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Esta sesión de la Escuela para Padres de Amapsi abordó el tema del desarrollo de la confianza corporal en niños, niñas y jóvenes. La maestra Pamela González España, psicóloga especializada en psicoterapia infantil y adolescente, presentó consejos prácticos para que padres, madres y cuidadores puedan fomentar una imagen corporal positiva y una autoestima saludable en los menores a su cargo.
Conceptos clave o teorías
Imagen corporal: Conjunto de emociones, percepciones y juicios que una persona construye sobre su propio cuerpo y sus capacidades. Es dinámica y cambia a lo largo del tiempo.
Autocuidado: Práctica de cuidar el cuerpo no solo mediante la alimentación y el ejercicio, sino también a través del descanso, el disfrute y el establecimiento de límites saludables.
Distorsión digital: Alteración de la realidad generada por filtros, edición de imágenes e inteligencia artificial en redes sociales, que impacta negativamente la percepción corporal.
Comunicación asertiva: Habilidad para expresar pensamientos, emociones y límites de manera respetuosa y clara, sin agresividad ni pasividad.
Vigorexia: Trastorno relacionado con el exceso de ejercicio físico y la obsesión por la musculatura, mencionado como riesgo en población joven.
Preguntas importantes planteadas
¿Cómo influye el entorno familiar y social en la construcción de la imagen corporal de los niños?
¿De qué manera las redes sociales distorsionan la percepción de la realidad y la belleza en niños y adolescentes?
¿Cómo elogiar a los hijos de manera efectiva sin generar dependencia al reconocimiento externo?
¿Cómo iniciar conversaciones sobre imagen corporal y redes sociales con niños y jóvenes?
Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje
La imagen corporal es un concepto dinámico que va más allá de la apariencia física e incluye emociones, percepciones y capacidades del cuerpo.
El entorno familiar tiene un papel fundamental en la forma en que los niños aprenden a relacionarse con su propio cuerpo.
Cuidar la imagen corporal desde la infancia contribuye a prevenir trastornos como la depresión, la anorexia, la bulimia y la vigorexia.
Las redes sociales presentan una realidad distorsionada que puede afectar negativamente la percepción corporal de niños y jóvenes.
Los adultos deben modelar una relación positiva con su propio cuerpo, ya que los niños aprenden observando.
La comunicación asertiva y la escucha activa son herramientas esenciales para acompañar a los hijos en el desarrollo de una imagen corporal saludable.
El elogio debe centrarse en cualidades internas, esfuerzo y habilidades, no exclusivamente en la apariencia física o los logros.
Tema 1: ¿Qué es la imagen corporal y por qué es importante?
La imagen corporal es la forma en que pensamos, sentimos y percibimos nuestra propia apariencia física y las capacidades de nuestro cuerpo. No se trata únicamente de cómo nos vemos, sino también de cómo nos relacionamos emocionalmente con nuestro cuerpo. Este concepto es dinámico y evoluciona a lo largo de las distintas etapas de la vida: infancia, adolescencia y adultez.
Su desarrollo depende de múltiples factores: los cambios físicos propios del crecimiento, las normas sociales y culturales sobre la belleza, y las experiencias personales con el propio cuerpo. Atender la imagen corporal desde edades tempranas es fundamental porque impacta directamente en la autoestima, la salud mental y el bienestar emocional. Estudios han demostrado que una imagen corporal negativa puede derivar en trastornos como la depresión, la anorexia, la bulimia y la vigorexia, mientras que una imagen corporal positiva favorece la seguridad personal y la salud psicológica.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta: ¿Por qué es relevante hablar de imagen corporal en una escuela para padres?
Respuesta: Porque el entorno familiar tiene un papel fundamental en cómo los niños aprenden a quererse y valorar su cuerpo. Los adultos que rodean a los niños influyen directamente en la construcción de su imagen corporal, ya sea de manera positiva o negativa.
Tema 2: Consejo 1 – Valorar el propio cuerpo como adulto
El primer y más importante consejo presentado por Pamela González España fue que los adultos deben trabajar primero en su propia relación con el cuerpo, ya que los niños aprenden observando. Si los hijos escuchan con frecuencia comentarios negativos sobre la apariencia física de sus padres o cuidadores, internalizan esa forma de relacionarse con el cuerpo.
Las acciones recomendadas incluyen:
Evitar la autocrítica verbal relacionada con la apariencia física frente a los niños.
Centrarse en lo positivo, resaltando cualidades internas y capacidades más allá de la estética.
Valorarse como persona única e irrepetible, destacando rasgos de personalidad como la creatividad, la perseverancia y la alegría.
Reconectar con el cuerpo a través del autocuidado: alimentación, descanso, actividad física y disfrute de la vida.
Evitar comparaciones con personas famosas, influencers o cualquier otro individuo.
Agradecer al cuerpo todo lo que permite hacer cada día, convirtiendo este gesto en un hábito cotidiano.
Hacer un viaje al pasado para reflexionar sobre cuántas veces nos hemos hablado negativamente sobre nuestro cuerpo y reconocer que siempre ha sido valioso.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta: ¿Cómo hacer sentir a los niños que son únicos e irrepetibles sin caer en el exceso de elogios?
Respuesta (Pamela González España): El elogio debe enfocarse en cualidades internas y habilidades que perduran en el tiempo, como la creatividad, la perseverancia y la alegría, más que en logros concretos o en la apariencia. También es importante reconocer el esfuerzo, no solo el resultado. El equilibrio es clave: elogiar tanto los logros como el proceso y las cualidades de personalidad.
Pregunta (Rosario): ¿Es mejor elogiar la habilidad o la persona en sí misma?
Respuesta (Pamela González España): Lo ideal es un equilibrio. Elogiar únicamente el resultado puede generar que el niño asocie su valor con el rendimiento. Es preferible reconocer el esfuerzo, el proceso y las cualidades que se mantienen a lo largo del tiempo, como la perseverancia y la creatividad.
Tema 3: Consejo 2 – Gestión de redes sociales y distorsión digital
Las redes sociales como Instagram y TikTok presentan una realidad distorsionada a través de filtros, edición de imágenes e inteligencia artificial, lo que genera estereotipos de belleza irreales que afectan especialmente a niños y adolescentes. Los algoritmos de estas plataformas refuerzan el consumo de contenido relacionado con la imagen corporal, llevando a los usuarios hacia información cada vez más sesgada.
Las estrategias recomendadas para abordar este tema incluyen:
Hablar con los niños sobre la distorsión digital, explicando que los filtros y la edición muestran una realidad ficticia.
Evitar la trampa de la comparación, recordando que cada persona es única e irrepetible y que las imágenes en redes sociales no representan la realidad.
Recuperar lo social en las redes sociales, fomentando que los niños sigan cuentas de personas reales de su entorno: amigos, familiares y conocidos.
Aplicar control parental, revisando qué tipo de contenido consumen los niños y teniendo conversaciones abiertas al respecto.
Fomentar la desconexión digital, garantizando espacios para que los niños disfruten de experiencias fuera de las pantallas.
Crear un plan de protección ante contenido que pueda poner en riesgo la imagen corporal del menor.
Detectar la publicidad y los algoritmos, explicando a los niños que el contenido que aparece en sus pantallas está diseñado para que lo consuman, no porque sea una señal personal.
Diversificar el contenido consumido, siguiendo cuentas variadas que no se centren exclusivamente en imagen y belleza.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta: ¿Qué pueden hacer los adultos para acompañar a los niños en el mundo digital?
Respuesta (Pamela González España): Los adultos deben involucrarse activamente en el mundo digital de sus hijos: conocer a los influencers que siguen, entender cómo funcionan los algoritmos y generar conversaciones abiertas y reflexivas sobre la veracidad del contenido que consumen. El objetivo es que los niños desarrollen un criterio propio y cuestionen lo que ven.
Tema 4: Consejo 3 – Cuidar las bromas y comentarios sobre el cuerpo
Los comentarios y bromas relacionados con la apariencia física, aunque parezcan inofensivos, pueden tener un impacto profundo y duradero en la imagen corporal de niños y jóvenes. Una broma deja de serlo cuando daña a alguien o toca una fibra sensible.
Las recomendaciones incluyen:
Prestar atención a los comentarios hirientes y estar atentos a señales de malestar en los niños, como cambios en el rostro, silencios o alejamiento de la conversación.
Cambiar de tema cuando la conversación gire en torno a la apariencia física de manera negativa.
Solicitar cambios de manera asertiva cuando los comentarios inapropiados provienen de familiares u otras personas del entorno.
Empoderar a los niños para que puedan expresar asertivamente que no desean que se opine sobre su cuerpo.
Usar la técnica N‑E-M (Nombre, Emoción, Motivo y opciones) para comunicar de manera asertiva el malestar generado por ciertos comentarios.
Establecer límites claros sobre hasta dónde se permite que una conversación continúe cuando resulta dañina.
Diversificar los temas de conversación, incluyendo pasatiempos, intereses y cualidades de los niños.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta: ¿Cómo aplicar la comunicación asertiva cuando alguien hace comentarios sobre el cuerpo?
Respuesta (Pamela González España): Se puede utilizar la técnica N‑E-M: expresar el nombre de la situación, la emoción que genera y el motivo por el que molesta, ofreciendo alternativas. Por ejemplo: “Cuando me hablas sobre mi apariencia y me dices que no me veo bien, me hace sentir triste y enojada. Te pido que en otras ocasiones no me hables sobre mi peso o que hablemos de otro tema.”
Tema 5: Consejo 4 – Funcionalidad del cuerpo y autocuidado
Este consejo propone cambiar la perspectiva sobre el cuerpo: en lugar de valorarlo por su apariencia, reconocerlo por todo lo que permite hacer. El ejercicio físico y la alimentación saludable deben entenderse como actos de amor y cuidado hacia el cuerpo, no como herramientas para alcanzar un ideal estético.
Los puntos clave incluyen:
No centrarse en el peso, ya que este no determina las capacidades ni el valor de una persona.
Generar oportunidades para apreciar el cuerpo a través de actividades físicas y artísticas que permitan reconocer el propio rendimiento y progreso.
Evitar elogiar en exceso el aspecto físico y priorizar el reconocimiento de capacidades, habilidades y esfuerzo.
Replantear las conductas saludables como rituales de agradecimiento al cuerpo, no como obligaciones estéticas.
Alertar sobre el exceso de ejercicio y la vigorexia, especialmente en adolescentes que realizan actividades físicas a edades tempranas con cargas inadecuadas para su desarrollo.
Practicar el agradecimiento al cuerpo como ejercicio diario, reconociendo todo lo que permitió hacer durante el día.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta: ¿Cómo ayudar a niños que asocian el rendimiento deportivo con la apariencia física?
Respuesta (Pamela González España): Es importante enfocar la atención en el progreso personal y en las habilidades desarrolladas, no en la apariencia. Por ejemplo, en natación, resaltar que antes se nadaban 50 metros y ahora se nadan 200 o más, destacando que ese avance es resultado del esfuerzo y del cuidado del cuerpo.
Tema 6: Consejo 5 – Mejorar la comunicación con los hijos
La comunicación abierta, empática y asertiva es una herramienta fundamental para acompañar a los niños y jóvenes en el desarrollo de una imagen corporal positiva. Los adultos deben aprender a escuchar sin juzgar, validar las emociones de los menores y expresar sus propios puntos de vista de manera respetuosa.
Las estrategias recomendadas incluyen:
Escuchar activamente, sin emitir juicios inmediatos y tratando de entender el contexto y las preocupaciones del niño.
Validar las emociones, reconociendo que toda emoción es válida por el simple hecho de existir.
Comunicarse asertivamente, explicando el porqué de las preguntas o comentarios para evitar malentendidos.
Evitar barreras de comunicación como interrumpir, juzgar, cuestionar en exceso o imponer el punto de vista adulto.
Reemplazar lo negativo por lo positivo, redirigiendo los comentarios hacia las cualidades y capacidades del niño.
No tener miedo de hablar sobre imagen corporal, redes sociales y belleza, ya que estos no son temas tabú.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta: ¿Cómo cambiar la dinámica cuando los hijos perciben las preguntas de los padres como críticas?
Respuesta (Pamela González España): Es importante explicar el motivo detrás de la pregunta. Por ejemplo, en lugar de preguntar simplemente “¿qué almorzaste hoy?”, se puede decir: “Yo sé que a veces mis preguntas pueden molestarte, pero te pregunto porque me preocupa tu bienestar y quiero que estés bien.” Cambiar el discurso genera un cambio en la respuesta de los hijos.
Pregunta (Rosario): ¿Qué consejo final darías para que los padres se lleven algo concreto?
Respuesta (Pamela González España): Que no tengan miedo de hablar de estos temas con sus hijos. Hay que generar espacios de conversación sobre el amor al cuerpo, la aceptación y la realidad de las redes sociales. Acercarse con curiosidad y apertura, explicando el porqué de las preocupaciones, permite construir una relación de confianza y protección.
Preguntas y respuestas sobre autoestima y diálogo interno
Durante la sesión, Lupita Sandoval compartió que durante mucho tiempo no aceptó su propio cuerpo y que esta plática le resultó de gran ayuda para continuar trabajando en su autoestima.
Pregunta: ¿Qué pueden hacer las personas con baja autoestima para mejorar su relación con su cuerpo?
Respuesta (Pamela González España): Se recomienda practicar el agradecimiento al cuerpo de manera cotidiana, llevar un diario de gratitud y trabajar el diálogo interno. Un ejercicio útil es imaginar que un amigo se habla a sí mismo de la misma forma negativa en que uno se habla, y reflexionar qué consejo le daríamos. Ese consejo es el que debemos aplicarnos a nosotros mismos.
Próximos pasos y tareas
Practicar diariamente el ejercicio de agradecimiento al cuerpo: al inicio o al final del día, frente al espejo, reconocer todo lo que el cuerpo permitió hacer durante la jornada.
Iniciar conversaciones abiertas con los hijos sobre imagen corporal, redes sociales y estereotipos de belleza.
Revisar el tipo de contenido que consumen los hijos en redes sociales y establecer un plan de protección digital.
Aplicar la técnica N‑E-M en situaciones donde se reciban comentarios hirientes sobre la apariencia.
Llevar un diario de gratitud personal como herramienta para fortalecer la autoestima.
Asistir a la próxima sesión de la Escuela para Padres de Amapsi el viernes 13 de noviembre a las 7:00 p.m., donde se abordará el tema: “La generación ansiosa: adicción a las redes sociales y sus consecuencias.”
Recursos complementarios
Videos en YouTube sobre distorsión digital, que muestran cómo se altera la apariencia física mediante filtros y edición de imágenes en redes sociales. Pamela González España mencionó su existencia como recurso de apoyo para hablar con los niños sobre la realidad ficticia que presentan las plataformas digitales.
Grabación de esta sesión, que será difundida por Amapsi para quienes no pudieron asistir en vivo.
Esta conferencia, titulada Aprender a vivir después de la pérdida: el amor que permanece, fue impartida por la psicóloga y tanatóloga Míriam Judith Tapia Rosas en el marco de la celebración del Día de Muertos. La sesión fue presentada por Rosario Monroy y tuvo como propósito reflexionar sobre el duelo, la pérdida de seres queridos y los vínculos afectivos que permanecen más allá de la ausencia física. La conferencia incluyó una parte expositiva, ejercicios simbólicos vivenciales y un espacio de preguntas y respuestas con los participantes.
Conceptos clave o teorías
Pérdida: Experiencia que abarca desde lo material hasta la muerte de un ser querido, transformando la vida en múltiples dimensiones: emocional, física, cognitiva, conductual, social y espiritual.
Duelo: Respuesta natural ante una pérdida significativa, cuyo origen etimológico en latín se relaciona con el dolor y la fricción. Implica emociones, pensamientos, relaciones y adaptación.
Etapas del duelo (Elizabeth Kübler-Ross): Negación, ira, negociación, tristeza y aceptación. No todas las personas atraviesan las cinco etapas ni en el mismo orden.
Búsqueda de sentido (David Kessler): Etapa adicional propuesta por el discípulo de Kübler-Ross, que complementa el modelo original del duelo.
Resignificación: Proceso de integrar la pérdida sin negarla ni justificarla, transformando la relación con el recuerdo hacia una perspectiva de gratitud y continuidad.
Amor que permanece: Concepto central de la conferencia; el amor hacia quien ha fallecido no desaparece, sino que se transforma y continúa presente en recuerdos, enseñanzas, rituales y en la manera de amar a otros.
Teoría de la praxis (Marco Eduardo Murueta): Perspectiva que destaca la importancia de los vínculos afectivos y las relaciones humanas para afrontar momentos difíciles.
Simbolismo terapéutico (inspirado en Jung): Uso de símbolos como la carta y la vela como recursos terapéuticos para conectar con las emociones y construir significado a partir de la experiencia de pérdida.
Preguntas importantes planteadas
¿Es posible vivir después de una pérdida?
¿Qué sucede con el amor que sentimos por alguien que ya no está físicamente?
¿Cómo podemos recordar con amor en lugar de con sufrimiento?
¿Cómo trabajar la culpa de no haber pasado suficiente tiempo con el ser querido?
¿Cómo manejar el duelo en niños cuando expresan sus pérdidas en grupo?
¿Qué literatura o recursos se recomiendan para acompañar el proceso de duelo?
Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje
El duelo es una respuesta natural y necesaria ante cualquier pérdida significativa, y no debe ser evitado ni suprimido.
La pérdida transforma la vida en múltiples dimensiones y obliga a adaptarse a nuevos roles, rutinas y formas de relacionarse.
El modelo de las cinco etapas del duelo de Elizabeth Kübler-Ross es una referencia útil, pero no es un proceso lineal ni universal.
El amor hacia quien ha fallecido permanece vivo a través de recuerdos, enseñanzas, rituales y en la manera en que nos relacionamos con los demás.
Resignificar la pérdida no implica olvidar ni negar el dolor, sino integrarla y encontrar un nuevo sentido para continuar viviendo.
Reconocer y expresar las emociones, sin juzgarse, es fundamental para transitar el duelo de manera saludable.
Buscar acompañamiento psicológico o tanatológico es recomendable, especialmente cuando el sufrimiento interfiere con las actividades cotidianas.
Las pérdidas no trabajadas se acumulan y pueden manifestarse posteriormente como sufrimiento crónico o enfermedad.
La alegría no traiciona el amor; darse permiso de volver a disfrutar es parte del proceso de reconstrucción.
Tema 1: La pérdida y sus dimensiones
La pérdida es una experiencia inherente a la vida humana que puede abarcar desde situaciones cotidianas, como perder las llaves, hasta la muerte de un ser querido. Míriam Judith Tapia centró la conferencia en este último tipo de pérdida, señalando que transforma profundamente la vida de quien la vive. La ausencia se hace presente en lo cotidiano: al despertar, al preparar el desayuno, al llegar a casa o al vivir una fecha especial. Actividades que antes parecían rutinarias adquieren un nuevo significado.
La pérdida afecta distintas dimensiones de la persona: la emocional, la física, la cognitiva, la conductual, la social y la espiritual. Desde la tanatología, se comprende que no solo se extraña a la persona, sino que también es necesario adaptarse a una vida completamente transformada por su ausencia. Esto incluye asumir nuevos roles, como aprender a cocinar, administrar gastos o tomar decisiones que antes se compartían con el ser querido.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (Rosario Monroy): En la vida hay muchas pérdidas desde que nacemos. ¿Cómo vamos procesando todas estas pérdidas?
Respuesta (Míriam Judith Tapia): Desde que nacemos pasamos por pérdidas; cada etapa de crecimiento representa una. Sin embargo, muchas veces no las identificamos ni sabemos cómo trabajarlas. Es fundamental vivir el duelo de cada pérdida, darnos el tiempo necesario y buscar acompañamiento cuando sea necesario, ya que las pérdidas no trabajadas se van acumulando y pueden afectar la salud física y emocional.
Tema 2: El duelo y sus etapas
El duelo es la respuesta natural ante una pérdida significativa. Su nombre proviene del latín y se relaciona con el dolor y la fricción. Involucra emociones, pensamientos, relaciones y un proceso de adaptación. Míriam Judith Tapia presentó el modelo de las cinco etapas del duelo de Elizabeth Kübler-Ross: negación, ira, negociación, tristeza y aceptación. Aclaró que no todas las personas atraviesan las cinco etapas, que no aparecen necesariamente en ese orden y que algunas pueden presentarse de manera simultánea.
Posteriormente, mencionó la aportación de David Kessler, discípulo de Kübler-Ross, quien añadió la búsqueda de sentido como una etapa adicional del proceso de duelo. Este elemento resulta fundamental para resignificar la pérdida y encontrar una manera de continuar viviendo con ella.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (Carlos): Trabajo con niños y frecuentemente, cuando uno menciona una pérdida, los demás comienzan a compartir las suyas. ¿Cómo manejar esas situaciones grupales?
Respuesta (Míriam Judith Tapia): Es muy valioso escuchar a los niños cuando quieren expresarse. Muchas veces los adultos los aíslan de los procesos de duelo pensando que los protegen, pero esto les impide aprender a vivir sus pérdidas. Es importante escucharlos, permitirles compartir sus experiencias y explicarles que todo ser vivo tiene un inicio y un final. La tanatología debería enseñarse desde la infancia, incluso a partir de pérdidas pequeñas como la de una mascota.
Tema 3: El amor que permanece y la resignificación
El punto central de la conferencia fue la idea de que el amor hacia quien ha fallecido no desaparece con la muerte física. Permanece en los recuerdos, en las enseñanzas recibidas, en los rituales que se practican y en la manera en que se ama a los demás. Míriam Judith Tapia invitó a los participantes a reflexionar sobre qué sucede con ese amor cuando la persona ya no está, concluyendo que permanece porque la historia compartida no desaparece.
Resignificar la pérdida implica integrarla sin negarla ni justificarla. No significa que el dolor desaparezca, sino que cambia la manera en que nos relacionamos con él. Para lograrlo, se propusieron preguntas reflexivas: ¿Qué significó esta persona para mí? ¿Qué quiero conservar de lo que vivimos? ¿Qué enseñanzas dejó en mí? ¿Cómo cambió mi manera de ver el mundo? Este proceso conduce a la reconstrucción: retomar actividades, fortalecer relaciones, descubrir nuevas experiencias y darse permiso de disfrutar sin sentir culpa.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (Rocío Fuentes, leída por Rosario Monroy): ¿Cómo trabajar la culpa de no haber pasado tiempo suficiente con el ser querido?
Respuesta (Míriam Judith Tapia): La culpa se trabaja mediante la modificación del pensamiento. Es importante analizar si realmente existe esa culpa o si es una percepción. Elizabeth Kübler-Ross señalaba que el 99% de los moribundos se arrepienten de no haber hecho más cosas. La vida es muy corta, por lo que es fundamental disfrutar y valorar a quienes están presentes. La culpa por lo no hecho es parte del proceso natural del duelo y debe ser trabajada terapéuticamente.
Pregunta (participante identificada como “ipad”, leída por Rosario Monroy): Mis hijas y yo sentimos culpa por no habernos despedido de mi esposo con cariño, ya que las tres estábamos muy enojadas con él. ¿Cómo trabajar esto?
Respuesta (Míriam Judith Tapia): Se puede hacer uso de la carta como herramienta terapéutica: escribir todo lo que no se pudo decir, encender una vela frente a una fotografía y expresar esas emociones. La única forma de sanar es sentir y expresar las emociones. Si resulta difícil hacerlo solo, es importante buscar el acompañamiento de un psicólogo con formación en tanatología.
Tema 4: Herramientas de afrontamiento y ejercicios simbólicos
Míriam Judith Tapia presentó diversas herramientas para transitar el duelo de manera más saludable:
Reconocer y expresar las emociones sin juzgarse, permitiéndose llorar, escribir o conversar.
Expresión artística: arte terapia, danza terapia y otras formas creativas de externalizar las emociones.
Fortalecer redes de apoyo: acercarse a personas que escuchen con respeto y cultivar vínculos significativos, retomando la perspectiva de Marco Eduardo Murueta sobre la importancia de las relaciones humanas.
Cuidado personal: descansar, hidratarse, alimentarse y retomar rutinas de manera gradual.
Conectar con el presente: evitar el pensamiento rumiante sobre el pasado y enfocarse en el aquí y ahora.
Crear una relación significativa con el recuerdo: mediante la caja de los recuerdos, álbumes de historia compartida, o el compartir anécdotas y tradiciones.
Buscar ayuda profesional cuando el sufrimiento interfiere de manera importante con la vida cotidiana, asegurándose de que el tanatólogo tenga formación en psicología.
Durante la sesión se realizaron dos ejercicios simbólicos:
La Carta: Los participantes dividieron una hoja en cuatro espacios y escribieron: (1) lo que les dolió de su historia con la persona perdida, (2) lo que necesitaban expresarle, (3) aquello por lo que le agradecían, y (4) una elección personal para el presente (por ejemplo: “Hoy elijo cuidar de mí” o “Hoy elijo darme permiso de volver a disfrutar”).
La Vela: Se encendió una vela como símbolo del amor que permanece. Los participantes observaron la llama, trajeron a su mente a la persona ausente y repitieron interiormente afirmaciones de reconocimiento, aceptación y continuidad, acompañadas de respiraciones profundas.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (Jimena, leída por Rosario Monroy): Si las personas cercanas no desean hablar sobre la pérdida, ¿qué otras formas recomiendas para procesar esos sentimientos?
Respuesta (Míriam Judith Tapia): Existen diversas formas de expresar emociones más allá de la conversación: el arte terapia, la danza terapia, la escritura y otras expresiones creativas. Para quienes tienen dificultad para expresarse, es especialmente recomendable contar con acompañamiento psicoterapéutico o tanatológico.
Pregunta (Jimena, leída por Rosario Monroy): ¿Qué literatura recomiendas para ayudar con la pérdida?
Respuesta (Míriam Judith Tapia): La recomendación depende del tipo de pérdida específica. Existen libros llamados duelarios, trabajados por la autora Gaby Pérez Islas, que son muy útiles. Se ofreció compartir recomendaciones personalizadas a quien lo solicitara.
Próximos pasos y tareas
Quienes deseen continuar trabajando su proceso de duelo pueden contactar a Míriam Judith Tapia de manera presencial en la clínica de Amapsi o en línea a través de sus datos de contacto compartidos durante la sesión.
Los participantes interesados en recomendaciones de libros específicos sobre duelo pueden enviar un mensaje para recibir sugerencias personalizadas según el tipo de pérdida.
Se invita a todos los asistentes a conectarse el lunes 2 de noviembre, de 7 a 9 p.m., a través del mismo enlace de la conferencia, para participar en la plática La vida de los muertos: otra perspectiva, dentro del proyecto Charlando con Ana.
Recursos complementarios
Duelarios: Libros terapéuticos para trabajar el duelo, elaborados por la autora Gaby Pérez Islas. Se recomiendan según el tipo de pérdida específica (pérdida de madre, padre, pareja, entre otros).
Películas y recursos audiovisuales: Se mencionó que existen películas relacionadas con el duelo que pueden ser un recurso complementario, aunque se sugiere seleccionarlas de acuerdo con el tipo de pérdida.
Clínica Amapsi: Espacio de atención presencial donde Míriam Judith Tapia ofrece terapia tanatológica. También disponible en modalidad en línea mediante contacto directo con la especialista.
Próxima conferencia:La vida de los muertos: otra perspectiva, dentro del proyecto Charlando con Ana, el lunes 2 de noviembre, de 7 a 9 p.m., por el mismo enlace de acceso.
Esta charla, dirigida a padres de familia y público en general, abordó el tema de la autoestima en niños y jóvenes, con énfasis en cómo se construye desde la infancia y qué pueden hacer los padres para fomentarla. La psicóloga Elsa Mariela Nieto Fernández, especialista en psicología clínica y psicoterapeuta, presentó los fundamentos de la autoestima, su relación con la autoimagen, el diálogo interno, la escucha del cuerpo y la independencia financiera, ofreciendo reflexiones y herramientas prácticas tanto para adultos como para el acompañamiento de sus hijos.
Conceptos clave
Autoimagen: La forma en que cada persona se percibe a sí misma, influenciada por los mensajes recibidos de cuidadores y el entorno social.
Diálogo interno: La voz interna con la que nos hablamos constantemente y que impacta directamente en nuestra seguridad y bienestar emocional.
Autocompasión: Práctica de reconocer y validar las propias emociones con amabilidad, sin juzgarse.
Interocepción: Capacidad de escuchar y atender las señales del propio cuerpo.
Neuroplasticidad: Posibilidad del cerebro de cambiar y sanar, lo que permite resignificar narrativas dolorosas.
Terapia narrativa: Enfoque terapéutico que trabaja en cambiar la historia que el paciente se cuenta sobre sí mismo para resignificar experiencias dolorosas.
Libertad y responsabilidad: La autonomía para elegir cómo mirarse a uno mismo implica también asumir la responsabilidad de las propias decisiones.
Preguntas importantes planteadas
¿Con los ojos de quién me miro?
¿Estoy desarrollando la vida que quiero, o estoy cumpliendo las expectativas de otros?
¿Cuál es la narrativa que me estoy contando sobre quién soy?
¿Cómo puedo aceptar y amar mi cuerpo?
¿En qué momento estoy enseñándole a mi hijo que me necesita para continuar su vida?
Puntos clave y objetivos de aprendizaje
La autoestima no existe sin la aceptación de la autoimagen propia.
La identidad se construye socialmente, influenciada por cuidadores, familia y entorno, pero no es estática ni definitiva.
Las palabras que se les dicen a los hijos en la infancia tienen un peso significativo en la construcción de su identidad y autoestima.
El diálogo interno impacta directamente en la seguridad personal y en la capacidad de afrontar situaciones difíciles.
La autocompasión y la escucha del cuerpo son herramientas fundamentales para el bienestar emocional.
Los padres son modelos de conducta emocional para sus hijos; lo que los hijos observan en sus padres, lo imitan.
Fomentar la independencia financiera desde temprana edad contribuye al desarrollo de la autoestima y la responsabilidad.
Es posible resignificar narrativas dolorosas del pasado gracias a la neuroplasticidad y el trabajo terapéutico.
Tema 1: La autoimagen y la construcción de la identidad
La autoimagen es la forma en que cada persona se percibe a sí misma, tanto física como emocionalmente. Según Elsa Mariela Nieto Fernández, no puede existir autoestima sin una aceptación genuina de la autoimagen. Esta imagen se construye desde la infancia a partir de los mensajes recibidos de los cuidadores primarios —padres, abuelos, tíos— y del entorno social, tal como lo plantea la construcción social descrita por Vigotsky.
Un aspecto central es que las palabras que se le dicen a un niño en un momento específico pueden convertirse en etiquetas que él asume como parte de su identidad permanente. Por ejemplo, decirle a un niño que es “muy bueno corriendo” puede generar la expectativa de que siempre debe ganar, lo que deriva en presión, frustración y sufrimiento cuando no lo logra. Por ello, es fundamental comunicar a los hijos que están en constante crecimiento y que sus habilidades pueden evolucionar con el tiempo.
Asimismo, se destacó que cada persona construye una narrativa diferente de los mismos eventos, debido a la memoria emocional y selectiva. Esto explica por qué dos hermanos criados en el mismo hogar pueden tener recuerdos y percepciones muy distintas de sus padres. Esta narrativa personal, conformada por experiencias de logros, relaciones familiares y vida social, es la que define la identidad de cada individuo.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta: ¿Qué pasa cuando le decimos a un hijo que es muy bueno en algo y luego no lo logra?
Respuesta: El niño puede sentir que defrauda a sus padres y desarrollar una presión interna por cumplir esa expectativa. Es importante comunicarles que las habilidades se desarrollan en momentos específicos y que no ganar no define quiénes son.
Tema 2: El diálogo interno y la autocompasión
El diálogo interno es la voz con la que cada persona se habla a sí misma de manera constante. Elsa Mariela Nieto Fernández señaló que muchas personas no son conscientes de este diálogo, y que frecuentemente es negativo, especialmente ante errores o fracasos. Este diálogo impacta directamente en la seguridad personal y en la capacidad de regulación emocional.
Para transformar este diálogo, se propuso la práctica de la autocompasión, que implica:
Reconocer y nombrar la emoción que se está sintiendo.
Recordar que el sufrimiento es parte de la experiencia humana compartida.
Dirigirse a uno mismo con palabras amables y reconfortantes, como “estoy a salvo” o “me es difícil”.
Acompañarse a uno mismo sin juzgar lo que se siente.
Se enfatizó que la tendencia a enfocarse en los demás y juzgar a otros muchas veces responde a la incomodidad de mirarse a uno mismo y hacerse responsable de lo propio. Practicar el autocuidado emocional genuino —no el que se muestra en redes sociales— es esencial para el bienestar personal y para ser un modelo saludable para los hijos.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (de los participantes en el chat): ¿Qué es el diálogo interno?
Respuesta de Elsa Mariela Nieto Fernández: Es esa voz interna con la que nos hablamos constantemente. Impacta en cómo afrontamos las situaciones del día a día y en nuestra seguridad personal. Es importante modificarlo hacia un diálogo más amoroso y amable.
Tema 3: La escucha del cuerpo y la autoimagen física
La interocepción, o capacidad de escuchar al propio cuerpo, es un pilar fundamental de la autoestima. Elsa Mariela Nieto Fernández explicó que muchas personas ignoran las señales físicas de malestar —dolores, tensiones, fatiga— hasta que se convierten en problemas de salud mayores. Aprender a hacer pausas durante el día para atender las necesidades del cuerpo es una forma concreta de quererse a uno mismo.
Se recomendó la práctica de la meditación breve —cinco minutos diarios— como herramienta para desarrollar esta escucha interna. No se trata de vaciar la mente, sino de prestar atención a la respiración y dejar pasar los pensamientos sin engancharse en ellos.
Respecto a la imagen corporal, se señaló que los juicios sobre el cuerpo están fuertemente condicionados por la cultura y la época histórica. Antes de emitir juicios sobre el cuerpo de los hijos —especialmente en temas de peso o apariencia— es más adecuado acompañarlos a revisar su estado de salud con especialistas y enseñarles a cuidarse como un acto de amor, no de castigo. La aceptación del propio cuerpo es el punto de partida del amor propio y del amor al prójimo.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (de Mar, participante en el chat): ¿Cómo se puede aceptar el cuerpo?
Respuesta de Elsa Mariela Nieto Fernández: Es importante aprender a escucharlo, conocerlo y atenderlo cuando expresa dolor o incomodidad. La narrativa que nos contamos sobre nosotros mismos muchas veces impide aceptar el cuerpo. Un proceso terapéutico puede ayudar a trabajarlo de manera más integral.
Tema 4: La autoestima, la libertad y la independencia
La autoestima fue definida como una acumulación de reconocimientos internos de los propios logros, cualidades y habilidades, por pequeños que sean. Reconocerse a uno mismo no es egoísmo, sino la base de la seguridad con la que una persona se desenvuelve en el mundo —en la búsqueda de pareja, empleo o relaciones sociales.
Se destacó que la libertad de ser uno mismo surge cuando se asume la responsabilidad que corresponde. En este sentido, es fundamental que los padres fomenten en sus hijos la autonomía y la independencia desde temprana edad, incluyendo la independencia financiera. Enseñar a los hijos a ahorrar, a proponerse metas económicas pequeñas y a valorar el esfuerzo de ganarse la vida contribuye directamente al desarrollo de su autoestima y responsabilidad.
Se advirtió sobre el riesgo de la sobreprotección: resolver todo por los hijos impide que desarrollen la capacidad de hacerse responsables de su propia vida. Un hijo que llega a la adultez sin poder emanciparse económicamente difícilmente podrá construir una autoestima sólida.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta implícita: ¿Cómo se relaciona la independencia financiera con la autoestima?
Respuesta de Elsa Mariela Nieto Fernández: No se puede hablar de responsabilidad y amor propio si una persona depende completamente de otros para subsistir. Fomentar desde pequeños el ahorro y la capacidad de generar ingresos propios fortalece la autoestima y prepara a los hijos para afrontar la vida de manera autónoma.
Próximos pasos y tareas
Conectarse a la próxima sesión del espacio “Escuela para Padres” el viernes 30 de octubre a las 7:00 p.m., a través del mismo enlace utilizado en esta sesión.
El tema de la próxima charla será: “Desarrollar la confianza corporal en niños y niñas”, impartida por la psicóloga Pamela González España.
Las sesiones se realizan cada 15 días, los viernes a las 7:00 p.m., abordando diferentes temáticas relacionadas con la crianza.
Para quienes deseen atención terapéutica individual, pueden contactar a Elsa Mariela Nieto Fernández vía WhatsApp al número 2211794441.
Recursos complementarios
Conferencias de Nilda Charabiglio: Psicoterapeuta y conferencista, fuente de inspiración para la charla presentada. Ofrece contenido sobre autoestima y desarrollo personal.
Libro:El cerebro del niño. Disciplina sin lágrimas — Daniel Siegel y Tina Payne Bryson.
Libro:Cómo hablar para que sus hijos los escuchen y cómo escuchar para que sus hijos les hablen — Adele Faber.
Libro:Educar sin perder los nervios. Mírate para mirar — Tania García.
Libro:Cuentos para quererte mejor (para leer en familia) — Álex Rovira y Francesc Miralles.
Redes sociales de Elsa Mariela Nieto Fernández: TikTok e Instagram bajo el usuario @heel_is_elsy, donde comparte contenido sobre salud mental.
Esta conferencia, organizada por la Escuela para Padres de Amapsi, abordó el tema “¿Es tu talento o mi deseo? Cómo acompañar las pasiones de tus hijos de forma libre”, impartida por la psicóloga Roxana Tiburcio. La sesión invitó a los padres y madres de familia a reflexionar sobre el papel que juegan en el desarrollo de los talentos e intereses de sus hijos, distinguiendo entre acompañar genuinamente y proyectar expectativas propias. Se contextualizó la crianza dentro de la realidad actual, marcada por la ansiedad juvenil, la incertidumbre y el impacto de las redes sociales.
Conceptos clave
Hijo imaginario vs. hijo real: La brecha entre las expectativas que los padres proyectan antes del nacimiento y la identidad real del hijo.
Acompañar vs. imponer: Dos posturas opuestas en la crianza que determinan el desarrollo emocional y la autoestima del niño.
Cazador de talentos: Rol parental basado en la observación activa para identificar y potenciar los intereses genuinos del hijo.
Incentivar el intento: Reconocer el progreso y el esfuerzo por encima del resultado o la perfección.
Contentamiento: Capacidad de valorar y honrar los propios logros como base para una crianza saludable.
Fichas de póker: Metáfora que ilustra cómo el amor, el aliento y el reconocimiento parental construyen la autoestima y la confianza del hijo.
Preguntas importantes planteadas
¿Qué esperaban de sus hijos antes de que nacieran y en qué medida coincide con quienes son hoy?
¿En qué punto del espectro entre acompañar e imponer se ubican como padres actualmente?
¿Cómo pueden los padres modificar patrones de crianza heredados para adaptarlos al mundo actual?
¿Qué ocurre cuando un talento identificado se convierte en una obligación para el hijo?
Puntos clave y objetivos de aprendizaje
Reconocer la diferencia entre el hijo imaginario que los padres proyectan y el hijo real que tienen.
Identificar si la crianza que se ejerce está basada en el acompañamiento o en la imposición.
Comprender el impacto negativo de exigir perfección y valorar únicamente resultados.
Desarrollar el rol de “cazador de talentos” mediante la observación activa y la escucha.
Fomentar el contentamiento y la gratitud como herramientas de salud psicológica parental.
Entender que los patrones de crianza tienen repercusiones hasta dos generaciones hacia adelante.
Reconocer que nunca es tarde para modificar la forma de acompañar a los hijos.
Tema 1: El hijo imaginario y el hijo real
Desde el momento en que se espera un hijo, los padres comienzan a construir una imagen mental de cómo será: sus gustos, su carácter, su futuro. Esta figura, denominada hijo imaginario, suele estar cargada de deseos propios, sueños no cumplidos y expectativas culturales. Sin embargo, el hijo real que llega al mundo es un individuo con su propia identidad, intereses y forma de ser, que no siempre coincide con esa proyección.
Roxana Tiburcio señaló que esta brecha entre el hijo imaginario y el hijo real es una de las principales fuentes de frustración en la crianza. Cuando los padres no logran soltar esa fantasía, pueden caer en dinámicas de imposición que afectan la relación con sus hijos y el desarrollo de la autoestima de estos. Aceptar al hijo tal como es —con su carácter, sus gustos y su ritmo— no solo libera a los padres del peso de querer criar al hijo perfecto, sino que también les permite disfrutar cada etapa del desarrollo, con sus retos y sus recompensas.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (reflexión guiada): ¿Qué imaginaban que iba a ser su hijo y en qué medida coincide con quien es hoy?
Respuesta (Roxana Tiburcio): En muchas ocasiones los padres imaginan a sus hijos como una versión de sí mismos. Al comparar esa imagen con la realidad, es posible identificar si se está criando al hijo que se tiene o al hijo que se hubiera deseado tener. Reconocer esta diferencia es el primer paso para acompañar desde la aceptación genuina.
Tema 2: Acompañar vs. imponer
Roxana Tiburcio presentó un cuadro comparativo entre dos posturas parentales: acompañar e imponer. Ambas pueden surgir de buenas intenciones, pero sus efectos en el desarrollo del hijo son muy distintos.
Acompañar implica:
Preguntar qué le gusta al hijo y observar sus intereses de forma espontánea.
Permitirle explorar distintas actividades sin convertirlas en proyectos de rendimiento.
Valorar el proceso y el avance, no solo el resultado.
Aceptar que los intereses cambian y escuchar sus decisiones.
Apoyarlo aunque no destaque ni sea el primero en su actividad.
Evitar comparaciones con otros niños o familiares.
Imponer implica:
Inscribir al hijo en actividades que el padre desearía haber practicado, sin consultar su interés.
Interpretar una habilidad como una obligación de rendimiento y competencia.
Saturar al hijo con múltiples actividades extracurriculares sin considerar su bienestar.
Valorar únicamente los resultados y señalar los errores de forma inmediata.
No permitirle abandonar una actividad aunque ya no le genere disfrute.
Esperar que el hijo sobresalga constantemente en aquello que se le impone.
Cuando un talento se convierte en una obligación, deja de ser fuente de disfrute. El hijo puede comenzar a asociar el amor de sus padres con su rendimiento, desarrollando una identidad basada exclusivamente en “ser bueno en algo” y generando miedo a decepcionar, pérdida de motivación y conflictos en su autoestima.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (reflexión guiada): ¿En qué lado del espectro —acompañar o imponer— se ubican como padres en este momento?
Respuesta (Roxana Tiburcio): La imposición no siempre surge de una mala intención. Muchas veces los padres imponen sin darse cuenta, movidos por el deseo de que sus hijos crezcan y se desarrollen. El ejercicio consiste en identificar honestamente cuáles de las conductas descritas están presentes en la crianza cotidiana y comenzar a modificarlas de forma gradual.
Tema 3: La salud psicológica de los padres como base de la crianza
Un punto central de la conferencia fue que la forma en que los padres acompañan a sus hijos está directamente relacionada con su propia salud psicológica. Roxana Tiburcio destacó que educar desde la frustración, el reclamo o los sueños no cumplidos genera una carga emocional que se transfiere a los hijos.
Para construir una crianza más consciente, propuso trabajar dos herramientas fundamentales:
Gratitud: Detenerse a observar y agradecer lo que se tiene, desde los pequeños momentos cotidianos hasta la oportunidad de guiar a un hijo. Cambiar la queja habitual por el reconocimiento de lo positivo.
Contentamiento: Valorar y honrar los propios logros sin confundirlo con conformismo. Cuando los padres están a gusto con lo que han alcanzado, proyectan una actitud de crecimiento que los hijos aprenden e internalizan.
Roxana Tiburcio también utilizó la metáfora de las fichas de póker para ilustrar cómo cada acto de amor, aliento y reconocimiento parental suma a la autoestima del hijo, mientras que la crítica constante y la descalificación le restan recursos emocionales para enfrentar los retos de la vida. Un hijo con muchas “fichas” arriesga, explora y se recupera de los fracasos; uno con pocas, se retrae y evita intentarlo.
Asimismo, señaló que los patrones de crianza se repiten intergeneracionalmente y que es posible hacer un filtro consciente: conservar lo que fue útil y valioso de la propia crianza, y soltar o reinterpretar aquello que causó dolor o que ya no es funcional en el contexto actual.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (Fernando Montoya): ¿Podría comentarnos algo más sobre el concepto de contentamiento?
Respuesta (Roxana Tiburcio): El término proviene del libro Los hijos no tienen que ser perfectos. Ama a tus hijos tal como son. El contentamiento implica reconocer y valorar los propios logros —laborales, familiares, personales— sin quedarse únicamente en la queja. Cuando los padres practican el contentamiento, enseñan a sus hijos a disfrutar los pequeños momentos, a valorar lo que tienen y a seguir creciendo desde un lugar de seguridad, no de carencia.
Tema 4: Cómo acompañar el desarrollo de los talentos
Roxana Tiburcio presentó cinco acciones concretas que los padres pueden implementar para acompañar el desarrollo de los talentos de sus hijos de forma respetuosa:
Ser estudiosos de sus propios hijos: Observar qué actividades buscan espontáneamente, qué les genera alegría y en qué muestran habilidades naturales, sin imponer de inmediato una estructura competitiva.
Escuchar activamente: Prestar atención a lo que el hijo dice que le gusta, le interesa o quiere aprender, y facilitar los medios si está dentro de las posibilidades familiares.
Permitirles explorar: Darles libertad para conocer distintas actividades sin convertir cada una en un proyecto de rendimiento. Los hijos, al explorar, van encontrando solos en qué lugar se sienten mejor.
Proporcionar recursos, orientación y límites adecuados: Acompañar sin sobreproteger, ofreciendo un entorno seguro con estructura y acuerdos claros.
Permitirles cambiar de opinión: Respetar que abandonen una actividad si ya no les genera disfrute, llegando a acuerdos razonables sobre tiempos y compromisos, sin forzar la permanencia ni tampoco permitir la deserción inmediata sin reflexión.
Preguntas y respuestas relevantes
Comentario (Ma. Mercedes Serrano Mireles): Su hija eligió estudiar Artes Visuales en la UNAM a pesar de las dudas de sus padres. Años después, reconoció que la carrera no le permitió ejercer profesionalmente, pero agradece que le permitieran equivocarse. Actualmente estudia Psicopedagogía y considera que su formación en artes la está enriqueciendo en esta nueva carrera.
Respuesta (Roxana Tiburcio): No debe verse como un error ni como tiempo perdido. La hija tomó su propia decisión, disfrutó su carrera y hoy la está integrando con una nueva formación. La psicología, la psicopedagogía y el arte terapia se complementan profundamente. Permitirle equivocarse fue, en sí mismo, un acto de acompañamiento respetuoso.
Tema 5: El contexto actual y su impacto en los jóvenes
Roxana Tiburcio contextualizó la crianza dentro de la realidad que enfrentan las nuevas generaciones, señalando que estudios recientes indican que los jóvenes de hoy viven con niveles crecientes de ansiedad, estrés y depresión, y se consideran menos felices que generaciones anteriores, a pesar de tener mayor acceso a información y tecnología.
Entre los factores que contribuyen a esta situación se identificaron:
Mayor rango de comparación: Las redes sociales exponen a los jóvenes a un bombardeo constante de información contradictoria que genera confusión e inseguridad.
Falta de oportunidades garantizadas: A diferencia de generaciones anteriores, una carrera profesional ya no asegura estabilidad económica ni éxito, lo que genera incertidumbre sobre el futuro.
Exposición a problemáticas globales: Los niños y jóvenes tienen acceso desde edades tempranas a contenidos sobre violencia, crisis económicas y conflictos mundiales, lo que incrementa su ansiedad.
Sobreprotección en el mundo real vs. desprotección digital: Los padres tienden a proteger a sus hijos del entorno físico, pero los dejan expuestos sin orientación en el entorno digital.
Este contexto refuerza la importancia del rol parental como fuente de seguridad emocional, evitando añadir más incertidumbre en el hogar y trabajando en construir la confianza y las capacidades del hijo para enfrentar el mundo.
Preguntas y respuestas relevantes
Comentario (Pedro Carella): Reflexionó sobre la importancia de elegir bien a la pareja como cimiento de una crianza exitosa, y reconoció que, aunque proveyó económicamente a sus seis hijos, les faltó el amor expresado en abrazos y tiempo compartido. Con sus nietos tuvo la oportunidad de aplicar lo aprendido y observa en ellos resultados muy positivos.
Respuesta (Roxana Tiburcio): Los padres siempre actúan con las herramientas que tienen en su momento histórico y contexto. No se trata de culpabilizarse, sino de reconocer lo aprendido y aplicarlo donde aún es posible. El amor que no pudo expresarse directamente con los hijos puede transmitirse hoy a través de los nietos, y eso también es una forma valiosa de sanar y crecer.
Próximos pasos y tareas
Realizar el ejercicio de observación propuesto: detenerse a admirar a los hijos tal como son, sin interrumpir ni corregir, simplemente observando y conectando.
Reflexionar honestamente sobre la brecha entre el hijo imaginario que se proyectaba y el hijo real que se tiene.
Identificar en qué puntos de la crianza cotidiana se está acompañando y en cuáles se está imponiendo.
Asistir a la próxima sesión de la Escuela para Padres de Amapsi el viernes 16 de octubre a las 7:00 p.m., con la psicóloga Elsa Mariela Nieto Fernández, quien abordará el tema “Crecer con confianza: autoestima en nuestros hijos”.
Recursos complementarios
Libro recomendado:Los hijos no tienen que ser perfectos. Ama a tus hijos tal como son — obra en la que se desarrolla el concepto de contentamiento aplicado a la crianza.
Video de YouTube:Fichas de póker — breve conferencia sobre el rol de padres y docentes en la construcción de la autoestima infantil, utilizando la metáfora de las fichas como representación de la confianza y la seguridad emocional.
Poema:Si pudiera criar a mi hijo otra vez, de Anah Lomas — lectura reflexiva compartida al cierre de la ponencia sobre las prioridades en la crianza.
Conferencia previa en Amapsi: Sesión sobre arte, creatividad y arte terapia, impartida también por Roxana Tiburcio en el marco de la Escuela para Padres.
Esta sesión de la Escuela para Padres AMASI abordó el tema de la crianza positiva: ser suficientemente buenos, no perfectos. La psicóloga Brenda Ponce presentó un recorrido integral sobre cómo ejercer una crianza basada en la presencia, el amor y el acompañamiento, alejándose de la búsqueda de la perfección. La exposición se fundamentó en gran parte en el libro Emociones Infantiles de Beatriz Muñoz y abarcó desde el desarrollo cerebral temprano hasta los estilos de crianza y la regulación emocional.
Conceptos clave o teorías
Crianza positiva: Conjunto de prácticas de cuidado, protección, formación y guía que favorecen el desarrollo físico, mental, espiritual, ético, cultural y social del niño, sin recurrir a métodos violentos.
Desarrollo cerebral: El cerebro se construye a partir de las experiencias tempranas; se compone de tres estructuras: el cerebro reptiliano (instinto y supervivencia), el sistema límbico (emociones) y el neocórtex (pensamiento y socialización).
Apego: Vínculo duradero que se construye con las figuras de cuidado y que sienta las bases de las relaciones futuras. Existen cuatro tipos: seguro, ambivalente, evitativo y desorganizado.
Regulación emocional: Capacidad de identificar, gestionar y expresar emociones de manera saludable; se desarrolla desde la primera infancia y es fundamental para ejercer una crianza positiva.
Estilos de crianza: Permisivo, negligente, autoritario y democrático. El estilo democrático, que equilibra límites y afecto, es el más recomendado.
Acrónimo PAUSA: Herramienta para que los cuidadores gestionen situaciones difíciles: Parar, Autoescucha, Ubicarse, Soluciones y Agradecer.
Regla del 30/70: Se requiere al menos un 30% de interacciones saludables y positivas con los hijos; el 70% restante representa la ventana para cometer errores y repararlos.
Preguntas importantes planteadas
¿Qué necesita un niño o adolescente en cada etapa de su desarrollo?
¿Cómo se puede reconstruir la confianza con un adolescente que ha tenido conductas persistentes de riesgo?
¿Qué significa el 70% en la regla del 30/70 y cómo deben entenderlo los padres?
¿Es posible reparar el vínculo con los hijos cuando se ha ejercido una crianza poco saludable?
Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje
La crianza positiva no implica perfección, sino presencia, amor y acompañamiento adaptado a cada etapa del desarrollo.
El cerebro infantil está en construcción; las experiencias tempranas moldean la arquitectura cerebral y las conductas futuras.
El apego seguro es la base para que los niños exploren el mundo con confianza y puedan regresar a un lugar seguro.
Cada etapa del desarrollo (0–1 año, 1–2 años, 2–3 años, 3–6 años, 6–12 años y adolescencia) tiene necesidades específicas que los cuidadores deben conocer y atender.
La regulación emocional del cuidador es indispensable para ejercer una crianza saludable.
El estilo de crianza democrático, que equilibra límites y afecto, es el más favorable para el desarrollo integral.
Reparar los errores cometidos en la crianza es más valioso que pretender no cometerlos.
El autocuidado del cuidador es esencial para mantener la capacidad de atención y reflexión necesarias en la crianza.
Desde el 11 de enero de 2021, la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y el Código Civil Federal prohíben el castigo corporal y humillante en México.
Tema 1: Desarrollo cerebral y su relación con la crianza
El desarrollo cerebral de los niños comienza desde el nacimiento y se extiende hasta la vida adulta. En los primeros años, las experiencias ingresan principalmente a través de las vías sensoriales (tacto, sonido, vista), luego se adquiere el lenguaje y, posteriormente, se consolidan las funciones cognitivas superiores como la memoria, el pensamiento lógico y la toma de decisiones. La arquitectura básica del cerebro se construye a partir del cúmulo de experiencias que se le brindan al niño.
El cerebro se organiza en tres estructuras: el cerebro reptiliano (instinto y supervivencia), el sistema límbico (emociones y sentimientos) y el neocórtex (pensamiento y socialización). La amígdala, parte del sistema límbico, procesa y expresa rápidamente emociones como la ira y el miedo. En situaciones de frustración o peligro, puede producirse un “secuestro amigdaliano”, en el que las emociones dominan la respuesta del niño, dificultando el acceso al pensamiento lógico. Esto es especialmente relevante en la infancia, ya que las funciones ejecutivas aún no están maduras.
El estrés moderado es necesario para el desarrollo, pero el estrés crónico enseña al cerebro a mantenerse en estado de alerta permanente, lo que puede afectar negativamente el desarrollo emocional y conductual del niño.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (Rosario): ¿Cómo se relaciona el desarrollo cerebral con los berrinches en los niños pequeños?
Respuesta (Brenda Ponce): Los berrinches son una expresión natural del desarrollo. El cerebro reptiliano predomina en los primeros años, y las funciones ejecutivas que permiten regular las emociones aún no están maduras. Por eso los niños reaccionan de forma intensa; no es una conducta manipuladora, sino una expresión de sus limitaciones madurativas.
Tema 2: El apego y el círculo de seguridad
El apego es un vínculo duradero que se construye con las figuras de cuidado a lo largo del tiempo, especialmente en situaciones de estrés o necesidad. Se desarrolla en etapas: preapego (nacimiento), apego indiferenciado (6 semanas a 6 meses), apego establecido (6 meses a 1 año) y apego recíproco (a partir de los 2 años).
Existen cuatro tipos de apego: seguro (baja ansiedad y baja evitación), ambivalente (alta ansiedad y baja evitación), evitativo (baja ansiedad y alta evitación) y desorganizado (alta ansiedad y alta evitación, frecuente en contextos de violencia o negligencia).
El círculo de seguridad ilustra cómo los cuidadores deben permitir que el niño explore el mundo con la certeza de que puede regresar a un lugar seguro. Este vínculo seguro es la base del aprendizaje, las habilidades sociales y el rendimiento académico. Las experiencias de apego en la infancia no determinan de forma inamovible la vida adulta, pero sí constituyen un precedente importante en la forma de relacionarse con los demás.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (Rosario): ¿Por qué es importante hablar del apego desde la infancia temprana?
Respuesta (Brenda Ponce): Porque los primeros aprendizajes vinculares son un precedente para la vida adulta. El tipo de apego que se desarrolla en la infancia influye en cómo la persona aprende a relacionarse con los demás, aunque no es un destino inamovible.
Tema 3: Necesidades por etapa de desarrollo
Brenda Ponce presentó de forma esquemática las necesidades de los niños según su etapa de desarrollo:
0 a 12 meses: Cubrir necesidades básicas (alimentación, abrigo, higiene), contacto físico, arrullos, estimulación sensorial y presencia constante de los cuidadores.
12 a 24 meses: Libertad para explorar, entorno seguro, comprensión de que aún no tienen empatía desarrollada ni intención de manipular; aparece el “mío” y el “no”.
24 a 36 meses: Mayor autonomía, primeras elecciones, inicio de la conciencia emocional, berrinches como expresión de deseos propios.
3 a 6 años: El lenguaje se convierte en herramienta de expresión emocional; aparece la empatía y el juego colaborativo; necesitan acompañamiento y aliento.
6 a 12 años: Cambios físicos, conciencia moral, consolidación del autoconcepto y la autoestima; validar emociones, evitar comparaciones, fomentar el autocuidado y la autonomía progresiva.
Adolescencia: Necesidad de pertenencia, forja de identidad, distancia de las figuras de autoridad; requieren límites claros, confianza, escucha activa y acompañamiento sin sermones.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (Rosario): ¿Cómo deben los padres acompañar a los adolescentes sin perder la autoridad?
Respuesta (Brenda Ponce): Es importante establecer límites claros y consecuencias conocidas, confiar en el adolescente, escuchar antes de aconsejar y preguntarle qué necesita. El adolescente no es un adulto pequeño; está en pleno proceso de desarrollo y necesita sentir el cariño y el respeto de sus figuras de referencia.
Tema 4: Estilos de crianza y regulación emocional
Los estilos de crianza son los modos en que los cuidadores establecen límites, reglas, valores y cuidados. Se identifican cuatro tipos:
Permisivo: Mucho afecto, pocos límites; no prepara al niño para enfrentar la realidad.
Negligente: Poco afecto y pocos límites; los niños crecen sin referentes claros.
Autoritario: Muchos límites, poco afecto; puede generar adultos muy responsables pero con dificultades emocionales y relacionales.
Democrático: Equilibrio entre límites y afecto; respeta las etapas de desarrollo, permite la participación y no condiciona el afecto al comportamiento.
El estilo dominante en muchos contextos es el autoritario, lo que se asocia con situaciones de violencia hacia niños y adolescentes. Para ejercer una crianza positiva, es fundamental que los cuidadores trabajen su propia regulación emocional, entendida como la capacidad de identificar, gestionar y expresar emociones de manera saludable. La inteligencia emocional se desarrolla a través de cuatro dimensiones: percepción, asimilación, comprensión y regulación.
El acrónimo PAUSA ofrece una herramienta práctica: Parar, Autoescucha, Ubicarse (recordar que el adulto es la figura de autoridad), Soluciones y Agradecer (tanto al otro como a uno mismo).
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (Rosario): ¿Qué significa exactamente el 70% en la regla del 30/70 y cómo deben entenderlo los padres?
Respuesta (Brenda Ponce): El 30% representa las interacciones saludables: cuando el cuidador se detiene, escucha, valida emociones y responde con calma. El 70% es la ventana para los momentos en que uno se desborda, grita o reacciona de forma poco ideal. Ese 70% no es una licencia para maltratar, sino el espacio para reparar, pedir disculpas y hacer compromisos. Reparar vale más que no equivocarse.
Tema 5: Reparación, autocuidado y crianza suficientemente buena
Brenda Ponce enfatizó que no existen padres perfectos y que los niños no buscan la perfección, sino presencia y acompañamiento. La reparación es el elemento central que permite reconstruir el vínculo cuando se han cometido errores: reconocer el error, acercarse, entender al otro y empezar de nuevo.
El autocuidado del cuidador es indispensable: cuidar el sueño, la alimentación, el tiempo libre y el juego permite mantener la capacidad reflexiva y la atención necesarias para una crianza más sensible. Cuando el cuidador deja de verse a sí mismo como persona con necesidades propias, su capacidad de responder de forma saludable se ve comprometida.
Finalmente, se recordó que desde el 11 de enero de 2021, la legislación mexicana prohíbe el castigo corporal y humillante, reconociendo a los niños como sujetos de derechos.
Preguntas y respuestas relevantes
Pregunta (Fernando montoya): ¿Cómo retomar el proceso de confianza con un adolescente que ha tenido conductas persistentes de riesgo, como conductas adictivas?
Respuesta (Brenda Ponce): Es fundamental identificar en qué momentos ocurre la conducta y qué emociones la preceden (tristeza, ansiedad, frustración). Se debe validar las emociones del adolescente, hacerle saber que es valioso y que la casa es un lugar seguro. Se recomienda acompañamiento psicológico integral, tanto para el adolescente como para la familia. Reparar el vínculo desde la aceptación y la escucha es el primer paso; el amor incondicional no siempre es suficiente para resolver el problema, pero sí para sostener el proceso.
Próximos pasos y tareas
Asistir a la próxima sesión de la Escuela para Padres AMASI el viernes 2 de octubre, a las 7:00 p.m., a través del mismo enlace.
En la próxima sesión participará la psicóloga Mireya Roxana Tivorcio de la Cruz, quien abordará el tema: “Es tu talento o mi deseo: cómo acompañar las pasiones de tus hijos de forma libre”.
Recursos complementarios
Libro:Emociones Infantiles de Beatriz Muñoz — Guía de cuidados para las emociones infantiles; fue la fuente principal de la información compartida durante la sesión.