La crianza y la salud psicológica de madres y padres — Psic. Brenda Jazmín Ponce Soriano
Esta conferencia abordó la importancia de la salud mental de los padres y madres en el proceso de crianza, enfatizando cómo el bienestar emocional de los cuidadores impacta directamente en el desarrollo saludable de niños, niñas y adolescentes. Brenda presentó un recorrido por las diferentes etapas del desarrollo infantil, desde la primera infancia hasta la adolescencia, identificando las necesidades específicas de cada periodo y el rol fundamental que juegan los adultos como figuras de seguridad y acompañamiento. La ponencia destacó que la crianza es un proceso estresante que requiere autocuidado constante, y que no se busca la perfección sino la presencia consciente y el compromiso con el propio bienestar para poder ofrecer una crianza más saludable.
Conceptos clave o teorías
- Etapas del desarrollo: Primera infancia (0–5 años), infancia (6–11 años) y adolescencia, cada una con necesidades específicas
- Autocuidado como prioridad: Cuidarse a uno mismo para poder cuidar mejor a los hijos
- Presencia vs. perfección: Los niños no necesitan padres perfectos, sino padres presentes
- Salud mental parental: El estado emocional de los padres afecta directamente la crianza y el desarrollo infantil
- Monitoreo emocional: Sistema de semáforo (verde, amarillo, rojo) para identificar el estado de bienestar
- Resignificación del trabajo: Cambiar la percepción del trabajo como algo que separa, a algo que aporta valor
Preguntas importantes planteadas
- ¿Cuál es mi historia de crianza y cómo me sentía en casa cuando era niño/a?
- ¿Hay cosas que mejoraría, cambiaría o evitaría de mi propia infancia?
- ¿Cómo eran mis cuidadores y qué tipo de cuidado me ofrecían?
- ¿Cómo me estoy sintiendo la mayoría de mis días?
- ¿Cuáles son mis redes de apoyo y a quién puedo acudir cuando necesito ayuda?
- ¿Qué compromiso me llevo hoy para mejorar la crianza en casa?
Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje
- La salud mental de los padres es fundamental para ofrecer una crianza saludable y presente
- Cada etapa del desarrollo infantil tiene necesidades específicas que los cuidadores deben conocer y atender
- El autocuidado no es egoísmo, sino una necesidad para poder acompañar adecuadamente a los hijos
- No podemos cambiar la infancia que tuvimos, pero sí podemos cambiar la infancia que ofrecemos
- Los niños necesitan adultos presentes, no perfectos, que les brinden seguridad y validación
- El monitoreo emocional constante permite identificar cuándo necesitamos hacer cambios en nuestro bienestar
- Pequeños cambios cotidianos pueden generar grandes mejoras en la salud mental y la crianza
- El trabajo debe resignificarse como algo positivo que aporta, no como algo que separa de los hijos
Tema 1: Etapas del desarrollo infantil y sus necesidades
Brenda presentó un recorrido detallado por las principales etapas del desarrollo, comenzando con la primera infancia (0–5 años), periodo caracterizado por el descubrimiento del mundo a través de los sentidos y el movimiento. En esta etapa, los niños requieren fundamentalmente seguridad, que se construye a través de la presencia constante de los cuidadores, rutinas predecibles y límites claros que funcionan como formas de cuidado. Las rutinas son especialmente importantes porque ayudan a los niños a predecir lo que viene, facilitando su comprensión del mundo y reduciendo la ansiedad.
La infancia (6–11/12 años) se caracteriza por una mayor independencia y autonomía motriz. Los niños comienzan a tomar decisiones simples, desarrollan el sentido de pertenencia a través de grupos de amigos, y van construyendo su autoconcepto basándose en lo que son capaces de lograr. Durante esta etapa, la demanda académica aumenta y los niños enfrentan retos más complejos en sus relaciones sociales. El papel del adulto es crucial para ofrecer reconocimiento de sus capacidades y ayudarles a desarrollar estrategias de regulación emocional ante el fracaso, el rechazo o las dificultades. La validación se convierte en una necesidad fundamental que los padres deben satisfacer.
La adolescencia representa un periodo crítico marcado por cambios físicos, hormonales y de crecimiento que colocan al joven en una posición intermedia entre la niñez y la adultez. Durante esta etapa se construye la identidad, se busca la separación emocional de los padres, y el sentido de pertenencia a grupos fuera de la familia se vuelve primordial. Los adolescentes buscan independencia y pueden mostrar resistencia a la autoridad parental. Lo que necesitan en esta etapa es escucha activa, respeto, acompañamiento y límites firmes pero flexibles. Es importante que los padres estén preparados para ser cuestionados y mantengan canales de diálogo abiertos, escuchando genuinamente las dudas, miedos y angustias del adolescente en lugar de simplemente dar instrucciones.
Tema 2: Autocuidado y salud mental parental
Brenda utilizó la analogía de las mascarillas de oxígeno en los aviones para ilustrar la importancia del autocuidado: primero debemos colocarnos nuestra propia mascarilla antes de ayudar a otros. Este principio aplica directamente a la crianza: los padres deben cuidar de sí mismos primero para poder acompañar de manera saludable a sus hijos. La crianza es inherentemente estresante, con demandas que varían según cada etapa del desarrollo, y estas exigencias provienen no solo de las necesidades reales de los niños, sino también de las propias creencias, estilos y formas en que los padres fueron criados.
Se identificaron varios factores que afectan la salud psicológica de los padres: la sobrecarga de responsabilidades en un ritmo de vida acelerado, el estrés laboral, las distancias que se recorren diariamente, las situaciones económicas, y en muchos casos, que una sola persona lleve toda la responsabilidad del cuidado y la provisión. La falta de sueño y el cansancio impactan negativamente porque generan irritabilidad y disminuyen el rendimiento. El aislamiento social es otro factor importante, ya que dificulta compartir cómo nos sentimos y puede llevar a recibir comentarios invalidantes. La dificultad para pedir ayuda, los problemas de pareja o trabajo, y los antecedentes personales de ansiedad o depresión también afectan significativamente el bienestar emocional.
Brenda presentó un sistema de semáforo emocional para facilitar el monitoreo del estado de bienestar. El estado “verde” representa condiciones óptimas: actitud positiva, iniciativa, capacidad de disfrutar, interés por compartir y aprender, y empatía hacia los demás. El estado “amarillo” indica señales de alerta: sentimiento de estar estancado, desinterés, aislamiento, confusión sobre las decisiones, insatisfacción personal y miedo. Cuando alguien se encuentra en amarillo durante las últimas dos semanas o un mes, es momento de empezar a hacer cambios: buscar actividades que generen interés y placer, compartir con personas cercanas que aporten bienestar. El estado “rojo” representa una situación más crítica: irritabilidad constante, incapacidad para disfrutar, preocupación excesiva por cosas que quizás no ocurran, sentimiento de desesperanza y aislamiento. Llegar al rojo no significa que todo esté perdido, pero sí requiere atención inmediata y posiblemente ayuda profesional.
Para mejorar la salud mental, Brenda propuso comenzar con cambios pequeños y accesibles: cuidar la higiene del sueño (evitar pantallas antes de dormir, crear un ambiente cómodo para descansar), mantener una alimentación adecuada (consumir suficiente agua y verduras), dedicar tiempo libre para actividades placenteras (aunque sean solo unos minutos), aprender a delegar responsabilidades y tolerar que las cosas no se hagan exactamente como uno quiere, practicar la autocompasión y la gratitud (reconocer el esfuerzo propio y enfocarse en lo que sí se tiene y se puede hacer), realizar ejercicios de respiración antes de reaccionar ante situaciones estresantes, y llevar un monitoreo emocional constante que puede hacerse mediante un diario o aplicaciones del teléfono.
Tema 3: Impacto del estado emocional parental en la crianza
El estado emocional de los padres no solo afecta su propio bienestar, sino que tiene un impacto directo en todos los aspectos de la crianza y el desarrollo de los hijos. Brenda explicó que las emociones no existen de forma aislada, sino que forman parte de un sistema interconectado que incluye cuatro componentes: la emoción misma, la cognición (pensamientos), la conducta (acciones) y las relaciones con otros. Este sistema funciona como un engranaje donde cada elemento afecta a los demás.
Por ejemplo, en un estado de enojo, la emoción es la ira, la cognición puede ser “todo el mundo me hace enojar, nadie me entiende”, la conducta resultante puede ser gritar, aventar puertas, agredir o aislarse, y esto finalmente afecta las relaciones con las personas del entorno. Como nos pensamos, nos sentimos: si comenzamos a pensar que todo está mal, que nada nos gusta, que nadie nos entiende, que no lo estamos haciendo bien, la emoción generará una respuesta de tristeza, enojo, frustración o impotencia. Por eso es fundamental cuidar la salud psicológica, porque no solo impacta cómo nos sentimos individualmente, sino también cómo actuamos y cómo nos relacionamos con nuestros hijos.
Un mensaje central de la conferencia fue que “un adulto regulado cría con mayor calma, un adulto saturado reacciona”. Los niños, niñas y adolescentes se dan cuenta de lo que ocurre con sus padres, perciben cuando mamá o papá no se encuentran bien, y aunque los padres intenten ocultarlo, la interacción cambia. Es importante poder comunicar las emociones de manera apropiada según la edad de los hijos. Con un niño de 5 o 6 años, por ejemplo, no se trata de que entienda completamente la situación, sino de que aprenda que las emociones se nombran, que existen y que son válidas. Hay problemas de adultos que no son responsabilidad de los niños resolver, pero sí se puede compartir de manera simple: “en este momento me siento triste” o “en este momento me siento enojada”.
Brenda enfatizó que los niños no requieren padres perfectos, sino padres presentes. La presencia implica estar disponible emocionalmente, validar sus experiencias, escuchar activamente y ser un lugar de seguridad. Las expectativas irreales de ser padres perfectos con hijos que se porten bien, vayan bien en la escuela y practiquen deportes, generan presión innecesaria. Los padres tienen permiso para no estar bien todo el tiempo, para cometer errores, para tener días difíciles. Lo importante es reconocer estos estados, gestionarlos adecuadamente y mantener la presencia y el compromiso con el bienestar propio y el de los hijos.
Psicología: Teoría de la Praxis. Dr. Marco Eduardo Murueta
Estrategias para el manejo del tiempo libre en la familia — Mtro. Santiago Torres Reyes
Esta sesión de la Escuela para Padres de Amapsi abordó las estrategias para el manejo del tiempo libre en familia, presentada por el Maestro Santiago Torres Reyes, psicólogo con más de 25 años de experiencia en docencia y práctica clínica. La conferencia exploró el concepto del tiempo libre desde diversas perspectivas, incluyendo definiciones de la Real Academia Española, la Organización Mundial de la Salud y el enfoque sistémico de terapia familiar. Se enfatizó que el tiempo libre es aquel que queda tras satisfacer obligaciones personales y que debe ser utilizado de manera consciente y voluntaria para enriquecer las relaciones familiares. El maestro destacó la importancia de la disposición y motivación de los padres para dedicar tiempo de calidad a sus hijos, más allá de la cantidad de tiempo disponible.
Conceptos o teorías clave
- Tiempo libre como espacio fuera de obligaciones personales para actividades voluntarias
- Ocio dirigido como recurso para el desarrollo personal y social
- Tipos de tiempo libre: activo, pasivo, nocivo, lúdico, ecoambiental y creativo
- Importancia del vínculo familiar y la estructura jerárquica en la familia
- Concepto de calidad versus cantidad en el tiempo dedicado a los hijos
- Desarrollo cognitivo según Piaget y la importancia de la creatividad en etapas operacionales
Preguntas importantes planteadas
- ¿Qué tiempo fuera tengo disponible como padre o madre para dedicar a mis hijos?
- ¿Tengo la disposición y voluntad para entregarme a actividades recreativas con mi familia?
- ¿Cómo está el vínculo actual con mis hijos y qué actividades recreativas realizamos juntos?
- ¿Qué consecuencias psicológicas pueden surgir cuando no manejamos adecuadamente el tiempo libre familiar?
- ¿Cómo podemos equilibrar las responsabilidades laborales con el tiempo de calidad para la familia?
Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje
- El tiempo libre debe ser entendido como un espacio consciente y voluntario para el enriquecimiento personal y familiar
- La disposición y motivación de los padres son fundamentales para crear espacios de convivencia significativos
- Existen diferentes tipos de tiempo libre que impactan de manera distinta en el desarrollo familiar
- La falta de manejo adecuado del tiempo libre puede generar consecuencias psicológicas negativas en niños y adolescentes
- Los beneficios del tiempo libre incluyen reducción del estrés, mejora de la comunicación y fortalecimiento de vínculos familiares
- Es prioritario que los padres primero se regalen tiempo a sí mismos y como pareja antes de compartir con los hijos
- Las actividades recreativas deben ser supervisadas y dirigidas con propósitos claros de enriquecimiento
- La calidad del tiempo es más importante que la cantidad de horas dedicadas
Tema 1: Conceptualización del tiempo libre
El Maestro Santiago presentó múltiples definiciones del tiempo libre, comenzando con la perspectiva de la Real Academia Española que lo define como el tiempo que queda tras haber satisfecho todas las necesidades y obligaciones personales. Esta conceptualización establece que el tiempo libre es aquel espacio fuera de las obligaciones laborales, escolares o domésticas donde las personas pueden dedicarse a actividades de su elección. La Organización Mundial de la Salud complementa esta definición al describirlo como actividades voluntarias ajenas a un horario establecido, con el fin de satisfacer intereses propios y disfrutar de ellos. Desde la psicología general, se entiende como el tiempo dispuesto por las personas con cierta libertad, cuando no está vinculado a trabajos profesionales, obligaciones o necesidades.
El enfoque sistémico de terapia familiar aporta una dimensión adicional al englobar todas aquellas actividades recreativas donde los integrantes de la familia pueden entregarse de manera completamente voluntaria. Esta perspectiva enfatiza la importancia de la inclusión de todos los miembros familiares en las actividades recreativas, sin excluir a ningún integrante por comportamientos o características particulares. El maestro cuestionó repetidamente a los asistentes sobre su disposición real para dedicar tiempo a sus hijos, destacando que la disposición implica motivación y voluntad consciente.
Un aspecto fundamental abordado fue la resignificación del concepto de ocio. Contrario a la creencia popular de que “el ocio es la madre de todos los vicios”, el maestro presentó investigaciones de Lazcano y Salazar que demuestran que el ocio bien conducido y supervisado es un área fundamental de la experiencia humana que favorece el desarrollo personal, social y económico. El ocio se convierte en un recurso importante para la calidad de vida cuando los padres supervisan las actividades de sus hijos, están pendientes de cómo hablan, se expresan y conviven con otros. Esta supervisión consciente transforma el ocio en una herramienta de desarrollo integral.
Tema 2: Tipos de tiempo libre y sus características
El Maestro Santiago presentó una clasificación detallada de seis tipos de tiempo libre, cada uno con características y consecuencias específicas para el desarrollo familiar. El tiempo activo se define como aquel que las personas dedican a realizar actividades que enriquecen su persona, donde al término de la actividad se puede evaluar si hubo un enriquecimiento significativo mediante preguntas reflexivas a los hijos sobre cómo se sintieron, qué pensaron y qué disfrutaron. Este tipo de tiempo requiere una conclusión consciente y retroalimentación familiar para verificar que efectivamente hubo un enriquecimiento mutuo.
El tiempo pasivo representa aquellas actividades que no producen ningún tipo de enriquecimiento personal, comparado coloquialmente con “echar la hueva”. Este tipo de tiempo puede ocurrir cuando los padres están físicamente presentes pero mentalmente ausentes, como cuando pasan tiempo en el celular mientras los hijos los observan. Aunque los padres merecen tiempo para sí mismos, es importante ubicar estos tiempos para no caer en la sensación de haber perdido el tiempo o de que la actividad no fue enriquecedora. El tiempo nocivo hace referencia a acciones dañinas donde la persona puede no ser consciente del daño que se causa, pero la sociedad no ve estas prácticas como positivas, ejemplificado con el consumo de alcohol frente a los hijos.
El tiempo lúdico se refiere al modo en que las personas se divierten y juegan en una comunidad, relacionado con espacios recreativos. El maestro hizo un contraste nostálgico con los juegos tradicionales de la infancia como las escondidas, el bote aventado, las canicas, el trompo, el yoyo, el balero, el resorte y brincar la cuerda, actividades que promovían movimiento y libertad. Enfatizó la importancia de rescatar estos juegos tradicionales y enseñarlos a los hijos, dibujando con gis en el patio, brincando la cuerda, o jugando juegos de mesa como serpientes y escaleras, la oca, el dominó o el lince. El tiempo ecoambiental se manifiesta en actividades de fin de semana relacionadas con el cuidado del entorno natural, como plantar un arbolito, arreglar el jardín o enseñar a los hijos a trasplantar plantas, desarrollando conciencia ecológica.
Finalmente, el tiempo creativo hace alusión a un disfrute más razonado, ligado a procesos de reflexión que estimulan y desarrollan la creatividad, innovación y originalidad. Ejemplos incluyen cocinar juntos con conciencia sobre higiene y cuidado de alimentos, dibujar, jugar con plastilina o tierra, permitiendo que los niños echen a volar su imaginación. El maestro citó a Jean Piaget sobre la importancia de la creatividad en el periodo preoperacional y de operaciones concretas, enfatizando que los padres deben dar apertura a esta originalidad e imaginación infantil.
Tema 3: Beneficios psicológicos del tiempo libre
El Maestro Santiago presentó una lista comprehensiva de beneficios psicológicos derivados del manejo adecuado del tiempo libre. Un breve tiempo de inactividad permite al cerebro consolidarse y organizarse, liberándolo del cortisol generado por el estrés diario. El cerebro es descrito como un “bebedor de cortisol” que necesita momentos de relajación para funcionar óptimamente. Este descanso permite reponer energías y adquirir una nueva perspectiva cuando se retoman las actividades habituales, permitiendo realizarlas con más ganas, entusiasmo, ánimo y motivación.
Entre los beneficios específicos se encuentra la práctica de deportes para mejorar la forma física, escuchar música para mejorar la concentración (especialmente música clásica que despierta la creación e innovación según matemáticos citados), y cocinar para tener una salida creativa y mejorar habilidades culinarias. La reducción del estrés es uno de los beneficios más importantes para los adultos, existiendo técnicas de afrontamiento e inoculación del estrés que pueden implementarse. El tiempo libre mejora significativamente la comunicación familiar, aumenta la concentración y promueve el desarrollo de la creatividad en los hijos.
Un beneficio crucial es la concentración en el aquí y el ahora, que permite controlar pensamientos y emociones, facilitando elegir cómo reaccionar ante situaciones difíciles y tomar decisiones tranquilamente, no “con la cabeza caliente” como decía la abuelita. El tiempo libre permite ser más conscientes del entorno, prestar atención a las personas y cosas que nos rodean, y ayuda a construir relaciones más sólidas. El maestro enfatizó la importancia de preguntarse cómo está la relación con cada hijo, reconociendo que la relación con papá y con mamá no es la misma. Finalmente, el tiempo libre nos ayuda a ser más productivos en tareas específicas, siendo menos probable que nos distraigamos, lo que conduce a mayor eficiencia y mejores resultados.
Tema 4: Consecuencias psicológicas de la falta de tiempo libre
El Maestro Santiago advirtió sobre las graves consecuencias psicológicas que surgen cuando las familias no manejan adecuadamente el tiempo libre, viviendo bajo estrés y ansiedad desadaptativa constantes. Una consecuencia principal es la dificultad en el desarrollo de la imaginación e improvisación debido a una “agenda de tiempo completo”. Esta situación se ejemplifica con niños que salen de la escuela y son llevados secuencialmente a natación, lectura, gimnasia, canto, guitarra, luego a bañarse, hacer tarea y dormir, para repetir el ciclo al día siguiente. Durante las vacaciones de verano, la agenda permanece llena con regularizaciones y actividades múltiples, sin tiempo para que el niño simplemente juegue y disfrute sus vacaciones.
Esta sobrecarga genera que todo deba cumplirse por inercia, sin espacio para la creatividad, llevando a los padres a intentar convertir a sus hijos en “Superman” o “Mujer Maravilla”, niños “todólogos” que hacen de todo. El maestro explicó que los niños parecen “remolinos” porque necesitan liberar la situación emocional acumulada por el estrés. Los cambios en el estado de ánimo son evidentes, con niños que presentan humor diferente constantemente, agotamiento, estrés y ansiedad desadaptativa que puede agravarse con el tiempo hasta convertirse en ansiedad generalizada o trastornos de ansiedad.
Las habilidades sociales comienzan a disminuir cuando los niños pasan todo el tiempo con dispositivos electrónicos o Xbox, perdiendo la capacidad de convivir adecuadamente. Se observa aislamiento del grupo y falta de integración social. No hay espacio para la toma de decisiones ni la solución de problemas, habilidades fundamentales para el desarrollo. Se pierde la posibilidad de compartir actividades en familia, y los niños no saben cómo integrarse en actividades grupales. Finalmente, se puede observar un debilitamiento en la estructura familiar (cómo está conformada la jerarquía de papá, mamá, hermanos) y en el vínculo familiar, donde los hijos pueden percibir a los padres como “el ogro y la bruja del cuento” mientras ven a los abuelos como “la princesita y el príncipe”, obedeciendo a los abuelos pero no a los padres.
Tema 5: Estrategias y recomendaciones prácticas
El Maestro Santiago presentó estrategias concretas que no son “recetas de cocina” pero sí orientaciones psicológicas prácticas para implementar el tiempo libre familiar. La primera estrategia fundamental es regalarse unos minutos al día para fortalecer el amor propio, enfatizando que los padres deben primero tener amor por sí mismos para poder sentir y transmitir amor a sus hijos. Aunque los padres naturalmente aman a sus hijos, necesitan primero dedicarse tiempo a sí mismos. Igualmente importante es pasar tiempo con la pareja, sugiriendo “escapaditas de novios” como ir a los taquitos de la esquina solos, antes de estar con los hijos. La secuencia es clara: primero tiempo para uno mismo, luego tiempo como pareja, y finalmente tiempo con los hijos.
La segunda estrategia implica modificar hábitos y rutinas, generando cambios que mejoren el día a día para reflejarlo con la pareja y la familia. El maestro reconoció que esto es un proceso que requiere reconocer “sí, la estoy regando” y tener disposición para cambiar. Estos pequeños cambios permiten mejorar y disfrutar todas las etapas de vida de los hijos: niñez, primera, segunda y tercera infancia, pubertad, adolescencia y juventud. La tercera estrategia consiste en descubrir las propias pasiones y hobbies como padres, invitando a los hijos a compartir estas pasiones, mientras también se descubren los hobbies de los hijos. Es importante que los hijos conozcan qué les gusta a sus padres, promoviendo el descubrimiento mutuo como familia.
Animarse a realizar actividades que se disfrutan y compartirlas es otra estrategia clave. El maestro sugirió encontrar “el elemento” como Mary Poppins, convirtiendo incluso el quehacer doméstico en actividad lúdica poniendo música que todos disfruten por turnos. Propuso juegos creativos como poner en una bolsa papelitos con las áreas de la casa (recámara, cocina, baño, sala, patio) y que los niños saquen papelitos para determinar qué actividades hacer ese día, convirtiéndolo en juego con posibles premios o permisos. Elegir una opción que se disfrute y convertirla en prioridad, compartiéndola con la pareja o familia, como un día de campo planeado en votación familiar. Finalmente, no olvidar planificar el tiempo de ocio en compañía de la pareja o familia para eliminar o reducir el estrés, como planear actividades para vacaciones de Semana Santa en parques, cabañas o balnearios.
Tema 6: Alternativas profesionales y conclusiones
El Maestro Santiago presentó alternativas profesionales para familias que, después de intentar implementar las estrategias sugeridas, aún experimentan niveles altos de estrés, falta de comunicación familiar o sienten que “se están tronando los deditos”. Estas alternativas incluyen orientación psicológica como primer paso, donde el profesional determinará qué tipo de intervención es necesaria. La psicoterapia individual puede ser necesaria cuando un padre o madre necesita trabajar aspectos personales que impiden la apertura al tiempo libre, explorando qué está sucediendo internamente que bloquea esta disposición.
La psicoterapia de pareja se recomienda cuando los problemas entre los padres están afectando a los hijos y obstaculizando el tiempo libre familiar. La psicoterapia infantil es una opción cuando los niños “se están saliendo del huacal” y necesitan apoyo profesional específico. Finalmente, la terapia familiar aborda la dinámica completa del sistema familiar cuando todos los miembros necesitan trabajar juntos. El maestro enfatizó que antes de recurrir a estas alternativas profesionales, las familias deben revisar y aplicar las estrategias del “qué hacer” presentadas, ya que estas abrirán el panorama de posibilidades.
En sus conclusiones, el Maestro Santiago enfatizó que sí es posible disponerse al tiempo libre familiar si hay disposición genuina, que implica tener ganas y hambre de estar con los hijos. Reconoció que esto es un proceso que requiere esfuerzo, especialmente cuando hay cansancio, pero recordó que los hijos crecen pronto y la infancia se va rápidamente. Después ya no habrá tiempo porque los hijos estarán en sus propios tiempos. Instó a aprovechar el tiempo actual para vivir todas las etapas con los hijos: niñez, pubertad, adolescencia y juventud. Sugirió hacer “una rica cenita o comidita” dentro de casa como espacio de recreación familiar. Concluyó que la vida de papá y mamá es mucho más que el trabajo y las responsabilidades, y que regalar presencia a los hijos es una forma de amarlos profundamente. La reflexión final invitó a pensar “cómo queremos que nos recuerden” nuestros hijos, y que todo comienza con voluntad y propósito.
Hablemos de competencias parentales — Psic. María Fernanda Nava Zamora
Esta conferencia abordó el tema de las competencias parentales, presentada por la psicóloga María Fernanda Nava Zamora como parte de la escuela para padres de Amapsi. La ponente explicó que las competencias parentales son el conjunto de conocimientos, capacidades, disposiciones y habilidades que tienen los padres, madres o adultos responsables para ejercer la crianza con el fin de cuidar, educar y formar a niños, niñas y adolescentes.
Conceptos clave
- Las competencias parentales se dividen en: vinculares (apego), protectoras (cuidado), formativas (educación) y reflexivas (autoevaluación)
- Existen dos tipos de parentalidad: biológica y social, siendo esta última la que se desarrolla con el tiempo
- Las competencias parentales no son innatas, sino que se aprenden, desarrollan y practican
- Estas competencias evolucionan según la etapa de desarrollo del niño o adolescente
Preguntas importantes
- ¿Cómo pueden los abuelos que son cuidadores desarrollar competencias parentales efectivas?
- ¿Cómo manejar las diferencias entre los estilos de crianza de padres y abuelos?
- ¿Cómo adaptar las competencias parentales a las diferentes edades de los hijos?
- ¿Cómo equilibrar el uso de la tecnología con una comunicación familiar efectiva?
Competencias parentales y su importancia
Las competencias parentales son el conjunto de conocimientos, capacidades y habilidades que permiten a los padres, madres o cuidadores ejercer adecuadamente su rol en la crianza. La psicóloga María Fernanda explicó que estas competencias no vienen automáticamente con la procreación de un hijo (parentalidad biológica), sino que se desarrollan con el tiempo (parentalidad social).
Un aspecto fundamental es que estas competencias no son estáticas, sino que evolucionan según la etapa de desarrollo del niño. No es lo mismo criar a un bebé que a un adolescente, por lo que los padres deben adaptarse constantemente. Además, muchas de estas competencias se basan en modelos aprendidos durante nuestra propia infancia, aunque siempre existe la posibilidad de modificarlos y mejorarlos.
Las competencias parentales se dividen en cuatro categorías principales:
- Competencias vinculares: Relacionadas con el apego y el desarrollo socioemocional. Incluyen la capacidad de mostrar afecto, validar emociones, escuchar activamente y sintonizar emocionalmente con los hijos.
- Competencias formativas: Dirigidas a favorecer el desarrollo, aprendizaje y socialización. Incluyen establecer rutinas, horarios, reglas claras y explicar el porqué de las normas.
- Competencias protectoras: Enfocadas en el cuidado físico y emocional. Abarcan desde la alimentación y salud física hasta la protección emocional y la educación sexual.
- Competencias reflexivas: Implican la capacidad de los padres para autoevaluarse, monitorear su desempeño y reflexionar sobre su rol parental.
Desarrollo de competencias parentales
Las competencias parentales pueden fomentarse de diversas maneras. La ponente destacó la importancia de las muestras de afecto, los diálogos formativos, la organización de momentos exclusivos para compartir en familia y la reflexión sobre cómo las acciones y emociones de los padres impactan en el desarrollo de los hijos.
Un punto importante es la comunicación efectiva. María Fernanda mencionó la necesidad de escuchar realmente a los hijos, no solo físicamente sino “con los ojos”, prestando total atención. Esto implica dejar de lado distracciones como los teléfonos celulares durante estos momentos de conexión.
También se abordó la importancia de validar las emociones de los niños. En lugar de decirles “no llores” o “no te enojes”, es más efectivo ayudarles a regular sus emociones, reconociendo que todas las emociones son válidas, aunque debamos controlar las acciones derivadas de ellas.
La ponente enfatizó que las competencias parentales tienen un impacto directo en el desarrollo presente y futuro de los hijos. Lo que aprendan en su infancia y adolescencia les servirá para toda la vida, influyendo en su capacidad para comunicarse, resolver conflictos y desarrollar resiliencia.
Conclusiones y reflexiones finales
La psicóloga María Fernanda concluyó destacando que las competencias parentales siempre pueden aprenderse y desarrollarse. Gracias a la plasticidad cerebral, todos tenemos la capacidad de adaptarnos, cambiar y mejorar nuestras habilidades como padres.
Es importante que los padres reflexionen constantemente sobre su rol, evaluando qué aspectos de su crianza funcionan y cuáles podrían mejorar. No se trata de ser perfectos, sino de estar dispuestos a aprender y adaptarse a las necesidades cambiantes de los hijos en cada etapa de su desarrollo.
La ponente también destacó la importancia de la comunicación familiar y el establecimiento de reglas claras y consistentes, especialmente cuando hay varios adultos involucrados en la crianza (como padres y abuelos).
Finalmente, se enfatizó que el objetivo de desarrollar competencias parentales es garantizar el bienestar físico y emocional de los niños, niñas y adolescentes, preparándolos para ser adultos saludables, resilientes y capaces de establecer relaciones positivas.
