Padre presente. El vínculo que construye a un hijo — Psic. Fernando Montoya

Resumen general

Esta sesión corres­pon­de a la con­fe­ren­cia de la Escue­la para Padres de Ama­xi, en la que el psi­có­lo­go Fer­nan­do abor­dó el tema de la pater­ni­dad cer­ca­na y el víncu­lo emo­cio­nal entre padres e hijos. La sesión inclu­yó pre­gun­tas del públi­co, refle­xio­nes sobre la figu­ra pater­na en Méxi­co y el anun­cio de nue­vos espa­cios de apo­yo psi­co­ló­gi­co para hom­bres. 

Conceptos clave o teorías

  • Pater­ni­dad cer­ca­na o pre­sen­te: Mode­lo de crian­za en el que el padre se invo­lu­cra acti­va y emo­cio­nal­men­te en la vida de sus hijos, más allá del rol de pro­vee­dor eco­nó­mi­co.
  • Víncu­lo emo­cio­nal padre-hijo: La cali­dad de la cone­xión afec­ti­va entre padre e hijo como fac­tor pro­tec­tor ante pro­ble­má­ti­cas socia­les como la delin­cuen­cia, la depre­sión y los pro­ble­mas de con­duc­ta.
  • Reva­lo­ri­za­ción de la figu­ra pater­na: Nece­si­dad social y cul­tu­ral de reco­no­cer y for­ta­le­cer el papel del padre en la crian­za y la edu­ca­ción emo­cio­nal.
  • Inver­sión de tiem­po en la crian­za: Con­cep­to que plan­tea que dedi­car tiem­po cons­cien­te y de cali­dad a los hijos gene­ra bene­fi­cios emo­cio­na­les, cog­ni­ti­vos y socia­les medi­bles.
  • Mas­cu­li­ni­dad y salud emo­cio­nal: Reco­no­ci­mien­to de que los hom­bres tam­bién expe­ri­men­tan emo­cio­nes com­ple­jas y requie­ren redes de apo­yo para expre­sar­las y ges­tio­nar­las.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Cómo pue­de un padre acce­der a más infor­ma­ción y recur­sos sobre acer­ca­mien­to emo­cio­nal con sus hijos, espe­cial­men­te cuan­do enfren­ta temas com­pli­ca­dos?
  • ¿Cómo se mane­ja el tema de la pater­ni­dad con hijos con­ce­bi­dos median­te fer­ti­li­za­ción in vitro?
  • ¿Qué impac­to tie­ne la pre­sen­cia pater­na en el desa­rro­llo inte­gral de los hijos?
  • ¿Cómo pue­de la socie­dad reva­lo­ri­zar la figu­ra pater­na y reco­no­cer a los padres que se invo­lu­cran acti­va­men­te en la crian­za?

Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje

  • La pater­ni­dad cer­ca­na va más allá de la pro­vi­sión eco­nó­mi­ca; impli­ca pre­sen­cia emo­cio­nal, comu­ni­ca­ción y víncu­lo afec­ti­vo con los hijos.
  • A mayor cer­ca­nía del padre, los hijos desa­rro­llan mejor len­gua­je, memo­ria y fun­cio­nes eje­cu­ti­vas, pre­sen­tan menor ries­go de depre­sión en la ado­les­cen­cia, mayor empa­tía y com­pe­ten­cia social, y menos pro­ble­mas de con­duc­ta y delin­cuen­cia.
  • El víncu­lo de con­fian­za entre padre e hijo es un fac­tor pro­tec­tor cla­ve duran­te la ado­les­cen­cia fren­te a ries­gos socia­les.
  • Los hom­bres tam­bién nece­si­tan espa­cios de apo­yo emo­cio­nal y psi­co­ló­gi­co para ejer­cer una pater­ni­dad salu­da­ble y equi­li­bra­da.
  • La reva­lo­ri­za­ción de la figu­ra pater­na es una res­pon­sa­bi­li­dad tan­to indi­vi­dual como social.
  • Inver­tir tiem­po en cono­cer y acom­pa­ñar a los hijos gene­ra expe­rien­cias y cone­xio­nes emo­cio­na­les pro­fun­das y posi­ti­vas para ambas par­tes.

Tema 1: La paternidad cercana y su impacto en el desarrollo de los hijos

La con­fe­ren­cia giró en torno a la impor­tan­cia de que los padres asu­man un rol acti­vo y emo­cio­nal­men­te pre­sen­te en la crian­za de sus hijos. Fer­nan­do des­ta­có que la figu­ra pater­na no debe limi­tar­se al papel de pro­vee­dor eco­nó­mi­co, sino que debe invo­lu­crar­se en la edu­ca­ción emo­cio­nal, la comu­ni­ca­ción y el acom­pa­ña­mien­to coti­diano de los hijos.

Rosa­rio sub­ra­yó datos rele­van­tes com­par­ti­dos duran­te la sesión: la mayor cer­ca­nía del padre se aso­cia direc­ta­men­te con mejo­res resul­ta­dos en el desa­rro­llo cog­ni­ti­vo y emo­cio­nal de los hijos, inclu­yen­do mejor len­gua­je, memo­ria y fun­cio­nes eje­cu­ti­vas, así como menor ries­go de depre­sión en la ado­les­cen­cia, mayor empa­tía, com­pe­ten­cia social y rela­cio­nes sanas en la vida adul­ta, y menos pro­ble­mas de con­duc­ta y delin­cuen­cia.

Fer­nan­do tam­bién seña­ló que tra­ba­jar con ado­les­cen­tes le ha per­mi­ti­do iden­ti­fi­car que la fal­ta de comu­ni­ca­ción y de víncu­lo con los padres es un pro­ble­ma recu­rren­te que, suma­do a las pre­sio­nes socia­les, pue­de deri­var en con­se­cuen­cias gra­ves. En con­tras­te, cuan­do exis­te un víncu­lo sóli­do y de con­fian­za, los hijos acu­den a sus padres ante situa­cio­nes de ries­go, lo que con­vier­te a la fami­lia en el pri­mer espa­cio de pre­ven­ción social.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta de Pedro: ¿Dón­de pue­de encon­trar más infor­ma­ción sobre acer­ca­mien­to emo­cio­nal con sus hijos, espe­cial­men­te cuan­do enfren­ta temas com­pli­ca­dos que no sabe cómo res­pon­der?

Res­pues­ta de Fer­nan­do: Reco­men­dó con­ti­nuar par­ti­ci­pan­do en la Escue­la para Padres de Ama­xi, don­de se abor­dan estos temas de for­ma recu­rren­te. Tam­bién anun­ció la aper­tu­ra pró­xi­ma de gru­pos psi­co­ló­gi­cos espe­cí­fi­cos para hom­bres, en los que se tra­ta­rán temas rela­cio­na­dos con la pater­ni­dad y la mas­cu­li­ni­dad. Ade­más, ofre­ció com­par­tir refe­ren­cias de auto­res espe­cia­li­za­dos en el chat.

Tema 2: Paternidad en contextos no convencionales — Hijos concebidos In Vitro

Una par­ti­ci­pan­te iden­ti­fi­ca­da como Itzer Mar­tí­nez plan­teó a tra­vés del chat la pre­gun­ta sobre cómo se mane­ja el tema de la pater­ni­dad con hijos con­ce­bi­dos median­te fer­ti­li­za­ción in vitro, don­de pue­de no exis­tir una rela­ción emo­cio­nal con el padre bio­ló­gi­co.

Fer­nan­do expli­có que, en estos casos, lo fun­da­men­tal es que quien ejer­za el rol de guía —sea la madre sola, con pare­ja o en cual­quier con­fi­gu­ra­ción fami­liar— asu­ma con res­pon­sa­bi­li­dad y deci­sión la crian­za emo­cio­nal del hijo. Seña­ló que, al igual que ocu­rre con madres que han ejer­ci­do simul­tá­nea­men­te el rol paterno o padres que han asu­mi­do ambos roles, lo esen­cial es la deci­sión cons­cien­te de inver­tir tiem­po, pre­pa­rar­se como padre o madre y estar pre­sen­te en la vida del hijo. Reco­men­dó el acom­pa­ña­mien­to psi­co­ló­gi­co como herra­mien­ta de apo­yo en estos con­tex­tos.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta de Itzer Mar­tí­nez (vía chat): ¿Qué pasa con los hijos que son con­ce­bi­dos in vitro? ¿Cómo se mane­ja el tema de pater­ni­dad con ellos?

Res­pues­ta de Fer­nan­do: Lo más impor­tan­te es que quien ejer­za la crian­za tome la deci­sión cons­cien­te de ser padre o madre pre­sen­te, invier­ta tiem­po en cono­cer a sus hijos y se pre­pa­re con­ti­nua­men­te. El acom­pa­ña­mien­to psi­co­ló­gi­co pue­de ser de gran ayu­da para com­ple­men­tar la ausen­cia físi­ca de uno de los pro­ge­ni­to­res.

Tema 3: Revalorización de la figura paterna y espacios de apoyo para hombres

Un tema trans­ver­sal de la sesión fue la nece­si­dad de reva­lo­ri­zar social­men­te la figu­ra pater­na y de crear espa­cios don­de los hom­bres pue­dan expre­sar­se, apren­der y for­ta­le­cer­se emo­cio­nal­men­te. Fer­nan­do seña­ló que, a dife­ren­cia del Día de las Madres, el Día del Padre sue­le ser mini­mi­za­do cul­tu­ral­men­te, lo que refle­ja una des­va­lo­ri­za­ción de la figu­ra pater­na que es nece­sa­rio rever­tir.

Tan­to Fer­nan­do como Rosa­rio coin­ci­die­ron en que los hom­bres, con­di­cio­na­dos his­tó­ri­ca­men­te a mos­trar­se fuer­tes, care­cen fre­cuen­te­men­te de redes de apo­yo don­de pue­dan hablar de sus emo­cio­nes, mie­dos y expe­rien­cias como padres. Ante esto, Fer­nan­do anun­ció la aper­tu­ra pró­xi­ma de gru­pos psi­co­ló­gi­cos exclu­si­vos para hom­bres den­tro de Ama­xi, don­de se abor­da­rán temas espe­cí­fi­cos de mas­cu­li­ni­dad y pater­ni­dad en un ambien­te de con­fian­za.

Fer­nan­do com­par­tió ade­más su expe­rien­cia per­so­nal como padre: su hijo, que cur­sa segun­do de pri­ma­ria, obtu­vo recien­te­men­te reco­no­ci­mien­to por exce­len­cia aca­dé­mi­ca, lo que atri­bu­yó al víncu­lo y la inver­sión de tiem­po que ha cons­trui­do con él.

Preguntas y respuestas relevantes

Comen­ta­rio de Mire­ya Cama­cho (vía chat): Feli­ci­ta­cio­nes al ponen­te. Gra­cias por toda esta infor­ma­ción tan valio­sa. Un aplau­so y reco­no­ci­mien­to a los padres que se invo­lu­cran en la crian­za y edu­ca­ción emo­cio­nal de los hijos.

Res­pues­ta de Fer­nan­do: Agra­de­ció el reco­no­ci­mien­to y des­ta­có que este tipo de vali­da­ción es impor­tan­te para los hom­bres, quie­nes muchas veces no tie­nen la capa­ci­dad de auto­re­co­no­cer­se. Sub­ra­yó que el reco­no­ci­mien­to externo moti­va a con­ti­nuar ejer­cien­do una pater­ni­dad cer­ca­na y que, si los padres de hoy cons­tru­yen mejo­res víncu­los con sus hijos, esos hijos serán mejo­res padres en el futu­ro, bene­fi­cian­do a la socie­dad en su con­jun­to.

Próximos pasos y tareas

  • Asis­tir a la pró­xi­ma emi­sión de la Escue­la para Padres Ama­xi, que se lle­va­rá a cabo el vier­nes 17 de julio a las 7:00 p.m., con la par­ti­ci­pa­ción de la doc­to­ra Hei­di Susa­na Her­nán­dez Var­gas, quien abor­da­rá el tema “Brú­ju­la emo­cio­nal: vali­dar y com­pren­der lo que sien­ten nues­tros hijos”.
  • Los hom­bres intere­sa­dos pue­den unir­se a los gru­pos psi­co­ló­gi­cos para hom­bres que Fer­nan­do abri­rá pró­xi­ma­men­te en Ama­xi, en apro­xi­ma­da­men­te una o dos sema­nas.
  • Se invi­ta a Pedro y a todos los par­ti­ci­pan­tes a con­ti­nuar asis­tien­do a los espa­cios de la Escue­la para Padres de Ama­xi para seguir reci­bien­do infor­ma­ción y herra­mien­tas sobre crian­za.

Recursos complementarios

  • Libro reco­men­da­do por Clau­dia (vía chat): La cabe­za de mi padre, de Alma Delia Muri­llo. Abor­da el tema del padre ausen­te en Méxi­co con una pers­pec­ti­va refle­xi­va y sin jui­cios. Reco­men­da­do para com­pren­der mejor el con­tex­to cul­tu­ral de la pater­ni­dad en el país.
  • Libro reco­men­da­do por Fer­nan­do para Pedro: Nace un papá, de Matías Cria­do y Die­go Pins. Des­cri­to como una guía inter­ac­ti­va, sen­ci­lla y prác­ti­ca que orien­ta sobre el rol del padre pre­sen­te.
  • Auto­res espe­cia­li­za­dos en acer­ca­mien­to emo­cio­nal y pater­ni­dad: Fer­nan­do men­cio­nó que com­par­ti­ría refe­ren­cias de auto­res en el chat duran­te la sesión.
  • Gru­pos psi­co­ló­gi­cos para hom­bres en Ama­xi: Espa­cio pró­xi­mo a inau­gu­rar­se, coor­di­na­do por Fer­nan­do, enfo­ca­do en temas de mas­cu­li­ni­dad, pater­ni­dad y salud emo­cio­nal mas­cu­li­na.

Maternidad y carrera profesional: deconstruyendo el mito de “tenerlo todo” — Psic. Dulce Velasco Monroy

Resumen general

Esta sesión, orga­ni­za­da por AMAPSI, fue impar­ti­da por Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy, espe­cia­lis­ta en mater­ni­dad con más de 12,500 sesio­nes clí­ni­cas. La char­la abor­dó el con­flic­to que enfren­tan las muje­res mexi­ca­nas pro­fe­sio­nis­tas y madres al inten­tar cum­plir simul­tá­nea­men­te con las deman­das labo­ra­les y las expec­ta­ti­vas de la mater­ni­dad. A tra­vés de datos clí­ni­cos, aná­li­sis cul­tu­ral y herra­mien­tas tera­péu­ti­cas prác­ti­cas, la ponen­te invi­tó a replan­tear el con­cep­to de éxi­to y a tran­si­tar del “ten­go que” al “eli­jo”, con el obje­ti­vo de cons­truir una vida ple­na y no una vida per­fec­ta.

Conceptos clave o teorías

  • El mito de “tener­lo todo”: La idea de que la mujer pue­de cum­plir simul­tá­nea­men­te con todos los roles de mane­ra per­fec­ta es una cons­truc­ción social irreal que gene­ra colap­so emo­cio­nal.
  • Doble dis­cur­so social: La socie­dad envía men­sa­jes con­tra­dic­to­rios: “la mujer pue­de con todo” y, al mis­mo tiem­po, “si no pue­des, es tu cul­pa”, lo que lle­va a inter­na­li­zar el con­flic­to estruc­tu­ral como una falla per­so­nal.
  • Car­ga men­tal invi­si­ble (ter­cer turno): Ade­más del tra­ba­jo remu­ne­ra­do y el cui­da­do físi­co del hogar, exis­te una car­ga men­tal no reco­no­ci­da que inclu­ye pla­ni­fi­ca­ción, anti­ci­pa­ción, ges­tión emo­cio­nal fami­liar y coor­di­na­ción logís­ti­ca.
  • Rees­truc­tu­ra­ción cog­ni­ti­va: Iden­ti­fi­car y trans­for­mar creen­cias limi­tan­tes o irra­cio­na­les en creen­cias fun­cio­na­les y obje­ti­vas.
  • Auto­cui­da­do estruc­tu­ral vs. super­fi­cial: El auto­cui­da­do real va más allá de los “gus­ti­tos” (spa, café, uñas) e impli­ca cam­bios estruc­tu­ra­les como dor­mir sufi­cien­te, esta­ble­cer lími­tes labo­ra­les y redis­tri­buir la car­ga men­tal del hogar.
  • Reen­cua­dre del len­gua­je: Sus­ti­tuir el “ten­go que” por el “eli­jo” redu­ce la cul­pa y orien­ta hacia prio­ri­da­des reales y cons­cien­tes.
  • Vida ple­na vs. vida per­fec­ta: La meta tera­péu­ti­ca no es la per­fec­ción, sino cons­truir una vida ple­na defi­ni­da des­de los valo­res y nece­si­da­des pro­pias de cada mujer.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Por qué las muje­res sien­ten que están fallan­do en todo, inclu­so cuan­do han logra­do sus metas pro­fe­sio­na­les y per­so­na­les?
  • ¿Cómo se tra­ba­jan los lími­tes labo­ra­les en tera­pia cuan­do gene­ran tan­ta ansie­dad?
  • ¿Es posi­ble tener una vida ple­na tra­ba­jan­do 8 horas y sien­do madre sol­te­ra de hijos peque­ños?
  • ¿Qué herra­mien­tas se reco­mien­dan para rees­truc­tu­rar el con­cep­to de éxi­to?
  • ¿Qué se hace cuan­do el pro­yec­to de vida o las prio­ri­da­des no coin­ci­den con las expec­ta­ti­vas de la fami­lia?
  • ¿Pue­de el jour­na­ling o escri­tu­ra tera­péu­ti­ca ser una herra­mien­ta útil en cual­quier eta­pa de la vida?

Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje

  • El con­flic­to entre mater­ni­dad y carre­ra pro­fe­sio­nal no es una falla per­so­nal, sino el resul­ta­do de un sis­te­ma social que deman­da lo impo­si­ble.
  • El 73% de las pacien­tes de Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy son muje­res pro­fe­sio­nis­tas exi­to­sas en papel que pre­sen­tan cul­pa cró­ni­ca.
  • El 89% se sien­te fallan­do simul­tá­nea­men­te en el tra­ba­jo y en casa; el 67% pre­sen­ta cri­sis de ansie­dad o insom­nio; el 82% tra­ba­ja más de 50 horas sema­na­les sin con­tar la car­ga men­tal del hogar.
  • La cul­pa es un sín­to­ma del con­flic­to estruc­tu­ral, no una cau­sa ni una falla indi­vi­dual.
  • Las herra­mien­tas tera­péu­ti­cas cla­ve son: rees­truc­tu­ra­ción cog­ni­ti­va, esta­ble­ci­mien­to de lími­tes labo­ra­les, auto­cui­da­do estruc­tu­ral y reen­cua­dre del len­gua­je (“ten­go que” → “eli­jo”).
  • La pre­gun­ta cen­tral que toda mujer debe res­pon­der­se es: ¿qué sig­ni­fi­ca para mí una vida ple­na?
  • Cada mujer debe cons­truir su pro­pio mode­lo de mater­ni­dad y éxi­to, sin copiar ni ser fiel al mode­lo de otras.
  • Pedir ayu­da es un acto de inte­li­gen­cia emo­cio­nal avan­za­da, no una señal de debi­li­dad.

Tema 1: La realidad clínica de las mujeres profesionistas y madres en México

Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy pre­sen­tó el caso de Lau­ra, una mujer de 38 años, geren­te con maes­tría y dos hijas peque­ñas, cuyo dis­cur­so refle­ja una para­do­ja muy común: haber logra­do todo lo que se pro­pu­so y, aun así, sen­tir que está fallan­do en todo. Este per­fil repre­sen­ta a la mayo­ría de sus pacien­tes: muje­res exi­to­sas en papel que tra­ba­jan más de 50 horas sema­na­les, duer­men entre 6 y 7 horas, están pre­sen­tes a medias en los espa­cios fami­lia­res y expe­ri­men­tan una cul­pa cons­tan­te que fun­cio­na como rui­do de fon­do per­ma­nen­te.

Los datos de su prác­ti­ca clí­ni­ca reve­lan que el 73% de sus pacien­tes son muje­res pro­fe­sio­nis­tas con cul­pa cró­ni­ca y el sen­ti­mien­to de “no soy sufi­cien­te en nin­gún rol”. El 89% sien­te que falla simul­tá­nea­men­te en el tra­ba­jo y en casa. El 67% pre­sen­ta cri­sis de ansie­dad o insom­nio rela­cio­na­dos con el con­flic­to de rol. El 82% tra­ba­ja más de 50 horas sema­na­les, sin con­ta­bi­li­zar la car­ga men­tal del hogar.

Estas cifras evi­den­cian que el pro­ble­ma no es indi­vi­dual ni orga­ni­za­ti­vo: es sis­té­mi­co. El sis­te­ma está dise­ña­do de tal mane­ra que nin­gu­na per­so­na pue­de sos­te­ner­lo sin colap­sar.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Rosa­rio): ¿Cuán­tas muje­res mexi­ca­nas así están hoy en día o han lle­ga­do a con­sul­ta con esta deman­da?

Res­pues­ta (Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy): Es un caso de muchos que se pre­sen­tan en tera­pia. Por eso es impor­tan­te des­mon­tar el mito de tener que lograr todo a la vez. El 73% de sus pacien­tes son muje­res pro­fe­sio­nis­tas exi­to­sas en papel que, sin embar­go, están en pro­ce­so de colap­so emo­cio­nal.

Tema 2: El sistema que enferma — Doble discurso y raíces culturales

La socie­dad mexi­ca­na envía dos men­sa­jes con­tra­dic­to­rios a las muje­res. El pri­me­ro es posi­ti­vo en apa­rien­cia: “la mujer pue­de tener­lo todo” — carre­ra, mater­ni­dad pre­sen­te, rela­ción ple­na, cuer­po en for­ma, vida social acti­va y pasa­tiem­pos pro­pios. El segun­do men­sa­je es puni­ti­vo: “si no pue­des, es tu cul­pa — no te orga­ni­zas bien, otras muje­res sí pue­den, es cues­tión de acti­tud”.

El resul­ta­do de esta ambi­va­len­cia es que la mujer inter­na­li­za el con­flic­to estruc­tu­ral como una falla per­so­nal. Car­ga con todas las deman­das socia­les y, cuan­do no las cum­ple, expe­ri­men­ta frus­tra­ción, cul­pa, irri­ta­bi­li­dad y pér­di­da de inte­rés en todas las esfe­ras de su vida.

A esto se suma el ideal de la “bue­na madre mexi­ca­na”: dis­po­ni­ble las 24 horas, que ante­po­ne siem­pre a sus hijos, sin nece­si­da­des pro­pias. Y el ideal de la mujer pro­fe­sio­nal exi­to­sa: dis­po­ni­bi­li­dad labo­ral total, ambi­ción sin lími­tes y pro­duc­ti­vi­dad como iden­ti­dad. Ambos idea­les son mutua­men­te exclu­yen­tes, y la cul­pa que gene­ra su coli­sión es el sín­to­ma, no la cau­sa.

Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy ilus­tró esto con ejem­plos con­cre­tos: madres que pre­pa­ran cua­tro desa­yu­nos pero no el pro­pio, o que están físi­ca­men­te pre­sen­tes con sus hijos pero res­pon­dien­do el telé­fono del tra­ba­jo. Tam­bién seña­ló que muchas veces son otras muje­res — sue­gras, madres, jefas — quie­nes refuer­zan estos man­da­tos cul­tu­ra­les.

Adi­cio­nal­men­te, exis­te un “ter­cer turno” invi­si­ble que nun­ca apa­re­ce en nin­gún con­tra­to: la pla­ni­fi­ca­ción fami­liar total (vacu­nas, uni­for­mes, acti­vi­da­des extra­cu­rri­cu­la­res), la anti­ci­pa­ción cons­tan­te, la ges­tión emo­cio­nal del hogar, la coor­di­na­ción logís­ti­ca y el man­te­ni­mien­to de los víncu­los socia­les de toda la fami­lia.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta implí­ci­ta del audi­to­rio: ¿Por qué el tra­ba­jo tera­péu­ti­co no debe cen­trar­se solo en ense­ñar a orga­ni­zar­se mejor?

Res­pues­ta (Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy): Por­que el pro­ble­ma no es de orga­ni­za­ción. El tra­ba­jo tera­péu­ti­co más impor­tan­te es ayu­dar a las pacien­tes a des­per­tar a la reali­dad del sis­te­ma que las está deman­dan­do, y a dis­tin­guir entre lo que el con­tex­to exi­ge y lo que ellas real­men­te nece­si­tan y desean.

Tema 3: Impacto clínico — Cómo llegan las pacientes a consulta

Las muje­res que viven este con­flic­to lle­gan a con­sul­ta con una sin­to­ma­to­lo­gía com­ple­ja y mul­ti­di­men­sio­nal. Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy des­cri­bió los prin­ci­pa­les cua­dros clí­ni­cos que iden­ti­fi­ca:

  • Cul­pa cró­ni­ca: Esque­ma de insu­fi­cien­cia e hiper­crí­ti­ca inter­na. La pacien­te no se sien­te sufi­cien­te ni como mamá ni como pro­fe­sio­nis­ta.
  • Tras­torno de ansie­dad gene­ra­li­za­da: Ansie­dad anti­ci­pa­to­ria, insom­nio, rumia­ción noc­tur­na y ata­ques de páni­co. Hiper­vi­gi­lan­cia y pla­ni­fi­ca­ción com­pul­si­va.
  • Sín­dro­me del impos­tor doble: Frau­de per­ci­bi­do tan­to en el rol materno como en el pro­fe­sio­nal. Auto­exi­gen­cia com­pen­sa­to­ria y mie­do al des­cu­bri­mien­to.
  • Bur­nout simul­tá­neo: Bur­nout materno y labo­ral al mis­mo tiem­po, mani­fes­ta­do como apa­tía, irri­ta­bi­li­dad y llan­to fre­cuen­te.
  • Des­co­ne­xión de sí mis­ma: La pacien­te ya no sabe quién es fue­ra de sus roles. Al pre­gun­tar­le cómo se des­cri­be, res­pon­de des­de sus fun­cio­nes (psi­có­lo­ga, mamá) pero no des­de su iden­ti­dad indi­vi­dual. Diag­nós­ti­co dife­ren­cial: ilu­sión de iden­ti­dad per­so­nal y ausen­cia de deseos pro­pios.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta implí­ci­ta: ¿Cómo se dife­ren­cia el auto­cui­da­do super­fi­cial del estruc­tu­ral en el con­tex­to clí­ni­co?

Res­pues­ta (Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy): El auto­cui­da­do super­fi­cial (spa, café, uñas, yoga) ofre­ce un peque­ño ali­vio tem­po­ral pero no trans­for­ma la reali­dad. El auto­cui­da­do estruc­tu­ral impli­ca cam­bios sos­te­ni­dos: dor­mir 7 horas como prio­ri­dad no nego­cia­ble, esta­ble­cer lími­tes labo­ra­les fir­mes, redis­tri­buir la car­ga men­tal del hogar con la pare­ja o red de apo­yo, y cui­dar la ali­men­ta­ción. El auto­cui­da­do sin cam­bio estruc­tu­ral es un par­che. La tera­pia tra­ba­ja el sis­te­ma, no solo el sín­to­ma.

Tema 4: Herramientas terapéuticas

Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy com­par­tió tres herra­mien­tas prin­ci­pa­les para tra­ba­jar con muje­res que pre­sen­tan este per­fil clí­ni­co:

Herra­mien­ta 1 — Rees­truc­tu­ra­ción cog­ni­ti­va:

El pri­mer paso es iden­ti­fi­car las creen­cias limi­tan­tes o irra­cio­na­les que sos­tie­nen el colap­so. Ejem­plos comu­nes: “debo poder con todo”, “bue­na madre = siem­pre físi­ca­men­te pre­sen­te”, “pedir ayu­da es de débi­les”, “si tra­ba­jo mucho, fallo como mamá”, “otras muje­res sí pue­den y yo no”. Cada una de estas creen­cias debe trans­for­mar­se en una creen­cia fun­cio­nal y obje­ti­va. Por ejem­plo: “debo poder con todo” se con­vier­te en “pue­do ele­gir mis prio­ri­da­des, y eso es inte­li­gen­cia”. Es fun­da­men­tal iden­ti­fi­car de dón­de vie­ne cada creen­cia (his­to­ria fami­liar, cul­tu­ra, redes socia­les) para poder desiden­ti­fi­car­se de ella y cons­truir una narra­ti­va pro­pia.

Herra­mien­ta 2 — Lími­tes labo­ra­les:

Los lími­tes no se ins­ta­lan solos; son una habi­li­dad que se apren­de paso a paso. El pro­ce­so tera­péu­ti­co inclu­ye seis pasos: (1) iden­ti­fi­car la vio­la­ción del lími­te y el males­tar con­cre­to que gene­ra; (2) ras­trear la creen­cia detrás, gene­ral­men­te vin­cu­la­da a figu­ras de auto­ri­dad de la infan­cia; (3) ensa­yar en con­sul­ta median­te role play de con­ver­sa­cio­nes difí­ci­les con el jefe, la pare­ja o la fami­lia; (4) prac­ti­car en casa fren­te al espe­jo y lue­go con per­so­nas reales; (5) apli­car tareas gra­dua­das, comen­zan­do con el lími­te más peque­ño posi­ble; y (6) sos­te­ner la inco­mo­di­dad, reco­no­cien­do que todo lími­te tie­ne un cos­to y que la inco­mo­di­dad no es el fin del mun­do.

Herra­mien­ta 3 — Reen­cua­dre del “ten­go que” al “eli­jo”:

El len­gua­je de la cul­pa está ancla­do en el “ten­go que”. Trans­for­mar­lo en “eli­jo” impli­ca un cam­bio pro­fun­do de pers­pec­ti­va. Ejem­plos: “ten­go que estar en todas las jun­tas” → “eli­jo en qué jun­tas mi pre­sen­cia es real­men­te nece­sa­ria”; “ten­go que res­pon­der el WhatsApp del tra­ba­jo en la noche” → “eli­jo man­te­ner mi tiem­po de des­can­so como prio­ri­dad”; “ten­go que ser la más pro­duc­ti­va del equi­po” → “eli­jo con­tri­buir con cali­dad des­de un esta­do emo­cio­nal sos­te­ni­ble”.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Ale­jan­dri­na): ¿Cómo poner una pau­sa sin sen­tir­se cul­pa­ble, espe­cial­men­te sien­do madre autó­no­ma?

Res­pues­ta (Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy): La cul­pa es un sen­ti­mien­to infun­da­do des­de el exte­rior. Es impor­tan­te cues­tio­nar­se de dón­de vie­ne esa cul­pa: ¿de la socie­dad, de la fami­lia, o de ambas? Cuan­do se iden­ti­fi­ca que pro­vie­ne del exte­rior y no per­te­ne­ce a la pro­pia his­to­ria, es posi­ble cami­nar des­de otra emo­ción. Se reco­mien­da el libro “Tus zonas erró­neas”, que dedi­ca un capí­tu­lo com­ple­to a la cul­pa y la preo­cu­pa­ción, y con­clu­ye que la cul­pa es un sen­ti­mien­to inser­vi­ble que no ayu­da a mejo­rar ni a empeo­rar, sim­ple­men­te estor­ba.

Pre­gun­ta (Yolan­da Gar­cía, vía Face­book): ¿Es posi­ble tener una vida ple­na con 8 horas de tra­ba­jo y dos hijos peque­ños como madre sol­te­ra?

Res­pues­ta (Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy): Sí es posi­ble, pero la res­pues­ta debe par­tir de la pro­pia defi­ni­ción de vida ple­na de cada mujer. Se reco­mien­da escri­bir qué ele­men­tos com­po­nen esa vida ple­na, iden­ti­fi­car cuá­les ya están pre­sen­tes y cons­truir des­de ahí. Tam­bién es fun­da­men­tal soli­ci­tar ayu­da, dele­gar res­pon­sa­bi­li­da­des y cons­truir una red de apo­yo (ins­ti­tu­cio­nal, comu­ni­ta­ria o de amis­tad) que per­mi­ta sos­te­ner la mater­ni­dad sin car­gar todo en soli­ta­rio.

Pre­gun­ta (Eli­za­beth): ¿Qué herra­mien­ta reco­mien­da para rees­truc­tu­rar el con­cep­to de éxi­to?

Res­pues­ta (Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy): Pri­me­ro, escri­bir la pro­pia defi­ni­ción de éxi­to. Lue­go, bus­car tres o cua­tro defi­ni­cio­nes exter­nas y com­pa­rar­las con la pro­pia. Iden­ti­fi­car qué limi­tan­tes tie­ne la defi­ni­ción actual, reco­no­cer si está ancla­da en el pasa­do, y ela­bo­rar una nue­va defi­ni­ción des­de el pre­sen­te. El éxi­to es diná­mi­co y per­so­nal: lo que fue éxi­to en una eta­pa pue­de ya no ser­lo en otra.

Pre­gun­ta (Gise­la Sala­zar): ¿Qué se hace cuan­do el pro­yec­to de vida o las prio­ri­da­des no coin­ci­den con las expec­ta­ti­vas de la fami­lia?

Res­pues­ta (Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy): Se tra­ba­ja el des­ape­go de los con­cep­tos fami­lia­res y las creen­cias irra­cio­na­les sobre la nece­si­dad de apro­ba­ción exter­na. No es obli­ga­to­rio que la fami­lia aprue­be las deci­sio­nes pro­pias. Muchas veces impli­ca asu­mir el rol de “ove­ja negra”, pero des­de la segu­ri­dad de que se está eli­gien­do el pro­pio camino. Se reco­mien­da pro­ce­so tera­péu­ti­co y el libro “Tus zonas erró­neas” para tra­ba­jar el des­ape­go y la cons­truc­ción de la pro­pia his­to­ria.

Pre­gun­ta (par­ti­ci­pan­te anó­ni­ma): ¿Con­si­de­ra que el jour­na­ling pue­de ser una herra­mien­ta útil en cual­quier eta­pa de la vida?

Res­pues­ta (Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy): Sí, el jour­na­ling es una herra­mien­ta fun­cio­nal y pue­de inte­grar­se al pro­ce­so tera­péu­ti­co. Sin embar­go, tie­ne un alcan­ce limi­ta­do: es impor­tan­te reco­no­cer has­ta dón­de lle­ga su uti­li­dad y cuán­do es nece­sa­rio com­ple­men­tar­lo con tera­pia pro­fe­sio­nal. No debe usar­se como sus­ti­tu­to de la aten­ción clí­ni­ca.

Próximos pasos y tareas

  • Res­pon­der por escri­to la pre­gun­ta: ¿qué sig­ni­fi­ca para mí una vida ple­na? Des­cri­bir todos sus ele­men­tos y comen­zar a ser fiel a esa res­pues­ta.
  • Ela­bo­rar una lis­ta de todos los “ten­go que” del día y trans­for­mar los posi­bles en “eli­jo”, iden­ti­fi­can­do cuá­les son real­men­te prio­ri­ta­rios.
  • Iden­ti­fi­car las creen­cias limi­tan­tes pro­pias rela­cio­na­das con la mater­ni­dad y la pro­fe­sión, y tra­ba­jar en su trans­for­ma­ción hacia creen­cias fun­cio­na­les.
  • Cons­truir o for­ta­le­cer la red de apo­yo per­so­nal, ya sea con la pare­ja, fami­lia ele­gi­da, amis­ta­des, veci­nos o ins­ti­tu­cio­nes.
  • Leer el libro “Tus zonas erró­neas”, espe­cial­men­te el capí­tu­lo sobre cul­pa y preo­cu­pa­ción.
  • Seguir a Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy en Ins­ta­gram como mama­de­ge­me­lli­zos para acce­der a mate­ria­les adi­cio­na­les y estar al tan­to del lan­za­mien­to de su pági­na web y recur­sos gra­tui­tos.
  • Pró­xi­ma sesión de AMAPSI: vier­nes 3 de julio a las 7:00 p.m., con el psi­có­lo­go Fer­nan­do Mon­to­ya, tema: “Padres pre­sen­tes, hijos segu­ros: impor­tan­cia de una pater­ni­dad res­pon­sa­ble”.

Recursos complementarios

  • Libro reco­men­da­do: “Tus zonas erró­neas” — espe­cial­men­te útil para tra­ba­jar la cul­pa, la preo­cu­pa­ción, el des­ape­go fami­liar y la cons­truc­ción de la pro­pia his­to­ria. Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy lo tie­ne en for­ma­to digi­tal y pue­de com­par­tir­lo por Ins­ta­gram a quien lo soli­ci­te.
  • Ins­ta­gram: mama­de­ge­me­lli­zos — espa­cio don­de Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy com­par­te mate­ria­les, recur­sos y actua­li­za­cio­nes sobre sus pro­yec­tos.
  • Pági­na web (pró­xi­ma­men­te): mamadegemellizos.com — con­ta­rá con recur­sos gra­tui­tos como test de creen­cias limi­tan­tes, cal­cu­la­do­ra de car­ga men­tal, guía de lími­tes para mamás pro­fe­sio­nis­tas, pod­cast y comu­ni­dad pri­va­da de acom­pa­ña­mien­to.
  • Club de Lec­tu­ra de Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy: espa­cio de refle­xión y pasa­tiem­po para mamás, con abor­da­je de temas de bien­es­tar emo­cio­nal. Par­ti­ci­pan­te Clau­dia Mar­tí­nez repor­tó 6 meses de cons­tan­cia y bene­fi­cios tera­péu­ti­cos sig­ni­fi­ca­ti­vos.
  • Club de Ejer­ci­cio de Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy: comu­ni­dad de moti­va­ción para el cui­da­do físi­co como par­te del auto­cui­da­do estruc­tu­ral.
  • Libro en pro­ce­so: Dul­ce Belén Velas­co Mon­roy anun­ció la pró­xi­ma publi­ca­ción de un libro per­so­nal sobre el colap­so entre su pro­fe­sión y su mater­ni­dad, y cómo lo reen­cua­dró, orien­ta­do a acom­pa­ñar a otras muje­res en ese camino.

Causas y tratamiento de la ansiedad sesión formativa — Dr. Marco Eduardo Murueta (sesión formativa)

Resumen general

Esta sesión for­ma­ti­va, orga­ni­za­da por la Aso­cia­ción Mexi­ca­na de Alter­na­ti­vas en Psi­co­lo­gía (Amap­si), abor­dó las cau­sas y el tra­ta­mien­to de la ansie­dad des­de la pers­pec­ti­va de la Teo­ría de la Pra­xis. Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó un mode­lo inte­gral que con­ci­be la ansie­dad como la ener­gía base de la vida ani­mal y psi­co­ló­gi­ca huma­na, dife­ren­cian­do entre ansie­dad fun­cio­nal (eus­trés) y pato­ló­gi­ca (dis­trés), y pro­po­nien­do un pro­to­co­lo tera­péu­ti­co de 10 pis­tas para su tra­ta­mien­to.

Conceptos clave y teorías

  • Ansie­dad como ener­gía base: La ansie­dad es la ener­gía gene­ral que se expre­sa a tra­vés de las diver­sas emo­cio­nes; sin ella no hay movi­mien­to ani­mal ni humano.
  • Eus­trés vs. Dis­trés: El eus­trés es la ansie­dad ele­va­da útil para lograr pro­pó­si­tos; el dis­trés es la ansie­dad ele­va­da pato­ló­gi­ca que impli­ca un des­gas­te mayor al razo­na­ble.
  • Teo­ría de la Pra­xis: Mar­co teó­ri­co desa­rro­lla­do por Mar­co Eduar­do Murue­ta que con­ci­be la ansie­dad como pra­xis (pro­ce­so psi­co­ló­gi­co) y pro­po­ne un mode­lo de tra­ta­mien­to basa­do en la estruc­tu­ra­ción emo­cio­nal, la narra­ti­va y la acción.
  • Flui­dez vs. estan­ca­mien­to de la ansie­dad: La ansie­dad pato­ló­gi­ca sur­ge cuan­do la ener­gía no flu­ye hacia nive­les supe­rio­res de expre­sión y se estan­ca, gene­ran­do sín­to­mas cró­ni­cos.
  • Nive­les de expre­sión emo­cio­nal: Sie­te nive­les que van des­de lo cor­po­ral-hor­mo­nal has­ta la acción social, ritua­les y polí­ti­ca.
  • 5 varia­bles para medir el estrés: Inten­si­dad, fre­cuen­cia, dura­ción, anti­güe­dad y nitidez/confusión sobre la cau­sa.
  • Palia­ti­vos del estrés: Meca­nis­mos tran­si­to­rios como la bús­que­da com­pul­si­va de pla­cer sen­so­rial, hacer sufrir a otros, rigi­dez con­cep­tual y evasión/escape psi­co­ló­gi­co.
  • Pro­to­co­lo de 10 pis­tas tera­péu­ti­cas: Des­de la inter­ven­ción sin­to­má­ti­ca has­ta el apo­yo bio­mé­di­co, pasan­do por narra­ti­va, ejer­ci­cios tera­péu­ti­cos, rea­li­za­ción voca­cio­nal, for­ma­ción afec­ti­va, esté­ti­ca, psi­co­edu­ca­ción, narra­ti­va his­tó­ri­ca y tras­cen­den­cia.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Cuál es la rela­ción entre el tras­torno de ansie­dad y el tras­torno de páni­co?
  • ¿Qué tan reco­men­da­ble es el uso de ansio­lí­ti­cos en ado­les­cen­tes tras la pan­de­mia?
  • ¿Cómo se pue­de tra­tar la soma­ti­za­ción del estrés (erup­cio­nes cutá­neas, enfer­me­da­des cró­ni­cas)?
  • ¿Pue­de el tra­ta­mien­to psi­co­te­ra­péu­ti­co apli­car­se de for­ma indi­rec­ta cuan­do el pacien­te no desea asis­tir a tera­pia?
  • ¿Cuál es el papel de la marihua­na y el CBD como ansio­lí­ti­cos?
  • ¿Cómo tra­tar el insom­nio recu­rren­te?

Puntos clave y objetivos de aprendizaje

  • La ansie­dad es la ener­gía base de la vida ani­mal y huma­na; sin ella no exis­te movi­mien­to ni acción.
  • La ansie­dad se vuel­ve pato­ló­gi­ca cuan­do se estan­ca y no flu­ye hacia nive­les supe­rio­res de expre­sión emo­cio­nal.
  • Exis­ten 12 cau­sas iden­ti­fi­ca­das del estrés, que van des­de la vio­len­cia y la frus­tra­ción has­ta el haci­na­mien­to, el ais­la­mien­to afec­ti­vo y la mono­to­nía.
  • El estrés pato­ló­gi­co se mide a tra­vés de cin­co varia­bles: inten­si­dad, fre­cuen­cia, dura­ción, anti­güe­dad y niti­dez de la cau­sa.
  • El pro­to­co­lo tera­péu­ti­co de la Teo­ría de la Pra­xis con­tem­pla 10 pis­tas de inter­ven­ción que abor­dan des­de los sín­to­mas físi­cos has­ta la tras­cen­den­cia social.
  • La cone­xión emo­cio­nal (man­cuer­na, gru­po pri­ma­rio, gru­po secun­da­rio) y la voca­ción son ele­men­tos esen­cia­les para la salud psi­co­ló­gi­ca y la reduc­ción del estrés.
  • El apo­yo bio­mé­di­co (psi­quiá­tri­co) es con­ve­nien­te a par­tir del nivel 3 de estrés, nece­sa­rio en el nivel 4 e indis­pen­sa­ble en el nivel 5.
  • Las dro­gas y con­duc­tas adic­ti­vas son palia­ti­vos tran­si­to­rios del estrés, no alter­na­ti­vas tera­péu­ti­cas.
  • La dis­tri­bu­ción equi­li­bra­da del tiem­po en acti­vi­da­des (tra­ba­jo, ejer­ci­cio, con­vi­ven­cia, des­can­so, diver­sión) es un fac­tor pro­tec­tor con­tra el estrés pato­ló­gi­co.
  • Las enfer­me­da­des cró­ni­cas pue­den ser inter­pre­ta­das semióti­ca y psi­co­ló­gi­ca­men­te como expre­sio­nes estan­ca­das de la ansie­dad, con resul­ta­dos tera­péu­ti­cos pro­me­te­do­res.

Tema 1: Naturaleza y definición de la ansiedad

La ansie­dad es con­ce­bi­da, des­de la Teo­ría de la Pra­xis, como la ener­gía gene­ral que sub­ya­ce a toda la vida ani­mal y huma­na. No se tra­ta de un fenó­meno exclu­si­va­men­te pato­ló­gi­co, sino de la base mis­ma del movi­mien­to, la aten­ción y la acción. En los seres huma­nos, esta ener­gía se con­fi­gu­ra como pra­xis, es decir, como pro­ce­so psi­co­ló­gi­co orien­ta­do a la acción. La ansie­dad gene­ra una ten­sión natu­ral des­de el momen­to en que una per­so­na des­pier­ta, y se expre­sa a tra­vés de las diver­sas emo­cio­nes: el mie­do, el eno­jo, la tris­te­za y la ale­gría son todas for­mas en que la ansie­dad flu­ye y se cana­li­za.

Cuan­do la ansie­dad es ele­va­da y útil para lograr un pro­pó­si­to con un esfuer­zo razo­na­ble, se deno­mi­na eus­trés. Cuan­do es ele­va­da, inú­til o impli­ca un des­gas­te des­pro­por­cio­na­do, se deno­mi­na dis­trés o ansie­dad pato­ló­gi­ca. Los sín­to­mas de la ansie­dad alta inclu­yen ele­va­ción de la fre­cuen­cia car­día­ca, difi­cul­ta­des res­pi­ra­to­rias, ten­sión mus­cu­lar, insom­nio, rumia­ción, impul­si­vi­dad, com­pul­si­vi­dad, irri­ta­bi­li­dad y, en los casos más gra­ves, deses­pe­ra­ción e inten­tos de sui­ci­dio.

Mar­co Eduar­do Murue­ta iden­ti­fi­có 22 emo­cio­nes bási­cas, orga­ni­za­das en pares de ten­sión-rela­ja­ción (por ejem­plo: tris­te­za-ale­gría, mie­do-segu­ri­dad, eno­jo-satis­fac­ción, des­es­pe­ran­za-entu­sias­mo), y seña­ló que la salud psi­co­ló­gi­ca impli­ca la capa­ci­dad de tran­si­tar de las emo­cio­nes de ten­sión hacia sus con­tra­par­tes de ecua­ni­mi­dad.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Cuál es la rela­ción entre el tras­torno de ansie­dad y el tras­torno de páni­co?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): El páni­co es la ansie­dad ele­va­da al nivel 5 de mie­do, es decir, un mie­do des­me­su­ra­do ante situa­cio­nes que pue­den o no repre­sen­tar un peli­gro real. En ese esta­do, la per­so­na pier­de la capa­ci­dad de razo­nar. Tam­bién exis­ten equi­va­len­tes del páni­co en otras emo­cio­nes, como los arre­ba­tos de furia extre­ma. Lo impor­tan­te es com­pren­der estos fenó­me­nos den­tro de la esca­la de 5 nive­les de inten­si­dad emo­cio­nal.

Tema 2: Causas del estrés patológico

Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó 12 cau­sas iden­ti­fi­ca­das del estrés pato­ló­gi­co:

  1. Ser obje­to de vio­len­cia cor­po­ral, ver­bal o sim­bó­li­ca (inclu­yen­do catás­tro­fes y acci­den­tes).
  2. Frus­tra­ción, fra­ca­so o estan­ca­mien­to ante metas no logra­das.
  3. Pre­sio­nes, coac­cio­nes o exi­gen­cias des­me­su­ra­das, inclui­das las auto­exi­gen­cias.
  4. Esfuer­zos exce­si­vos pro­lon­ga­dos o fal­ta de des­can­so (se reco­mien­da un máxi­mo de 9 horas de tra­ba­jo dia­rio, inclu­yen­do tra­ba­jo domés­ti­co).
  5. Ocio pro­lon­ga­do y abu­rri­mien­to (la fal­ta de tran­ce acti­vo gene­ra angus­tia exis­ten­cial).
  6. Acu­sa­cio­nes, repro­ches o sen­sa­ción de cul­pa y arre­pen­ti­mien­to.
  7. Inhi­bi­ción y cohi­bi­ción (no poder expre­sar lo que se sien­te o desea).
  8. Aban­dono, ais­la­mien­to y super­fi­cia­li­dad afec­ti­va pro­lon­ga­dos (cau­sa cen­tral en los siglos XX y XXI).
  9. Estrés pos­trau­má­ti­co deri­va­do de trau­mas vivi­dos.
  10. Haci­na­mien­to o encie­rro pro­lon­ga­do (inclu­yen­do el exce­so de tra­ba­jo en casa u homeof­fi­ce).
  11. Des­or­den exce­si­vo o, por el con­tra­rio, orden exce­si­vo (se reco­mien­da una pro­por­ción de 70% orden y 30% des­or­den).
  12. Fal­ta o exce­so de pla­nea­ción, mono­to­nía y fal­ta de diver­sión.

Se des­ta­có que el estrés es equi­va­len­te a la neu­ro­sis, y que cuan­do se hace cró­ni­co (pre­sen­te más del 40% del tiem­po con más del 40% de inten­si­dad) cons­ti­tu­ye un pade­ci­mien­to que requie­re aten­ción psi­co­te­ra­péu­ti­ca.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Cómo se pue­de tra­tar la soma­ti­za­ción del estrés, como erup­cio­nes cutá­neas en momen­tos de estrés?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Las mani­fes­ta­cio­nes cor­po­ra­les como erup­cio­nes, gas­tri­tis o coli­tis cró­ni­cas son expre­sio­nes de una ansie­dad que no ha flui­do hacia nive­les supe­rio­res (narra­ti­va, acción). Des­de la Teo­ría de la Pra­xis se tra­ba­ja la inter­pre­ta­ción semióti­ca de estas expre­sio­nes cor­po­ra­les, de mane­ra aná­lo­ga a la inter­pre­ta­ción de los sue­ños. Se han obte­ni­do resul­ta­dos posi­ti­vos con enfer­me­da­des cró­ni­cas como gas­tri­tis y coli­tis, y se pro­yec­ta inves­ti­ga­ción con cán­cer y dia­be­tes.

Tema 3: Medición del estrés patológico

Para dar pre­ci­sión diag­nós­ti­ca al estrés, Mar­co Eduar­do Murue­ta pro­pu­so cin­co varia­bles de medi­ción, cada una con una esca­la de 5 nive­les (leve a muy alto):

  • Inten­si­dad: Des­de disi­mu­lar el males­tar (nivel 1) has­ta accio­nes vio­len­tas gra­ves hacia sí mis­mo o hacia otros (nivel 5).
  • Fre­cuen­cia: Des­de 2 epi­so­dios al mes (nivel 1) has­ta 5–7 epi­so­dios sema­na­les o estrés con­ti­nuo (nivel 5).
  • Dura­ción: Des­de 31 minu­tos a 2 horas (nivel 1) has­ta más de 16 horas (nivel 5).
  • Niti­dez: Des­de cau­sas muy cla­ras y pro­por­cio­na­les (nivel 1) has­ta ausen­cia total de con­cien­cia sobre las cau­sas (nivel 5).
  • Anti­güe­dad: Des­de 3 a 6 meses (nivel 1) has­ta más de 5 años (nivel 5).

El pro­me­dio de estas cin­co varia­bles per­mi­te obte­ner un índi­ce glo­bal de estrés. Un pro­me­dio de nivel 4 o 5 corres­pon­de a lo que la psi­quia­tría deno­mi­na tras­torno lími­te de la per­so­na­li­dad. Se uti­li­za la esca­la A‑MAS (estan­da­ri­za­da por Amap­si hace apro­xi­ma­da­men­te 20 años) como ins­tru­men­to de medi­ción com­ple­men­ta­rio.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Se pue­de com­ple­men­tar el diag­nós­ti­co con algu­na prue­ba?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Sí. Amap­si estan­da­ri­zó la esca­la A‑MAS (esca­la de ansie­dad para adul­tos y para estu­dian­tes) hace apro­xi­ma­da­men­te 20 años. Es la prue­ba direc­ta que se cono­ce sobre ansie­dad y estrés des­de esta pers­pec­ti­va teó­ri­ca.

Tema 4: Protocolo de tratamiento del estrés (10 pistas terapéuticas)

Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó un pro­to­co­lo tera­péu­ti­co estruc­tu­ra­do en 10 pis­tas de inter­ven­ción:

  1. Pis­ta sin­to­má­ti­ca: Res­pi­ra­ción pro­fun­da, rela­ja­ción mus­cu­lar guia­da, hip­no­sis rela­jan­te, Mind­ful­ness, acti­vi­da­des crea­ti­vas y dis­trac­to­res agra­da­bles. Sus efec­tos duran un máxi­mo de 48 horas; es útil para redu­cir el nivel de estrés y faci­li­tar otras inter­ven­cio­nes, pero no resuel­ve la cau­sa.
  2. Narra­ti­va actual: Escu­cha acti­va de viven­cias recien­tes, explo­ra­ción de even­tos agra­da­bles, com­pren­sión y alian­za tera­péu­ti­ca ante la viven­cia más des­agra­da­ble, y refle­xión com­par­ti­da sobre for­mas de afron­ta­mien­to.
  3. Ejer­ci­cios tera­péu­ti­cos: Inclu­yen ejer­ci­cios de auto­re­co­no­ci­mien­to (cua­li­da­des, habi­li­da­des, per­so­nas que­ri­das), auto­co­no­ci­mien­to y prio­ri­za­ción de gus­tos e intere­ses, entre otros.
  4. Rea­li­za­ción y afron­ta­mien­to: Iden­ti­fi­ca­ción de voca­cio­nes e intere­ses per­so­na­les, estruc­tu­ra­ción de deseos prio­ri­za­dos, gene­ra­ción de pro­pó­si­tos de acción y dise­ño de estra­te­gias de afron­ta­mien­to ante situa­cio­nes des­agra­da­bles recu­rren­tes.
  5. For­ma­ción afec­ti­va: Cons­truc­ción de la cons­te­la­ción afec­ti­va del pacien­te: man­cuer­na (per­so­na de máxi­ma con­fian­za), gru­po pri­ma­rio (fami­lia­res y per­so­nas cer­ca­nas) y gru­po secun­da­rio (amis­ta­des). Se enfa­ti­za la impor­tan­cia del con­tac­to visual y cor­po­ral afec­ti­vo, y del sen­ti­do de per­te­nen­cia.
  6. Pis­ta esté­ti­ca: Músi­ca rela­jan­te, cui­da­do de la apa­rien­cia per­so­nal y del entorno, visi­ta a luga­res agra­da­bles, pelí­cu­las con pre­do­mi­nan­cia afec­ti­va (se reco­men­dó Memo­rias de Anto­nia), y apre­cia­ción de obras artís­ti­cas clá­si­cas y con­tem­po­rá­neas.
  7. Infor­ma­cio­nes rele­van­tes (psi­co­edu­ca­ción): Pro­por­cio­nar al pacien­te infor­ma­ción com­pren­si­ble sobre su pade­ci­mien­to y sus cau­sas.
  8. Narra­ti­va his­tó­ri­ca: Tra­ba­jo con el pre­sen­te, el pasa­do y el futu­ro del pacien­te; bor­dea­mien­to gra­dual de even­tos trau­má­ti­cos; rees­truc­tu­ra­ción emo­cio­nal y dise­ño del pro­yec­to de vida.
  9. Tras­cen­den­cia: Ayu­dar a otros como for­ma de supe­rar el pro­pio estrés; par­ti­ci­pa­ción en gru­pos de apo­yo; rea­li­za­ción de mate­ria­les (escri­tos, audios, videos) para bene­fi­cio de otros.
  10. Apo­yo bio­mé­di­co: Evi­tar sus­tan­cias esti­mu­lan­tes (café, Coca Cola, té negro, bebi­das ener­gi­zan­tes), hábi­tos de aseo per­so­nal, ejer­ci­cio mode­ra­do (míni­mo 15 minu­tos dia­rios), y con­sul­ta psi­quiá­tri­ca cuan­do el estrés alcan­za nivel 3 (con­ve­nien­te), nivel 4 (nece­sa­rio) o nivel 5 (indis­pen­sa­ble).

Se pre­sen­tó tam­bién el trián­gu­lo vir­tuo­so de la psi­co­te­ra­pia, que arti­cu­la la estruc­tu­ra­ción emo­cio­nal a tra­vés de la narra­ti­va, la gene­ra­ción de pro­pó­si­tos y la acción con efec­tos físi­cos y socia­les cal­cu­la­dos, en un ciclo con­ti­nuo de reor­ga­ni­za­ción emo­cio­nal.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Elvia): Una vez con­clui­do el tra­ta­mien­to con ansio­lí­ti­cos en nive­les 4 y 5, ¿se pue­de regre­sar a las otras pis­tas que no requie­ren medi­ca­ción?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Sí. Las pis­tas son para­le­las y simul­tá­neas. La psi­co­te­ra­pia debe con­ti­nuar jun­to con el apo­yo de ansio­lí­ti­cos. Con­for­me avan­za la psi­co­te­ra­pia, los ansio­lí­ti­cos dejan de ser nece­sa­rios. Es impor­tan­te la coor­di­na­ción con el psi­quia­tra, quien gene­ral­men­te es acce­si­ble para ajus­tar la medi­ca­ción según el avan­ce del pacien­te.

Pre­gun­ta: ¿Qué tan reco­men­da­ble es el uso de ansio­lí­ti­cos en ado­les­cen­tes tras la pan­de­mia?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Se reco­mien­da no uti­li­zar medi­ca­men­tos has­ta el nivel 3 de estrés. A par­tir del nivel 4 es nece­sa­rio el apo­yo psi­quiá­tri­co, y en el nivel 5 es indis­pen­sa­ble. En nive­les 1 y 2, la psi­co­te­ra­pia es sufi­cien­te.

Pre­gun­ta: ¿Cómo abor­dar el insom­nio recu­rren­te?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Se reco­mien­da higie­ne del sue­ño (hora­rio regu­lar, evi­tar dor­mir duran­te el día, eli­mi­nar sus­tan­cias esti­mu­lan­tes) com­bi­na­da con la reduc­ción del estrés a tra­vés de las pis­tas tera­péu­ti­cas des­cri­tas: cone­xión emo­cio­nal, voca­ción satis­fac­to­ria, gru­po pri­ma­rio y secun­da­rio. Se men­cio­nó el caso de una pacien­te de 72 años cuyo insom­nio se resol­vió al incor­po­rar­se al INAPAM y desa­rro­llar vida social acti­va.

Tema 5: Distribución del tiempo para la salud psicológica

Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó una pro­pues­ta de dis­tri­bu­ción equi­li­bra­da del tiem­po como fac­tor pro­tec­tor con­tra el estrés pato­ló­gi­co:

  • Tra­ba­jo: Míni­mo 3 veces por sema­na, máxi­mo 6; entre 2 y 9 horas dia­rias (inclu­yen­do tra­ba­jo domés­ti­co).
  • Ejer­ci­cio mode­ra­do: Míni­mo 3 veces por sema­na, máxi­mo 6; al menos 15 minu­tos dia­rios.
  • Con­ver­sa­ción ínti­ma (día­da): Míni­mo 3 veces por sema­na, máxi­mo 7; entre 30 minu­tos y 2 horas por oca­sión.
  • Jue­go (inclui­dos video­jue­gos): Míni­mo 2 veces por sema­na, máxi­mo 7; entre 30 minu­tos y 2 horas.
  • Diver­sión fue­ra de casa con otras per­so­nas: Míni­mo 1 vez por sema­na, máxi­mo 3; entre 2 y 10 horas.
  • Des­can­so a solas: Míni­mo 2 veces por sema­na, máxi­mo 6; entre 20 minu­tos y 2 horas.
  • Comi­das: 2 a 3 veces al día; entre 1 y 2 horas por comi­da.
  • Tele­vi­sión y redes socia­les: Míni­mo 2 veces por sema­na, máxi­mo 6; entre 30 minu­tos y 2 horas.
  • Lla­ma­das tele­fó­ni­cas: Míni­mo 3 veces por sema­na, máxi­mo 7; entre 15 minu­tos y 2 horas.
  • Sue­ño: 7 noches por sema­na; entre 6 y 9 horas.

Se enfa­ti­zó que el uso de dis­po­si­ti­vos elec­tró­ni­cos supe­rior a 2 horas dia­rias en pro­me­dio comien­za a obs­truir otras áreas de la vida y gene­ra ansie­dad, espe­cial­men­te en niños y ado­les­cen­tes.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (julie­ta): ¿Cómo ve el enfo­que de salud inte­gra­ti­va que com­bi­na res­pi­ra­ción, ali­men­ta­ción, pro­bió­ti­cos, acu­pun­tu­ra y aro­ma­te­ra­pia para el mane­jo de la ansie­dad?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Se valo­ra posi­ti­va­men­te la aper­tu­ra de estos enfo­ques, aun­que se pre­fie­re hablar de salud inte­gral más que inte­gra­ti­va. Lo esen­cial, des­de la Teo­ría de la Pra­xis, son las cau­sas viven­cia­les (ais­la­mien­to, fal­ta de voca­ción, ausen­cia de cone­xión emo­cio­nal). Los tra­ta­mien­tos com­ple­men­ta­rios son váli­dos, pero no sus­ti­tu­yen la cone­xión emo­cio­nal y la rea­li­za­ción voca­cio­nal, que son los ele­men­tos cen­tra­les de la salud psi­co­ló­gi­ca.

Próximos pasos y tareas

  • Amap­si con­ti­nua­rá ofre­cien­do sesio­nes for­ma­ti­vas sobre otros temas rele­van­tes; se invi­ta a los par­ti­ci­pan­tes a estar aten­tos a las pró­xi­mas con­vo­ca­to­rias.
  • Se pla­nea una sesión for­ma­ti­va sobre inter­pre­ta­ción de enfer­me­da­des cró­ni­cas, para la cual se bus­ca un volun­ta­rio con algún pade­ci­mien­to cró­ni­co (gas­tri­tis, coli­tis, fibro­mial­gia, pso­ria­sis, artri­tis u otro) que desee par­ti­ci­par en una demos­tra­ción en línea. María Ire­ne mani­fes­tó inte­rés en par­ti­ci­par.
  • Se pla­nea tam­bién una sesión for­ma­ti­va sobre inter­pre­ta­ción de sue­ños.
  • Quie­nes deseen cons­tan­cia de par­ti­ci­pa­ción deben rea­li­zar el pago de 150 pesos a la cuen­ta SANTANDER No. 60–60778829‑4 (CLABE inter­ban­ca­ria: 014420606077882946, a nom­bre de María del Rosa­rio Mon­roy) y enviar el com­pro­ban­te con nom­bre com­ple­to a pagos@amapsi.org.
  • Quie­nes deseen incor­po­rar­se a los gru­pos de Amap­si pue­den com­par­tir su núme­ro de WhatsApp con Rosa­rio o uti­li­zar el enla­ce pro­por­cio­na­do en el chat.
  • Para infor­ma­ción sobre diplo­ma­dos (For­ma­ción de Psi­co­te­ra­peu­tas, Psi­co­lo­gía Clí­ni­ca), escri­bir al 7222619650.
  • El diplo­ma­do de For­ma­ción de Psi­co­te­ra­peu­tas en línea está en cur­so; la siguien­te edi­ción ini­cia en octu­bre. Es posi­ble incor­po­rar­se a la edi­ción actual con una o dos sesio­nes de retra­so.
  • Para con­tac­tar a Mar­co Eduar­do Murue­ta: correo murueta@amapsi.org y WhatsApp 55 85 70 83 20.

Recursos complementarios

  • Pelí­cu­la reco­men­da­da: Memo­rias de Anto­nia — Se reco­mien­da por la acti­tud sere­na y ecuá­ni­me de su pro­ta­go­nis­ta, como ejem­plo de buen vivir y reduc­ción del estrés. Tam­bién se men­cio­na como recur­so para reva­lo­rar el papel de las muje­res.
  • Poe­sía reco­men­da­da: Reír llo­ran­do — Poe­ma que ilus­tra la angus­tia exis­ten­cial y el vacío emo­cio­nal des­cri­tos por Hei­deg­ger; se sugie­re su lec­tu­ra para com­pren­der la ansie­dad sin moti­vo apa­ren­te.
  • Esca­la A‑MAS: Ins­tru­men­to de medi­ción de ansie­dad estan­da­ri­za­do por Amap­si, dis­po­ni­ble en ver­sión para adul­tos y para estu­dian­tes. Para infor­ma­ción sobre cómo obte­ner­la, con­tac­tar a Amap­si.
  • Libros de la Teo­ría de la Pra­xis (Mar­co Eduar­do Murue­ta):
  • Psi­co­lo­gía y Teo­ría de la Pra­xis: Con­cep­tos Bási­cos (Tomos 1 y 2) — El capí­tu­lo 8 del Tomo 1 abor­da salud psi­co­ló­gi­ca y socie­dad con­tem­po­rá­nea.
  • Psi­co­te­ra­pia de pare­ja, fami­liar y gru­pal con la Teo­ría de la Pra­xis.
  • Psi­co­lo­gía de la Vio­len­cia (Tomos 1 y 2).
  • Diplo­ma­dos Amap­si: For­ma­ción de Psi­co­te­ra­peu­tas y Diplo­ma­do en Psi­co­lo­gía Clí­ni­ca. Inclu­yen mate­ria­les gra­ba­dos, lec­tu­ras, pod­casts, cua­dros sinóp­ti­cos, esque­mas, cues­tio­na­rios y apo­yo de inte­li­gen­cia arti­fi­cial (tutor Amap­si). Infor­ma­ción: 7222619650.
  • Revis­ta Alter­na­ti­vas en Psi­co­lo­gía y Revis­ta Sim­bio­sis (edu­ca­ción y psi­co­lo­gía), publi­ca­das por Amap­si, dis­po­ni­bles para con­sul­ta.
  • Pági­na de Face­book de Amap­si: La gra­ba­ción de esta sesión esta­rá dis­po­ni­ble en la pági­na de Face­book y en los gru­pos de Amap­si.

Padres conscientes, hijos sensatos — Dr. Armando Quiroz Adame

Resumen general

Esta con­fe­ren­cia, impar­ti­da por Arman­do Qui­roz Ada­me en el mar­co de la Escue­la para Padres orga­ni­za­da por Amap­si, abor­dó los fun­da­men­tos de las rela­cio­nes de pare­ja salu­da­bles y su impac­to direc­to en la crian­za cons­cien­te y sen­sa­ta de los hijos. La sesión explo­ró con­cep­tos cla­ve como la con­gruen­cia emo­cio­nal, la sen­sa­tez, el equi­li­brio afec­ti­vo y la res­pon­sa­bi­li­za­ción pro­gre­si­va, ofre­cien­do herra­mien­tas prác­ti­cas para mejo­rar la diná­mi­ca fami­liar.

Conceptos clave o teorías

  • Con­gruen­cia y cohe­ren­cia per­so­nal: Ali­nea­ción entre lo que se sien­te, pien­sa, dice y hace como base de la iden­ti­dad indi­vi­dual.
  • Ánge­les de la guar­da de la rela­ción: Acti­tu­des fun­da­men­ta­les que sos­tie­nen una rela­ción ínti­ma: acep­ta­ción, admi­ra­ción, con­fian­za, pro­tec­ción, pacien­cia, com­pren­sión, capa­ci­dad de per­dón y satis­fac­ción mutua.
  • Regla de oro: Si lo que se va a sen­tir, decir, hacer o pen­sar suma, mul­ti­pli­ca y resuel­ve, es posi­ti­vo; si res­ta, divi­de y com­pli­ca, debe evi­tar­se.
  • Res­pon­sa­bi­li­za­ción pro­gre­si­va: Pro­ce­so gra­dual median­te el cual los hijos asu­men res­pon­sa­bi­li­da­des acor­des a su edad des­de la pri­me­ra infan­cia.
  • Refle­xión sis­te­má­ti­ca com­pro­me­ti­da: Prác­ti­ca regu­lar de hacer pen­sar y refle­xio­nar al ado­les­cen­te para que adquie­ra un com­pro­mi­so con su pro­pio desa­rro­llo.
  • Salud psi­co­ló­gi­ca vs. salud men­tal: La salud psi­co­ló­gi­ca es indi­vi­dual e inte­gral; la salud men­tal sur­ge cuan­do esa salud indi­vi­dual se encuen­tra con la de otro en una rela­ción.
  • Pro­pó­si­to de vida: Tener cla­ro el pro­pó­si­to (ser feliz y pro­duc­ti­vo) como con­di­ción pre­via para ser sen­sa­to y equi­li­bra­do.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Cómo pue­de una abue­la acom­pa­ñar la crian­za de una nie­ta sin inva­dir el espa­cio de auto­ri­dad de la madre?
  • ¿Cómo com­pen­sar el tiem­po fue­ra de casa por tra­ba­jo cuan­do los hijos ya son ado­les­cen­tes y no quie­ren jugar ni salir?
  • ¿Qué pro­por­ción de per­so­nas sabe real­men­te qué quie­re en la vida y cómo eso influ­ye en su sen­sa­tez?
  • ¿Cómo se pue­de sanar la rela­ción con un hijo ado­les­cen­te cuan­do se reco­no­ce que hubo caren­cias afec­ti­vas en su pri­me­ra infan­cia?

Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje

  • Una rela­ción de pare­ja salu­da­ble se sos­tie­ne en la con­gruen­cia, la cohe­ren­cia, la sin­to­nía y la cone­xión entre ambos miem­bros.
  • Los hijos per­ci­ben con gran sen­si­bi­li­dad el esta­do emo­cio­nal de la rela­ción de sus padres; el con­flic­to no resuel­to gene­ra en ellos ansie­dad, sobre­aler­ta y baja auto­es­ti­ma.
  • La capa­ci­dad de per­dón, acom­pa­ña­da de res­ti­tu­ción y com­pro­mi­so de no repe­tir el error, es esen­cial para la esta­bi­li­dad emo­cio­nal de la pare­ja.
  • Expre­sar las emo­cio­nes de mane­ra inte­li­gen­te y cari­ño­sa, sin ofen­sas, es la base de la sen­sa­tez en la crian­za.
  • La com­ple­men­ta­ción de las dife­ren­cias, y no la com­pe­ten­cia entre los miem­bros de la pare­ja, es la for­ta­le­za de una rela­ción salu­da­ble.
  • Los ado­les­cen­tes requie­ren res­pon­sa­bi­li­za­ción pro­gre­si­va y refle­xión sis­te­má­ti­ca com­pro­me­ti­da para con­ver­tir­se en adul­tos ínte­gros.
  • El bien­es­tar per­so­nal no lo otor­ga la pare­ja; cada indi­vi­duo es res­pon­sa­ble de su pro­pia cali­dad de vida.
  • Tener un pro­pó­si­to de vida cla­ro es con­di­ción nece­sa­ria para actuar con sen­sa­tez y no reac­cio­nar de for­ma impul­si­va.

Tema 1: La relación de pareja saludable

Una rela­ción de pare­ja salu­da­ble se alcan­za cuan­do ambos miem­bros se rela­cio­nan des­de sus ver­da­de­ros sen­ti­mien­tos, cul­ti­van­do con­gruen­cia (ali­nea­ción entre lo que se sien­te, pien­sa, dice y hace), cohe­ren­cia per­so­nal e iden­ti­dad pro­pia. Arman­do Qui­roz Ada­me seña­ló que las pare­jas que fra­ca­san aban­do­nan la sin­to­nía y la cone­xión, dos ele­men­tos que los hijos per­ci­ben de inme­dia­to aun­que carez­can del len­gua­je para nom­brar­lo. El mie­do al des­am­pa­ro es el mayor temor infan­til, y los con­flic­tos paren­ta­les no resuel­tos pue­den deri­var en cul­pa pro­fun­da en los niños, lle­gan­do inclu­so a situa­cio­nes de ries­go como inten­tos de sui­ci­dio.

Los lla­ma­dos “ánge­les de la guar­da” de la rela­ción son las acti­tu­des que la sos­tie­nen: acep­ta­ción, iden­ti­fi­ca­ción, admi­ra­ción, inti­mi­dad, con­fian­za, cer­te­za, pro­tec­ción, ter­nu­ra, segu­ri­dad, pacien­cia, com­pren­sión, paz, satis­fac­ción mutua y capa­ci­dad de per­dón. La acep­ta­ción de las pro­pias fallas e igno­ran­cias es el pun­to de par­ti­da, pues quien no se cono­ce a sí mis­mo no pue­de dar ni reci­bir de mane­ra autén­ti­ca.

Se des­ta­có que el per­dón sin res­ti­tu­ción tie­ne poco valor; lo ver­da­de­ra­men­te trans­for­ma­dor es el com­pro­mi­so mutuo de no repe­tir el error. Asi­mis­mo, se sub­ra­yó que las dis­cu­sio­nes no deben rea­li­zar­se en la mesa ni en la cama, ni cuan­do alguno de los miem­bros ten­ga ham­bre, sue­ño o can­san­cio, ya que el esta­do cor­po­ral con­di­cio­na la capa­ci­dad de pen­sa­mien­to racio­nal. Se reco­men­dó esta­ble­cer citas for­ma­les fue­ra del hogar para abor­dar los “pen­dien­tes emo­cio­na­les” de mane­ra regu­lar, como una dis­ci­pli­na de higie­ne afec­ti­va.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): ¿De qué depen­de ser sen­sa­to? ¿Será del dar­se cuen­ta, de la con­cien­cia?

Res­pues­ta (Arman­do): En par­te sí, pero tam­bién depen­de de tener cla­ro el pro­pó­si­to de vida. Si el pro­pó­si­to es ser feliz y estar en paz, el pro­yec­to de vida se orien­ta hacia ese fin. Sin pro­pó­si­to, se reac­cio­na en lugar de pen­sar en las con­se­cuen­cias, lan­zan­do “pie­dras por todos lados” sin direc­ción.

Tema 2: Crianza consciente e impacto en los hijos

La auto­es­ti­ma de los hijos se nutre direc­ta­men­te de la cer­te­za del amor que los padres se pro­fe­san entre sí. Los niños que obser­van y sien­ten una rela­ción paren­tal amo­ro­sa van cons­tru­yen­do su noción de sí mis­mos y su sen­ti­do de per­te­nen­cia fami­liar. Por el con­tra­rio, un ambien­te de con­flic­to per­ma­nen­te colo­ca al niño en un esta­do de sobre­aler­ta y estrés cró­ni­co, con­vir­tién­do­lo en el recep­tor invo­lun­ta­rio de las ten­sio­nes adul­tas.

Arman­do Qui­roz Ada­me pro­pu­so tres temas fun­da­men­ta­les para las con­ver­sa­cio­nes indi­vi­dua­les que cada padre debe tener con cada hijo: pri­me­ro, hablar de lo que el hijo sien­te; segun­do, hablar de lo que pien­sa; y ter­ce­ro, explo­rar jun­tos cómo resol­ver las difi­cul­ta­des. Esta prác­ti­ca, rea­li­za­da de mane­ra indi­vi­dual con cada hijo, for­ta­le­ce la iden­ti­dad de cada uno y el víncu­lo afec­ti­vo.

Para los ado­les­cen­tes, se iden­ti­fi­ca­ron dos pro­ce­sos for­ma­ti­vos esen­cia­les: la res­pon­sa­bi­li­za­ción pro­gre­si­va (que pue­de ini­ciar­se des­de los dos años de edad) y la refle­xión sis­te­má­ti­ca com­pro­me­ti­da, que con­sis­te en gene­rar espa­cios regu­la­res de refle­xión para que el joven adquie­ra un com­pro­mi­so con su pro­pio desa­rro­llo. Un ado­les­cen­te edu­ca­do bajo estos dos prin­ci­pios tie­ne mayo­res pro­ba­bi­li­da­des de con­ver­tir­se en un adul­to ínte­gro, éti­co y res­pon­sa­ble.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Refu­gio): Como abue­la que cui­da a su nie­ta de 7 años mien­tras la madre tra­ba­ja, ¿cómo pue­de hablar con ella sin qui­tar­le el espa­cio de auto­ri­dad a su hija?

Res­pues­ta (Arman­do): Los abue­los son figu­ras insus­ti­tui­bles en el pro­ce­so de madu­ra­ción humano, ya que el cere­bro tar­da 25 años en madu­rar. La cla­ve está en rela­cio­nar­se con la niña a tra­vés del jue­go, incor­po­ran­do reglas den­tro de ese jue­go (por ejem­plo, que des­pués del jue­go se reco­ge). Si se obser­van con­duc­tas pro­ble­má­ti­cas apren­di­das en casa, lo ade­cua­do es hablar­lo direc­ta­men­te con los padres, sin asu­mir la auto­ri­dad que les corres­pon­de a ellos.

Pre­gun­ta (iPho­ne / Ada): ¿Cómo recu­pe­rar el víncu­lo con un hijo de 14 años cuan­do se reco­no­ce que la pri­me­ra infan­cia estu­vo mar­ca­da por fal­ta de habi­li­da­des emo­cio­na­les?

Res­pues­ta (Arman­do): Se pue­den hacer cosas en el pre­sen­te para pro­ce­sar el pasa­do. La reco­men­da­ción con­cre­ta es lle­var al hijo a un espa­cio infor­mal (como tomar un hela­do) para abrir una con­ver­sa­ción sobre lo que sien­te res­pec­to a lo vivi­do. Pedir per­dón con humil­dad y com­pro­me­ter­se a no repe­tir los erro­res es el camino de la sana­ción rela­cio­nal.

Pre­gun­ta (chat / Moto­ro­la): ¿Cómo com­pen­sar el tiem­po fue­ra de casa por tra­ba­jo con hijos ado­les­cen­tes que ya no quie­ren jugar ni salir?

Res­pues­ta (Arman­do): El ado­les­cen­te no quie­re jugar; quie­re saber qué se sien­te. El acer­ca­mien­to debe hacer­se a tra­vés de con­ver­sa­cio­nes bre­ves y refle­xi­vas, no ser­mo­nes. Com­par­tir un video, una fra­se o una refle­xión cor­ta abre el diá­lo­go. Lo fun­da­men­tal es la res­pon­sa­bi­li­za­ción pro­gre­si­va y la refle­xión sis­te­má­ti­ca com­pro­me­ti­da como ejes de la for­ma­ción ado­les­cen­te.

Tema 3: Equilibrio emocional, propósito de vida y familia feliz

El equi­li­brio emo­cio­nal en la fami­lia se logra cuan­do se apren­de a com­par­tir y com­pe­tir de mane­ra bene­fi­cio­sa: com­par­tien­do for­ta­le­zas y no caren­cias, y com­pi­tien­do como equi­po fren­te a los desa­fíos exter­nos, no entre los pro­pios miem­bros. La fami­lia feliz es la con­ju­ga­ción de cua­li­da­des, habi­li­da­des, valo­res, talen­tos para mane­jar las emo­cio­nes y esti­los para con­du­cir­las.

Arman­do Qui­roz Ada­me enfa­ti­zó que el bien­es­tar no lo otor­ga la pare­ja ni el entorno: cada per­so­na es res­pon­sa­ble de su pro­pia cali­dad de vida. Los bue­nos aman­tes lo son pri­me­ro con­si­go mis­mos, no por nar­ci­sis­mo, sino por res­pe­to y agra­do hacia uno mis­mo. Cuan­do dos per­so­nas en pro­ce­so de ple­ni­tud se encuen­tran, la rela­ción se enri­que­ce expo­nen­cial­men­te.

Se seña­ló tam­bién la impor­tan­cia de no invo­lu­crar a ter­ce­ros (fami­lia­res o ami­gos) en los con­flic­tos de pare­ja, ya que estos siem­pre toma­rán par­ti­do. La orien­ta­ción pro­fe­sio­nal cali­fi­ca­da es el recur­so ade­cua­do cuan­do los con­flic­tos supe­ran la capa­ci­dad de reso­lu­ción de la pare­ja. Final­men­te, se des­ta­có que el árbol genea­ló­gi­co tam­bién se poda: cuan­do una rela­ción fami­liar es tóxi­ca y no gene­ra fru­tos, es pre­fe­ri­ble esta­ble­cer lími­tes cla­ros para pre­ser­var la salud emo­cio­nal pro­pia.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): ¿Qué pro­por­ción de la gen­te sabrá qué quie­re en la vida?

Res­pues­ta (Arman­do): Muchas per­so­nas viven a la deri­va, sin ruta ni timón, deján­do­se lle­var por la corrien­te. Sin un pro­pó­si­to cla­ro, se reac­cio­na impul­si­va­men­te en lugar de actuar con inten­ción. El pro­pó­si­to de vida (ser feliz y pro­duc­ti­vo) debe ante­ce­der al pro­yec­to de vida (el cómo lograr­lo). El Dalai Lama lla­ma a esto “egoís­mo inte­li­gen­te”: bus­car el pro­pio bien­es­tar de mane­ra que no ale­je de los demás, sino que per­mi­ta una con­tri­bu­ción genui­na.

Próximos pasos / Tareas

  • Prac­ti­car la “regla de oro” en las inter­ac­cio­nes coti­dia­nas: eva­luar si lo que se va a decir, hacer o pen­sar suma, mul­ti­pli­ca y resuel­ve, o si res­ta, divi­de y com­pli­ca.
  • Esta­ble­cer citas for­ma­les fue­ra del hogar con la pare­ja para abor­dar pen­dien­tes emo­cio­na­les de mane­ra regu­lar.
  • Ini­ciar con­ver­sa­cio­nes indi­vi­dua­les con cada hijo sobre lo que sien­ten, lo que pien­san y cómo resol­ver difi­cul­ta­des jun­tos.
  • Imple­men­tar la res­pon­sa­bi­li­za­ción pro­gre­si­va con los hijos des­de eda­des tem­pra­nas, asig­nan­do tareas acor­des a su desa­rro­llo.
  • Refle­xio­nar sobre el pro­pó­si­to de vida per­so­nal como base para actuar con mayor sen­sa­tez y equi­li­brio.
  • Estar aten­tos a la pró­xi­ma edi­ción de la Escue­la para Padres, coor­di­na­da por la maes­tra rosa­rio Mon­roy, cuya fecha será difun­di­da pró­xi­ma­men­te por Amap­si.

Recursos complementarios

  • Libros de Arman­do Qui­roz Ada­me (dis­po­ni­bles en for­ma­to digi­tal PDF o impre­so con envío por Fedex a tra­vés de su sitio web):
  • Padres exper­tos: Manual para la pare­ja en pro­ce­so de crian­za; inclu­ye orien­ta­cio­nes para no des­cui­dar el roman­ce y la fun­ción de pare­ja. Más de 10,000 ejem­pla­res ven­di­dos.
  • Adic­cio­nes: Manual para per­so­nas en pro­ce­so adic­ti­vo que desean dejar­lo; des­cri­be la per­so­na­li­dad del con­su­mi­dor y la dife­ren­cia entre un brin­dis social y la embria­guez pato­ló­gi­ca.
  • Adic­cio­nes y fami­lia: Cómo evi­tar que los hijos desa­rro­llen con­duc­tas adic­ti­vas; abor­da la adic­ción a sus­tan­cias, al tra­ba­jo, a las emo­cio­nes y la code­pen­den­cia.
  • Padres con­cien­cia: Obra aca­dé­mi­ca con refe­ren­cias biblio­grá­fi­cas; plan­tea que la ver­da­de­ra heren­cia que se deja a los hijos es el nivel de con­cien­cia.
  • Nudos men­ta­les y tela­ra­ñas emo­cio­na­les: Abor­da ideas nega­ti­vas y emo­cio­nes que blo­quean el desa­rro­llo per­so­nal, con 25 nudos, 25 tela­ra­ñas y sus res­pec­ti­vas solu­cio­nes.
  • Manual para ena­mo­rar­se inte­li­gen­te­men­te: Diri­gi­do a jóve­nes; orien­ta sobre cómo ele­gir pare­ja des­de la inte­li­gen­cia emo­cio­nal y no des­de la nece­si­dad de sanar heri­das.
  • Los trián­gu­los del amor: Basa­do en más de 40 años de expe­rien­cia clí­ni­ca; iden­ti­fi­ca 17 trián­gu­los que deben estar equi­li­bra­dos en una rela­ción de pare­ja.
  • Diez pasos para lograr la feli­ci­dad con ple­ni­tud: La feli­ci­dad como con­gruen­cia entre lo que se sien­te, pien­sa, dice y hace.
  • Guía para crear y con­ser­var la salud men­tal: Dis­tin­gue entre salud psi­co­ló­gi­ca (indi­vi­dual e inte­gral) y salud men­tal (colec­ti­va, pro­duc­to de la rela­ción con otros).
  • El ado­les­cen­te en cons­truc­ción: Abor­da la crian­za del ado­les­cen­te con la par­ti­ci­pa­ción de toda la fami­lia y la comu­ni­dad.
  • El buen amor y el amor del bueno: Des­cri­be las dis­tin­tas fór­mu­las amo­ro­sas en la rela­ción huma­na.
  • Sitio web: armandoquirozadame.com — adqui­si­ción de libros en for­ma­to digi­tal o impre­so.
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