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 por María José Magallanes

 

Resumen:

            El presente trabajo brinda una investigación para determinar si una educación con inteligencia emocional influye en el comportamiento de niños mexicanos de 7 años.  Por lo que se llevaron a cabo tres actividades donde se les pidió que participaran de manera individual.  Un grupo fue formado por niños que asistían a un taller del desarrollo de la inteligencia emocional y el otro grupo fue formado por niños de la misma edad pero que no llevaban un taller de educación emocional.  La hipótesis planteada es que los niños que acuden al taller responderán de manera más asertiva a las actividades, demostrando una influencia positiva del desarrollo de ciertas habilidades adquiridas en el taller.     

 

Palabras claves: Inteligencia emocional, sentimientos, emociones, inteligencia, educación.

 

 

Introducción

             Encontramos en la generación de niños de hoy en día un notable crecimiento en cuanto alteraciones emocionales respecto de la pasada: más solos y depresivos, más enojados e incontrolables, más nerviosos y estresados, más impulsivos y agresivos y menos respetuosos.

Estos problemas se manifiestan en cada individuo por lo general desde muy temprana edad. 

Se sabe que la infancia es un periodo crucial ya que es durante este periodo donde se desarrollan el área afectiva y social.

Durante estas primeras etapas de la vida, el niño adquiere las herramientas que le permitirán enfrentarse ante el mundo.   Por lo mismo, la intervención que haya en la infancia es vital, especialmente a través de las dos instituciones más importantes en las cuales el niño se desenvuelve: la familia y la escuela.

La familia y la escuela tienen entonces, una gran responsabilidad de estimular, educar y formar a los niños, con el propósito que crezcan a ser grandes seres que puedan enfrentarse a las situaciones cotidianas de la vida de una manera positiva.  Para esto, es necesario que cuenten con inteligencia emocional, y por lo mismo es imprescindible que desde pequeños cuenten con una educación emocional. 

La falta de desarrollo de la inteligencia emocional en los niños y adolescentes puede llevarlos a sentirse inseguros, a actuar agresivamente e incluso a situaciones tan graves como sufrir depresiones o llegar al extremo de convertirse en delincuentes.

Al hablar de inteligencia, la mayoría de las veces se piensa en inteligencia académica, en el coeficiente intelectual.  Sin embargo muchas veces nos preguntamos cómo alguien con semejante inteligencia  puede cometer actos tan irracionales; tan “tontos”. 

 Daniel Goleman, piensa el concepto de “inteligencia emocional” como esa otra inteligencia, distinta de la tradicional capacidad lógica. Ciertas formas y habilidades emotivas pueden ser más eficaces que otros para superar retos o problemas, independientemente de si las personas tienen o no capacidades lógicas elevadas

Educar la inteligencia emocional es enseñar a los niños y jóvenes a sentir inteligentemente y pensar emocionalmente, integrando estas dos formas de inteligencia.

 La vida familiar es nuestra primera escuela para el aprendizaje emocional: en este núcleo es donde aprendemos a como sentirnos acerca de nosotros mismos y como los demás reaccionan a nuestros sentimientos; como pensar acerca de estos sentimientos y las opciones que tenemos para reaccionar; como leer y expresar miedos y esperanzas. 

La primera oportunidad para formar los ingredientes de la inteligencia emocional se encuentra en los primeros años, a pesar de que estas capacidades se continúan formando a lo largo del tiempo.  Las habilidades emocionales que los niños adquieren más adelante en la vida, se construyen sobre las bases que se obtuvieron en la infancia. 

A diferencia del coeficiente intelectual, que cuenta con  inmensos estudios, el concepto de inteligencia emocional sigue siendo relativamente nuevo para muchas personas. A pesar de que últimamente se habla mucho de las emociones y de la inteligencia emocional, hay quienes siguen sin saber o entender del todo el significado y la importancia de la inteligencia emocional. 

La Inteligencia Emocional es un concepto introducido por unos psicólogos de Harvard llamados Peter Salovey y J. Mayer en 1990.  Sin embargo fue hasta 1995 que Daniel Goleman lo popularizo con su libro “Inteligencia Emocional”

¿Cuáles son las principales habilidades de la inteligencia emocional?

a)    Conocer el nombre de las emociones;  identificarlas

b)    Aprender a expresar los sentimientos

c)    Reconocer las relaciones del cuerpo ante distintas emociones

d)    Evaluar la intensidad de la emoción

e)    Leer las emociones y sentimientos en las demás personas

f)     Conocer la diferencia que hay entre sentir y actuar

g)    Conocer el disparador de las emociones

 

Daniel Goleman, en Inteligencia Emocional, explicaba que si queremos ser personas inteligentes emocionalmente la primera habilidad que debemos desarrollar es la de nombrar correctamente a la emoción experimentada, esto es: reconocer lo que sentimos.

Hay niños que carecen de vocabulario cuando se trata de comunicar lo que sienten y de nombrar aquellas emociones que los empujaron a realizar una cosa u otra.

Su lenguaje emocional se reduce a: triste o contento. “Me siento bien o mal”, y esta limitación los conduce a una profunda incomprensión de sí mismos y, como consecuencia, a la incapacidad de comprender a los demás; de empatía.

Las personas suelen confundir sus emociones y decir “estoy mal” o “estoy triste” puede incluir una gama tan grande como: enojado, desilusionado, cansado , angustiado, preocupado, desconsolado , furioso, celoso o rencoroso, por solo mencionar algunas de las palabras que existen para nombrar los diferentes estados de ánimo .

Aprender a expresar las emociones

Esta segunda habilidad para educar emocionalmente está basada en la primera.  Si una persona es capaz de reconocer sus sentimientos, entonces será capaz de desarrollar habilidades para expresar sus emociones y sentimientos a los demás de una manera apropiada. 

Hay que entender que no se trata de impulsar a los niños a que simplemente expresen lo que sienten, sino que aprendan a hacerlo con inteligencia: expresar las emociones a la persona correcta, en el momento adecuado y de modo asertivo. 

Reconocer las reacciones del cuerpo ante las emociones

Las emociones y los sentimientos producen una reacción en el cuerpo.  Estar consciente de ello ayuda mucho a reconocer las emociones propias y las de los demás.

Aprender a reconocer la intensidad de las emociones nos ayudara, además de analizar los sentimientos, a comunicarnos con mayor profundidad y a resolver los posibles problemas cuando la intensidad de la emoción es mas baja.

Una persona no es mala porque sienta rencor o deseos de venganza; lo que hace daño a los demás y a uno mismo es dejarse llevar por esos deseos.  Por eso es importante entender nuestras emociones, para poder manejarlas de una manera inteligente.

Leer las emociones y sentimientos en las demás personas

La empatía se construye a base del autoconocimiento; entre más abiertos estemos ante nuestras propias emociones, mayor será la capacidad que tendremos para leer los sentimientos de los demás. 

Es importante esto, tomando en cuenta que las emociones de las personas rara vez son verbalizadas, y comúnmente son expresadas a través de: el tono de voz, gestos, expresiones faciales y lenguaje corporal por mencionar algunas.

Ser capaces de reconocer y nombrar la emoción, la manera en que nuestro cuerpo reacciona, la intensidad con la que la percibimos dentro del cuerpo, y saber el origen de la misma, nos prepara con las herramientas para ser mejores pilotos de nuestras vidas. 

En un taller de inteligencia emocional, el objetivo es adquirir los beneficios de la Inteligencia Emocional obteniendo los conocimientos y las herramientas para su aplicación.  Se utilizan diferentes métodos para trabajar con toda una gama de emociones como lo son: miedo, disgusto, comprensión, sorpresa, felicidad, envidia, entusiasmo, timidez, enojo, tristeza, vergüenza y amor.  Con intensidades que varían desde el 1 al 5.  Por medio de distintas actividades se trabaja con las emociones de manera que los niños conozcan las emociones y obtengan varias opciones para lidiar con ellas. 

En esta investigación se tomo una muestra de niños de 7 años que asistían al taller, y otra que no lo hacía.  Se realizaron actividades en las cuales participaron para determinar si había alguna diferencia entre sus respuestas.

En la primera actividad se plantearon diferentes escenarios con el propósito de provocar ciertas emociones y se les pidió que nombraran la emoción que probablemente sentirían en caso de encontrarse en esa situación.  La segunda actividad tuvo que ver con el control de las emociones y como el disgusto es una emoción que no permite disfrutar.  Se narraron dos historias utilizando láminas con dibujos mostrando a niños disgustados.  Se les preguntó acerca de los posibles detonantes de dicha emoción y que opciones hay para deshacerse del disgusto.  Los niños daban las sugerencias que se les ocurrían para quitar el disgusto y poder disfrutar las cosas.  En la última actividad se hablo de los errores y que el cometerlos es algo natural.  Es importante saber que se puede aprender a reparar los errores.  En una hoja dividida en dos los niños escribían sus errores en una columna y después de hablar de diferentes maneras de reparar los errores los niños completaban la lista escribiendo la forma de reparar los daños en cada uno de los errores que habían escrito. 

 

Antecedentes

Se han hecho varios estudios en Estados Unidos, comparando estudiantes que llevan algún curso de inteligencia emocional, con aquellos estudiantes equivalentes que no lo llevan.  Observadores independientes los observan y clasifican el comportamiento de ambos.  Otro método es notar los cambios en los mismos estudiantes antes y después del curso basándose en objetivos de su comportamiento que se pueden medir como serian el número de peleas en la escuela en las que están involucrados o cuantas veces ha sido suspendido.  Dichas investigaciones revelan el gran beneficio que se obtiene de dichos cursos el cual se ve reflejado por su comportamiento fuera y dentro del salón de clases, y en su habilidad para aprender:

 

Autoconocimiento emocional

  • Mejoramiento en reconocer y nombrar las propias emociones
  • Mas capaces para entender el origen de dichas emociones
  • Reconocer la diferencia entre emociones y acciones

Manejo de emociones

  • Mayor tolerancia a la frustración y manejo de ira
  • Disminución en numero de peleas e insultos verbales
  • Mejoramiento en expresar el enojo sin necesidad de usar fuerza física
  • Menor número de suspensiones y expulsiones
  • Menor comportamiento agresivo o auto-destructivo
  • Incremento en sentimientos positivos en cuanto a si mismos, la escuela y la familia
  • Mejor manejo del stress
  • Menor aislamiento social y ansiedad social

Empatía: leer las emociones

·         Mejoramiento en tomar en cuenta una perspectiva ajena

·         Mejor empatía y mayor sensibilidad hacia los sentimientos de los demás

·         Mejora la capacidad de escucha.

Relaciones

  • Incremento en la habilidad para analizar y comprender las relaciones
  • Mejoría para resolver conflictos y negociar desacuerdos
  • Mas asertivos y mayor facilidad y actitud positiva en la comunicación
  • Mas extroversión, popularidad y sociabilidad

·         Mayor preocupación y consideración.

·         Mayor solicitud por parte de sus pares.

·         Más actitud "pro-social" y armoniosa en grupo.

·         Mayor cooperación, ayuda y actitud de compartir.

·         Mayor trato democrático con los demás.  

 

Eric Schaps, del Centro de Estudios de Desarrollo de Oakland, California evaluó escuelas de California del Norte de Kínder a 6to de primaria.  Comparándolos con otros estudiantes que no tomaron cursos de inteligencia emocional se obtuvieron los siguientes resultados:

·         Mas responsables

·         Mayor asertividad

·         Extroversión y popularidad

·         Actitud pro-social y disposición de ayudar

·         Mayor empatía

·         Mas considerados

·         Mejores estrategias para resolver problemas interpersonales

·         Mejores habilidades para la resolución de problemas

 

Resultados

Después de las aplicaciones, se observo que hay una diferencia en las respuestas de los niños que forman parte de un taller de Inteligencia Emocional, con aquellos que nunca lo han llevado.  En la primera actividad, donde tenían que nombrar las emociones dependiendo de cada situación, los niños que han tenido una educación emocional nombraron mayor número de emociones, y los niños que no habían asistido al taller de inteligencia emocional.  Incluso, los niños que han asistido al taller fueron capaces de nombrar la intensidad de la emoción dada determinada circunstancia.

En la segunda actividad los niños del taller sugirieron más opciones para poder lidiar con el disgusto y de esta manera ser más capaces de poder disfrutar de las cosas.  A pesar de que los niños que no asistían al taller también tuvieron buenas sugerencias, su gama de opciones era más limitada. 

En la tercera actividad los niños que formaban parte del taller tuvieron mayor facilidad para reconocer sus errores y de la misma manera pudieron dar más opciones para repararlos.  El grupo de niños que nunca ha asistido a un taller para desarrollar las habilidades de inteligencia emocional, tuvo mayor problema para pensar en los errores.  Pero tuvieron mayor dificultad en pensar en las posibles soluciones viables para reparar los daños causados por los mismos.    

 

Conclusiones

Por medio de los resultados se puede concluir que la hipótesis de la investigación es verdadera, y que una educación emocional tiene influencia para que los niños  desarrollen las habilidades de la inteligencia emocional en la muestra tomada de los niños mexicanos de 7 años.

Como se pudo ver en estudios pasados, esta adquisición  y desarrollo de habilidades emocionales ayuda a que los niños  tomen mejores decisiones para enfrentar la vida de manera positiva.

Hay que comprender que las habilidades de la inteligencia emocional han de ser enseñadas preferentemente desde la infancia, con una intervención consiente de la familia y la escuela. 

Esta educación emocional cotidiana formara personas capaces de responder favorablemente a su entorno; dominando sus impulsos, postergando las gratificaciones, capaces de escuchar a los demás y comprender su punto de vista.

También tendrán una mejor comunicación con los demás al reconocer sus propias  emociones y sentimientos así como los de de las personas que los rodean. 

Si se desarrollan en los niños estas habilidades emocionales se estarán formando personas que crecerán con conciencia de sí mismos y de sus actos.

A pesar de que esta investigación fue con una pequeña muestra de niños mexicanos, es evidente la influencia de una educación que facilite el desarrollo de la inteligencia emocional. 

Sería importante integrar esta educación a las escuelas, expandiendo de esta manera la oportunidad a todos los niños.

 

Bibliografía

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