Respeto y empatía entre padres e hijos — Psic. Rita Nayut Machuca Cabrera
Esta conferencia de la Escuela para Padres de Amapsi abordó el tema del respeto y la empatía entre padres e hijos, presentado por la psicóloga y maestra Rita Nayud Machuca Cabrera. La sesión se centró en proporcionar herramientas, reflexiones y estrategias para lograr una crianza consciente basada en estos dos valores fundamentales. Se enfatizó la importancia de la madurez emocional de los padres, la comunicación efectiva, y el establecimiento de límites claros sin recurrir al maltrato. La presentación incluyó técnicas prácticas como el mindfulness, el diario emocional y el rincón de la calma para ayudar a los niños a regular sus emociones.
Conceptos o teorías clave
- Respeto mutuo: Aceptar las diferencias, valorar cualidades y reconocer derechos
- Empatía: Ponerse en los zapatos del niño según su edad y desarrollo
- Madurez de los padres: Autoestima, tiempo de calidad, comunicación y responsabilidad
- Técnica de la mayéutica: Uso de preguntas reflexivas para llegar al análisis
- Disciplina positiva: Enseñar a través del ejemplo evitando castigos tradicionales
- Mindfulness infantil: Respiración, aceptación emocional y espacios de calma
Preguntas importantes planteadas
- ¿Cómo pueden los padres ejercer verdadero respeto y empatía hacia sus hijos?
- ¿Hasta dónde llega la madurez emocional de los padres para educar adecuadamente?
- ¿Cómo manejar los berrinches como oportunidades de aprendizaje emocional?
- ¿Qué consecuencias tiene el maltrato físico y emocional en el desarrollo infantil?
- ¿Cómo evitar repetir patrones de crianza negativos?
- ¿Cuál es el equilibrio entre flexibilidad y límites claros?
Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje
- El respeto implica aceptar las diferencias de los hijos, valorar sus cualidades y reconocer sus derechos
- La madurez de los padres se refleja en autoestima, tiempo de calidad, comunicación efectiva y responsabilidad
- La empatía requiere paciencia, validación emocional, comunicación con amor y uso de preguntas reflexivas
- Los berrinches son parte del desarrollo y oportunidades para enseñar habilidades emocionales
- El maltrato (activo o pasivo) genera trastornos como ansiedad, depresión, fobias y conductas antisociales
- La disciplina efectiva se basa en enseñar mediante ejemplos, no en castigos que generan miedo
- Herramientas prácticas incluyen respiración profunda, diario emocional y rincón de la calma
- Los límites claros combinados con amor generan seguridad en el desarrollo del niño
- Es fundamental que los adultos reconozcan y regulen sus propias emociones antes de educar
Tema 1: Madurez de los padres y valores fundamentales
Rita Nayud inició la presentación enfatizando que los padres, como adultos, tienen la responsabilidad principal en la crianza y deben ejercer madurez emocional. Esta madurez se manifiesta en cuatro aspectos fundamentales: autoestima y amor propio, tiempo de calidad con los hijos, comunicación bidireccional (escuchar y hablar), y responsabilidad consciente ante el rol de crianza. El respeto mutuo se construye a través de la amabilidad, la comunicación con amor y el reconocimiento de los logros de los niños. La ponente subrayó que si los padres quieren enseñar a los niños a quererse, primero deben empezar por amarse a sí mismos, ya que los niños aprenden principalmente del ejemplo que observan en los adultos.
Tema 2: Los cuatro pasos para desarrollar la empatía
La maestra Rita presentó cuatro pasos fundamentales para desarrollar empatía con los hijos. Primero, el amor como base de la educación, que incluye hablar con cariño y afecto, proporcionar seguridad emocional y reconocer que todo ser humano necesita ese respaldo emocional. Segundo, la paciencia y vida emocional, que implica tener tolerancia, ponerse en los zapatos del niño según su edad (3, 4, 12 o 15 años), y validar sus emociones para que se sienta en confianza de expresarlas. Tercero, la comunicación y el diálogo con palabras positivas, hablando con cariño incluso cuando se está irritado o enojado, para que el niño se sienta querido, amado y respetado. Cuarto, la técnica de la mayéutica, que consiste en hacer preguntas reflexivas como “¿por qué te sientes así?”, “¿para qué te hace sentir bien este sentimiento?” para llevar al niño al análisis y la reflexión sobre sus actos y consecuencias.
Tema 3: Manejo del berrinche y prevención del maltrato
El berrinche fue presentado como parte natural del desarrollo infantil y una oportunidad para enseñar habilidades emocionales. Aparece cuando el niño no sabe expresar sus emociones, lo que le irrita o le da coraje. El adulto debe respirar, tener paciencia, escuchar y bajar la voz para que el niño también se calme, evitando que ambos entren en crisis. Es fundamental hablar y comunicar para que el niño entienda por qué está pasando, para qué, cómo y qué se puede solucionar. La ponente advirtió sobre el maltrato, definido como conducta amenazante y destructiva que perjudica el bienestar físico, mental y emocional del menor. Distinguió entre maltrato activo (golpes, violencia física, emocional o psicológica con frases como “eres bien tonto”) y maltrato pasivo (ignorar al niño). Estas formas de maltrato pueden desarrollar enfermedades como trastorno obsesivo compulsivo, fobias, angustia, depresión, ansiedad y pseudo mentiras, afectando el desarrollo hasta la edad adulta.
Tema 4: Herramientas prácticas de mindfulness y regulación emocional
Rita Nayud presentó varias herramientas prácticas basadas en mindfulness. La respiración profunda es fundamental, enseñando al niño a inhalar y exhalar cuando entra en caos porque las cosas no se cumplen como quiere, para que el enojo se vaya calmando. La aceptación de la emoción es crucial: no tiene nada de malo enojarse, estar triste, tener miedo, irritarse o sentir asco; los adultos deben reconocer y aceptar primero sus propias emociones para después enseñárselo al niño. El rincón de la calma es un espacio donde el niño se siente seguro; cuando está enojado, va a su espacio, respira, se controla y luego regresa con los padres para tomar decisiones o reconocer qué pasó. El diario emocional permite escribir síntomas y características de las emociones; para niños pequeños puede usar colores e imágenes (amarillo para alegría, rojo para enojo), mientras que adolescentes escriben para identificar patrones y entender que las emociones son pasajeras.
Tema 5: Límites, flexibilidad y reconocimientos
La ponente abordó la diferencia entre premios y reconocimientos, enfatizando que no siempre deben ser objetos materiales. El juego es fundamental: cuando el adulto juega con el niño, puede entablar conversación y enseñar mediante el ejemplo cómo ganar y perder. El reconocimiento implica escuchar al niño y valorar sus logros o fracasos, darle la palabra delante de los demás como forma de empatizar. Los límites claros no deben confundirse con castigos; se trata de acuerdos: “te doy esto porque hiciste tal situación” o “llegamos a este acuerdo”. La flexibilidad es importante cuando se observan avances: “en ese momento estaba exaltada y te impedí esta situación, pero veo que hay un avance, ¿te parece si llegamos a un acuerdo?” Sin embargo, también es crucial cumplir lo que se dice: “con el dolor de mi corazón, pero dije que esta semana no saldrías, entonces no lo vas a hacer.” La frase clave presentada fue: “Mucho amor + límites claros = seguridad en el adulto”, enfatizando que esta combinación ayuda a que el niño crezca con seguridad en sí mismo.
Tema 6: Consecuencias del maltrato y responsabilidad social
Rita Nayud presentó las graves consecuencias del maltrato en el desarrollo infantil, advirtiendo que puede generar trastornos del comportamiento social, conducta negativa desafiante, delincuencia y otros trastornos de conducta. Mencionó el caso reciente de un joven de 15 años en Michoacán que asesinó a sus maestras, señalando que ya se veían ciertos rasgos de enojo y desafío a la autoridad. Enfatizó que actualmente hay muchas personas que han crecido con resentimiento, coraje, maltrato, humillaciones y palabras hirientes, lo que ha generado que no tengan límites y sientan coraje contra los demás y contra la vida. La ponente subrayó la importancia de enseñar respeto y empatía empezando por los adultos mismos, para después transmitirlo a los hijos y crear una cadena social positiva. Concluyó con un llamado a la responsabilidad: “Antes que nada, ser padre no es una tarea sencilla, implica tiempo y paciencia. Estás creando nuevas personas que van a socializar y combatir lo que está pasando hoy en día. Tenemos la responsabilidad de crear personas de bien, empáticas, seguras y respetuosas. Estos niños son la nueva generación. Ya no queremos más maldad hacia el mundo. Esto depende de nosotros.”
Pasos de acción y tareas
- Practicar técnicas de respiración profunda con los hijos cuando se presenten situaciones de enojo o frustración
- Implementar un rincón de la calma en casa, diseñado en conjunto con el niño según sus preferencias
- Iniciar un diario emocional adaptado a la edad del niño (con colores e imágenes para pequeños, escritura para adolescentes)
- Observar y reconocer las propias emociones como adultos antes de corregir a los hijos
- Establecer límites claros y cumplir con lo que se dice, siendo flexible cuando se observen cambios positivos
- Dedicar tiempo de calidad con los hijos a través del juego y actividades compartidas
- Practicar la técnica de la mayéutica haciendo preguntas reflexivas en lugar de imponer soluciones
- Considerar terapia psicológica personal para evitar repetir patrones de crianza negativos
- Validar las emociones de los hijos sin juzgarlas, enseñándoles que todas las emociones son válidas
- Conectar primero con el niño antes de corregir comportamientos
Presentación de la Sociedad del Afecto — Dr. Marco Eduardo Murueta
La crianza y la salud psicológica de madres y padres — Psic. Brenda Jazmín Ponce Soriano
Esta conferencia abordó la importancia de la salud mental de los padres y madres en el proceso de crianza, enfatizando cómo el bienestar emocional de los cuidadores impacta directamente en el desarrollo saludable de niños, niñas y adolescentes. Brenda presentó un recorrido por las diferentes etapas del desarrollo infantil, desde la primera infancia hasta la adolescencia, identificando las necesidades específicas de cada periodo y el rol fundamental que juegan los adultos como figuras de seguridad y acompañamiento. La ponencia destacó que la crianza es un proceso estresante que requiere autocuidado constante, y que no se busca la perfección sino la presencia consciente y el compromiso con el propio bienestar para poder ofrecer una crianza más saludable.
Conceptos clave o teorías
- Etapas del desarrollo: Primera infancia (0–5 años), infancia (6–11 años) y adolescencia, cada una con necesidades específicas
- Autocuidado como prioridad: Cuidarse a uno mismo para poder cuidar mejor a los hijos
- Presencia vs. perfección: Los niños no necesitan padres perfectos, sino padres presentes
- Salud mental parental: El estado emocional de los padres afecta directamente la crianza y el desarrollo infantil
- Monitoreo emocional: Sistema de semáforo (verde, amarillo, rojo) para identificar el estado de bienestar
- Resignificación del trabajo: Cambiar la percepción del trabajo como algo que separa, a algo que aporta valor
Preguntas importantes planteadas
- ¿Cuál es mi historia de crianza y cómo me sentía en casa cuando era niño/a?
- ¿Hay cosas que mejoraría, cambiaría o evitaría de mi propia infancia?
- ¿Cómo eran mis cuidadores y qué tipo de cuidado me ofrecían?
- ¿Cómo me estoy sintiendo la mayoría de mis días?
- ¿Cuáles son mis redes de apoyo y a quién puedo acudir cuando necesito ayuda?
- ¿Qué compromiso me llevo hoy para mejorar la crianza en casa?
Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje
- La salud mental de los padres es fundamental para ofrecer una crianza saludable y presente
- Cada etapa del desarrollo infantil tiene necesidades específicas que los cuidadores deben conocer y atender
- El autocuidado no es egoísmo, sino una necesidad para poder acompañar adecuadamente a los hijos
- No podemos cambiar la infancia que tuvimos, pero sí podemos cambiar la infancia que ofrecemos
- Los niños necesitan adultos presentes, no perfectos, que les brinden seguridad y validación
- El monitoreo emocional constante permite identificar cuándo necesitamos hacer cambios en nuestro bienestar
- Pequeños cambios cotidianos pueden generar grandes mejoras en la salud mental y la crianza
- El trabajo debe resignificarse como algo positivo que aporta, no como algo que separa de los hijos
Tema 1: Etapas del desarrollo infantil y sus necesidades
Brenda presentó un recorrido detallado por las principales etapas del desarrollo, comenzando con la primera infancia (0–5 años), periodo caracterizado por el descubrimiento del mundo a través de los sentidos y el movimiento. En esta etapa, los niños requieren fundamentalmente seguridad, que se construye a través de la presencia constante de los cuidadores, rutinas predecibles y límites claros que funcionan como formas de cuidado. Las rutinas son especialmente importantes porque ayudan a los niños a predecir lo que viene, facilitando su comprensión del mundo y reduciendo la ansiedad.
La infancia (6–11/12 años) se caracteriza por una mayor independencia y autonomía motriz. Los niños comienzan a tomar decisiones simples, desarrollan el sentido de pertenencia a través de grupos de amigos, y van construyendo su autoconcepto basándose en lo que son capaces de lograr. Durante esta etapa, la demanda académica aumenta y los niños enfrentan retos más complejos en sus relaciones sociales. El papel del adulto es crucial para ofrecer reconocimiento de sus capacidades y ayudarles a desarrollar estrategias de regulación emocional ante el fracaso, el rechazo o las dificultades. La validación se convierte en una necesidad fundamental que los padres deben satisfacer.
La adolescencia representa un periodo crítico marcado por cambios físicos, hormonales y de crecimiento que colocan al joven en una posición intermedia entre la niñez y la adultez. Durante esta etapa se construye la identidad, se busca la separación emocional de los padres, y el sentido de pertenencia a grupos fuera de la familia se vuelve primordial. Los adolescentes buscan independencia y pueden mostrar resistencia a la autoridad parental. Lo que necesitan en esta etapa es escucha activa, respeto, acompañamiento y límites firmes pero flexibles. Es importante que los padres estén preparados para ser cuestionados y mantengan canales de diálogo abiertos, escuchando genuinamente las dudas, miedos y angustias del adolescente en lugar de simplemente dar instrucciones.
Tema 2: Autocuidado y salud mental parental
Brenda utilizó la analogía de las mascarillas de oxígeno en los aviones para ilustrar la importancia del autocuidado: primero debemos colocarnos nuestra propia mascarilla antes de ayudar a otros. Este principio aplica directamente a la crianza: los padres deben cuidar de sí mismos primero para poder acompañar de manera saludable a sus hijos. La crianza es inherentemente estresante, con demandas que varían según cada etapa del desarrollo, y estas exigencias provienen no solo de las necesidades reales de los niños, sino también de las propias creencias, estilos y formas en que los padres fueron criados.
Se identificaron varios factores que afectan la salud psicológica de los padres: la sobrecarga de responsabilidades en un ritmo de vida acelerado, el estrés laboral, las distancias que se recorren diariamente, las situaciones económicas, y en muchos casos, que una sola persona lleve toda la responsabilidad del cuidado y la provisión. La falta de sueño y el cansancio impactan negativamente porque generan irritabilidad y disminuyen el rendimiento. El aislamiento social es otro factor importante, ya que dificulta compartir cómo nos sentimos y puede llevar a recibir comentarios invalidantes. La dificultad para pedir ayuda, los problemas de pareja o trabajo, y los antecedentes personales de ansiedad o depresión también afectan significativamente el bienestar emocional.
Brenda presentó un sistema de semáforo emocional para facilitar el monitoreo del estado de bienestar. El estado “verde” representa condiciones óptimas: actitud positiva, iniciativa, capacidad de disfrutar, interés por compartir y aprender, y empatía hacia los demás. El estado “amarillo” indica señales de alerta: sentimiento de estar estancado, desinterés, aislamiento, confusión sobre las decisiones, insatisfacción personal y miedo. Cuando alguien se encuentra en amarillo durante las últimas dos semanas o un mes, es momento de empezar a hacer cambios: buscar actividades que generen interés y placer, compartir con personas cercanas que aporten bienestar. El estado “rojo” representa una situación más crítica: irritabilidad constante, incapacidad para disfrutar, preocupación excesiva por cosas que quizás no ocurran, sentimiento de desesperanza y aislamiento. Llegar al rojo no significa que todo esté perdido, pero sí requiere atención inmediata y posiblemente ayuda profesional.
Para mejorar la salud mental, Brenda propuso comenzar con cambios pequeños y accesibles: cuidar la higiene del sueño (evitar pantallas antes de dormir, crear un ambiente cómodo para descansar), mantener una alimentación adecuada (consumir suficiente agua y verduras), dedicar tiempo libre para actividades placenteras (aunque sean solo unos minutos), aprender a delegar responsabilidades y tolerar que las cosas no se hagan exactamente como uno quiere, practicar la autocompasión y la gratitud (reconocer el esfuerzo propio y enfocarse en lo que sí se tiene y se puede hacer), realizar ejercicios de respiración antes de reaccionar ante situaciones estresantes, y llevar un monitoreo emocional constante que puede hacerse mediante un diario o aplicaciones del teléfono.
Tema 3: Impacto del estado emocional parental en la crianza
El estado emocional de los padres no solo afecta su propio bienestar, sino que tiene un impacto directo en todos los aspectos de la crianza y el desarrollo de los hijos. Brenda explicó que las emociones no existen de forma aislada, sino que forman parte de un sistema interconectado que incluye cuatro componentes: la emoción misma, la cognición (pensamientos), la conducta (acciones) y las relaciones con otros. Este sistema funciona como un engranaje donde cada elemento afecta a los demás.
Por ejemplo, en un estado de enojo, la emoción es la ira, la cognición puede ser “todo el mundo me hace enojar, nadie me entiende”, la conducta resultante puede ser gritar, aventar puertas, agredir o aislarse, y esto finalmente afecta las relaciones con las personas del entorno. Como nos pensamos, nos sentimos: si comenzamos a pensar que todo está mal, que nada nos gusta, que nadie nos entiende, que no lo estamos haciendo bien, la emoción generará una respuesta de tristeza, enojo, frustración o impotencia. Por eso es fundamental cuidar la salud psicológica, porque no solo impacta cómo nos sentimos individualmente, sino también cómo actuamos y cómo nos relacionamos con nuestros hijos.
Un mensaje central de la conferencia fue que “un adulto regulado cría con mayor calma, un adulto saturado reacciona”. Los niños, niñas y adolescentes se dan cuenta de lo que ocurre con sus padres, perciben cuando mamá o papá no se encuentran bien, y aunque los padres intenten ocultarlo, la interacción cambia. Es importante poder comunicar las emociones de manera apropiada según la edad de los hijos. Con un niño de 5 o 6 años, por ejemplo, no se trata de que entienda completamente la situación, sino de que aprenda que las emociones se nombran, que existen y que son válidas. Hay problemas de adultos que no son responsabilidad de los niños resolver, pero sí se puede compartir de manera simple: “en este momento me siento triste” o “en este momento me siento enojada”.
Brenda enfatizó que los niños no requieren padres perfectos, sino padres presentes. La presencia implica estar disponible emocionalmente, validar sus experiencias, escuchar activamente y ser un lugar de seguridad. Las expectativas irreales de ser padres perfectos con hijos que se porten bien, vayan bien en la escuela y practiquen deportes, generan presión innecesaria. Los padres tienen permiso para no estar bien todo el tiempo, para cometer errores, para tener días difíciles. Lo importante es reconocer estos estados, gestionarlos adecuadamente y mantener la presencia y el compromiso con el bienestar propio y el de los hijos.
