Esta sesión de escuela para padres, presentada por Manuela Garay Apolinar, se centró en el tema “Mi casa, un lugar seguro”. La ponente compartió información sobre los factores de riesgo que enfrentan los niños, niñas y adolescentes, destacando la importancia de crear hogares seguros. La presentación incluyó datos sobre violencia infantil, abuso sexual y negligencia, así como recomendaciones para proteger a los menores tanto en el entorno físico como digital.
Conceptos clave
- Adultocentrismo: Creencia de que los adultos son socialmente superiores a los infantes y adolescentes
- Vulnerabilidad infantil: Todos los niños son vulnerables por su condición de desarrollo
- Buen trato: Acciones positivas que contrarrestan el maltrato y generan seguridad
- Diferencia entre casa (espacio físico) y hogar (espacio de convivencia y seguridad emocional)
Preguntas importantes
- ¿Es nuestra casa realmente un lugar seguro para los niños?
- ¿Cómo podemos proteger a los menores en entornos virtuales?
- ¿De qué manera nuestras propias experiencias infantiles influyen en cómo tratamos a los niños?
Puntos clave y objetivos de aprendizaje
- Los niños y adolescentes son inherentemente vulnerables y dependen de los adultos para su bienestar y protección.
- La mayoría de los abusos contra menores ocurren en el hogar y son perpetrados por familiares o personas conocidas.
- El adultocentrismo constituye la base de muchas violencias contra niños y adolescentes al establecer una relación asimétrica e injusta.
- El maltrato incluye violencia física, emocional, negligencia y abuso sexual, todos con graves consecuencias para el desarrollo.
- Crear un hogar seguro requiere tiempo de calidad, comunicación abierta y responsabilidades compartidas.
- Los entornos virtuales presentan nuevos riesgos que requieren supervisión y acompañamiento adulto.
Tema 1: Factores de riesgo para la infancia
Los niños, niñas y adolescentes enfrentan diversos factores de riesgo independientemente de su entorno social. Su condición de desarrollo los hace inherentemente vulnerables, requiriendo protección y acompañamiento adulto. Entre los principales factores de riesgo se encuentran el adultocentrismo (la creencia de que los adultos son superiores), la vulnerabilidad socioeconómica, padres con adicciones, enfermedades, carencias afectivas y discriminación por identidad de género u orientación sexual.
La ponente destacó que estas vulnerabilidades se agravan cuando los adultos se niegan a reconocerlas o no cuentan con recursos para atenderlas. Contrario a la creencia popular de que la seguridad consiste en cerrar puertas y evitar lugares peligrosos, muchas veces la amenaza puede estar dentro del propio hogar. Según datos de UNICEF, alrededor de 400 millones de niños menores de 5 años sufren maltrato físico y psicológico en sus hogares, y uno de cada cuatro cuidadores considera necesario el castigo corporal.
Tema 2: Tipos de violencia y maltrato infantil
El maltrato infantil incluye diversas formas de violencia que dañan la integridad física, mental, emocional o social de los menores. La ponente explicó los diferentes tipos: maltrato físico (acciones no accidentales que provocan daño), abandono físico (desatención de necesidades básicas), maltrato emocional (hostilidad verbal, burlas, críticas) y abuso sexual.
Un dato alarmante presentado fue que la vivienda es el lugar donde ocurre con mayor frecuencia el abuso sexual: 75.2% en el caso de las niñas y 68% en el caso de los niños. Siete de cada diez agresores en México son familiares, principalmente tíos y primos. La ponente explicó que estas violencias se basan en relaciones de poder donde el adulto demuestra su supuesta superioridad frente al menor.
También abordó el abuso entre pares, aclarando que cuando un menor realiza prácticas abusivas contra otro, no debe ser etiquetado como “abusador” pues generalmente replica algo que vivió y no logró procesar. En estos casos, ambos menores necesitan atención psicológica y emocional.
Tema 3: Creando hogares seguros
La ponente destacó la diferencia entre “casa” (espacio físico) y “hogar” (lugar donde uno se siente amado, protegido y libre). Para convertir una casa en un hogar seguro, recomendó varias estrategias:
- Establecer tiempos de convivencia familiar, especialmente durante las comidas, lo cual disminuye significativamente la vulnerabilidad de los niños.
- Compartir responsabilidades en el cuidado del hogar, involucrando a todos los miembros según su edad.
- Construir relaciones de confianza mediante la escucha empática y el interés genuino en las actividades de los menores.
- Establecer normas claras sobre el uso de dispositivos electrónicos y supervisar las actividades en línea.
Para proteger a los niños en entornos virtuales como videojuegos, la ponente compartió diez recomendaciones del Centro Internacional para Niños Desaparecidos y Explotados, incluyendo: construir relaciones de confianza, brindar apoyo y escucha empática, definir normas sobre el uso de dispositivos, establecer horarios y lugares específicos, enseñar la importancia de no compartir información personal, fomentar la denuncia y promover actividades fuera de línea.
La sesión concluyó con un ejercicio de visualización para conectar con el “niño interior”, invitando a los participantes a recordar momentos felices de su infancia y reflexionar sobre cómo pueden brindar a los niños actuales el amor y la protección que merecen.


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