Desarrollar la confianza corporal en niños y niñas — Psic. Pamela González España

Resumen general

Esta sesión de la Escue­la para Padres de Amap­si abor­dó el tema del desa­rro­llo de la con­fian­za cor­po­ral en niños, niñas y jóve­nes. La maes­tra Pame­la Gon­zá­lez Espa­ña, psi­có­lo­ga espe­cia­li­za­da en psi­co­te­ra­pia infan­til y ado­les­cen­te, pre­sen­tó con­se­jos prác­ti­cos para que padres, madres y cui­da­do­res pue­dan fomen­tar una ima­gen cor­po­ral posi­ti­va y una auto­es­ti­ma salu­da­ble en los meno­res a su car­go.

Conceptos clave o teorías

  • Ima­gen cor­po­ral: Con­jun­to de emo­cio­nes, per­cep­cio­nes y jui­cios que una per­so­na cons­tru­ye sobre su pro­pio cuer­po y sus capa­ci­da­des. Es diná­mi­ca y cam­bia a lo lar­go del tiem­po.
  • Auto­cui­da­do: Prác­ti­ca de cui­dar el cuer­po no solo median­te la ali­men­ta­ción y el ejer­ci­cio, sino tam­bién a tra­vés del des­can­so, el dis­fru­te y el esta­ble­ci­mien­to de lími­tes salu­da­bles.
  • Dis­tor­sión digi­tal: Alte­ra­ción de la reali­dad gene­ra­da por fil­tros, edi­ción de imá­ge­nes e inte­li­gen­cia arti­fi­cial en redes socia­les, que impac­ta nega­ti­va­men­te la per­cep­ción cor­po­ral.
  • Comu­ni­ca­ción aser­ti­va: Habi­li­dad para expre­sar pen­sa­mien­tos, emo­cio­nes y lími­tes de mane­ra res­pe­tuo­sa y cla­ra, sin agre­si­vi­dad ni pasi­vi­dad.
  • Vigo­re­xia: Tras­torno rela­cio­na­do con el exce­so de ejer­ci­cio físi­co y la obse­sión por la mus­cu­la­tu­ra, men­cio­na­do como ries­go en pobla­ción joven.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Cómo influ­ye el entorno fami­liar y social en la cons­truc­ción de la ima­gen cor­po­ral de los niños?
  • ¿De qué mane­ra las redes socia­les dis­tor­sio­nan la per­cep­ción de la reali­dad y la belle­za en niños y ado­les­cen­tes?
  • ¿Cómo elo­giar a los hijos de mane­ra efec­ti­va sin gene­rar depen­den­cia al reco­no­ci­mien­to externo?
  • ¿Cómo ini­ciar con­ver­sa­cio­nes sobre ima­gen cor­po­ral y redes socia­les con niños y jóve­nes?

Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje

  • La ima­gen cor­po­ral es un con­cep­to diná­mi­co que va más allá de la apa­rien­cia físi­ca e inclu­ye emo­cio­nes, per­cep­cio­nes y capa­ci­da­des del cuer­po.
  • El entorno fami­liar tie­ne un papel fun­da­men­tal en la for­ma en que los niños apren­den a rela­cio­nar­se con su pro­pio cuer­po.
  • Cui­dar la ima­gen cor­po­ral des­de la infan­cia con­tri­bu­ye a pre­ve­nir tras­tor­nos como la depre­sión, la ano­re­xia, la buli­mia y la vigo­re­xia.
  • Las redes socia­les pre­sen­tan una reali­dad dis­tor­sio­na­da que pue­de afec­tar nega­ti­va­men­te la per­cep­ción cor­po­ral de niños y jóve­nes.
  • Los adul­tos deben mode­lar una rela­ción posi­ti­va con su pro­pio cuer­po, ya que los niños apren­den obser­van­do.
  • La comu­ni­ca­ción aser­ti­va y la escu­cha acti­va son herra­mien­tas esen­cia­les para acom­pa­ñar a los hijos en el desa­rro­llo de una ima­gen cor­po­ral salu­da­ble.
  • El elo­gio debe cen­trar­se en cua­li­da­des inter­nas, esfuer­zo y habi­li­da­des, no exclu­si­va­men­te en la apa­rien­cia físi­ca o los logros.

Tema 1: ¿Qué es la imagen corporal y por qué es importante?

La ima­gen cor­po­ral es la for­ma en que pen­sa­mos, sen­ti­mos y per­ci­bi­mos nues­tra pro­pia apa­rien­cia físi­ca y las capa­ci­da­des de nues­tro cuer­po. No se tra­ta úni­ca­men­te de cómo nos vemos, sino tam­bién de cómo nos rela­cio­na­mos emo­cio­nal­men­te con nues­tro cuer­po. Este con­cep­to es diná­mi­co y evo­lu­cio­na a lo lar­go de las dis­tin­tas eta­pas de la vida: infan­cia, ado­les­cen­cia y adul­tez.

Su desa­rro­llo depen­de de múl­ti­ples fac­to­res: los cam­bios físi­cos pro­pios del cre­ci­mien­to, las nor­mas socia­les y cul­tu­ra­les sobre la belle­za, y las expe­rien­cias per­so­na­les con el pro­pio cuer­po. Aten­der la ima­gen cor­po­ral des­de eda­des tem­pra­nas es fun­da­men­tal por­que impac­ta direc­ta­men­te en la auto­es­ti­ma, la salud men­tal y el bien­es­tar emo­cio­nal. Estu­dios han demos­tra­do que una ima­gen cor­po­ral nega­ti­va pue­de deri­var en tras­tor­nos como la depre­sión, la ano­re­xia, la buli­mia y la vigo­re­xia, mien­tras que una ima­gen cor­po­ral posi­ti­va favo­re­ce la segu­ri­dad per­so­nal y la salud psi­co­ló­gi­ca.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Por qué es rele­van­te hablar de ima­gen cor­po­ral en una escue­la para padres?

Res­pues­ta: Por­que el entorno fami­liar tie­ne un papel fun­da­men­tal en cómo los niños apren­den a que­rer­se y valo­rar su cuer­po. Los adul­tos que rodean a los niños influ­yen direc­ta­men­te en la cons­truc­ción de su ima­gen cor­po­ral, ya sea de mane­ra posi­ti­va o nega­ti­va.

Tema 2: Consejo 1 – Valorar el propio cuerpo como adulto

El pri­mer y más impor­tan­te con­se­jo pre­sen­ta­do por Pame­la Gon­zá­lez Espa­ña fue que los adul­tos deben tra­ba­jar pri­me­ro en su pro­pia rela­ción con el cuer­po, ya que los niños apren­den obser­van­do. Si los hijos escu­chan con fre­cuen­cia comen­ta­rios nega­ti­vos sobre la apa­rien­cia físi­ca de sus padres o cui­da­do­res, inter­na­li­zan esa for­ma de rela­cio­nar­se con el cuer­po.

Las accio­nes reco­men­da­das inclu­yen:

  • Evi­tar la auto­crí­ti­ca ver­bal rela­cio­na­da con la apa­rien­cia físi­ca fren­te a los niños.
  • Cen­trar­se en lo posi­ti­vo, resal­tan­do cua­li­da­des inter­nas y capa­ci­da­des más allá de la esté­ti­ca.
  • Valo­rar­se como per­so­na úni­ca e irre­pe­ti­ble, des­ta­can­do ras­gos de per­so­na­li­dad como la crea­ti­vi­dad, la per­se­ve­ran­cia y la ale­gría.
  • Reco­nec­tar con el cuer­po a tra­vés del auto­cui­da­do: ali­men­ta­ción, des­can­so, acti­vi­dad físi­ca y dis­fru­te de la vida.
  • Evi­tar com­pa­ra­cio­nes con per­so­nas famo­sas, influen­cers o cual­quier otro indi­vi­duo.
  • Agra­de­cer al cuer­po todo lo que per­mi­te hacer cada día, con­vir­tien­do este ges­to en un hábi­to coti­diano.
  • Hacer un via­je al pasa­do para refle­xio­nar sobre cuán­tas veces nos hemos habla­do nega­ti­va­men­te sobre nues­tro cuer­po y reco­no­cer que siem­pre ha sido valio­so.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Cómo hacer sen­tir a los niños que son úni­cos e irre­pe­ti­bles sin caer en el exce­so de elo­gios?

Res­pues­ta (Pame­la Gon­zá­lez Espa­ña): El elo­gio debe enfo­car­se en cua­li­da­des inter­nas y habi­li­da­des que per­du­ran en el tiem­po, como la crea­ti­vi­dad, la per­se­ve­ran­cia y la ale­gría, más que en logros con­cre­tos o en la apa­rien­cia. Tam­bién es impor­tan­te reco­no­cer el esfuer­zo, no solo el resul­ta­do. El equi­li­brio es cla­ve: elo­giar tan­to los logros como el pro­ce­so y las cua­li­da­des de per­so­na­li­dad.

Pre­gun­ta (Rosa­rio): ¿Es mejor elo­giar la habi­li­dad o la per­so­na en sí mis­ma?

Res­pues­ta (Pame­la Gon­zá­lez Espa­ña): Lo ideal es un equi­li­brio. Elo­giar úni­ca­men­te el resul­ta­do pue­de gene­rar que el niño aso­cie su valor con el ren­di­mien­to. Es pre­fe­ri­ble reco­no­cer el esfuer­zo, el pro­ce­so y las cua­li­da­des que se man­tie­nen a lo lar­go del tiem­po, como la per­se­ve­ran­cia y la crea­ti­vi­dad.

Tema 3: Consejo 2 – Gestión de redes sociales y distorsión digital

Las redes socia­les como Ins­ta­gram y Tik­Tok pre­sen­tan una reali­dad dis­tor­sio­na­da a tra­vés de fil­tros, edi­ción de imá­ge­nes e inte­li­gen­cia arti­fi­cial, lo que gene­ra este­reo­ti­pos de belle­za irrea­les que afec­tan espe­cial­men­te a niños y ado­les­cen­tes. Los algo­rit­mos de estas pla­ta­for­mas refuer­zan el con­su­mo de con­te­ni­do rela­cio­na­do con la ima­gen cor­po­ral, lle­van­do a los usua­rios hacia infor­ma­ción cada vez más ses­ga­da.

Las estra­te­gias reco­men­da­das para abor­dar este tema inclu­yen:

  • Hablar con los niños sobre la dis­tor­sión digi­tal, expli­can­do que los fil­tros y la edi­ción mues­tran una reali­dad fic­ti­cia.
  • Evi­tar la tram­pa de la com­pa­ra­ción, recor­dan­do que cada per­so­na es úni­ca e irre­pe­ti­ble y que las imá­ge­nes en redes socia­les no repre­sen­tan la reali­dad.
  • Recu­pe­rar lo social en las redes socia­les, fomen­tan­do que los niños sigan cuen­tas de per­so­nas reales de su entorno: ami­gos, fami­lia­res y cono­ci­dos.
  • Apli­car con­trol paren­tal, revi­san­do qué tipo de con­te­ni­do con­su­men los niños y tenien­do con­ver­sa­cio­nes abier­tas al res­pec­to.
  • Fomen­tar la des­co­ne­xión digi­tal, garan­ti­zan­do espa­cios para que los niños dis­fru­ten de expe­rien­cias fue­ra de las pan­ta­llas.
  • Crear un plan de pro­tec­ción ante con­te­ni­do que pue­da poner en ries­go la ima­gen cor­po­ral del menor.
  • Detec­tar la publi­ci­dad y los algo­rit­mos, expli­can­do a los niños que el con­te­ni­do que apa­re­ce en sus pan­ta­llas está dise­ña­do para que lo con­su­man, no por­que sea una señal per­so­nal.
  • Diver­si­fi­car el con­te­ni­do con­su­mi­do, siguien­do cuen­tas varia­das que no se cen­tren exclu­si­va­men­te en ima­gen y belle­za.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Qué pue­den hacer los adul­tos para acom­pa­ñar a los niños en el mun­do digi­tal?

Res­pues­ta (Pame­la Gon­zá­lez Espa­ña): Los adul­tos deben invo­lu­crar­se acti­va­men­te en el mun­do digi­tal de sus hijos: cono­cer a los influen­cers que siguen, enten­der cómo fun­cio­nan los algo­rit­mos y gene­rar con­ver­sa­cio­nes abier­tas y refle­xi­vas sobre la vera­ci­dad del con­te­ni­do que con­su­men. El obje­ti­vo es que los niños desa­rro­llen un cri­te­rio pro­pio y cues­tio­nen lo que ven.

Tema 4: Consejo 3 – Cuidar las bromas y comentarios sobre el cuerpo

Los comen­ta­rios y bro­mas rela­cio­na­dos con la apa­rien­cia físi­ca, aun­que parez­can ino­fen­si­vos, pue­den tener un impac­to pro­fun­do y dura­de­ro en la ima­gen cor­po­ral de niños y jóve­nes. Una bro­ma deja de ser­lo cuan­do daña a alguien o toca una fibra sen­si­ble.

Las reco­men­da­cio­nes inclu­yen:

  • Pres­tar aten­ción a los comen­ta­rios hirien­tes y estar aten­tos a seña­les de males­tar en los niños, como cam­bios en el ros­tro, silen­cios o ale­ja­mien­to de la con­ver­sa­ción.
  • Cam­biar de tema cuan­do la con­ver­sa­ción gire en torno a la apa­rien­cia físi­ca de mane­ra nega­ti­va.
  • Soli­ci­tar cam­bios de mane­ra aser­ti­va cuan­do los comen­ta­rios inapro­pia­dos pro­vie­nen de fami­lia­res u otras per­so­nas del entorno.
  • Empo­de­rar a los niños para que pue­dan expre­sar aser­ti­va­men­te que no desean que se opi­ne sobre su cuer­po.
  • Usar la téc­ni­ca N‑E-M (Nom­bre, Emo­ción, Moti­vo y opcio­nes) para comu­ni­car de mane­ra aser­ti­va el males­tar gene­ra­do por cier­tos comen­ta­rios.
  • Esta­ble­cer lími­tes cla­ros sobre has­ta dón­de se per­mi­te que una con­ver­sa­ción con­ti­núe cuan­do resul­ta dañi­na.
  • Diver­si­fi­car los temas de con­ver­sa­ción, inclu­yen­do pasa­tiem­pos, intere­ses y cua­li­da­des de los niños.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Cómo apli­car la comu­ni­ca­ción aser­ti­va cuan­do alguien hace comen­ta­rios sobre el cuer­po?

Res­pues­ta (Pame­la Gon­zá­lez Espa­ña): Se pue­de uti­li­zar la téc­ni­ca N‑E-M: expre­sar el nom­bre de la situa­ción, la emo­ción que gene­ra y el moti­vo por el que moles­ta, ofre­cien­do alter­na­ti­vas. Por ejem­plo: “Cuan­do me hablas sobre mi apa­rien­cia y me dices que no me veo bien, me hace sen­tir tris­te y eno­ja­da. Te pido que en otras oca­sio­nes no me hables sobre mi peso o que hable­mos de otro tema.”

Tema 5: Consejo 4 – Funcionalidad del cuerpo y autocuidado

Este con­se­jo pro­po­ne cam­biar la pers­pec­ti­va sobre el cuer­po: en lugar de valo­rar­lo por su apa­rien­cia, reco­no­cer­lo por todo lo que per­mi­te hacer. El ejer­ci­cio físi­co y la ali­men­ta­ción salu­da­ble deben enten­der­se como actos de amor y cui­da­do hacia el cuer­po, no como herra­mien­tas para alcan­zar un ideal esté­ti­co.

Los pun­tos cla­ve inclu­yen:

  • No cen­trar­se en el peso, ya que este no deter­mi­na las capa­ci­da­des ni el valor de una per­so­na.
  • Gene­rar opor­tu­ni­da­des para apre­ciar el cuer­po a tra­vés de acti­vi­da­des físi­cas y artís­ti­cas que per­mi­tan reco­no­cer el pro­pio ren­di­mien­to y pro­gre­so.
  • Evi­tar elo­giar en exce­so el aspec­to físi­co y prio­ri­zar el reco­no­ci­mien­to de capa­ci­da­des, habi­li­da­des y esfuer­zo.
  • Replan­tear las con­duc­tas salu­da­bles como ritua­les de agra­de­ci­mien­to al cuer­po, no como obli­ga­cio­nes esté­ti­cas.
  • Aler­tar sobre el exce­so de ejer­ci­cio y la vigo­re­xia, espe­cial­men­te en ado­les­cen­tes que rea­li­zan acti­vi­da­des físi­cas a eda­des tem­pra­nas con car­gas inade­cua­das para su desa­rro­llo.
  • Prac­ti­car el agra­de­ci­mien­to al cuer­po como ejer­ci­cio dia­rio, reco­no­cien­do todo lo que per­mi­tió hacer duran­te el día.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Cómo ayu­dar a niños que aso­cian el ren­di­mien­to depor­ti­vo con la apa­rien­cia físi­ca?

Res­pues­ta (Pame­la Gon­zá­lez Espa­ña): Es impor­tan­te enfo­car la aten­ción en el pro­gre­so per­so­nal y en las habi­li­da­des desa­rro­lla­das, no en la apa­rien­cia. Por ejem­plo, en nata­ción, resal­tar que antes se nada­ban 50 metros y aho­ra se nadan 200 o más, des­ta­can­do que ese avan­ce es resul­ta­do del esfuer­zo y del cui­da­do del cuer­po.

Tema 6: Consejo 5 – Mejorar la comunicación con los hijos

La comu­ni­ca­ción abier­ta, empá­ti­ca y aser­ti­va es una herra­mien­ta fun­da­men­tal para acom­pa­ñar a los niños y jóve­nes en el desa­rro­llo de una ima­gen cor­po­ral posi­ti­va. Los adul­tos deben apren­der a escu­char sin juz­gar, vali­dar las emo­cio­nes de los meno­res y expre­sar sus pro­pios pun­tos de vis­ta de mane­ra res­pe­tuo­sa.

Las estra­te­gias reco­men­da­das inclu­yen:

  • Escu­char acti­va­men­te, sin emi­tir jui­cios inme­dia­tos y tra­tan­do de enten­der el con­tex­to y las preo­cu­pa­cio­nes del niño.
  • Vali­dar las emo­cio­nes, reco­no­cien­do que toda emo­ción es váli­da por el sim­ple hecho de exis­tir.
  • Comu­ni­car­se aser­ti­va­men­te, expli­can­do el por­qué de las pre­gun­tas o comen­ta­rios para evi­tar malen­ten­di­dos.
  • Evi­tar barre­ras de comu­ni­ca­ción como inte­rrum­pir, juz­gar, cues­tio­nar en exce­so o impo­ner el pun­to de vis­ta adul­to.
  • Reem­pla­zar lo nega­ti­vo por lo posi­ti­vo, redi­ri­gien­do los comen­ta­rios hacia las cua­li­da­des y capa­ci­da­des del niño.
  • No tener mie­do de hablar sobre ima­gen cor­po­ral, redes socia­les y belle­za, ya que estos no son temas tabú.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Cómo cam­biar la diná­mi­ca cuan­do los hijos per­ci­ben las pre­gun­tas de los padres como crí­ti­cas?

Res­pues­ta (Pame­la Gon­zá­lez Espa­ña): Es impor­tan­te expli­car el moti­vo detrás de la pre­gun­ta. Por ejem­plo, en lugar de pre­gun­tar sim­ple­men­te “¿qué almor­zas­te hoy?”, se pue­de decir: “Yo sé que a veces mis pre­gun­tas pue­den moles­tar­te, pero te pre­gun­to por­que me preo­cu­pa tu bien­es­tar y quie­ro que estés bien.” Cam­biar el dis­cur­so gene­ra un cam­bio en la res­pues­ta de los hijos.

Pre­gun­ta (Rosa­rio): ¿Qué con­se­jo final darías para que los padres se lle­ven algo con­cre­to?

Res­pues­ta (Pame­la Gon­zá­lez Espa­ña): Que no ten­gan mie­do de hablar de estos temas con sus hijos. Hay que gene­rar espa­cios de con­ver­sa­ción sobre el amor al cuer­po, la acep­ta­ción y la reali­dad de las redes socia­les. Acer­car­se con curio­si­dad y aper­tu­ra, expli­can­do el por­qué de las preo­cu­pa­cio­nes, per­mi­te cons­truir una rela­ción de con­fian­za y pro­tec­ción.

Preguntas y respuestas sobre autoestima y diálogo interno

Duran­te la sesión, Lupi­ta San­do­val com­par­tió que duran­te mucho tiem­po no acep­tó su pro­pio cuer­po y que esta plá­ti­ca le resul­tó de gran ayu­da para con­ti­nuar tra­ba­jan­do en su auto­es­ti­ma.

Pre­gun­ta: ¿Qué pue­den hacer las per­so­nas con baja auto­es­ti­ma para mejo­rar su rela­ción con su cuer­po?

Res­pues­ta (Pame­la Gon­zá­lez Espa­ña): Se reco­mien­da prac­ti­car el agra­de­ci­mien­to al cuer­po de mane­ra coti­dia­na, lle­var un dia­rio de gra­ti­tud y tra­ba­jar el diá­lo­go interno. Un ejer­ci­cio útil es ima­gi­nar que un ami­go se habla a sí mis­mo de la mis­ma for­ma nega­ti­va en que uno se habla, y refle­xio­nar qué con­se­jo le daría­mos. Ese con­se­jo es el que debe­mos apli­car­nos a noso­tros mis­mos.

Próximos pasos y tareas

  • Prac­ti­car dia­ria­men­te el ejer­ci­cio de agra­de­ci­mien­to al cuer­po: al ini­cio o al final del día, fren­te al espe­jo, reco­no­cer todo lo que el cuer­po per­mi­tió hacer duran­te la jor­na­da.
  • Ini­ciar con­ver­sa­cio­nes abier­tas con los hijos sobre ima­gen cor­po­ral, redes socia­les y este­reo­ti­pos de belle­za.
  • Revi­sar el tipo de con­te­ni­do que con­su­men los hijos en redes socia­les y esta­ble­cer un plan de pro­tec­ción digi­tal.
  • Apli­car la téc­ni­ca N‑E-M en situa­cio­nes don­de se reci­ban comen­ta­rios hirien­tes sobre la apa­rien­cia.
  • Lle­var un dia­rio de gra­ti­tud per­so­nal como herra­mien­ta para for­ta­le­cer la auto­es­ti­ma.
  • Asis­tir a la pró­xi­ma sesión de la Escue­la para Padres de Amap­si el vier­nes 13 de noviem­bre a las 7:00 p.m., don­de se abor­da­rá el tema: “La gene­ra­ción ansio­sa: adic­ción a las redes socia­les y sus con­se­cuen­cias.”

Recursos complementarios

  • Videos en You­Tu­be sobre dis­tor­sión digi­tal, que mues­tran cómo se alte­ra la apa­rien­cia físi­ca median­te fil­tros y edi­ción de imá­ge­nes en redes socia­les. Pame­la Gon­zá­lez Espa­ña men­cio­nó su exis­ten­cia como recur­so de apo­yo para hablar con los niños sobre la reali­dad fic­ti­cia que pre­sen­tan las pla­ta­for­mas digi­ta­les.
  • Gra­ba­ción de esta sesión, que será difun­di­da por Amap­si para quie­nes no pudie­ron asis­tir en vivo.

Aprender a vivir después de la pérdida: el amor que permanece — Psic. Miriam Judith Tapia Rosas

Resumen general

Esta con­fe­ren­cia, titu­la­da Apren­der a vivir des­pués de la pér­di­da: el amor que per­ma­ne­ce, fue impar­ti­da por la psi­có­lo­ga y tana­tó­lo­ga Míriam Judith Tapia Rosas en el mar­co de la cele­bra­ción del Día de Muer­tos. La sesión fue pre­sen­ta­da por Rosa­rio Mon­roy y tuvo como pro­pó­si­to refle­xio­nar sobre el due­lo, la pér­di­da de seres que­ri­dos y los víncu­los afec­ti­vos que per­ma­ne­cen más allá de la ausen­cia físi­ca. La con­fe­ren­cia inclu­yó una par­te expo­si­ti­va, ejer­ci­cios sim­bó­li­cos viven­cia­les y un espa­cio de pre­gun­tas y res­pues­tas con los par­ti­ci­pan­tes.

Conceptos clave o teorías

  • Pér­di­da: Expe­rien­cia que abar­ca des­de lo mate­rial has­ta la muer­te de un ser que­ri­do, trans­for­man­do la vida en múl­ti­ples dimen­sio­nes: emo­cio­nal, físi­ca, cog­ni­ti­va, con­duc­tual, social y espi­ri­tual.
  • Due­lo: Res­pues­ta natu­ral ante una pér­di­da sig­ni­fi­ca­ti­va, cuyo ori­gen eti­mo­ló­gi­co en latín se rela­cio­na con el dolor y la fric­ción. Impli­ca emo­cio­nes, pen­sa­mien­tos, rela­cio­nes y adap­ta­ción.
  • Eta­pas del due­lo (Eli­za­beth Kübler-Ross): Nega­ción, ira, nego­cia­ción, tris­te­za y acep­ta­ción. No todas las per­so­nas atra­vie­san las cin­co eta­pas ni en el mis­mo orden.
  • Bús­que­da de sen­ti­do (David Kess­ler): Eta­pa adi­cio­nal pro­pues­ta por el dis­cí­pu­lo de Kübler-Ross, que com­ple­men­ta el mode­lo ori­gi­nal del due­lo.
  • Resig­ni­fi­ca­ción: Pro­ce­so de inte­grar la pér­di­da sin negar­la ni jus­ti­fi­car­la, trans­for­man­do la rela­ción con el recuer­do hacia una pers­pec­ti­va de gra­ti­tud y con­ti­nui­dad.
  • Amor que per­ma­ne­ce: Con­cep­to cen­tral de la con­fe­ren­cia; el amor hacia quien ha falle­ci­do no des­apa­re­ce, sino que se trans­for­ma y con­ti­núa pre­sen­te en recuer­dos, ense­ñan­zas, ritua­les y en la mane­ra de amar a otros.
  • Teo­ría de la pra­xis (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Pers­pec­ti­va que des­ta­ca la impor­tan­cia de los víncu­los afec­ti­vos y las rela­cio­nes huma­nas para afron­tar momen­tos difí­ci­les.
  • Sim­bo­lis­mo tera­péu­ti­co (ins­pi­ra­do en Jung): Uso de sím­bo­los como la car­ta y la vela como recur­sos tera­péu­ti­cos para conec­tar con las emo­cio­nes y cons­truir sig­ni­fi­ca­do a par­tir de la expe­rien­cia de pér­di­da.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Es posi­ble vivir des­pués de una pér­di­da?
  • ¿Qué suce­de con el amor que sen­ti­mos por alguien que ya no está físi­ca­men­te?
  • ¿Cómo pode­mos recor­dar con amor en lugar de con sufri­mien­to?
  • ¿Cómo tra­ba­jar la cul­pa de no haber pasa­do sufi­cien­te tiem­po con el ser que­ri­do?
  • ¿Cómo mane­jar el due­lo en niños cuan­do expre­san sus pér­di­das en gru­po?
  • ¿Qué lite­ra­tu­ra o recur­sos se reco­mien­dan para acom­pa­ñar el pro­ce­so de due­lo?

Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje

  • El due­lo es una res­pues­ta natu­ral y nece­sa­ria ante cual­quier pér­di­da sig­ni­fi­ca­ti­va, y no debe ser evi­ta­do ni supri­mi­do.
  • La pér­di­da trans­for­ma la vida en múl­ti­ples dimen­sio­nes y obli­ga a adap­tar­se a nue­vos roles, ruti­nas y for­mas de rela­cio­nar­se.
  • El mode­lo de las cin­co eta­pas del due­lo de Eli­za­beth Kübler-Ross es una refe­ren­cia útil, pero no es un pro­ce­so lineal ni uni­ver­sal.
  • El amor hacia quien ha falle­ci­do per­ma­ne­ce vivo a tra­vés de recuer­dos, ense­ñan­zas, ritua­les y en la mane­ra en que nos rela­cio­na­mos con los demás.
  • Resig­ni­fi­car la pér­di­da no impli­ca olvi­dar ni negar el dolor, sino inte­grar­la y encon­trar un nue­vo sen­ti­do para con­ti­nuar vivien­do.
  • Reco­no­cer y expre­sar las emo­cio­nes, sin juz­gar­se, es fun­da­men­tal para tran­si­tar el due­lo de mane­ra salu­da­ble.
  • Bus­car acom­pa­ña­mien­to psi­co­ló­gi­co o tana­to­ló­gi­co es reco­men­da­ble, espe­cial­men­te cuan­do el sufri­mien­to inter­fie­re con las acti­vi­da­des coti­dia­nas.
  • Las pér­di­das no tra­ba­ja­das se acu­mu­lan y pue­den mani­fes­tar­se pos­te­rior­men­te como sufri­mien­to cró­ni­co o enfer­me­dad.
  • La ale­gría no trai­cio­na el amor; dar­se per­mi­so de vol­ver a dis­fru­tar es par­te del pro­ce­so de recons­truc­ción.

Tema 1: La pérdida y sus dimensiones

La pér­di­da es una expe­rien­cia inhe­ren­te a la vida huma­na que pue­de abar­car des­de situa­cio­nes coti­dia­nas, como per­der las lla­ves, has­ta la muer­te de un ser que­ri­do. Míriam Judith Tapia cen­tró la con­fe­ren­cia en este últi­mo tipo de pér­di­da, seña­lan­do que trans­for­ma pro­fun­da­men­te la vida de quien la vive. La ausen­cia se hace pre­sen­te en lo coti­diano: al des­per­tar, al pre­pa­rar el desa­yuno, al lle­gar a casa o al vivir una fecha espe­cial. Acti­vi­da­des que antes pare­cían ruti­na­rias adquie­ren un nue­vo sig­ni­fi­ca­do.

La pér­di­da afec­ta dis­tin­tas dimen­sio­nes de la per­so­na: la emo­cio­nal, la físi­ca, la cog­ni­ti­va, la con­duc­tual, la social y la espi­ri­tual. Des­de la tana­to­lo­gía, se com­pren­de que no solo se extra­ña a la per­so­na, sino que tam­bién es nece­sa­rio adap­tar­se a una vida com­ple­ta­men­te trans­for­ma­da por su ausen­cia. Esto inclu­ye asu­mir nue­vos roles, como apren­der a coci­nar, admi­nis­trar gas­tos o tomar deci­sio­nes que antes se com­par­tían con el ser que­ri­do.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Rosa­rio Mon­roy): En la vida hay muchas pér­di­das des­de que nace­mos. ¿Cómo vamos pro­ce­san­do todas estas pér­di­das?

Res­pues­ta (Míriam Judith Tapia): Des­de que nace­mos pasa­mos por pér­di­das; cada eta­pa de cre­ci­mien­to repre­sen­ta una. Sin embar­go, muchas veces no las iden­ti­fi­ca­mos ni sabe­mos cómo tra­ba­jar­las. Es fun­da­men­tal vivir el due­lo de cada pér­di­da, dar­nos el tiem­po nece­sa­rio y bus­car acom­pa­ña­mien­to cuan­do sea nece­sa­rio, ya que las pér­di­das no tra­ba­ja­das se van acu­mu­lan­do y pue­den afec­tar la salud físi­ca y emo­cio­nal.

Tema 2: El duelo y sus etapas

El due­lo es la res­pues­ta natu­ral ante una pér­di­da sig­ni­fi­ca­ti­va. Su nom­bre pro­vie­ne del latín y se rela­cio­na con el dolor y la fric­ción. Invo­lu­cra emo­cio­nes, pen­sa­mien­tos, rela­cio­nes y un pro­ce­so de adap­ta­ción. Míriam Judith Tapia pre­sen­tó el mode­lo de las cin­co eta­pas del due­lo de Eli­za­beth Kübler-Ross: nega­ción, ira, nego­cia­ción, tris­te­za y acep­ta­ción. Acla­ró que no todas las per­so­nas atra­vie­san las cin­co eta­pas, que no apa­re­cen nece­sa­ria­men­te en ese orden y que algu­nas pue­den pre­sen­tar­se de mane­ra simul­tá­nea.

Pos­te­rior­men­te, men­cio­nó la apor­ta­ción de David Kess­ler, dis­cí­pu­lo de Kübler-Ross, quien aña­dió la bús­que­da de sen­ti­do como una eta­pa adi­cio­nal del pro­ce­so de due­lo. Este ele­men­to resul­ta fun­da­men­tal para resig­ni­fi­car la pér­di­da y encon­trar una mane­ra de con­ti­nuar vivien­do con ella.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Car­los): Tra­ba­jo con niños y fre­cuen­te­men­te, cuan­do uno men­cio­na una pér­di­da, los demás comien­zan a com­par­tir las suyas. ¿Cómo mane­jar esas situa­cio­nes gru­pa­les?

Res­pues­ta (Míriam Judith Tapia): Es muy valio­so escu­char a los niños cuan­do quie­ren expre­sar­se. Muchas veces los adul­tos los aís­lan de los pro­ce­sos de due­lo pen­san­do que los pro­te­gen, pero esto les impi­de apren­der a vivir sus pér­di­das. Es impor­tan­te escu­char­los, per­mi­tir­les com­par­tir sus expe­rien­cias y expli­car­les que todo ser vivo tie­ne un ini­cio y un final. La tana­to­lo­gía debe­ría ense­ñar­se des­de la infan­cia, inclu­so a par­tir de pér­di­das peque­ñas como la de una mas­co­ta.

Tema 3: El amor que permanece y la resignificación

El pun­to cen­tral de la con­fe­ren­cia fue la idea de que el amor hacia quien ha falle­ci­do no des­apa­re­ce con la muer­te físi­ca. Per­ma­ne­ce en los recuer­dos, en las ense­ñan­zas reci­bi­das, en los ritua­les que se prac­ti­can y en la mane­ra en que se ama a los demás. Míriam Judith Tapia invi­tó a los par­ti­ci­pan­tes a refle­xio­nar sobre qué suce­de con ese amor cuan­do la per­so­na ya no está, con­clu­yen­do que per­ma­ne­ce por­que la his­to­ria com­par­ti­da no des­apa­re­ce.

Resig­ni­fi­car la pér­di­da impli­ca inte­grar­la sin negar­la ni jus­ti­fi­car­la. No sig­ni­fi­ca que el dolor des­apa­rez­ca, sino que cam­bia la mane­ra en que nos rela­cio­na­mos con él. Para lograr­lo, se pro­pu­sie­ron pre­gun­tas refle­xi­vas: ¿Qué sig­ni­fi­có esta per­so­na para mí? ¿Qué quie­ro con­ser­var de lo que vivi­mos? ¿Qué ense­ñan­zas dejó en mí? ¿Cómo cam­bió mi mane­ra de ver el mun­do? Este pro­ce­so con­du­ce a la recons­truc­ción: reto­mar acti­vi­da­des, for­ta­le­cer rela­cio­nes, des­cu­brir nue­vas expe­rien­cias y dar­se per­mi­so de dis­fru­tar sin sen­tir cul­pa.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Rocío Fuen­tes, leí­da por Rosa­rio Mon­roy): ¿Cómo tra­ba­jar la cul­pa de no haber pasa­do tiem­po sufi­cien­te con el ser que­ri­do?

Res­pues­ta (Míriam Judith Tapia): La cul­pa se tra­ba­ja median­te la modi­fi­ca­ción del pen­sa­mien­to. Es impor­tan­te ana­li­zar si real­men­te exis­te esa cul­pa o si es una per­cep­ción. Eli­za­beth Kübler-Ross seña­la­ba que el 99% de los mori­bun­dos se arre­pien­ten de no haber hecho más cosas. La vida es muy cor­ta, por lo que es fun­da­men­tal dis­fru­tar y valo­rar a quie­nes están pre­sen­tes. La cul­pa por lo no hecho es par­te del pro­ce­so natu­ral del due­lo y debe ser tra­ba­ja­da tera­péu­ti­ca­men­te.

Pre­gun­ta (par­ti­ci­pan­te iden­ti­fi­ca­da como “ipad”, leí­da por Rosa­rio Mon­roy): Mis hijas y yo sen­ti­mos cul­pa por no haber­nos des­pe­di­do de mi espo­so con cari­ño, ya que las tres está­ba­mos muy eno­ja­das con él. ¿Cómo tra­ba­jar esto?

Res­pues­ta (Míriam Judith Tapia): Se pue­de hacer uso de la car­ta como herra­mien­ta tera­péu­ti­ca: escri­bir todo lo que no se pudo decir, encen­der una vela fren­te a una foto­gra­fía y expre­sar esas emo­cio­nes. La úni­ca for­ma de sanar es sen­tir y expre­sar las emo­cio­nes. Si resul­ta difí­cil hacer­lo solo, es impor­tan­te bus­car el acom­pa­ña­mien­to de un psi­có­lo­go con for­ma­ción en tana­to­lo­gía.

Tema 4: Herramientas de afrontamiento y ejercicios simbólicos

Míriam Judith Tapia pre­sen­tó diver­sas herra­mien­tas para tran­si­tar el due­lo de mane­ra más salu­da­ble:

  • Reco­no­cer y expre­sar las emo­cio­nes sin juz­gar­se, per­mi­tién­do­se llo­rar, escri­bir o con­ver­sar.
  • Expre­sión artís­ti­ca: arte tera­pia, dan­za tera­pia y otras for­mas crea­ti­vas de exter­na­li­zar las emo­cio­nes.
  • For­ta­le­cer redes de apo­yo: acer­car­se a per­so­nas que escu­chen con res­pe­to y cul­ti­var víncu­los sig­ni­fi­ca­ti­vos, reto­man­do la pers­pec­ti­va de Mar­co Eduar­do Murue­ta sobre la impor­tan­cia de las rela­cio­nes huma­nas.
  • Cui­da­do per­so­nal: des­can­sar, hidra­tar­se, ali­men­tar­se y reto­mar ruti­nas de mane­ra gra­dual.
  • Conec­tar con el pre­sen­te: evi­tar el pen­sa­mien­to rumian­te sobre el pasa­do y enfo­car­se en el aquí y aho­ra.
  • Crear una rela­ción sig­ni­fi­ca­ti­va con el recuer­do: median­te la caja de los recuer­dos, álbu­mes de his­to­ria com­par­ti­da, o el com­par­tir anéc­do­tas y tra­di­cio­nes.
  • Bus­car ayu­da pro­fe­sio­nal cuan­do el sufri­mien­to inter­fie­re de mane­ra impor­tan­te con la vida coti­dia­na, ase­gu­rán­do­se de que el tana­tó­lo­go ten­ga for­ma­ción en psi­co­lo­gía.

Duran­te la sesión se rea­li­za­ron dos ejer­ci­cios sim­bó­li­cos:

La Car­ta: Los par­ti­ci­pan­tes divi­die­ron una hoja en cua­tro espa­cios y escri­bie­ron: (1) lo que les dolió de su his­to­ria con la per­so­na per­di­da, (2) lo que nece­si­ta­ban expre­sar­le, (3) aque­llo por lo que le agra­de­cían, y (4) una elec­ción per­so­nal para el pre­sen­te (por ejem­plo: “Hoy eli­jo cui­dar de mí” o “Hoy eli­jo dar­me per­mi­so de vol­ver a dis­fru­tar”).

La Vela: Se encen­dió una vela como sím­bo­lo del amor que per­ma­ne­ce. Los par­ti­ci­pan­tes obser­va­ron la lla­ma, tra­je­ron a su men­te a la per­so­na ausen­te y repi­tie­ron inte­rior­men­te afir­ma­cio­nes de reco­no­ci­mien­to, acep­ta­ción y con­ti­nui­dad, acom­pa­ña­das de res­pi­ra­cio­nes pro­fun­das.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Jime­na, leí­da por Rosa­rio Mon­roy): Si las per­so­nas cer­ca­nas no desean hablar sobre la pér­di­da, ¿qué otras for­mas reco­mien­das para pro­ce­sar esos sen­ti­mien­tos?

Res­pues­ta (Míriam Judith Tapia): Exis­ten diver­sas for­mas de expre­sar emo­cio­nes más allá de la con­ver­sa­ción: el arte tera­pia, la dan­za tera­pia, la escri­tu­ra y otras expre­sio­nes crea­ti­vas. Para quie­nes tie­nen difi­cul­tad para expre­sar­se, es espe­cial­men­te reco­men­da­ble con­tar con acom­pa­ña­mien­to psi­co­te­ra­péu­ti­co o tana­to­ló­gi­co.

Pre­gun­ta (Jime­na, leí­da por Rosa­rio Mon­roy): ¿Qué lite­ra­tu­ra reco­mien­das para ayu­dar con la pér­di­da?

Res­pues­ta (Míriam Judith Tapia): La reco­men­da­ción depen­de del tipo de pér­di­da espe­cí­fi­ca. Exis­ten libros lla­ma­dos due­la­rios, tra­ba­ja­dos por la auto­ra Gaby Pérez Islas, que son muy úti­les. Se ofre­ció com­par­tir reco­men­da­cio­nes per­so­na­li­za­das a quien lo soli­ci­ta­ra.

Próximos pasos y tareas

  • Quie­nes deseen con­ti­nuar tra­ba­jan­do su pro­ce­so de due­lo pue­den con­tac­tar a Míriam Judith Tapia de mane­ra pre­sen­cial en la clí­ni­ca de Amap­si o en línea a tra­vés de sus datos de con­tac­to com­par­ti­dos duran­te la sesión.
  • Los par­ti­ci­pan­tes intere­sa­dos en reco­men­da­cio­nes de libros espe­cí­fi­cos sobre due­lo pue­den enviar un men­sa­je para reci­bir suge­ren­cias per­so­na­li­za­das según el tipo de pér­di­da.
  • Se invi­ta a todos los asis­ten­tes a conec­tar­se el lunes 2 de noviem­bre, de 7 a 9 p.m., a tra­vés del mis­mo enla­ce de la con­fe­ren­cia, para par­ti­ci­par en la plá­ti­ca La vida de los muer­tos: otra pers­pec­ti­va, den­tro del pro­yec­to Char­lan­do con Ana.

Recursos complementarios

  • Due­la­rios: Libros tera­péu­ti­cos para tra­ba­jar el due­lo, ela­bo­ra­dos por la auto­ra Gaby Pérez Islas. Se reco­mien­dan según el tipo de pér­di­da espe­cí­fi­ca (pér­di­da de madre, padre, pare­ja, entre otros).
  • Pelí­cu­las y recur­sos audio­vi­sua­les: Se men­cio­nó que exis­ten pelí­cu­las rela­cio­na­das con el due­lo que pue­den ser un recur­so com­ple­men­ta­rio, aun­que se sugie­re selec­cio­nar­las de acuer­do con el tipo de pér­di­da.
  • Clí­ni­ca Amap­si: Espa­cio de aten­ción pre­sen­cial don­de Míriam Judith Tapia ofre­ce tera­pia tana­to­ló­gi­ca. Tam­bién dis­po­ni­ble en moda­li­dad en línea median­te con­tac­to direc­to con la espe­cia­lis­ta.
  • Pró­xi­ma con­fe­ren­cia: La vida de los muer­tos: otra pers­pec­ti­va, den­tro del pro­yec­to Char­lan­do con Ana, el lunes 2 de noviem­bre, de 7 a 9 p.m., por el mis­mo enla­ce de acce­so.

Crecer con confianza — Psic. Elsa Mariela Nieto Fernández

Resumen general

Esta char­la, diri­gi­da a padres de fami­lia y públi­co en gene­ral, abor­dó el tema de la auto­es­ti­ma en niños y jóve­nes, con énfa­sis en cómo se cons­tru­ye des­de la infan­cia y qué pue­den hacer los padres para fomen­tar­la. La psi­có­lo­ga Elsa Marie­la Nie­to Fer­nán­dez, espe­cia­lis­ta en psi­co­lo­gía clí­ni­ca y psi­co­te­ra­peu­ta, pre­sen­tó los fun­da­men­tos de la auto­es­ti­ma, su rela­ción con la auto­ima­gen, el diá­lo­go interno, la escu­cha del cuer­po y la inde­pen­den­cia finan­cie­ra, ofre­cien­do refle­xio­nes y herra­mien­tas prác­ti­cas tan­to para adul­tos como para el acom­pa­ña­mien­to de sus hijos.

Conceptos clave

  • Auto­ima­gen: La for­ma en que cada per­so­na se per­ci­be a sí mis­ma, influen­cia­da por los men­sa­jes reci­bi­dos de cui­da­do­res y el entorno social.
  • Diá­lo­go interno: La voz inter­na con la que nos habla­mos cons­tan­te­men­te y que impac­ta direc­ta­men­te en nues­tra segu­ri­dad y bien­es­tar emo­cio­nal.
  • Auto­com­pa­sión: Prác­ti­ca de reco­no­cer y vali­dar las pro­pias emo­cio­nes con ama­bi­li­dad, sin juz­gar­se.
  • Inter­ocep­ción: Capa­ci­dad de escu­char y aten­der las seña­les del pro­pio cuer­po.
  • Neu­ro­plas­ti­ci­dad: Posi­bi­li­dad del cere­bro de cam­biar y sanar, lo que per­mi­te resig­ni­fi­car narra­ti­vas dolo­ro­sas.
  • Tera­pia narra­ti­va: Enfo­que tera­péu­ti­co que tra­ba­ja en cam­biar la his­to­ria que el pacien­te se cuen­ta sobre sí mis­mo para resig­ni­fi­car expe­rien­cias dolo­ro­sas.
  • Liber­tad y res­pon­sa­bi­li­dad: La auto­no­mía para ele­gir cómo mirar­se a uno mis­mo impli­ca tam­bién asu­mir la res­pon­sa­bi­li­dad de las pro­pias deci­sio­nes.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Con los ojos de quién me miro?
  • ¿Estoy desa­rro­llan­do la vida que quie­ro, o estoy cum­plien­do las expec­ta­ti­vas de otros?
  • ¿Cuál es la narra­ti­va que me estoy con­tan­do sobre quién soy?
  • ¿Cómo pue­do acep­tar y amar mi cuer­po?
  • ¿En qué momen­to estoy ense­ñán­do­le a mi hijo que me nece­si­ta para con­ti­nuar su vida?

Puntos clave y objetivos de aprendizaje

  • La auto­es­ti­ma no exis­te sin la acep­ta­ción de la auto­ima­gen pro­pia.
  • La iden­ti­dad se cons­tru­ye social­men­te, influen­cia­da por cui­da­do­res, fami­lia y entorno, pero no es está­ti­ca ni defi­ni­ti­va.
  • Las pala­bras que se les dicen a los hijos en la infan­cia tie­nen un peso sig­ni­fi­ca­ti­vo en la cons­truc­ción de su iden­ti­dad y auto­es­ti­ma.
  • El diá­lo­go interno impac­ta direc­ta­men­te en la segu­ri­dad per­so­nal y en la capa­ci­dad de afron­tar situa­cio­nes difí­ci­les.
  • La auto­com­pa­sión y la escu­cha del cuer­po son herra­mien­tas fun­da­men­ta­les para el bien­es­tar emo­cio­nal.
  • Los padres son mode­los de con­duc­ta emo­cio­nal para sus hijos; lo que los hijos obser­van en sus padres, lo imi­tan.
  • Fomen­tar la inde­pen­den­cia finan­cie­ra des­de tem­pra­na edad con­tri­bu­ye al desa­rro­llo de la auto­es­ti­ma y la res­pon­sa­bi­li­dad.
  • Es posi­ble resig­ni­fi­car narra­ti­vas dolo­ro­sas del pasa­do gra­cias a la neu­ro­plas­ti­ci­dad y el tra­ba­jo tera­péu­ti­co.

Tema 1: La autoimagen y la construcción de la identidad

La auto­ima­gen es la for­ma en que cada per­so­na se per­ci­be a sí mis­ma, tan­to físi­ca como emo­cio­nal­men­te. Según Elsa Marie­la Nie­to Fer­nán­dez, no pue­de exis­tir auto­es­ti­ma sin una acep­ta­ción genui­na de la auto­ima­gen. Esta ima­gen se cons­tru­ye des­de la infan­cia a par­tir de los men­sa­jes reci­bi­dos de los cui­da­do­res pri­ma­rios —padres, abue­los, tíos— y del entorno social, tal como lo plan­tea la cons­truc­ción social des­cri­ta por Vigotsky.

Un aspec­to cen­tral es que las pala­bras que se le dicen a un niño en un momen­to espe­cí­fi­co pue­den con­ver­tir­se en eti­que­tas que él asu­me como par­te de su iden­ti­dad per­ma­nen­te. Por ejem­plo, decir­le a un niño que es “muy bueno corrien­do” pue­de gene­rar la expec­ta­ti­va de que siem­pre debe ganar, lo que deri­va en pre­sión, frus­tra­ción y sufri­mien­to cuan­do no lo logra. Por ello, es fun­da­men­tal comu­ni­car a los hijos que están en cons­tan­te cre­ci­mien­to y que sus habi­li­da­des pue­den evo­lu­cio­nar con el tiem­po.

Asi­mis­mo, se des­ta­có que cada per­so­na cons­tru­ye una narra­ti­va dife­ren­te de los mis­mos even­tos, debi­do a la memo­ria emo­cio­nal y selec­ti­va. Esto expli­ca por qué dos her­ma­nos cria­dos en el mis­mo hogar pue­den tener recuer­dos y per­cep­cio­nes muy dis­tin­tas de sus padres. Esta narra­ti­va per­so­nal, con­for­ma­da por expe­rien­cias de logros, rela­cio­nes fami­lia­res y vida social, es la que defi­ne la iden­ti­dad de cada indi­vi­duo.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta: ¿Qué pasa cuan­do le deci­mos a un hijo que es muy bueno en algo y lue­go no lo logra?

Res­pues­ta: El niño pue­de sen­tir que defrau­da a sus padres y desa­rro­llar una pre­sión inter­na por cum­plir esa expec­ta­ti­va. Es impor­tan­te comu­ni­car­les que las habi­li­da­des se desa­rro­llan en momen­tos espe­cí­fi­cos y que no ganar no defi­ne quié­nes son.

Tema 2: El diálogo interno y la autocompasión

El diá­lo­go interno es la voz con la que cada per­so­na se habla a sí mis­ma de mane­ra cons­tan­te. Elsa Marie­la Nie­to Fer­nán­dez seña­ló que muchas per­so­nas no son cons­cien­tes de este diá­lo­go, y que fre­cuen­te­men­te es nega­ti­vo, espe­cial­men­te ante erro­res o fra­ca­sos. Este diá­lo­go impac­ta direc­ta­men­te en la segu­ri­dad per­so­nal y en la capa­ci­dad de regu­la­ción emo­cio­nal.

Para trans­for­mar este diá­lo­go, se pro­pu­so la prác­ti­ca de la auto­com­pa­sión, que impli­ca:

  1. Reco­no­cer y nom­brar la emo­ción que se está sin­tien­do.
  2. Recor­dar que el sufri­mien­to es par­te de la expe­rien­cia huma­na com­par­ti­da.
  3. Diri­gir­se a uno mis­mo con pala­bras ama­bles y recon­for­tan­tes, como “estoy a sal­vo” o “me es difí­cil”.
  4. Acom­pa­ñar­se a uno mis­mo sin juz­gar lo que se sien­te.

Se enfa­ti­zó que la ten­den­cia a enfo­car­se en los demás y juz­gar a otros muchas veces res­pon­de a la inco­mo­di­dad de mirar­se a uno mis­mo y hacer­se res­pon­sa­ble de lo pro­pio. Prac­ti­car el auto­cui­da­do emo­cio­nal genuino —no el que se mues­tra en redes socia­les— es esen­cial para el bien­es­tar per­so­nal y para ser un mode­lo salu­da­ble para los hijos.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (de los par­ti­ci­pan­tes en el chat): ¿Qué es el diá­lo­go interno?

Res­pues­ta de Elsa Marie­la Nie­to Fer­nán­dez: Es esa voz inter­na con la que nos habla­mos cons­tan­te­men­te. Impac­ta en cómo afron­ta­mos las situa­cio­nes del día a día y en nues­tra segu­ri­dad per­so­nal. Es impor­tan­te modi­fi­car­lo hacia un diá­lo­go más amo­ro­so y ama­ble.

Tema 3: La escucha del cuerpo y la autoimagen física

La inter­ocep­ción, o capa­ci­dad de escu­char al pro­pio cuer­po, es un pilar fun­da­men­tal de la auto­es­ti­ma. Elsa Marie­la Nie­to Fer­nán­dez expli­có que muchas per­so­nas igno­ran las seña­les físi­cas de males­tar —dolo­res, ten­sio­nes, fati­ga— has­ta que se con­vier­ten en pro­ble­mas de salud mayo­res. Apren­der a hacer pau­sas duran­te el día para aten­der las nece­si­da­des del cuer­po es una for­ma con­cre­ta de que­rer­se a uno mis­mo.

Se reco­men­dó la prác­ti­ca de la medi­ta­ción bre­ve —cin­co minu­tos dia­rios— como herra­mien­ta para desa­rro­llar esta escu­cha inter­na. No se tra­ta de vaciar la men­te, sino de pres­tar aten­ción a la res­pi­ra­ción y dejar pasar los pen­sa­mien­tos sin engan­char­se en ellos.

Res­pec­to a la ima­gen cor­po­ral, se seña­ló que los jui­cios sobre el cuer­po están fuer­te­men­te con­di­cio­na­dos por la cul­tu­ra y la épo­ca his­tó­ri­ca. Antes de emi­tir jui­cios sobre el cuer­po de los hijos —espe­cial­men­te en temas de peso o apa­rien­cia— es más ade­cua­do acom­pa­ñar­los a revi­sar su esta­do de salud con espe­cia­lis­tas y ense­ñar­les a cui­dar­se como un acto de amor, no de cas­ti­go. La acep­ta­ción del pro­pio cuer­po es el pun­to de par­ti­da del amor pro­pio y del amor al pró­ji­mo.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (de Mar, par­ti­ci­pan­te en el chat): ¿Cómo se pue­de acep­tar el cuer­po?

Res­pues­ta de Elsa Marie­la Nie­to Fer­nán­dez: Es impor­tan­te apren­der a escu­char­lo, cono­cer­lo y aten­der­lo cuan­do expre­sa dolor o inco­mo­di­dad. La narra­ti­va que nos con­ta­mos sobre noso­tros mis­mos muchas veces impi­de acep­tar el cuer­po. Un pro­ce­so tera­péu­ti­co pue­de ayu­dar a tra­ba­jar­lo de mane­ra más inte­gral.

Tema 4: La autoestima, la libertad y la independencia

La auto­es­ti­ma fue defi­ni­da como una acu­mu­la­ción de reco­no­ci­mien­tos inter­nos de los pro­pios logros, cua­li­da­des y habi­li­da­des, por peque­ños que sean. Reco­no­cer­se a uno mis­mo no es egoís­mo, sino la base de la segu­ri­dad con la que una per­so­na se des­en­vuel­ve en el mun­do —en la bús­que­da de pare­ja, empleo o rela­cio­nes socia­les.

Se des­ta­có que la liber­tad de ser uno mis­mo sur­ge cuan­do se asu­me la res­pon­sa­bi­li­dad que corres­pon­de. En este sen­ti­do, es fun­da­men­tal que los padres fomen­ten en sus hijos la auto­no­mía y la inde­pen­den­cia des­de tem­pra­na edad, inclu­yen­do la inde­pen­den­cia finan­cie­ra. Ense­ñar a los hijos a aho­rrar, a pro­po­ner­se metas eco­nó­mi­cas peque­ñas y a valo­rar el esfuer­zo de ganar­se la vida con­tri­bu­ye direc­ta­men­te al desa­rro­llo de su auto­es­ti­ma y res­pon­sa­bi­li­dad.

Se advir­tió sobre el ries­go de la sobre­pro­tec­ción: resol­ver todo por los hijos impi­de que desa­rro­llen la capa­ci­dad de hacer­se res­pon­sa­bles de su pro­pia vida. Un hijo que lle­ga a la adul­tez sin poder eman­ci­par­se eco­nó­mi­ca­men­te difí­cil­men­te podrá cons­truir una auto­es­ti­ma sóli­da.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta implí­ci­ta: ¿Cómo se rela­cio­na la inde­pen­den­cia finan­cie­ra con la auto­es­ti­ma?

Res­pues­ta de Elsa Marie­la Nie­to Fer­nán­dez: No se pue­de hablar de res­pon­sa­bi­li­dad y amor pro­pio si una per­so­na depen­de com­ple­ta­men­te de otros para sub­sis­tir. Fomen­tar des­de peque­ños el aho­rro y la capa­ci­dad de gene­rar ingre­sos pro­pios for­ta­le­ce la auto­es­ti­ma y pre­pa­ra a los hijos para afron­tar la vida de mane­ra autó­no­ma.

Próximos pasos y tareas

  • Conec­tar­se a la pró­xi­ma sesión del espa­cio “Escue­la para Padres” el vier­nes 30 de octu­bre a las 7:00 p.m., a tra­vés del mis­mo enla­ce uti­li­za­do en esta sesión.
  • El tema de la pró­xi­ma char­la será: “Desa­rro­llar la con­fian­za cor­po­ral en niños y niñas”, impar­ti­da por la psi­có­lo­ga Pame­la Gon­zá­lez Espa­ña.
  • Las sesio­nes se rea­li­zan cada 15 días, los vier­nes a las 7:00 p.m., abor­dan­do dife­ren­tes temá­ti­cas rela­cio­na­das con la crian­za.
  • Para quie­nes deseen aten­ción tera­péu­ti­ca indi­vi­dual, pue­den con­tac­tar a Elsa Marie­la Nie­to Fer­nán­dez vía WhatsApp al núme­ro 2211794441.

Recursos complementarios

  • Con­fe­ren­cias de Nil­da Cha­ra­bi­glio: Psi­co­te­ra­peu­ta y con­fe­ren­cis­ta, fuen­te de ins­pi­ra­ción para la char­la pre­sen­ta­da. Ofre­ce con­te­ni­do sobre auto­es­ti­ma y desa­rro­llo per­so­nal.
  • Libro: El cere­bro del niño. Dis­ci­pli­na sin lágri­mas — Daniel Sie­gel y Tina Pay­ne Bry­son.
  • Libro: Cómo hablar para que sus hijos los escu­chen y cómo escu­char para que sus hijos les hablen — Ade­le Faber.
  • Libro: Edu­car sin per­der los ner­vios. Míra­te para mirar — Tania Gar­cía.
  • Libro: Cuen­tos para que­rer­te mejor (para leer en fami­lia) — Álex Rovi­ra y Fran­cesc Mira­lles.
  • Redes socia­les de Elsa Marie­la Nie­to Fer­nán­dez: Tik­Tok e Ins­ta­gram bajo el usua­rio @heel_is_elsy, don­de com­par­te con­te­ni­do sobre salud men­tal.

¿Es tu talento o mi deseo? — Psic Mireya Roxana Tiburcio de la Cruz

Resumen general

Esta con­fe­ren­cia, orga­ni­za­da por la Escue­la para Padres de Amap­si, abor­dó el tema “¿Es tu talen­to o mi deseo? Cómo acom­pa­ñar las pasio­nes de tus hijos de for­ma libre”, impar­ti­da por la psi­có­lo­ga Roxa­na Tibur­cio. La sesión invi­tó a los padres y madres de fami­lia a refle­xio­nar sobre el papel que jue­gan en el desa­rro­llo de los talen­tos e intere­ses de sus hijos, dis­tin­guien­do entre acom­pa­ñar genui­na­men­te y pro­yec­tar expec­ta­ti­vas pro­pias. Se con­tex­tua­li­zó la crian­za den­tro de la reali­dad actual, mar­ca­da por la ansie­dad juve­nil, la incer­ti­dum­bre y el impac­to de las redes socia­les.

Conceptos clave

  • Hijo ima­gi­na­rio vs. hijo real: La bre­cha entre las expec­ta­ti­vas que los padres pro­yec­tan antes del naci­mien­to y la iden­ti­dad real del hijo.
  • Acom­pa­ñar vs. impo­ner: Dos pos­tu­ras opues­tas en la crian­za que deter­mi­nan el desa­rro­llo emo­cio­nal y la auto­es­ti­ma del niño.
  • Caza­dor de talen­tos: Rol paren­tal basa­do en la obser­va­ción acti­va para iden­ti­fi­car y poten­ciar los intere­ses genui­nos del hijo.
  • Incen­ti­var el inten­to: Reco­no­cer el pro­gre­so y el esfuer­zo por enci­ma del resul­ta­do o la per­fec­ción.
  • Con­ten­ta­mien­to: Capa­ci­dad de valo­rar y hon­rar los pro­pios logros como base para una crian­za salu­da­ble.
  • Fichas de póker: Metá­fo­ra que ilus­tra cómo el amor, el alien­to y el reco­no­ci­mien­to paren­tal cons­tru­yen la auto­es­ti­ma y la con­fian­za del hijo.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Qué espe­ra­ban de sus hijos antes de que nacie­ran y en qué medi­da coin­ci­de con quie­nes son hoy?
  • ¿En qué pun­to del espec­tro entre acom­pa­ñar e impo­ner se ubi­can como padres actual­men­te?
  • ¿Cómo pue­den los padres modi­fi­car patro­nes de crian­za here­da­dos para adap­tar­los al mun­do actual?
  • ¿Qué ocu­rre cuan­do un talen­to iden­ti­fi­ca­do se con­vier­te en una obli­ga­ción para el hijo?

Puntos clave y objetivos de aprendizaje

  • Reco­no­cer la dife­ren­cia entre el hijo ima­gi­na­rio que los padres pro­yec­tan y el hijo real que tie­nen.
  • Iden­ti­fi­car si la crian­za que se ejer­ce está basa­da en el acom­pa­ña­mien­to o en la impo­si­ción.
  • Com­pren­der el impac­to nega­ti­vo de exi­gir per­fec­ción y valo­rar úni­ca­men­te resul­ta­dos.
  • Desa­rro­llar el rol de “caza­dor de talen­tos” median­te la obser­va­ción acti­va y la escu­cha.
  • Fomen­tar el con­ten­ta­mien­to y la gra­ti­tud como herra­mien­tas de salud psi­co­ló­gi­ca paren­tal.
  • Enten­der que los patro­nes de crian­za tie­nen reper­cu­sio­nes has­ta dos gene­ra­cio­nes hacia ade­lan­te.
  • Reco­no­cer que nun­ca es tar­de para modi­fi­car la for­ma de acom­pa­ñar a los hijos.

Tema 1: El hijo imaginario y el hijo real

Des­de el momen­to en que se espe­ra un hijo, los padres comien­zan a cons­truir una ima­gen men­tal de cómo será: sus gus­tos, su carác­ter, su futu­ro. Esta figu­ra, deno­mi­na­da hijo ima­gi­na­rio, sue­le estar car­ga­da de deseos pro­pios, sue­ños no cum­pli­dos y expec­ta­ti­vas cul­tu­ra­les. Sin embar­go, el hijo real que lle­ga al mun­do es un indi­vi­duo con su pro­pia iden­ti­dad, intere­ses y for­ma de ser, que no siem­pre coin­ci­de con esa pro­yec­ción.

Roxa­na Tibur­cio seña­ló que esta bre­cha entre el hijo ima­gi­na­rio y el hijo real es una de las prin­ci­pa­les fuen­tes de frus­tra­ción en la crian­za. Cuan­do los padres no logran sol­tar esa fan­ta­sía, pue­den caer en diná­mi­cas de impo­si­ción que afec­tan la rela­ción con sus hijos y el desa­rro­llo de la auto­es­ti­ma de estos. Acep­tar al hijo tal como es —con su carác­ter, sus gus­tos y su rit­mo— no solo libe­ra a los padres del peso de que­rer criar al hijo per­fec­to, sino que tam­bién les per­mi­te dis­fru­tar cada eta­pa del desa­rro­llo, con sus retos y sus recom­pen­sas.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (refle­xión guia­da): ¿Qué ima­gi­na­ban que iba a ser su hijo y en qué medi­da coin­ci­de con quien es hoy?

Res­pues­ta (Roxa­na Tibur­cio): En muchas oca­sio­nes los padres ima­gi­nan a sus hijos como una ver­sión de sí mis­mos. Al com­pa­rar esa ima­gen con la reali­dad, es posi­ble iden­ti­fi­car si se está crian­do al hijo que se tie­ne o al hijo que se hubie­ra desea­do tener. Reco­no­cer esta dife­ren­cia es el pri­mer paso para acom­pa­ñar des­de la acep­ta­ción genui­na.

Tema 2: Acompañar vs. imponer

Roxa­na Tibur­cio pre­sen­tó un cua­dro com­pa­ra­ti­vo entre dos pos­tu­ras paren­ta­les: acom­pa­ñar e impo­ner. Ambas pue­den sur­gir de bue­nas inten­cio­nes, pero sus efec­tos en el desa­rro­llo del hijo son muy dis­tin­tos.

Acom­pa­ñar impli­ca:

  • Pre­gun­tar qué le gus­ta al hijo y obser­var sus intere­ses de for­ma espon­tá­nea.
  • Per­mi­tir­le explo­rar dis­tin­tas acti­vi­da­des sin con­ver­tir­las en pro­yec­tos de ren­di­mien­to.
  • Valo­rar el pro­ce­so y el avan­ce, no solo el resul­ta­do.
  • Acep­tar que los intere­ses cam­bian y escu­char sus deci­sio­nes.
  • Apo­yar­lo aun­que no des­ta­que ni sea el pri­me­ro en su acti­vi­dad.
  • Evi­tar com­pa­ra­cio­nes con otros niños o fami­lia­res.

Impo­ner impli­ca:

  • Ins­cri­bir al hijo en acti­vi­da­des que el padre desea­ría haber prac­ti­ca­do, sin con­sul­tar su inte­rés.
  • Inter­pre­tar una habi­li­dad como una obli­ga­ción de ren­di­mien­to y com­pe­ten­cia.
  • Satu­rar al hijo con múl­ti­ples acti­vi­da­des extra­cu­rri­cu­la­res sin con­si­de­rar su bien­es­tar.
  • Valo­rar úni­ca­men­te los resul­ta­dos y seña­lar los erro­res de for­ma inme­dia­ta.
  • No per­mi­tir­le aban­do­nar una acti­vi­dad aun­que ya no le gene­re dis­fru­te.
  • Espe­rar que el hijo sobre­sal­ga cons­tan­te­men­te en aque­llo que se le impo­ne.

Cuan­do un talen­to se con­vier­te en una obli­ga­ción, deja de ser fuen­te de dis­fru­te. El hijo pue­de comen­zar a aso­ciar el amor de sus padres con su ren­di­mien­to, desa­rro­llan­do una iden­ti­dad basa­da exclu­si­va­men­te en “ser bueno en algo” y gene­ran­do mie­do a decep­cio­nar, pér­di­da de moti­va­ción y con­flic­tos en su auto­es­ti­ma.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (refle­xión guia­da): ¿En qué lado del espec­tro —acom­pa­ñar o impo­ner— se ubi­can como padres en este momen­to?

Res­pues­ta (Roxa­na Tibur­cio): La impo­si­ción no siem­pre sur­ge de una mala inten­ción. Muchas veces los padres impo­nen sin dar­se cuen­ta, movi­dos por el deseo de que sus hijos crez­can y se desa­rro­llen. El ejer­ci­cio con­sis­te en iden­ti­fi­car hones­ta­men­te cuá­les de las con­duc­tas des­cri­tas están pre­sen­tes en la crian­za coti­dia­na y comen­zar a modi­fi­car­las de for­ma gra­dual.

Tema 3: La salud psicológica de los padres como base de la crianza

Un pun­to cen­tral de la con­fe­ren­cia fue que la for­ma en que los padres acom­pa­ñan a sus hijos está direc­ta­men­te rela­cio­na­da con su pro­pia salud psi­co­ló­gi­ca. Roxa­na Tibur­cio des­ta­có que edu­car des­de la frus­tra­ción, el recla­mo o los sue­ños no cum­pli­dos gene­ra una car­ga emo­cio­nal que se trans­fie­re a los hijos.

Para cons­truir una crian­za más cons­cien­te, pro­pu­so tra­ba­jar dos herra­mien­tas fun­da­men­ta­les:

  • Gra­ti­tud: Dete­ner­se a obser­var y agra­de­cer lo que se tie­ne, des­de los peque­ños momen­tos coti­dia­nos has­ta la opor­tu­ni­dad de guiar a un hijo. Cam­biar la que­ja habi­tual por el reco­no­ci­mien­to de lo posi­ti­vo.
  • Con­ten­ta­mien­to: Valo­rar y hon­rar los pro­pios logros sin con­fun­dir­lo con con­for­mis­mo. Cuan­do los padres están a gus­to con lo que han alcan­za­do, pro­yec­tan una acti­tud de cre­ci­mien­to que los hijos apren­den e inter­na­li­zan.

Roxa­na Tibur­cio tam­bién uti­li­zó la metá­fo­ra de las fichas de póker para ilus­trar cómo cada acto de amor, alien­to y reco­no­ci­mien­to paren­tal suma a la auto­es­ti­ma del hijo, mien­tras que la crí­ti­ca cons­tan­te y la des­ca­li­fi­ca­ción le res­tan recur­sos emo­cio­na­les para enfren­tar los retos de la vida. Un hijo con muchas “fichas” arries­ga, explo­ra y se recu­pe­ra de los fra­ca­sos; uno con pocas, se retrae y evi­ta inten­tar­lo.

Asi­mis­mo, seña­ló que los patro­nes de crian­za se repi­ten inter­ge­ne­ra­cio­nal­men­te y que es posi­ble hacer un fil­tro cons­cien­te: con­ser­var lo que fue útil y valio­so de la pro­pia crian­za, y sol­tar o rein­ter­pre­tar aque­llo que cau­só dolor o que ya no es fun­cio­nal en el con­tex­to actual.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Fer­nan­do Mon­to­ya): ¿Podría comen­tar­nos algo más sobre el con­cep­to de con­ten­ta­mien­to?

Res­pues­ta (Roxa­na Tibur­cio): El tér­mino pro­vie­ne del libro Los hijos no tie­nen que ser per­fec­tos. Ama a tus hijos tal como son. El con­ten­ta­mien­to impli­ca reco­no­cer y valo­rar los pro­pios logros —labo­ra­les, fami­lia­res, per­so­na­les— sin que­dar­se úni­ca­men­te en la que­ja. Cuan­do los padres prac­ti­can el con­ten­ta­mien­to, ense­ñan a sus hijos a dis­fru­tar los peque­ños momen­tos, a valo­rar lo que tie­nen y a seguir cre­cien­do des­de un lugar de segu­ri­dad, no de caren­cia.

Tema 4: Cómo acompañar el desarrollo de los talentos

Roxa­na Tibur­cio pre­sen­tó cin­co accio­nes con­cre­tas que los padres pue­den imple­men­tar para acom­pa­ñar el desa­rro­llo de los talen­tos de sus hijos de for­ma res­pe­tuo­sa:

  1. Ser estu­dio­sos de sus pro­pios hijos: Obser­var qué acti­vi­da­des bus­can espon­tá­nea­men­te, qué les gene­ra ale­gría y en qué mues­tran habi­li­da­des natu­ra­les, sin impo­ner de inme­dia­to una estruc­tu­ra com­pe­ti­ti­va.
  2. Escu­char acti­va­men­te: Pres­tar aten­ción a lo que el hijo dice que le gus­ta, le intere­sa o quie­re apren­der, y faci­li­tar los medios si está den­tro de las posi­bi­li­da­des fami­lia­res.
  3. Per­mi­tir­les explo­rar: Dar­les liber­tad para cono­cer dis­tin­tas acti­vi­da­des sin con­ver­tir cada una en un pro­yec­to de ren­di­mien­to. Los hijos, al explo­rar, van encon­tran­do solos en qué lugar se sien­ten mejor.
  4. Pro­por­cio­nar recur­sos, orien­ta­ción y lími­tes ade­cua­dos: Acom­pa­ñar sin sobre­pro­te­ger, ofre­cien­do un entorno segu­ro con estruc­tu­ra y acuer­dos cla­ros.
  5. Per­mi­tir­les cam­biar de opi­nión: Res­pe­tar que aban­do­nen una acti­vi­dad si ya no les gene­ra dis­fru­te, lle­gan­do a acuer­dos razo­na­bles sobre tiem­pos y com­pro­mi­sos, sin for­zar la per­ma­nen­cia ni tam­po­co per­mi­tir la deser­ción inme­dia­ta sin refle­xión.

Preguntas y respuestas relevantes

Comen­ta­rio (Ma. Mer­ce­des Serrano Mire­les): Su hija eli­gió estu­diar Artes Visua­les en la UNAM a pesar de las dudas de sus padres. Años des­pués, reco­no­ció que la carre­ra no le per­mi­tió ejer­cer pro­fe­sio­nal­men­te, pero agra­de­ce que le per­mi­tie­ran equi­vo­car­se. Actual­men­te estu­dia Psi­co­pe­da­go­gía y con­si­de­ra que su for­ma­ción en artes la está enri­que­cien­do en esta nue­va carre­ra.

Res­pues­ta (Roxa­na Tibur­cio): No debe ver­se como un error ni como tiem­po per­di­do. La hija tomó su pro­pia deci­sión, dis­fru­tó su carre­ra y hoy la está inte­gran­do con una nue­va for­ma­ción. La psi­co­lo­gía, la psi­co­pe­da­go­gía y el arte tera­pia se com­ple­men­tan pro­fun­da­men­te. Per­mi­tir­le equi­vo­car­se fue, en sí mis­mo, un acto de acom­pa­ña­mien­to res­pe­tuo­so.

Tema 5: El contexto actual y su impacto en los jóvenes

Roxa­na Tibur­cio con­tex­tua­li­zó la crian­za den­tro de la reali­dad que enfren­tan las nue­vas gene­ra­cio­nes, seña­lan­do que estu­dios recien­tes indi­can que los jóve­nes de hoy viven con nive­les cre­cien­tes de ansie­dad, estrés y depre­sión, y se con­si­de­ran menos feli­ces que gene­ra­cio­nes ante­rio­res, a pesar de tener mayor acce­so a infor­ma­ción y tec­no­lo­gía.

Entre los fac­to­res que con­tri­bu­yen a esta situa­ción se iden­ti­fi­ca­ron:

  • Mayor ran­go de com­pa­ra­ción: Las redes socia­les expo­nen a los jóve­nes a un bom­bar­deo cons­tan­te de infor­ma­ción con­tra­dic­to­ria que gene­ra con­fu­sión e inse­gu­ri­dad.
  • Fal­ta de opor­tu­ni­da­des garan­ti­za­das: A dife­ren­cia de gene­ra­cio­nes ante­rio­res, una carre­ra pro­fe­sio­nal ya no ase­gu­ra esta­bi­li­dad eco­nó­mi­ca ni éxi­to, lo que gene­ra incer­ti­dum­bre sobre el futu­ro.
  • Expo­si­ción a pro­ble­má­ti­cas glo­ba­les: Los niños y jóve­nes tie­nen acce­so des­de eda­des tem­pra­nas a con­te­ni­dos sobre vio­len­cia, cri­sis eco­nó­mi­cas y con­flic­tos mun­dia­les, lo que incre­men­ta su ansie­dad.
  • Sobre­pro­tec­ción en el mun­do real vs. des­pro­tec­ción digi­tal: Los padres tien­den a pro­te­ger a sus hijos del entorno físi­co, pero los dejan expues­tos sin orien­ta­ción en el entorno digi­tal.

Este con­tex­to refuer­za la impor­tan­cia del rol paren­tal como fuen­te de segu­ri­dad emo­cio­nal, evi­tan­do aña­dir más incer­ti­dum­bre en el hogar y tra­ba­jan­do en cons­truir la con­fian­za y las capa­ci­da­des del hijo para enfren­tar el mun­do.

Preguntas y respuestas relevantes

Comen­ta­rio (Pedro Care­lla): Refle­xio­nó sobre la impor­tan­cia de ele­gir bien a la pare­ja como cimien­to de una crian­za exi­to­sa, y reco­no­ció que, aun­que pro­ve­yó eco­nó­mi­ca­men­te a sus seis hijos, les fal­tó el amor expre­sa­do en abra­zos y tiem­po com­par­ti­do. Con sus nie­tos tuvo la opor­tu­ni­dad de apli­car lo apren­di­do y obser­va en ellos resul­ta­dos muy posi­ti­vos.

Res­pues­ta (Roxa­na Tibur­cio): Los padres siem­pre actúan con las herra­mien­tas que tie­nen en su momen­to his­tó­ri­co y con­tex­to. No se tra­ta de cul­pa­bi­li­zar­se, sino de reco­no­cer lo apren­di­do y apli­car­lo don­de aún es posi­ble. El amor que no pudo expre­sar­se direc­ta­men­te con los hijos pue­de trans­mi­tir­se hoy a tra­vés de los nie­tos, y eso tam­bién es una for­ma valio­sa de sanar y cre­cer.

Próximos pasos y tareas

  • Rea­li­zar el ejer­ci­cio de obser­va­ción pro­pues­to: dete­ner­se a admi­rar a los hijos tal como son, sin inte­rrum­pir ni corre­gir, sim­ple­men­te obser­van­do y conec­tan­do.
  • Refle­xio­nar hones­ta­men­te sobre la bre­cha entre el hijo ima­gi­na­rio que se pro­yec­ta­ba y el hijo real que se tie­ne.
  • Iden­ti­fi­car en qué pun­tos de la crian­za coti­dia­na se está acom­pa­ñan­do y en cuá­les se está impo­nien­do.
  • Asis­tir a la pró­xi­ma sesión de la Escue­la para Padres de Amap­si el vier­nes 16 de octu­bre a las 7:00 p.m., con la psi­có­lo­ga Elsa Marie­la Nie­to Fer­nán­dez, quien abor­da­rá el tema “Cre­cer con con­fian­za: auto­es­ti­ma en nues­tros hijos”.

Recursos complementarios

  • Libro reco­men­da­do: Los hijos no tie­nen que ser per­fec­tos. Ama a tus hijos tal como son — obra en la que se desa­rro­lla el con­cep­to de con­ten­ta­mien­to apli­ca­do a la crian­za.
  • Video de You­Tu­be: Fichas de póker — bre­ve con­fe­ren­cia sobre el rol de padres y docen­tes en la cons­truc­ción de la auto­es­ti­ma infan­til, uti­li­zan­do la metá­fo­ra de las fichas como repre­sen­ta­ción de la con­fian­za y la segu­ri­dad emo­cio­nal.
  • Poe­ma: Si pudie­ra criar a mi hijo otra vez, de Anah Lomas — lec­tu­ra refle­xi­va com­par­ti­da al cie­rre de la ponen­cia sobre las prio­ri­da­des en la crian­za.
  • Con­fe­ren­cia pre­via en Amap­si: Sesión sobre arte, crea­ti­vi­dad y arte tera­pia, impar­ti­da tam­bién por Roxa­na Tibur­cio en el mar­co de la Escue­la para Padres.

Crianza positiva. Entender antes de corregir — Psic. Brenda Yazmín Ponce Soriano

Resumen general

Esta sesión de la Escue­la para Padres AMASI abor­dó el tema de la crian­za posi­ti­va: ser sufi­cien­te­men­te bue­nos, no per­fec­tos. La psi­có­lo­ga Bren­da Pon­ce pre­sen­tó un reco­rri­do inte­gral sobre cómo ejer­cer una crian­za basa­da en la pre­sen­cia, el amor y el acom­pa­ña­mien­to, ale­ján­do­se de la bús­que­da de la per­fec­ción. La expo­si­ción se fun­da­men­tó en gran par­te en el libro Emo­cio­nes Infan­ti­les de Bea­triz Muñoz y abar­có des­de el desa­rro­llo cere­bral tem­prano has­ta los esti­los de crian­za y la regu­la­ción emo­cio­nal.

Conceptos clave o teorías

  • Crian­za posi­ti­va: Con­jun­to de prác­ti­cas de cui­da­do, pro­tec­ción, for­ma­ción y guía que favo­re­cen el desa­rro­llo físi­co, men­tal, espi­ri­tual, éti­co, cul­tu­ral y social del niño, sin recu­rrir a méto­dos vio­len­tos.
  • Desa­rro­llo cere­bral: El cere­bro se cons­tru­ye a par­tir de las expe­rien­cias tem­pra­nas; se com­po­ne de tres estruc­tu­ras: el cere­bro rep­ti­liano (ins­tin­to y super­vi­ven­cia), el sis­te­ma lím­bi­co (emo­cio­nes) y el neo­cór­tex (pen­sa­mien­to y socia­li­za­ción).
  • Ape­go: Víncu­lo dura­de­ro que se cons­tru­ye con las figu­ras de cui­da­do y que sien­ta las bases de las rela­cio­nes futu­ras. Exis­ten cua­tro tipos: segu­ro, ambi­va­len­te, evi­ta­ti­vo y des­or­ga­ni­za­do.
  • Regu­la­ción emo­cio­nal: Capa­ci­dad de iden­ti­fi­car, ges­tio­nar y expre­sar emo­cio­nes de mane­ra salu­da­ble; se desa­rro­lla des­de la pri­me­ra infan­cia y es fun­da­men­tal para ejer­cer una crian­za posi­ti­va.
  • Esti­los de crian­za: Per­mi­si­vo, negli­gen­te, auto­ri­ta­rio y demo­crá­ti­co. El esti­lo demo­crá­ti­co, que equi­li­bra lími­tes y afec­to, es el más reco­men­da­do.
  • Acró­ni­mo PAUSA: Herra­mien­ta para que los cui­da­do­res ges­tio­nen situa­cio­nes difí­ci­les: Parar, Auto­es­cu­cha, Ubi­car­se, Solu­cio­nes y Agra­de­cer.
  • Regla del 30/70: Se requie­re al menos un 30% de inter­ac­cio­nes salu­da­bles y posi­ti­vas con los hijos; el 70% res­tan­te repre­sen­ta la ven­ta­na para come­ter erro­res y repa­rar­los.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Qué nece­si­ta un niño o ado­les­cen­te en cada eta­pa de su desa­rro­llo?
  • ¿Cómo se pue­de recons­truir la con­fian­za con un ado­les­cen­te que ha teni­do con­duc­tas per­sis­ten­tes de ries­go?
  • ¿Qué sig­ni­fi­ca el 70% en la regla del 30/70 y cómo deben enten­der­lo los padres?
  • ¿Es posi­ble repa­rar el víncu­lo con los hijos cuan­do se ha ejer­ci­do una crian­za poco salu­da­ble?

Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje

  • La crian­za posi­ti­va no impli­ca per­fec­ción, sino pre­sen­cia, amor y acom­pa­ña­mien­to adap­ta­do a cada eta­pa del desa­rro­llo.
  • El cere­bro infan­til está en cons­truc­ción; las expe­rien­cias tem­pra­nas mol­dean la arqui­tec­tu­ra cere­bral y las con­duc­tas futu­ras.
  • El ape­go segu­ro es la base para que los niños explo­ren el mun­do con con­fian­za y pue­dan regre­sar a un lugar segu­ro.
  • Cada eta­pa del desa­rro­llo (0–1 año, 1–2 años, 2–3 años, 3–6 años, 6–12 años y ado­les­cen­cia) tie­ne nece­si­da­des espe­cí­fi­cas que los cui­da­do­res deben cono­cer y aten­der.
  • La regu­la­ción emo­cio­nal del cui­da­dor es indis­pen­sa­ble para ejer­cer una crian­za salu­da­ble.
  • El esti­lo de crian­za demo­crá­ti­co, que equi­li­bra lími­tes y afec­to, es el más favo­ra­ble para el desa­rro­llo inte­gral.
  • Repa­rar los erro­res come­ti­dos en la crian­za es más valio­so que pre­ten­der no come­ter­los.
  • El auto­cui­da­do del cui­da­dor es esen­cial para man­te­ner la capa­ci­dad de aten­ción y refle­xión nece­sa­rias en la crian­za.
  • Des­de el 11 de enero de 2021, la Ley Gene­ral de Dere­chos de Niñas, Niños y Ado­les­cen­tes y el Códi­go Civil Fede­ral prohí­ben el cas­ti­go cor­po­ral y humi­llan­te en Méxi­co.

Tema 1: Desarrollo cerebral y su relación con la crianza

El desa­rro­llo cere­bral de los niños comien­za des­de el naci­mien­to y se extien­de has­ta la vida adul­ta. En los pri­me­ros años, las expe­rien­cias ingre­san prin­ci­pal­men­te a tra­vés de las vías sen­so­ria­les (tac­to, soni­do, vis­ta), lue­go se adquie­re el len­gua­je y, pos­te­rior­men­te, se con­so­li­dan las fun­cio­nes cog­ni­ti­vas supe­rio­res como la memo­ria, el pen­sa­mien­to lógi­co y la toma de deci­sio­nes. La arqui­tec­tu­ra bási­ca del cere­bro se cons­tru­ye a par­tir del cúmu­lo de expe­rien­cias que se le brin­dan al niño.

El cere­bro se orga­ni­za en tres estruc­tu­ras: el cere­bro rep­ti­liano (ins­tin­to y super­vi­ven­cia), el sis­te­ma lím­bi­co (emo­cio­nes y sen­ti­mien­tos) y el neo­cór­tex (pen­sa­mien­to y socia­li­za­ción). La amíg­da­la, par­te del sis­te­ma lím­bi­co, pro­ce­sa y expre­sa rápi­da­men­te emo­cio­nes como la ira y el mie­do. En situa­cio­nes de frus­tra­ción o peli­gro, pue­de pro­du­cir­se un “secues­tro amig­da­liano”, en el que las emo­cio­nes domi­nan la res­pues­ta del niño, difi­cul­tan­do el acce­so al pen­sa­mien­to lógi­co. Esto es espe­cial­men­te rele­van­te en la infan­cia, ya que las fun­cio­nes eje­cu­ti­vas aún no están madu­ras.

El estrés mode­ra­do es nece­sa­rio para el desa­rro­llo, pero el estrés cró­ni­co ense­ña al cere­bro a man­te­ner­se en esta­do de aler­ta per­ma­nen­te, lo que pue­de afec­tar nega­ti­va­men­te el desa­rro­llo emo­cio­nal y con­duc­tual del niño.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Rosa­rio): ¿Cómo se rela­cio­na el desa­rro­llo cere­bral con los berrin­ches en los niños peque­ños?

Res­pues­ta (Bren­da Pon­ce): Los berrin­ches son una expre­sión natu­ral del desa­rro­llo. El cere­bro rep­ti­liano pre­do­mi­na en los pri­me­ros años, y las fun­cio­nes eje­cu­ti­vas que per­mi­ten regu­lar las emo­cio­nes aún no están madu­ras. Por eso los niños reac­cio­nan de for­ma inten­sa; no es una con­duc­ta mani­pu­la­do­ra, sino una expre­sión de sus limi­ta­cio­nes madu­ra­ti­vas.

Tema 2: El apego y el círculo de seguridad

El ape­go es un víncu­lo dura­de­ro que se cons­tru­ye con las figu­ras de cui­da­do a lo lar­go del tiem­po, espe­cial­men­te en situa­cio­nes de estrés o nece­si­dad. Se desa­rro­lla en eta­pas: pre­ape­go (naci­mien­to), ape­go indi­fe­ren­cia­do (6 sema­nas a 6 meses), ape­go esta­ble­ci­do (6 meses a 1 año) y ape­go recí­pro­co (a par­tir de los 2 años).

Exis­ten cua­tro tipos de ape­go: segu­ro (baja ansie­dad y baja evi­ta­ción), ambi­va­len­te (alta ansie­dad y baja evi­ta­ción), evi­ta­ti­vo (baja ansie­dad y alta evi­ta­ción) y des­or­ga­ni­za­do (alta ansie­dad y alta evi­ta­ción, fre­cuen­te en con­tex­tos de vio­len­cia o negli­gen­cia).

El círcu­lo de segu­ri­dad ilus­tra cómo los cui­da­do­res deben per­mi­tir que el niño explo­re el mun­do con la cer­te­za de que pue­de regre­sar a un lugar segu­ro. Este víncu­lo segu­ro es la base del apren­di­za­je, las habi­li­da­des socia­les y el ren­di­mien­to aca­dé­mi­co. Las expe­rien­cias de ape­go en la infan­cia no deter­mi­nan de for­ma ina­mo­vi­ble la vida adul­ta, pero sí cons­ti­tu­yen un pre­ce­den­te impor­tan­te en la for­ma de rela­cio­nar­se con los demás.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Rosa­rio): ¿Por qué es impor­tan­te hablar del ape­go des­de la infan­cia tem­pra­na?

Res­pues­ta (Bren­da Pon­ce): Por­que los pri­me­ros apren­di­za­jes vin­cu­la­res son un pre­ce­den­te para la vida adul­ta. El tipo de ape­go que se desa­rro­lla en la infan­cia influ­ye en cómo la per­so­na apren­de a rela­cio­nar­se con los demás, aun­que no es un des­tino ina­mo­vi­ble.

Tema 3: Necesidades por etapa de desarrollo

Bren­da Pon­ce pre­sen­tó de for­ma esque­má­ti­ca las nece­si­da­des de los niños según su eta­pa de desa­rro­llo:

  • 0 a 12 meses: Cubrir nece­si­da­des bási­cas (ali­men­ta­ción, abri­go, higie­ne), con­tac­to físi­co, arru­llos, esti­mu­la­ción sen­so­rial y pre­sen­cia cons­tan­te de los cui­da­do­res.
  • 12 a 24 meses: Liber­tad para explo­rar, entorno segu­ro, com­pren­sión de que aún no tie­nen empa­tía desa­rro­lla­da ni inten­ción de mani­pu­lar; apa­re­ce el “mío” y el “no”.
  • 24 a 36 meses: Mayor auto­no­mía, pri­me­ras elec­cio­nes, ini­cio de la con­cien­cia emo­cio­nal, berrin­ches como expre­sión de deseos pro­pios.
  • 3 a 6 años: El len­gua­je se con­vier­te en herra­mien­ta de expre­sión emo­cio­nal; apa­re­ce la empa­tía y el jue­go cola­bo­ra­ti­vo; nece­si­tan acom­pa­ña­mien­to y alien­to.
  • 6 a 12 años: Cam­bios físi­cos, con­cien­cia moral, con­so­li­da­ción del auto­con­cep­to y la auto­es­ti­ma; vali­dar emo­cio­nes, evi­tar com­pa­ra­cio­nes, fomen­tar el auto­cui­da­do y la auto­no­mía pro­gre­si­va.
  • Ado­les­cen­cia: Nece­si­dad de per­te­nen­cia, for­ja de iden­ti­dad, dis­tan­cia de las figu­ras de auto­ri­dad; requie­ren lími­tes cla­ros, con­fian­za, escu­cha acti­va y acom­pa­ña­mien­to sin ser­mo­nes.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Rosa­rio): ¿Cómo deben los padres acom­pa­ñar a los ado­les­cen­tes sin per­der la auto­ri­dad?

Res­pues­ta (Bren­da Pon­ce): Es impor­tan­te esta­ble­cer lími­tes cla­ros y con­se­cuen­cias cono­ci­das, con­fiar en el ado­les­cen­te, escu­char antes de acon­se­jar y pre­gun­tar­le qué nece­si­ta. El ado­les­cen­te no es un adul­to peque­ño; está en pleno pro­ce­so de desa­rro­llo y nece­si­ta sen­tir el cari­ño y el res­pe­to de sus figu­ras de refe­ren­cia.

Tema 4: Estilos de crianza y regulación emocional

Los esti­los de crian­za son los modos en que los cui­da­do­res esta­ble­cen lími­tes, reglas, valo­res y cui­da­dos. Se iden­ti­fi­can cua­tro tipos:

  • Per­mi­si­vo: Mucho afec­to, pocos lími­tes; no pre­pa­ra al niño para enfren­tar la reali­dad.
  • Negli­gen­te: Poco afec­to y pocos lími­tes; los niños cre­cen sin refe­ren­tes cla­ros.
  • Auto­ri­ta­rio: Muchos lími­tes, poco afec­to; pue­de gene­rar adul­tos muy res­pon­sa­bles pero con difi­cul­ta­des emo­cio­na­les y rela­cio­na­les.
  • Demo­crá­ti­co: Equi­li­brio entre lími­tes y afec­to; res­pe­ta las eta­pas de desa­rro­llo, per­mi­te la par­ti­ci­pa­ción y no con­di­cio­na el afec­to al com­por­ta­mien­to.

El esti­lo domi­nan­te en muchos con­tex­tos es el auto­ri­ta­rio, lo que se aso­cia con situa­cio­nes de vio­len­cia hacia niños y ado­les­cen­tes. Para ejer­cer una crian­za posi­ti­va, es fun­da­men­tal que los cui­da­do­res tra­ba­jen su pro­pia regu­la­ción emo­cio­nal, enten­di­da como la capa­ci­dad de iden­ti­fi­car, ges­tio­nar y expre­sar emo­cio­nes de mane­ra salu­da­ble. La inte­li­gen­cia emo­cio­nal se desa­rro­lla a tra­vés de cua­tro dimen­sio­nes: per­cep­ción, asi­mi­la­ción, com­pren­sión y regu­la­ción.

El acró­ni­mo PAUSA ofre­ce una herra­mien­ta prác­ti­ca: Parar, Autoes­cu­cha, Ubicar­se (recor­dar que el adul­to es la figu­ra de auto­ri­dad), Solu­cio­nes y Agra­de­cer (tan­to al otro como a uno mis­mo).

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Rosa­rio): ¿Qué sig­ni­fi­ca exac­ta­men­te el 70% en la regla del 30/70 y cómo deben enten­der­lo los padres?

Res­pues­ta (Bren­da Pon­ce): El 30% repre­sen­ta las inter­ac­cio­nes salu­da­bles: cuan­do el cui­da­dor se detie­ne, escu­cha, vali­da emo­cio­nes y res­pon­de con cal­ma. El 70% es la ven­ta­na para los momen­tos en que uno se des­bor­da, gri­ta o reac­cio­na de for­ma poco ideal. Ese 70% no es una licen­cia para mal­tra­tar, sino el espa­cio para repa­rar, pedir dis­cul­pas y hacer com­pro­mi­sos. Repa­rar vale más que no equi­vo­car­se.

Tema 5: Reparación, autocuidado y crianza suficientemente buena

Bren­da Pon­ce enfa­ti­zó que no exis­ten padres per­fec­tos y que los niños no bus­can la per­fec­ción, sino pre­sen­cia y acom­pa­ña­mien­to. La repa­ra­ción es el ele­men­to cen­tral que per­mi­te recons­truir el víncu­lo cuan­do se han come­ti­do erro­res: reco­no­cer el error, acer­car­se, enten­der al otro y empe­zar de nue­vo.

El auto­cui­da­do del cui­da­dor es indis­pen­sa­ble: cui­dar el sue­ño, la ali­men­ta­ción, el tiem­po libre y el jue­go per­mi­te man­te­ner la capa­ci­dad refle­xi­va y la aten­ción nece­sa­rias para una crian­za más sen­si­ble. Cuan­do el cui­da­dor deja de ver­se a sí mis­mo como per­so­na con nece­si­da­des pro­pias, su capa­ci­dad de res­pon­der de for­ma salu­da­ble se ve com­pro­me­ti­da.

Final­men­te, se recor­dó que des­de el 11 de enero de 2021, la legis­la­ción mexi­ca­na prohí­be el cas­ti­go cor­po­ral y humi­llan­te, reco­no­cien­do a los niños como suje­tos de dere­chos.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Fer­nan­do mon­to­ya): ¿Cómo reto­mar el pro­ce­so de con­fian­za con un ado­les­cen­te que ha teni­do con­duc­tas per­sis­ten­tes de ries­go, como con­duc­tas adic­ti­vas?

Res­pues­ta (Bren­da Pon­ce): Es fun­da­men­tal iden­ti­fi­car en qué momen­tos ocu­rre la con­duc­ta y qué emo­cio­nes la pre­ce­den (tris­te­za, ansie­dad, frus­tra­ción). Se debe vali­dar las emo­cio­nes del ado­les­cen­te, hacer­le saber que es valio­so y que la casa es un lugar segu­ro. Se reco­mien­da acom­pa­ña­mien­to psi­co­ló­gi­co inte­gral, tan­to para el ado­les­cen­te como para la fami­lia. Repa­rar el víncu­lo des­de la acep­ta­ción y la escu­cha es el pri­mer paso; el amor incon­di­cio­nal no siem­pre es sufi­cien­te para resol­ver el pro­ble­ma, pero sí para sos­te­ner el pro­ce­so.

Próximos pasos y tareas

  • Asis­tir a la pró­xi­ma sesión de la Escue­la para Padres AMASI el vier­nes 2 de octu­bre, a las 7:00 p.m., a tra­vés del mis­mo enla­ce.
  • En la pró­xi­ma sesión par­ti­ci­pa­rá la psi­có­lo­ga Mire­ya Roxa­na Tivor­cio de la Cruz, quien abor­da­rá el tema: “Es tu talen­to o mi deseo: cómo acom­pa­ñar las pasio­nes de tus hijos de for­ma libre”.

Recursos complementarios

  • Libro: Emo­cio­nes Infan­ti­les de Bea­triz Muñoz — Guía de cui­da­dos para las emo­cio­nes infan­ti­les; fue la fuen­te prin­ci­pal de la infor­ma­ción com­par­ti­da duran­te la sesión.