demen­cia, ena­je­na­ción, esqui­zo­fre­nia, locu­ra, manía, para­noia, retar­do men­tal, seni­li­dad, Alzhei­mer.

El sín­dro­me del Con­trol se le pue­de iden­ti­fi­car en per­so­nas cuyo tem­pe­ra­men­to es domi­nan­te (auto­ri­ta­rio) y por lo regu­lar se debe al fun­cio­na­mien­to psi­co­fi­sio­ló­gi­co y moti­va a una per­so­na hacia “el poder”.

De mane­ra posi­ti­va pue­de ser carac­te­rís­ti­co de un líder y de mane­ra nega­ti­vo de un ani­qui­la­dor en poten­cia de mane­ra indi­vi­dual pue­de ser sui­ci­da u homi­ci­da y de mane­ra colec­ti­va geno­ci­da.

Todo esto impi­de el desa­rro­llo men­tal de un país e impli­ca su dete­rio­ro indi­vi­dual y social.

Mi pro­pues­ta para dete­ner este pro­ce­so de dete­rio­ro es ini­ciar ejer­ci­cios de pros­pec­ti­va sus­ten­ta­da en luna retros­pec­ti­va obje­ti­va sea bio­gra­fí­ca o auto­bio­grá­fi­ca como:

  • For­ma de auto­co­no­ci­mien­to­de la sub­je­ti­vi­dad de cada indi­vi­duo.
  • For­ma de cono­ci­mien­to de los acon­te­ce­res.
  • For­ma en que dichos acon­te­ce­res nos han estruc­tu­ra­do nues­tra sub­je­ti­vi­dad.
  • For­ma de dis­cer­nir dicha sub­je­ti­vi­dad de lo que cores­pon­de com­pren­der de la reali­dad con­cre­ta con la mayor obje­ti­vi­dad posi­ble.
  • For­ma de fun­da­men­tar la pros­pec­ti­va.

Que posi­bi­li­te la auto­rrea­li­za­ción indi­vi­dual y por con­si­guien­te el desa­rro­llo de nues­tra socie­dad median­te la “edu­ca­ré”

Utilidad de la historia y la historicidad en Educación Superior

El obje­ti­vo de la His­to­ria y la His­to­ri­ci­dad para el desa­rro­llo de la obje­ti­vi­dad com­pren­dien­do la sub­je­ti­vi­dad impli­ca hacer retros­pec­ti­va del refle­xio­nar filo­só­fi­co y del acon­te­cer aca­dé­mi­co de las ins­ti­tu­cio­nes de edu­ca­ción supe­rior no sola­men­te del psi­có­lo­go sino de cual­quier dis­ci­pli­na. De tal mane­ra que la Edu­ca­ción podría ser vis­ta en tér­mi­nos sis­té­mi­cos como Com­po­nen­te Cog­nos­cen­te de la socie­dad que detec­te alte­ri­da­des y pro­pon­ga alter­na­ti­vas via­bles y sus­ten­ta­bles al sec­tor guber­na­men­tal y se legis­len polí­ti­cas de acción sus­ten­ta­bles.

Utilidad de la historia e historicidad en la formación del Psicólogo

La fun­da­men­ta­ción teó­ri­ca del posi­ti­vis­mo y el con­duc­tis­mo sir­vió de base para a par­tir de la déca­da de los 60´s bus­car la mane­ra de com­pren­der la com­ple­ji­dad de la Reali­dad Mexi­ca­na en las siguien­tes déca­das, nos con­du­jo a estu­diar espe­cia­li­da­des, otras licen­cia­tu­ras y pos­gra­dos que iban des­de otras cien­cias de la con­duc­ta has­ta la filo­so­fía para hacer pro­pues­tas a la socie­dad que die­ran solu­cio­nes a la pro­ble­má­ti­ca o alte­ri­da­des exis­ten­tes des­de la indi­vi­dua­li­dad has­ta la colec­ti­vi­dad.

El con­duc­tis­mo sir­vió a los egre­sa­dos para apo­yar a la ins­ti­tu­cio­na­li­za­ción de la Edu­ca­ción Espe­cial en Méxi­co; la Téc­ni­ca del Aná­li­sis de Tarea y Téc­ni­cas Moti­va­cio­na­les en la lla­ma­da enton­ces Psi­co­lo­gía Indus­trial, en Recur­sos Huma­nos y Admi­nis­tra­ción para la capa­ci­ta­ción y reclu­ta­mien­to y selec­ción de per­so­nal. En Psi­co­lo­gía Clí­ni­ca a la ela­bo­ra­ción de Inven­ta­rios Con­duc­tua­les y en Tera­pia Con­duc­tual como Toma de Deci­sio­nes, Aser­ti­vi­dad, Con­duc­ta Sexual entre otras tan­tas. En la cri­mi­no­lo­gía al uso de regis­tros anec­dó­ti­cos e his­to­rias de vida.

La apor­ta­ción de la Modi­fi­ca­ción de la Con­duc­ta Huma­na de la Psi­co­lo­gía Izta­ca­la y el Con­duc­tis­mo pro­pi­cia­ron una for­ma­ción cien­tí­fi­ca del com­por­ta­mien­to humano que aho­ra de mane­ra obje­ti­va da pie a los pro­fe­sio­nis­tas de la Psi­co­lo­gía Izta­ca­la a la bús­que­da e inves­ti­ga­ción de la com­ple­ji­dad del com­por­ta­mien­to. En recien­tes estu­dios y pro­pues­tas la Psi­co­lo­gía Izta­ca­la tam­bién incur­sio­na en el ámbi­to de la buro­cra­cia, la diplo­ma­cia, cam­bio cli­má­ti­co.

Des­de la Filo­so­fía nue­vos para­dig­mas tales como la sis­te­mi­ci­dad, la com­ple­ji­dad, la micro­fí­si­ca, la teo­ría del caos por men­cio­nar algu­nas. con­du­cen a pro­pues­tas tera­péu­ti­cas o estra­te­gias que coad­yu­van a la socie­dad a ser cons­cien­te y cog­nos­cen­te de sí y su entorno con obje­ti­vi­dad median­te su his­to­ria e his­to­ri­ci­dad.

El Psi­có­lo­go de hoy, pien­so, debe par­tir de una refun­da­ción y decur­so de la Psi­co­lo­gía como Cien­cia del Ser para dar paso al des­per­tar de la capa­ci­dad del ser humano del cono­cer en com­ple­tud y com­ple­ji­dad.

Lue­go enton­ces la Psi­co­lo­gía Izta­ca­la da pie al …más, más, más ecléc­ti­co en cono­ci­mien­to…. y al diá­lo­go o demo­cra­cia del saber, más no a la hege­mo­nía saber-poder.

La nue­va misión enton­ces para el psi­có­lo­go y pro­fe­sio­nis­tas a fines sería el uso de de la his­to­ri­ci­dad, la bio­gra­fía y auto­bio­gra­fía para el auto­co­no­ci­mien­to de la sub­je­ti­vi­dad de cada indi­vi­duo y tam­bién como la for­ma de cono­cer los acon­te­ce­res que nos rodean y nos for­man para dis­cer­nir­los de lo que nos corres­pon­de com­pren­der de la reali­dad con­cre­ta con la mayor obje­ti­vi­dad posi­ble des­de el para­dig­ma de la com­ple­ji­dad que otor­gue una visión lo más com­ple­ta­ti­va y obje­ti­va de la reali­dad y desa­rro­llo de habi­li­da­des para el tra­ba­jo inte­lec­tual mul­ti­dis­ci­pli­na­rio.

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Crianza positiva. Entender antes de corregir — Psic. Brenda Yazmín Ponce Soriano

Resumen general

Esta sesión de la Escue­la para Padres AMASI abor­dó el tema de la crian­za posi­ti­va: ser sufi­cien­te­men­te bue­nos, no per­fec­tos. La psi­có­lo­ga Bren­da Pon­ce pre­sen­tó un reco­rri­do inte­gral sobre cómo ejer­cer una crian­za basa­da en la pre­sen­cia, el amor y el acom­pa­ña­mien­to, ale­ján­do­se de la bús­que­da de la per­fec­ción. La expo­si­ción se fun­da­men­tó en gran par­te en el libro Emo­cio­nes Infan­ti­les de Bea­triz Muñoz y abar­có des­de el desa­rro­llo cere­bral tem­prano has­ta los esti­los de crian­za y la regu­la­ción emo­cio­nal.

Conceptos clave o teorías

  • Crian­za posi­ti­va: Con­jun­to de prác­ti­cas de cui­da­do, pro­tec­ción, for­ma­ción y guía que favo­re­cen el desa­rro­llo físi­co, men­tal, espi­ri­tual, éti­co, cul­tu­ral y social del niño, sin recu­rrir a méto­dos vio­len­tos.
  • Desa­rro­llo cere­bral: El cere­bro se cons­tru­ye a par­tir de las expe­rien­cias tem­pra­nas; se com­po­ne de tres estruc­tu­ras: el cere­bro rep­ti­liano (ins­tin­to y super­vi­ven­cia), el sis­te­ma lím­bi­co (emo­cio­nes) y el neo­cór­tex (pen­sa­mien­to y socia­li­za­ción).
  • Ape­go: Víncu­lo dura­de­ro que se cons­tru­ye con las figu­ras de cui­da­do y que sien­ta las bases de las rela­cio­nes futu­ras. Exis­ten cua­tro tipos: segu­ro, ambi­va­len­te, evi­ta­ti­vo y des­or­ga­ni­za­do.
  • Regu­la­ción emo­cio­nal: Capa­ci­dad de iden­ti­fi­car, ges­tio­nar y expre­sar emo­cio­nes de mane­ra salu­da­ble; se desa­rro­lla des­de la pri­me­ra infan­cia y es fun­da­men­tal para ejer­cer una crian­za posi­ti­va.
  • Esti­los de crian­za: Per­mi­si­vo, negli­gen­te, auto­ri­ta­rio y demo­crá­ti­co. El esti­lo demo­crá­ti­co, que equi­li­bra lími­tes y afec­to, es el más reco­men­da­do.
  • Acró­ni­mo PAUSA: Herra­mien­ta para que los cui­da­do­res ges­tio­nen situa­cio­nes difí­ci­les: Parar, Auto­es­cu­cha, Ubi­car­se, Solu­cio­nes y Agra­de­cer.
  • Regla del 30/70: Se requie­re al menos un 30% de inter­ac­cio­nes salu­da­bles y posi­ti­vas con los hijos; el 70% res­tan­te repre­sen­ta la ven­ta­na para come­ter erro­res y repa­rar­los.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Qué nece­si­ta un niño o ado­les­cen­te en cada eta­pa de su desa­rro­llo?
  • ¿Cómo se pue­de recons­truir la con­fian­za con un ado­les­cen­te que ha teni­do con­duc­tas per­sis­ten­tes de ries­go?
  • ¿Qué sig­ni­fi­ca el 70% en la regla del 30/70 y cómo deben enten­der­lo los padres?
  • ¿Es posi­ble repa­rar el víncu­lo con los hijos cuan­do se ha ejer­ci­do una crian­za poco salu­da­ble?

Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje

  • La crian­za posi­ti­va no impli­ca per­fec­ción, sino pre­sen­cia, amor y acom­pa­ña­mien­to adap­ta­do a cada eta­pa del desa­rro­llo.
  • El cere­bro infan­til está en cons­truc­ción; las expe­rien­cias tem­pra­nas mol­dean la arqui­tec­tu­ra cere­bral y las con­duc­tas futu­ras.
  • El ape­go segu­ro es la base para que los niños explo­ren el mun­do con con­fian­za y pue­dan regre­sar a un lugar segu­ro.
  • Cada eta­pa del desa­rro­llo (0–1 año, 1–2 años, 2–3 años, 3–6 años, 6–12 años y ado­les­cen­cia) tie­ne nece­si­da­des espe­cí­fi­cas que los cui­da­do­res deben cono­cer y aten­der.
  • La regu­la­ción emo­cio­nal del cui­da­dor es indis­pen­sa­ble para ejer­cer una crian­za salu­da­ble.
  • El esti­lo de crian­za demo­crá­ti­co, que equi­li­bra lími­tes y afec­to, es el más favo­ra­ble para el desa­rro­llo inte­gral.
  • Repa­rar los erro­res come­ti­dos en la crian­za es más valio­so que pre­ten­der no come­ter­los.
  • El auto­cui­da­do del cui­da­dor es esen­cial para man­te­ner la capa­ci­dad de aten­ción y refle­xión nece­sa­rias en la crian­za.
  • Des­de el 11 de enero de 2021, la Ley Gene­ral de Dere­chos de Niñas, Niños y Ado­les­cen­tes y el Códi­go Civil Fede­ral prohí­ben el cas­ti­go cor­po­ral y humi­llan­te en Méxi­co.

Tema 1: Desarrollo cerebral y su relación con la crianza

El desa­rro­llo cere­bral de los niños comien­za des­de el naci­mien­to y se extien­de has­ta la vida adul­ta. En los pri­me­ros años, las expe­rien­cias ingre­san prin­ci­pal­men­te a tra­vés de las vías sen­so­ria­les (tac­to, soni­do, vis­ta), lue­go se adquie­re el len­gua­je y, pos­te­rior­men­te, se con­so­li­dan las fun­cio­nes cog­ni­ti­vas supe­rio­res como la memo­ria, el pen­sa­mien­to lógi­co y la toma de deci­sio­nes. La arqui­tec­tu­ra bási­ca del cere­bro se cons­tru­ye a par­tir del cúmu­lo de expe­rien­cias que se le brin­dan al niño.

El cere­bro se orga­ni­za en tres estruc­tu­ras: el cere­bro rep­ti­liano (ins­tin­to y super­vi­ven­cia), el sis­te­ma lím­bi­co (emo­cio­nes y sen­ti­mien­tos) y el neo­cór­tex (pen­sa­mien­to y socia­li­za­ción). La amíg­da­la, par­te del sis­te­ma lím­bi­co, pro­ce­sa y expre­sa rápi­da­men­te emo­cio­nes como la ira y el mie­do. En situa­cio­nes de frus­tra­ción o peli­gro, pue­de pro­du­cir­se un “secues­tro amig­da­liano”, en el que las emo­cio­nes domi­nan la res­pues­ta del niño, difi­cul­tan­do el acce­so al pen­sa­mien­to lógi­co. Esto es espe­cial­men­te rele­van­te en la infan­cia, ya que las fun­cio­nes eje­cu­ti­vas aún no están madu­ras.

El estrés mode­ra­do es nece­sa­rio para el desa­rro­llo, pero el estrés cró­ni­co ense­ña al cere­bro a man­te­ner­se en esta­do de aler­ta per­ma­nen­te, lo que pue­de afec­tar nega­ti­va­men­te el desa­rro­llo emo­cio­nal y con­duc­tual del niño.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Rosa­rio): ¿Cómo se rela­cio­na el desa­rro­llo cere­bral con los berrin­ches en los niños peque­ños?

Res­pues­ta (Bren­da Pon­ce): Los berrin­ches son una expre­sión natu­ral del desa­rro­llo. El cere­bro rep­ti­liano pre­do­mi­na en los pri­me­ros años, y las fun­cio­nes eje­cu­ti­vas que per­mi­ten regu­lar las emo­cio­nes aún no están madu­ras. Por eso los niños reac­cio­nan de for­ma inten­sa; no es una con­duc­ta mani­pu­la­do­ra, sino una expre­sión de sus limi­ta­cio­nes madu­ra­ti­vas.

Tema 2: El apego y el círculo de seguridad

El ape­go es un víncu­lo dura­de­ro que se cons­tru­ye con las figu­ras de cui­da­do a lo lar­go del tiem­po, espe­cial­men­te en situa­cio­nes de estrés o nece­si­dad. Se desa­rro­lla en eta­pas: pre­ape­go (naci­mien­to), ape­go indi­fe­ren­cia­do (6 sema­nas a 6 meses), ape­go esta­ble­ci­do (6 meses a 1 año) y ape­go recí­pro­co (a par­tir de los 2 años).

Exis­ten cua­tro tipos de ape­go: segu­ro (baja ansie­dad y baja evi­ta­ción), ambi­va­len­te (alta ansie­dad y baja evi­ta­ción), evi­ta­ti­vo (baja ansie­dad y alta evi­ta­ción) y des­or­ga­ni­za­do (alta ansie­dad y alta evi­ta­ción, fre­cuen­te en con­tex­tos de vio­len­cia o negli­gen­cia).

El círcu­lo de segu­ri­dad ilus­tra cómo los cui­da­do­res deben per­mi­tir que el niño explo­re el mun­do con la cer­te­za de que pue­de regre­sar a un lugar segu­ro. Este víncu­lo segu­ro es la base del apren­di­za­je, las habi­li­da­des socia­les y el ren­di­mien­to aca­dé­mi­co. Las expe­rien­cias de ape­go en la infan­cia no deter­mi­nan de for­ma ina­mo­vi­ble la vida adul­ta, pero sí cons­ti­tu­yen un pre­ce­den­te impor­tan­te en la for­ma de rela­cio­nar­se con los demás.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Rosa­rio): ¿Por qué es impor­tan­te hablar del ape­go des­de la infan­cia tem­pra­na?

Res­pues­ta (Bren­da Pon­ce): Por­que los pri­me­ros apren­di­za­jes vin­cu­la­res son un pre­ce­den­te para la vida adul­ta. El tipo de ape­go que se desa­rro­lla en la infan­cia influ­ye en cómo la per­so­na apren­de a rela­cio­nar­se con los demás, aun­que no es un des­tino ina­mo­vi­ble.

Tema 3: Necesidades por etapa de desarrollo

Bren­da Pon­ce pre­sen­tó de for­ma esque­má­ti­ca las nece­si­da­des de los niños según su eta­pa de desa­rro­llo:

  • 0 a 12 meses: Cubrir nece­si­da­des bási­cas (ali­men­ta­ción, abri­go, higie­ne), con­tac­to físi­co, arru­llos, esti­mu­la­ción sen­so­rial y pre­sen­cia cons­tan­te de los cui­da­do­res.
  • 12 a 24 meses: Liber­tad para explo­rar, entorno segu­ro, com­pren­sión de que aún no tie­nen empa­tía desa­rro­lla­da ni inten­ción de mani­pu­lar; apa­re­ce el “mío” y el “no”.
  • 24 a 36 meses: Mayor auto­no­mía, pri­me­ras elec­cio­nes, ini­cio de la con­cien­cia emo­cio­nal, berrin­ches como expre­sión de deseos pro­pios.
  • 3 a 6 años: El len­gua­je se con­vier­te en herra­mien­ta de expre­sión emo­cio­nal; apa­re­ce la empa­tía y el jue­go cola­bo­ra­ti­vo; nece­si­tan acom­pa­ña­mien­to y alien­to.
  • 6 a 12 años: Cam­bios físi­cos, con­cien­cia moral, con­so­li­da­ción del auto­con­cep­to y la auto­es­ti­ma; vali­dar emo­cio­nes, evi­tar com­pa­ra­cio­nes, fomen­tar el auto­cui­da­do y la auto­no­mía pro­gre­si­va.
  • Ado­les­cen­cia: Nece­si­dad de per­te­nen­cia, for­ja de iden­ti­dad, dis­tan­cia de las figu­ras de auto­ri­dad; requie­ren lími­tes cla­ros, con­fian­za, escu­cha acti­va y acom­pa­ña­mien­to sin ser­mo­nes.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Rosa­rio): ¿Cómo deben los padres acom­pa­ñar a los ado­les­cen­tes sin per­der la auto­ri­dad?

Res­pues­ta (Bren­da Pon­ce): Es impor­tan­te esta­ble­cer lími­tes cla­ros y con­se­cuen­cias cono­ci­das, con­fiar en el ado­les­cen­te, escu­char antes de acon­se­jar y pre­gun­tar­le qué nece­si­ta. El ado­les­cen­te no es un adul­to peque­ño; está en pleno pro­ce­so de desa­rro­llo y nece­si­ta sen­tir el cari­ño y el res­pe­to de sus figu­ras de refe­ren­cia.

Tema 4: Estilos de crianza y regulación emocional

Los esti­los de crian­za son los modos en que los cui­da­do­res esta­ble­cen lími­tes, reglas, valo­res y cui­da­dos. Se iden­ti­fi­can cua­tro tipos:

  • Per­mi­si­vo: Mucho afec­to, pocos lími­tes; no pre­pa­ra al niño para enfren­tar la reali­dad.
  • Negli­gen­te: Poco afec­to y pocos lími­tes; los niños cre­cen sin refe­ren­tes cla­ros.
  • Auto­ri­ta­rio: Muchos lími­tes, poco afec­to; pue­de gene­rar adul­tos muy res­pon­sa­bles pero con difi­cul­ta­des emo­cio­na­les y rela­cio­na­les.
  • Demo­crá­ti­co: Equi­li­brio entre lími­tes y afec­to; res­pe­ta las eta­pas de desa­rro­llo, per­mi­te la par­ti­ci­pa­ción y no con­di­cio­na el afec­to al com­por­ta­mien­to.

El esti­lo domi­nan­te en muchos con­tex­tos es el auto­ri­ta­rio, lo que se aso­cia con situa­cio­nes de vio­len­cia hacia niños y ado­les­cen­tes. Para ejer­cer una crian­za posi­ti­va, es fun­da­men­tal que los cui­da­do­res tra­ba­jen su pro­pia regu­la­ción emo­cio­nal, enten­di­da como la capa­ci­dad de iden­ti­fi­car, ges­tio­nar y expre­sar emo­cio­nes de mane­ra salu­da­ble. La inte­li­gen­cia emo­cio­nal se desa­rro­lla a tra­vés de cua­tro dimen­sio­nes: per­cep­ción, asi­mi­la­ción, com­pren­sión y regu­la­ción.

El acró­ni­mo PAUSA ofre­ce una herra­mien­ta prác­ti­ca: Parar, Autoes­cu­cha, Ubicar­se (recor­dar que el adul­to es la figu­ra de auto­ri­dad), Solu­cio­nes y Agra­de­cer (tan­to al otro como a uno mis­mo).

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Rosa­rio): ¿Qué sig­ni­fi­ca exac­ta­men­te el 70% en la regla del 30/70 y cómo deben enten­der­lo los padres?

Res­pues­ta (Bren­da Pon­ce): El 30% repre­sen­ta las inter­ac­cio­nes salu­da­bles: cuan­do el cui­da­dor se detie­ne, escu­cha, vali­da emo­cio­nes y res­pon­de con cal­ma. El 70% es la ven­ta­na para los momen­tos en que uno se des­bor­da, gri­ta o reac­cio­na de for­ma poco ideal. Ese 70% no es una licen­cia para mal­tra­tar, sino el espa­cio para repa­rar, pedir dis­cul­pas y hacer com­pro­mi­sos. Repa­rar vale más que no equi­vo­car­se.

Tema 5: Reparación, autocuidado y crianza suficientemente buena

Bren­da Pon­ce enfa­ti­zó que no exis­ten padres per­fec­tos y que los niños no bus­can la per­fec­ción, sino pre­sen­cia y acom­pa­ña­mien­to. La repa­ra­ción es el ele­men­to cen­tral que per­mi­te recons­truir el víncu­lo cuan­do se han come­ti­do erro­res: reco­no­cer el error, acer­car­se, enten­der al otro y empe­zar de nue­vo.

El auto­cui­da­do del cui­da­dor es indis­pen­sa­ble: cui­dar el sue­ño, la ali­men­ta­ción, el tiem­po libre y el jue­go per­mi­te man­te­ner la capa­ci­dad refle­xi­va y la aten­ción nece­sa­rias para una crian­za más sen­si­ble. Cuan­do el cui­da­dor deja de ver­se a sí mis­mo como per­so­na con nece­si­da­des pro­pias, su capa­ci­dad de res­pon­der de for­ma salu­da­ble se ve com­pro­me­ti­da.

Final­men­te, se recor­dó que des­de el 11 de enero de 2021, la legis­la­ción mexi­ca­na prohí­be el cas­ti­go cor­po­ral y humi­llan­te, reco­no­cien­do a los niños como suje­tos de dere­chos.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Fer­nan­do mon­to­ya): ¿Cómo reto­mar el pro­ce­so de con­fian­za con un ado­les­cen­te que ha teni­do con­duc­tas per­sis­ten­tes de ries­go, como con­duc­tas adic­ti­vas?

Res­pues­ta (Bren­da Pon­ce): Es fun­da­men­tal iden­ti­fi­car en qué momen­tos ocu­rre la con­duc­ta y qué emo­cio­nes la pre­ce­den (tris­te­za, ansie­dad, frus­tra­ción). Se debe vali­dar las emo­cio­nes del ado­les­cen­te, hacer­le saber que es valio­so y que la casa es un lugar segu­ro. Se reco­mien­da acom­pa­ña­mien­to psi­co­ló­gi­co inte­gral, tan­to para el ado­les­cen­te como para la fami­lia. Repa­rar el víncu­lo des­de la acep­ta­ción y la escu­cha es el pri­mer paso; el amor incon­di­cio­nal no siem­pre es sufi­cien­te para resol­ver el pro­ble­ma, pero sí para sos­te­ner el pro­ce­so.

Próximos pasos y tareas

  • Asis­tir a la pró­xi­ma sesión de la Escue­la para Padres AMASI el vier­nes 2 de octu­bre, a las 7:00 p.m., a tra­vés del mis­mo enla­ce.
  • En la pró­xi­ma sesión par­ti­ci­pa­rá la psi­có­lo­ga Mire­ya Roxa­na Tivor­cio de la Cruz, quien abor­da­rá el tema: “Es tu talen­to o mi deseo: cómo acom­pa­ñar las pasio­nes de tus hijos de for­ma libre”.

Recursos complementarios

  • Libro: Emo­cio­nes Infan­ti­les de Bea­triz Muñoz — Guía de cui­da­dos para las emo­cio­nes infan­ti­les; fue la fuen­te prin­ci­pal de la infor­ma­ción com­par­ti­da duran­te la sesión.
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Padres e hijos en la era digital — Dra. Rosario Espinosa Salcido

Resumen general

Esta con­fe­ren­cia, orga­ni­za­da por Amap­si en el mar­co de su pro­gra­ma de Escue­la para Padres, abor­dó el tema “Padres e hijos en la era digi­tal”. La sesión fue impar­ti­da por la doc­to­ra Rosa­rio Espi­no­sa Sal­ci­do, psi­có­lo­ga con amplia tra­yec­to­ria aca­dé­mi­ca y clí­ni­ca, quien ofre­ció un aná­li­sis inte­gral sobre los retos que enfren­tan las fami­lias con­tem­po­rá­neas ante el avan­ce tec­no­ló­gi­co y la glo­ba­li­za­ción. La con­fe­ren­cia se estruc­tu­ró des­de un enfo­que sis­té­mi­co, con­si­de­ran­do el con­tex­to his­tó­ri­co-cul­tu­ral, los tipos de fami­lia actua­les y las eta­pas de desa­rro­llo infan­til y ado­les­cen­te.

Conceptos clave y teorías

  • Glo­ba­li­za­ción y tec­no­lo­gía: Pro­ce­so de inter­cam­bio inme­dia­to y sin fil­tro de bie­nes, per­so­nas, ser­vi­cios e infor­ma­ción a nivel mun­dial, impul­sa­do por la inno­va­ción tec­no­ló­gi­ca.
  • Algo­rit­mos digi­ta­les: Sis­te­mas compu­tacio­na­les que refuer­zan patro­nes de con­su­mo de con­te­ni­do, gene­ran­do cade­nas de infor­ma­ción que atra­pan a niños y jóve­nes.
  • FOMO (Fear of Mis­sing Out): Ansie­dad gene­ra­da por el temor a no per­te­ne­cer o no par­ti­ci­par en los even­tos y ten­den­cias digi­ta­les.
  • Ciber­aco­so y groo­ming: For­mas de aco­so y mani­pu­la­ción que ocu­rren en entor­nos digi­ta­les, con con­se­cuen­cias gra­ves para la salud men­tal de niños y ado­les­cen­tes.
  • Alfa­be­ti­za­ción emo­cio­nal y digi­tal: Capa­ci­dad de iden­ti­fi­car, nom­brar y expre­sar emo­cio­nes, así como de com­pren­der crí­ti­ca­men­te el fun­cio­na­mien­to de las pla­ta­for­mas digi­ta­les.
  • Auto­no­mía guia­da: Estra­te­gia edu­ca­ti­va que con­sis­te en otor­gar res­pon­sa­bi­li­da­des reales a los hijos, per­mi­tién­do­les equi­vo­car­se sin res­ca­tar­los de inme­dia­to.
  • Trian­gu­la­ción fami­liar: Diná­mi­ca dis­fun­cio­nal en la que un ter­ce­ro (abue­lo, cui­da­dor) se alia con el niño en con­tra de la figu­ra paren­tal, debi­li­tan­do la dis­ci­pli­na.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Cómo influ­ye el con­tex­to his­tó­ri­co-cul­tu­ral y la glo­ba­li­za­ción en la crian­za de los hijos?
  • ¿Qué tipo de niños y ado­les­cen­tes esta­mos cons­tru­yen­do en un entorno don­de las redes socia­les tie­nen una pre­pon­de­ran­cia tan fuer­te?
  • ¿Cómo pue­de un padre ayu­dar a su hijo a tener un pro­yec­to de vida si él mis­mo no lo tie­ne?
  • ¿Cómo hablar con los hijos ado­les­cen­tes sin que se cie­rren al diá­lo­go?
  • ¿Cuá­les son las seña­les de aler­ta que indi­can que un niño o joven nece­si­ta apo­yo pro­fe­sio­nal urgen­te?
  • ¿Es via­ble prohi­bir el uso de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial en las escue­las?

Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje

  • El con­tex­to his­tó­ri­co-cul­tu­ral, la glo­ba­li­za­ción y la diná­mi­ca fami­liar son tres varia­bles fun­da­men­ta­les que con­di­cio­nan la crian­za en la era digi­tal.
  • No exis­te un úni­co mode­lo de fami­lia; lo que deter­mi­na el bien­es­tar de los hijos no es la com­po­si­ción fami­liar, sino la cali­dad de los víncu­los, las reglas cla­ras y la jerar­quía fle­xi­ble.
  • Los niños y ado­les­cen­tes están sobre­ex­pues­tos a con­te­ni­dos digi­ta­les sin fil­tro, lo que gene­ra ansie­dad, depre­sión, seden­ta­ris­mo, pro­ble­mas de sue­ño y reza­go esco­lar.
  • La rela­ción entre padres e hijos es el fac­tor más pro­tec­tor: quin­ce minu­tos dia­rios de escu­cha real valen más que un ser­món de una hora.
  • No se debe eli­mi­nar la tec­no­lo­gía, sino ense­ñar a usar­la con hora­rios, con­tra­tos digi­ta­les y con­ver­sa­cio­nes abier­tas.
  • Los cui­da­do­res (abue­los, tíos, nanas) cum­plen roles dife­ren­cia­dos y deben con­tar con acuer­dos cla­ros, reco­no­ci­mien­to y lími­tes defi­ni­dos por los padres.
  • Las seña­les de aler­ta como el ais­la­mien­to, los cam­bios brus­cos de con­duc­ta, la auto­le­sión o la pér­di­da de ape­ti­to requie­ren aten­ción pro­fe­sio­nal inme­dia­ta.
  • El pro­yec­to de vida de los hijos debe incluir dimen­sio­nes más allá de lo aca­dé­mi­co: cuer­po, amis­ta­des, arte, ejer­ci­cio, valo­res y orien­ta­ción sexual.

Tema 1: Contexto histórico-cultural, globalización y familia

La doc­to­ra Rosa­rio Espi­no­sa Sal­ci­do ini­ció su expo­si­ción seña­lan­do que para com­pren­der la rela­ción entre padres e hijos en la era digi­tal es indis­pen­sa­ble ana­li­zar tres gran­des varia­bles: el con­tex­to his­tó­ri­co-cul­tu­ral, la glo­ba­li­za­ción y el con­tex­to fami­liar.

En cuan­to al con­tex­to his­tó­ri­co-cul­tu­ral, des­ta­có que Méxi­co com­par­te con Esta­dos Uni­dos una influen­cia mutua en esti­los de vida, modas, hábi­tos ali­men­ti­cios y modis­mos, lo que impac­ta direc­ta­men­te en las diná­mi­cas fami­lia­res. Sub­ra­yó la impor­tan­cia de res­ca­tar las tra­di­cio­nes y el baga­je cul­tu­ral pro­pio como fuen­te de iden­ti­dad y per­te­nen­cia para los niños.

Res­pec­to a la glo­ba­li­za­ción, la expo­si­to­ra la defi­nió como el inter­cam­bio inme­dia­to y sin fil­tro de bie­nes, per­so­nas, ser­vi­cios y comu­ni­ca­ción a nivel mun­dial, posi­bi­li­ta­do por la inno­va­ción tec­no­ló­gi­ca. Seña­ló que, si bien tie­ne bene­fi­cios evi­den­tes, tam­bién impli­ca ries­gos que deben ana­li­zar­se con mira­da crí­ti­ca, ya que se con­vier­te en un esti­lo de vida que mol­dea las deci­sio­nes fami­lia­res.

En rela­ción con el con­tex­to fami­liar, la doc­to­ra Espi­no­sa Sal­ci­do pre­sen­tó los dis­tin­tos tipos de fami­lia exis­ten­tes en la actua­li­dad:

  • Fami­lia nuclear tra­di­cio­nal: Padre, madre e hijos. Su prin­ci­pal reto es la sobre­car­ga y el estrés de la crian­za con pocos adul­tos.
  • Fami­lia mono­pa­ren­tal: La que más ha cre­ci­do esta­dís­ti­ca­men­te. Requie­re cons­truir redes de apo­yo sóli­das.
  • Fami­lia exten­di­da: Inclu­ye abue­los, pri­mos y otros parien­tes en con­vi­ven­cia cer­ca­na o bajo el mis­mo techo.
  • Fami­lia recons­ti­tui­da o ensam­bla­da: El reto prin­ci­pal es la auto­ri­dad, que debe cons­truir­se sobre un víncu­lo pre­vio con los hijos del otro.
  • Fami­lia homo­pa­ren­tal: Enfren­ta el reto de la homo­fo­bia exter­na y los este­reo­ti­pos nega­ti­vos.
  • Pare­jas living apart together: Cada miem­bro vive en su pro­pio espa­cio; los hijos sin elec­ción tam­bién for­man par­te de esta diná­mi­ca.
  • Fami­lia mul­ti­es­pe­cie: Per­so­nas cuyas mas­co­tas o ami­gos cer­ca­nos cons­ti­tu­yen sus prin­ci­pa­les lazos afec­ti­vos.
  • Fami­lia digi­tal o a dis­tan­cia: Uno o ambos padres tra­ba­jan en otro lugar; el reto es man­te­ner pre­sen­cia a tra­vés de video­lla­ma­das y reglas cla­ras de comu­ni­ca­ción.

La expo­si­to­ra enfa­ti­zó que lo que deter­mi­na el bien­es­tar de los hijos no es la com­po­si­ción de la fami­lia, sino tres ele­men­tos esen­cia­les: acuer­dos en aspec­tos no nego­cia­bles (sue­ño, ali­men­ta­ción, tra­to res­pe­tuo­so, escue­la), la cer­te­za del niño de que hay alguien segu­ro que lo apo­ya, y la nor­ma de no hablar mal del otro pro­ge­ni­tor o cui­da­dor fren­te a los hijos.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): ¿Qué opi­nas de que cuan­do se le pre­gun­ta a un niño si pre­fie­re que­dar­se con el celu­lar o ir al par­que a jugar con su padre, el 95% eli­ge el par­que?

Res­pues­ta (Rosa­rio Espi­no­sa Sal­ci­do): Eso refle­ja que los niños no pre­fie­ren la tec­no­lo­gía por enci­ma de la com­pa­ñía real; el pro­ble­ma es que están solos. Los padres tam­bién nece­si­tan reco­no­ci­mien­to y apo­yo, ya que muchos no tuvie­ron mode­los de jue­go en su pro­pia infan­cia. La moti­va­ción per­so­nal de los padres es cla­ve: si ellos se sien­ten mejor, serán mejo­res padres.

Tema 2: Retos digitales en la infancia y la adolescencia

La doc­to­ra Espi­no­sa Sal­ci­do des­cri­bió los prin­ci­pa­les ries­gos a los que están expues­tos niños y ado­les­cen­tes en el entorno digi­tal:

  • Vida digi­tal sin fil­tro: Sobre­ex­po­si­ción a redes socia­les des­de eda­des muy tem­pra­nas, con algo­rit­mos que refuer­zan la com­pa­ra­ción cons­tan­te.
  • Retos vira­les: Desa­fíos en redes que pue­den poner en peli­gro la inte­gri­dad físi­ca y emo­cio­nal de los jóve­nes.
  • Ciber­aco­so: Gra­ba­cio­nes, foto­gra­fías y men­sa­jes humi­llan­tes que cir­cu­lan en redes esco­la­res y socia­les.
  • Groo­ming: Adul­tos que se acer­can a niños y jóve­nes a tra­vés de pla­ta­for­mas digi­ta­les con fines de abu­so sexual o secues­tro.
  • Por­no­gra­fía: Acce­so sin res­tric­cio­nes en ausen­cia de super­vi­sión paren­tal.
  • Efec­tos en la salud men­tal: Aumen­to sig­ni­fi­ca­ti­vo de ansie­dad, depre­sión y ata­ques de páni­co, espe­cial­men­te en ado­les­cen­tes.
  • Reza­go esco­lar: Des­mo­ti­va­ción, fal­ta de lec­to­es­cri­tu­ra, bajo ren­di­mien­to en mate­má­ti­cas y uso de inte­li­gen­cia arti­fi­cial para eva­dir el apren­di­za­je real.
  • Pro­ble­mas físi­cos: Seden­ta­ris­mo, ali­men­ta­ción ultra­pro­ce­sa­da, tras­tor­nos del sue­ño, sobre­pe­so, vapeo y con­su­mo tem­prano de alcohol.
  • Sole­dad y víncu­los super­fi­cia­les: Muchos segui­do­res en redes, pero esca­sas amis­ta­des reales y pro­fun­das.

La expo­si­to­ra dife­ren­ció los retos según la eta­pa de desa­rro­llo:

Infan­cia (has­ta los 10–11 años): El abu­rri­mien­to y la com­pa­ra­ción son los prin­ci­pa­les deto­nan­tes del uso exce­si­vo de pan­ta­llas. Se reco­mien­da esta­ble­cer reglas cla­ras y cor­tas, fomen­tar el jue­go no estruc­tu­ra­do, ense­ñar a nom­brar emo­cio­nes y res­trin­gir el acce­so a dis­po­si­ti­vos de mane­ra gra­dual.

Pre­ado­les­cen­cia (10–12 años): La nece­si­dad de per­te­nen­cia es el motor prin­ci­pal. Es el momen­to de mayor vul­ne­ra­bi­li­dad ante el ciber­aco­so, los influen­cers y los cam­bios cor­po­ra­les. Se sugie­re ense­ñar alfa­be­ti­za­ción digi­tal con ejem­plos con­cre­tos, lle­gar a acuer­dos median­te con­tra­tos de uso del celu­lar y bus­car acti­vi­da­des que los ale­jen de las pan­ta­llas sin caer en la sobre­agen­da.

Ado­les­cen­cia media (13–15 años): La iden­ti­dad y la apro­ba­ción social son cen­tra­les. Los picos de ansie­dad son muy inten­sos, el bull­ying esco­lar es fre­cuen­te y la pre­sión por enca­jar en redes socia­les pue­de deri­var en idea­ción sui­ci­da. Se reco­mien­da sus­ti­tuir el ser­món por pre­gun­tas abier­tas, nego­ciar con con­tra­tos más ela­bo­ra­dos y ense­ñar téc­ni­cas de regu­la­ción emo­cio­nal como la res­pi­ra­ción 4–4‑6.

Ado­les­cen­cia tar­día (16–18 años): El reto prin­ci­pal es cons­truir un pro­yec­to de vida que inclu­ya metas, sen­ti­do de per­te­nen­cia, mane­jo del dine­ro, pen­sa­mien­to crí­ti­co y auto­no­mía guia­da. Es fun­da­men­tal que los pro­pios padres ten­gan un pro­yec­to de vida para poder acom­pa­ñar a sus hijos en este pro­ce­so.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): En la serie Apren­de­rás, un maes­tro es acu­sa­do fal­sa­men­te de aco­so sexual a tra­vés de redes socia­les y ter­mi­na sui­ci­dán­do­se. ¿Cómo ves este tipo de situa­cio­nes?

Res­pues­ta (Rosa­rio Espi­no­sa Sal­ci­do): Refle­ja la gra­ve­dad del bull­ying y el ciber­aco­so, que no solo afec­ta a los estu­dian­tes sino tam­bién a los adul­tos. Es urgen­te desa­rro­llar pro­gra­mas espe­cí­fi­cos para quie­nes ejer­cen el aco­so, abor­dan­do des­de la narra­ti­va tera­péu­ti­ca las cau­sas pro­fun­das de esa con­duc­ta. La serie mues­tra pro­ble­má­ti­cas muy rea­lis­tas con las que muchos jóve­nes se iden­ti­fi­can.

Pre­gun­ta (Nohe­mi): El alcal­de de Nue­va York pro­pu­so prohi­bir el acce­so a la inte­li­gen­cia arti­fi­cial en escue­las pri­ma­rias y secun­da­rias, inclu­so para los maes­tros. ¿Qué opi­nas?

Res­pues­ta (Rosa­rio Espi­no­sa Sal­ci­do): Es un deba­te com­ple­jo. Como pro­fe­so­ra de muchos años, sé que tener a todos los estu­dian­tes en el celu­lar sin pres­tar aten­ción es pro­ble­má­ti­co. Sin embar­go, prohi­bir com­ple­ta­men­te la tec­no­lo­gía tam­po­co es prác­ti­co ni rea­lis­ta. Lo ideal es ense­ñar a usar­la con cri­te­rio y pen­sa­mien­to crí­ti­co.

Tema 3: Estrategias prácticas para padres y cuidadores

La doc­to­ra Espi­no­sa Sal­ci­do pre­sen­tó un con­jun­to de reco­men­da­cio­nes con­cre­tas orga­ni­za­das como un plan de sie­te días para un niño de 10–11 años, apli­ca­ble y adap­ta­ble a dis­tin­tos con­tex­tos:

Días 1–2: Ela­bo­rar un con­tra­to digi­tal

  • Redac­tar­lo de mane­ra con­jun­ta con el hijo, sin impo­si­ción.
  • Incluir reglas como: el celu­lar se car­ga en la sala a las 9:30 pm, fue­ra del cuar­to; Tik­Tok y You­Tu­be solo con puer­ta abier­ta o en espa­cios comu­nes; si alguien soli­ci­ta fotos, insul­ta o gene­ra inco­mo­di­dad, se toma cap­tu­ra de pan­ta­lla y se avi­sa al adul­to.
  • Esta­ble­cer con­ce­sio­nes nego­cia­das: por ejem­plo, una hora adi­cio­nal de video­jue­go si se cum­ple con la tarea y 30 minu­tos de acti­vi­dad físi­ca.

Días 3–4: Ruti­na que regu­la el humor y el sue­ño

  • Pan­ta­llas apa­ga­das a las 8:30 pm; hora de dor­mir a las 9:30 pm.
  • Expo­si­ción a luz solar por al menos 10 minu­tos en la maña­na.
  • Desa­yuno con pro­teí­na.
  • 30–40 minu­tos de acti­vi­dad físi­ca ele­gi­da por el pro­pio niño (bici­cle­ta, bai­le, pati­nes, fút­bol).

Día 5: Cómo hablar sin que el hijo se cie­rre

  • Sus­ti­tuir pre­gun­tas cerra­das (“¿cómo te fue?”) por pre­gun­tas abier­tas (“¿con quién te dio gus­to estar hoy?”, “¿qué fue lo más chis­to­so que vis­te?”).
  • Ante el eno­jo, no con­fron­tar: “Te veo muy eno­ja­do, habla­mos en 10 minu­tos cuan­do los dos este­mos más tran­qui­los.”

Días 6–7: Iden­ti­dad fue­ra de la pan­ta­lla

  • Pro­po­ner al hijo ele­gir una acti­vi­dad con­cre­ta para pro­bar duran­te un mes: coci­na, car­pin­te­ría, depor­te, artes mar­cia­les, ska­te, cui­da­do de una mas­co­ta o volun­ta­ria­do.
  • El obje­ti­vo es que el niño sien­ta que es bueno en algo real, más allá del mun­do digi­tal.

Seña­les de aler­ta que requie­ren apo­yo pro­fe­sio­nal inme­dia­to:

  • Ais­la­mien­to o cam­bios de con­duc­ta sos­te­ni­dos por más de dos sema­nas.
  • Baja repen­ti­na de cali­fi­ca­cio­nes.
  • Alte­ra­cio­nes seve­ras del sue­ño o la ali­men­ta­ción.
  • Auto­le­sio­nes (cut­ting, que­ma­du­ras).
  • Comen­ta­rios nega­ti­vos reite­ra­dos sobre sí mis­mo.

Adi­cio­nal­men­te, la expo­si­to­ra ofre­ció reco­men­da­cio­nes gene­ra­les para padres y cui­da­do­res:

  • No qui­tar la tec­no­lo­gía; cam­biar la diná­mi­ca y ense­ñar a usar­la.
  • Esta­ble­cer hora­rios sin pan­ta­lla y con el celu­lar fue­ra del cuar­to por las noches.
  • Dedi­car quin­ce minu­tos dia­rios de escu­cha real, sin jui­cios.
  • Fomen­tar una ruti­na bási­ca de sue­ño (míni­mo 8–9 horas), movi­mien­to, ali­men­ta­ción real y expo­si­ción a la luz del día.
  • Ense­ñar habi­li­da­des: mane­jo de la frus­tra­ción, pen­sa­mien­to crí­ti­co ante noti­cias fal­sas y cómo pedir ayu­da.
  • En el caso de los cui­da­do­res (abue­los, tíos, nanas), defi­nir cla­ra­men­te su rol (cui­da­dor prin­ci­pal, cóm­pli­ce o men­tor), esta­ble­cer acuer­dos escri­tos, reco­no­cer su labor y evi­tar la trian­gu­la­ción fami­liar.

Preguntas y respuestas relevantes

Comen­ta­rio (Nohe­mi): Como madre y miem­bro de la comu­ni­dad his­pa­na en Nue­va York, coin­ci­do ple­na­men­te con lo expues­to. Si un padre no tie­ne pro­yec­to de vida, ¿cómo pue­de ayu­dar a su hijo a cons­truir uno?

Res­pues­ta (Rosa­rio Espi­no­sa Sal­ci­do): Exac­ta­men­te. La moti­va­ción per­so­nal de los padres es el pun­to de par­ti­da. Los talle­res para padres cum­plen pre­ci­sa­men­te esa fun­ción: acom­pa­ñar, vali­dar y for­ta­le­cer a quie­nes crían, para que pue­dan trans­mi­tir ale­gría, espe­ran­za y entu­sias­mo a sus hijos.

Comen­ta­rio (par­ti­ci­pan­te anó­ni­ma): Con mi hijo de 8 años, apli­car lími­tes en los dis­po­si­ti­vos fun­cio­na. Los dis­po­si­ti­vos los estre­san y limi­tar el tiem­po es total­men­te reco­men­da­ble.

Res­pues­ta (Rosa­rio Espi­no­sa Sal­ci­do): Es una con­fir­ma­ción muy valio­sa. Es más fácil esta­ble­cer lími­tes des­de eda­des tem­pra­nas. Lo impor­tan­te es la con­sis­ten­cia y el ejem­plo de los pro­pios padres.

Próximos pasos y tareas

  • Pró­xi­ma sesión de Escue­la para Padres: vier­nes 18 de abril a las 7:00 pm, con la psi­có­lo­ga Bren­da Yas­mín Pon­ce, quien abor­da­rá el tema “Crian­za posi­ti­va” como alter­na­ti­va ante los retos ana­li­za­dos en esta sesión.
  • El pro­gra­ma “Tu rollo en con­fian­za”, diri­gi­do a jóve­nes de 13 a 18 años, se rea­li­za todos los jue­ves a las 7:00 pm en Amap­si, de mane­ra pre­sen­cial, con dife­ren­tes temá­ti­cas cada sema­na.
  • Se pla­nea orga­ni­zar una sema­na inten­si­va de talle­res para la comu­ni­dad his­pa­na en Nue­va York, en coor­di­na­ción con Nohe­mi, con posi­ble sede en un espa­cio comu­ni­ta­rio o igle­sia local.
  • Amap­si entre­ga­rá un reco­no­ci­mien­to espe­cial a la doc­to­ra Rosa­rio Espi­no­sa Sal­ci­do el 3 de octu­bre, en el mar­co de la clau­su­ra de diplo­ma­dos de la aso­cia­ción.
  • Se con­tem­pla rea­li­zar un cine deba­te en torno a la serie ingle­sa sobre ado­les­cen­cia men­cio­na­da duran­te la sesión.

Recursos complementarios

  • Libro: La gene­ra­ción ansio­sa, del psi­có­lo­go social Jonathan Haidt (Uni­ver­si­dad de Nue­va York). Ana­li­za el impac­to com­pro­ba­do del uso de redes socia­les en la salud men­tal de niños y ado­les­cen­tes. Reco­men­da­do para padres, edu­ca­do­res y pro­fe­sio­na­les de la salud.
  • Serie: Apren­de­rás — Serie que abor­da el bull­ying, el ciber­aco­so y sus con­se­cuen­cias en el entorno esco­lar y fami­liar. Reco­men­da­da para refle­xio­nar sobre la vio­len­cia esco­lar y el uso de redes socia­les.
  • Serie ingle­sa sobre ado­les­cen­cia (men­cio­na­da sin títu­lo espe­cí­fi­co) — Pro­yec­ta situa­cio­nes muy rea­lis­tas sobre la vida ado­les­cen­te actual. Se con­tem­pla su aná­li­sis en un pró­xi­mo cine deba­te de Amap­si.
  • Recur­sos en línea: Exis­ten pla­ta­for­mas digi­ta­les que expli­can de mane­ra didác­ti­ca qué es el groo­ming, cómo fun­cio­na el algo­rit­mo, cómo blo­quear con­tac­tos peli­gro­sos y qué hacer ante situa­cio­nes de ciber­aco­so. Se reco­mien­da bus­car­los y com­par­tir­los con hijos y estu­dian­tes.
  • Archi­vo de con­fe­ren­cias de Amap­si: Más de 100 con­fe­ren­cias dis­po­ni­bles en el canal de You­Tu­be de Amap­si y en su pági­na web, sobre diver­sas temá­ti­cas diri­gi­das a padres, madres y cui­da­do­res.

Enfoque de sistemas en capacitación: de impartir cursos a ser estrategas organizacionales. AMAPSI TV

En este epi­so­dio de AMAPSI TV, des­mon­ta­mos la idea de que capa­ci­tar es solo meter gen­te en un aula y dar cur­sos ais­la­dos. Explo­ra­mos el enfo­que de sis­te­mas como el cora­zón de la prác­ti­ca orga­ni­za­cio­nal: un mar­co vivo que nos trans­for­ma de sim­ples impar­ti­do­res a ver­da­de­ros estra­te­gas del desa­rro­llo humano. Apren­de qué es un sis­te­ma (como un reloj de pie­zas inter­co­nec­ta­das), por qué la inte­gra­ción es cla­ve para evi­tar esfuer­zos dis­per­sos, y cómo domi­nar las cua­tro eta­pas del pro­ce­so: entra­das, con­ver­sión, sali­das y retro­ali­men­ta­ción. Tam­bién des­cu­bri­rás cómo cada sub­sis­te­ma (pla­nea­ción, dise­ño, pro­duc­ción, eje­cu­ción, eva­lua­ción) se sin­cro­ni­za en un eco­sis­te­ma diná­mi­co. Ven­ta­jas: mode­lo abier­to, par­ti­ci­pa­ti­vo, eco­nó­mi­co y auto­rre­gu­la­ble. Ideal para psi­có­lo­gos orga­ni­za­cio­na­les, res­pon­sa­bles de capa­ci­ta­ción y pro­fe­sio­na­les que bus­can inter­ven­cio­nes pre­ci­sas y con impac­to real. ¡No te lo pier­das!