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Esta conferencia de la Escuela para Padres de Amapsi abordó el tema del respeto y la empatía entre padres e hijos, presentado por la psicóloga y maestra Rita Nayud Machuca Cabrera. La sesión se centró en proporcionar herramientas, reflexiones y estrategias para lograr una crianza consciente basada en estos dos valores fundamentales. Se enfatizó la importancia de la madurez emocional de los padres, la comunicación efectiva, y el establecimiento de límites claros sin recurrir al maltrato. La presentación incluyó técnicas prácticas como el mindfulness, el diario emocional y el rincón de la calma para ayudar a los niños a regular sus emociones.
Conceptos o teorías clave
Respeto mutuo: Aceptar las diferencias, valorar cualidades y reconocer derechos
Empatía: Ponerse en los zapatos del niño según su edad y desarrollo
Madurez de los padres: Autoestima, tiempo de calidad, comunicación y responsabilidad
Técnica de la mayéutica: Uso de preguntas reflexivas para llegar al análisis
Disciplina positiva: Enseñar a través del ejemplo evitando castigos tradicionales
Mindfulness infantil: Respiración, aceptación emocional y espacios de calma
Preguntas importantes planteadas
¿Cómo pueden los padres ejercer verdadero respeto y empatía hacia sus hijos?
¿Hasta dónde llega la madurez emocional de los padres para educar adecuadamente?
¿Cómo manejar los berrinches como oportunidades de aprendizaje emocional?
¿Qué consecuencias tiene el maltrato físico y emocional en el desarrollo infantil?
¿Cómo evitar repetir patrones de crianza negativos?
¿Cuál es el equilibrio entre flexibilidad y límites claros?
Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje
El respeto implica aceptar las diferencias de los hijos, valorar sus cualidades y reconocer sus derechos
La madurez de los padres se refleja en autoestima, tiempo de calidad, comunicación efectiva y responsabilidad
La empatía requiere paciencia, validación emocional, comunicación con amor y uso de preguntas reflexivas
Los berrinches son parte del desarrollo y oportunidades para enseñar habilidades emocionales
El maltrato (activo o pasivo) genera trastornos como ansiedad, depresión, fobias y conductas antisociales
La disciplina efectiva se basa en enseñar mediante ejemplos, no en castigos que generan miedo
Herramientas prácticas incluyen respiración profunda, diario emocional y rincón de la calma
Los límites claros combinados con amor generan seguridad en el desarrollo del niño
Es fundamental que los adultos reconozcan y regulen sus propias emociones antes de educar
Tema 1: Madurez de los padres y valores fundamentales
Rita Nayud inició la presentación enfatizando que los padres, como adultos, tienen la responsabilidad principal en la crianza y deben ejercer madurez emocional. Esta madurez se manifiesta en cuatro aspectos fundamentales: autoestima y amor propio, tiempo de calidad con los hijos, comunicación bidireccional (escuchar y hablar), y responsabilidad consciente ante el rol de crianza. El respeto mutuo se construye a través de la amabilidad, la comunicación con amor y el reconocimiento de los logros de los niños. La ponente subrayó que si los padres quieren enseñar a los niños a quererse, primero deben empezar por amarse a sí mismos, ya que los niños aprenden principalmente del ejemplo que observan en los adultos.
Tema 2: Los cuatro pasos para desarrollar la empatía
La maestra Rita presentó cuatro pasos fundamentales para desarrollar empatía con los hijos. Primero, el amor como base de la educación, que incluye hablar con cariño y afecto, proporcionar seguridad emocional y reconocer que todo ser humano necesita ese respaldo emocional. Segundo, la paciencia y vida emocional, que implica tener tolerancia, ponerse en los zapatos del niño según su edad (3, 4, 12 o 15 años), y validar sus emociones para que se sienta en confianza de expresarlas. Tercero, la comunicación y el diálogo con palabras positivas, hablando con cariño incluso cuando se está irritado o enojado, para que el niño se sienta querido, amado y respetado. Cuarto, la técnica de la mayéutica, que consiste en hacer preguntas reflexivas como “¿por qué te sientes así?”, “¿para qué te hace sentir bien este sentimiento?” para llevar al niño al análisis y la reflexión sobre sus actos y consecuencias.
Tema 3: Manejo del berrinche y prevención del maltrato
El berrinche fue presentado como parte natural del desarrollo infantil y una oportunidad para enseñar habilidades emocionales. Aparece cuando el niño no sabe expresar sus emociones, lo que le irrita o le da coraje. El adulto debe respirar, tener paciencia, escuchar y bajar la voz para que el niño también se calme, evitando que ambos entren en crisis. Es fundamental hablar y comunicar para que el niño entienda por qué está pasando, para qué, cómo y qué se puede solucionar. La ponente advirtió sobre el maltrato, definido como conducta amenazante y destructiva que perjudica el bienestar físico, mental y emocional del menor. Distinguió entre maltrato activo (golpes, violencia física, emocional o psicológica con frases como “eres bien tonto”) y maltrato pasivo (ignorar al niño). Estas formas de maltrato pueden desarrollar enfermedades como trastorno obsesivo compulsivo, fobias, angustia, depresión, ansiedad y pseudo mentiras, afectando el desarrollo hasta la edad adulta.
Tema 4: Herramientas prácticas de mindfulness y regulación emocional
Rita Nayud presentó varias herramientas prácticas basadas en mindfulness. La respiración profunda es fundamental, enseñando al niño a inhalar y exhalar cuando entra en caos porque las cosas no se cumplen como quiere, para que el enojo se vaya calmando. La aceptación de la emoción es crucial: no tiene nada de malo enojarse, estar triste, tener miedo, irritarse o sentir asco; los adultos deben reconocer y aceptar primero sus propias emociones para después enseñárselo al niño. El rincón de la calma es un espacio donde el niño se siente seguro; cuando está enojado, va a su espacio, respira, se controla y luego regresa con los padres para tomar decisiones o reconocer qué pasó. El diario emocional permite escribir síntomas y características de las emociones; para niños pequeños puede usar colores e imágenes (amarillo para alegría, rojo para enojo), mientras que adolescentes escriben para identificar patrones y entender que las emociones son pasajeras.
Tema 5: Límites, flexibilidad y reconocimientos
La ponente abordó la diferencia entre premios y reconocimientos, enfatizando que no siempre deben ser objetos materiales. El juego es fundamental: cuando el adulto juega con el niño, puede entablar conversación y enseñar mediante el ejemplo cómo ganar y perder. El reconocimiento implica escuchar al niño y valorar sus logros o fracasos, darle la palabra delante de los demás como forma de empatizar. Los límites claros no deben confundirse con castigos; se trata de acuerdos: “te doy esto porque hiciste tal situación” o “llegamos a este acuerdo”. La flexibilidad es importante cuando se observan avances: “en ese momento estaba exaltada y te impedí esta situación, pero veo que hay un avance, ¿te parece si llegamos a un acuerdo?” Sin embargo, también es crucial cumplir lo que se dice: “con el dolor de mi corazón, pero dije que esta semana no saldrías, entonces no lo vas a hacer.” La frase clave presentada fue: “Mucho amor + límites claros = seguridad en el adulto”, enfatizando que esta combinación ayuda a que el niño crezca con seguridad en sí mismo.
Tema 6: Consecuencias del maltrato y responsabilidad social
Rita Nayud presentó las graves consecuencias del maltrato en el desarrollo infantil, advirtiendo que puede generar trastornos del comportamiento social, conducta negativa desafiante, delincuencia y otros trastornos de conducta. Mencionó el caso reciente de un joven de 15 años en Michoacán que asesinó a sus maestras, señalando que ya se veían ciertos rasgos de enojo y desafío a la autoridad. Enfatizó que actualmente hay muchas personas que han crecido con resentimiento, coraje, maltrato, humillaciones y palabras hirientes, lo que ha generado que no tengan límites y sientan coraje contra los demás y contra la vida. La ponente subrayó la importancia de enseñar respeto y empatía empezando por los adultos mismos, para después transmitirlo a los hijos y crear una cadena social positiva. Concluyó con un llamado a la responsabilidad: “Antes que nada, ser padre no es una tarea sencilla, implica tiempo y paciencia. Estás creando nuevas personas que van a socializar y combatir lo que está pasando hoy en día. Tenemos la responsabilidad de crear personas de bien, empáticas, seguras y respetuosas. Estos niños son la nueva generación. Ya no queremos más maldad hacia el mundo. Esto depende de nosotros.”
Pasos de acción y tareas
Practicar técnicas de respiración profunda con los hijos cuando se presenten situaciones de enojo o frustración
Implementar un rincón de la calma en casa, diseñado en conjunto con el niño según sus preferencias
Iniciar un diario emocional adaptado a la edad del niño (con colores e imágenes para pequeños, escritura para adolescentes)
Observar y reconocer las propias emociones como adultos antes de corregir a los hijos
Establecer límites claros y cumplir con lo que se dice, siendo flexible cuando se observen cambios positivos
Dedicar tiempo de calidad con los hijos a través del juego y actividades compartidas
Practicar la técnica de la mayéutica haciendo preguntas reflexivas en lugar de imponer soluciones
Considerar terapia psicológica personal para evitar repetir patrones de crianza negativos
Validar las emociones de los hijos sin juzgarlas, enseñándoles que todas las emociones son válidas
Conectar primero con el niño antes de corregir comportamientos
Esta conferencia abordó la importancia de la salud mental de los padres y madres en el proceso de crianza, enfatizando cómo el bienestar emocional de los cuidadores impacta directamente en el desarrollo saludable de niños, niñas y adolescentes. Brenda presentó un recorrido por las diferentes etapas del desarrollo infantil, desde la primera infancia hasta la adolescencia, identificando las necesidades específicas de cada periodo y el rol fundamental que juegan los adultos como figuras de seguridad y acompañamiento. La ponencia destacó que la crianza es un proceso estresante que requiere autocuidado constante, y que no se busca la perfección sino la presencia consciente y el compromiso con el propio bienestar para poder ofrecer una crianza más saludable.
Conceptos clave o teorías
Etapas del desarrollo: Primera infancia (0–5 años), infancia (6–11 años) y adolescencia, cada una con necesidades específicas
Autocuidado como prioridad: Cuidarse a uno mismo para poder cuidar mejor a los hijos
Presencia vs. perfección: Los niños no necesitan padres perfectos, sino padres presentes
Salud mental parental: El estado emocional de los padres afecta directamente la crianza y el desarrollo infantil
Monitoreo emocional: Sistema de semáforo (verde, amarillo, rojo) para identificar el estado de bienestar
Resignificación del trabajo: Cambiar la percepción del trabajo como algo que separa, a algo que aporta valor
Preguntas importantes planteadas
¿Cuál es mi historia de crianza y cómo me sentía en casa cuando era niño/a?
¿Hay cosas que mejoraría, cambiaría o evitaría de mi propia infancia?
¿Cómo eran mis cuidadores y qué tipo de cuidado me ofrecían?
¿Cómo me estoy sintiendo la mayoría de mis días?
¿Cuáles son mis redes de apoyo y a quién puedo acudir cuando necesito ayuda?
¿Qué compromiso me llevo hoy para mejorar la crianza en casa?
Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje
La salud mental de los padres es fundamental para ofrecer una crianza saludable y presente
Cada etapa del desarrollo infantil tiene necesidades específicas que los cuidadores deben conocer y atender
El autocuidado no es egoísmo, sino una necesidad para poder acompañar adecuadamente a los hijos
No podemos cambiar la infancia que tuvimos, pero sí podemos cambiar la infancia que ofrecemos
Los niños necesitan adultos presentes, no perfectos, que les brinden seguridad y validación
El monitoreo emocional constante permite identificar cuándo necesitamos hacer cambios en nuestro bienestar
Pequeños cambios cotidianos pueden generar grandes mejoras en la salud mental y la crianza
El trabajo debe resignificarse como algo positivo que aporta, no como algo que separa de los hijos
Tema 1: Etapas del desarrollo infantil y sus necesidades
Brenda presentó un recorrido detallado por las principales etapas del desarrollo, comenzando con la primera infancia (0–5 años), periodo caracterizado por el descubrimiento del mundo a través de los sentidos y el movimiento. En esta etapa, los niños requieren fundamentalmente seguridad, que se construye a través de la presencia constante de los cuidadores, rutinas predecibles y límites claros que funcionan como formas de cuidado. Las rutinas son especialmente importantes porque ayudan a los niños a predecir lo que viene, facilitando su comprensión del mundo y reduciendo la ansiedad.
La infancia (6–11/12 años) se caracteriza por una mayor independencia y autonomía motriz. Los niños comienzan a tomar decisiones simples, desarrollan el sentido de pertenencia a través de grupos de amigos, y van construyendo su autoconcepto basándose en lo que son capaces de lograr. Durante esta etapa, la demanda académica aumenta y los niños enfrentan retos más complejos en sus relaciones sociales. El papel del adulto es crucial para ofrecer reconocimiento de sus capacidades y ayudarles a desarrollar estrategias de regulación emocional ante el fracaso, el rechazo o las dificultades. La validación se convierte en una necesidad fundamental que los padres deben satisfacer.
La adolescencia representa un periodo crítico marcado por cambios físicos, hormonales y de crecimiento que colocan al joven en una posición intermedia entre la niñez y la adultez. Durante esta etapa se construye la identidad, se busca la separación emocional de los padres, y el sentido de pertenencia a grupos fuera de la familia se vuelve primordial. Los adolescentes buscan independencia y pueden mostrar resistencia a la autoridad parental. Lo que necesitan en esta etapa es escucha activa, respeto, acompañamiento y límites firmes pero flexibles. Es importante que los padres estén preparados para ser cuestionados y mantengan canales de diálogo abiertos, escuchando genuinamente las dudas, miedos y angustias del adolescente en lugar de simplemente dar instrucciones.
Tema 2: Autocuidado y salud mental parental
Brenda utilizó la analogía de las mascarillas de oxígeno en los aviones para ilustrar la importancia del autocuidado: primero debemos colocarnos nuestra propia mascarilla antes de ayudar a otros. Este principio aplica directamente a la crianza: los padres deben cuidar de sí mismos primero para poder acompañar de manera saludable a sus hijos. La crianza es inherentemente estresante, con demandas que varían según cada etapa del desarrollo, y estas exigencias provienen no solo de las necesidades reales de los niños, sino también de las propias creencias, estilos y formas en que los padres fueron criados.
Se identificaron varios factores que afectan la salud psicológica de los padres: la sobrecarga de responsabilidades en un ritmo de vida acelerado, el estrés laboral, las distancias que se recorren diariamente, las situaciones económicas, y en muchos casos, que una sola persona lleve toda la responsabilidad del cuidado y la provisión. La falta de sueño y el cansancio impactan negativamente porque generan irritabilidad y disminuyen el rendimiento. El aislamiento social es otro factor importante, ya que dificulta compartir cómo nos sentimos y puede llevar a recibir comentarios invalidantes. La dificultad para pedir ayuda, los problemas de pareja o trabajo, y los antecedentes personales de ansiedad o depresión también afectan significativamente el bienestar emocional.
Brenda presentó un sistema de semáforo emocional para facilitar el monitoreo del estado de bienestar. El estado “verde” representa condiciones óptimas: actitud positiva, iniciativa, capacidad de disfrutar, interés por compartir y aprender, y empatía hacia los demás. El estado “amarillo” indica señales de alerta: sentimiento de estar estancado, desinterés, aislamiento, confusión sobre las decisiones, insatisfacción personal y miedo. Cuando alguien se encuentra en amarillo durante las últimas dos semanas o un mes, es momento de empezar a hacer cambios: buscar actividades que generen interés y placer, compartir con personas cercanas que aporten bienestar. El estado “rojo” representa una situación más crítica: irritabilidad constante, incapacidad para disfrutar, preocupación excesiva por cosas que quizás no ocurran, sentimiento de desesperanza y aislamiento. Llegar al rojo no significa que todo esté perdido, pero sí requiere atención inmediata y posiblemente ayuda profesional.
Para mejorar la salud mental, Brenda propuso comenzar con cambios pequeños y accesibles: cuidar la higiene del sueño (evitar pantallas antes de dormir, crear un ambiente cómodo para descansar), mantener una alimentación adecuada (consumir suficiente agua y verduras), dedicar tiempo libre para actividades placenteras (aunque sean solo unos minutos), aprender a delegar responsabilidades y tolerar que las cosas no se hagan exactamente como uno quiere, practicar la autocompasión y la gratitud (reconocer el esfuerzo propio y enfocarse en lo que sí se tiene y se puede hacer), realizar ejercicios de respiración antes de reaccionar ante situaciones estresantes, y llevar un monitoreo emocional constante que puede hacerse mediante un diario o aplicaciones del teléfono.
Tema 3: Impacto del estado emocional parental en la crianza
El estado emocional de los padres no solo afecta su propio bienestar, sino que tiene un impacto directo en todos los aspectos de la crianza y el desarrollo de los hijos. Brenda explicó que las emociones no existen de forma aislada, sino que forman parte de un sistema interconectado que incluye cuatro componentes: la emoción misma, la cognición (pensamientos), la conducta (acciones) y las relaciones con otros. Este sistema funciona como un engranaje donde cada elemento afecta a los demás.
Por ejemplo, en un estado de enojo, la emoción es la ira, la cognición puede ser “todo el mundo me hace enojar, nadie me entiende”, la conducta resultante puede ser gritar, aventar puertas, agredir o aislarse, y esto finalmente afecta las relaciones con las personas del entorno. Como nos pensamos, nos sentimos: si comenzamos a pensar que todo está mal, que nada nos gusta, que nadie nos entiende, que no lo estamos haciendo bien, la emoción generará una respuesta de tristeza, enojo, frustración o impotencia. Por eso es fundamental cuidar la salud psicológica, porque no solo impacta cómo nos sentimos individualmente, sino también cómo actuamos y cómo nos relacionamos con nuestros hijos.
Un mensaje central de la conferencia fue que “un adulto regulado cría con mayor calma, un adulto saturado reacciona”. Los niños, niñas y adolescentes se dan cuenta de lo que ocurre con sus padres, perciben cuando mamá o papá no se encuentran bien, y aunque los padres intenten ocultarlo, la interacción cambia. Es importante poder comunicar las emociones de manera apropiada según la edad de los hijos. Con un niño de 5 o 6 años, por ejemplo, no se trata de que entienda completamente la situación, sino de que aprenda que las emociones se nombran, que existen y que son válidas. Hay problemas de adultos que no son responsabilidad de los niños resolver, pero sí se puede compartir de manera simple: “en este momento me siento triste” o “en este momento me siento enojada”.
Brenda enfatizó que los niños no requieren padres perfectos, sino padres presentes. La presencia implica estar disponible emocionalmente, validar sus experiencias, escuchar activamente y ser un lugar de seguridad. Las expectativas irreales de ser padres perfectos con hijos que se porten bien, vayan bien en la escuela y practiquen deportes, generan presión innecesaria. Los padres tienen permiso para no estar bien todo el tiempo, para cometer errores, para tener días difíciles. Lo importante es reconocer estos estados, gestionarlos adecuadamente y mantener la presencia y el compromiso con el bienestar propio y el de los hijos.
Esta sesión de la Escuela para Padres de Amapsi abordó las estrategias para el manejo del tiempo libre en familia, presentada por el Maestro Santiago Torres Reyes, psicólogo con más de 25 años de experiencia en docencia y práctica clínica. La conferencia exploró el concepto del tiempo libre desde diversas perspectivas, incluyendo definiciones de la Real Academia Española, la Organización Mundial de la Salud y el enfoque sistémico de terapia familiar. Se enfatizó que el tiempo libre es aquel que queda tras satisfacer obligaciones personales y que debe ser utilizado de manera consciente y voluntaria para enriquecer las relaciones familiares. El maestro destacó la importancia de la disposición y motivación de los padres para dedicar tiempo de calidad a sus hijos, más allá de la cantidad de tiempo disponible.
Conceptos o teorías clave
Tiempo libre como espacio fuera de obligaciones personales para actividades voluntarias
Ocio dirigido como recurso para el desarrollo personal y social
Tipos de tiempo libre: activo, pasivo, nocivo, lúdico, ecoambiental y creativo
Importancia del vínculo familiar y la estructura jerárquica en la familia
Concepto de calidad versus cantidad en el tiempo dedicado a los hijos
Desarrollo cognitivo según Piaget y la importancia de la creatividad en etapas operacionales
Preguntas importantes planteadas
¿Qué tiempo fuera tengo disponible como padre o madre para dedicar a mis hijos?
¿Tengo la disposición y voluntad para entregarme a actividades recreativas con mi familia?
¿Cómo está el vínculo actual con mis hijos y qué actividades recreativas realizamos juntos?
¿Qué consecuencias psicológicas pueden surgir cuando no manejamos adecuadamente el tiempo libre familiar?
¿Cómo podemos equilibrar las responsabilidades laborales con el tiempo de calidad para la familia?
Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje
El tiempo libre debe ser entendido como un espacio consciente y voluntario para el enriquecimiento personal y familiar
La disposición y motivación de los padres son fundamentales para crear espacios de convivencia significativos
Existen diferentes tipos de tiempo libre que impactan de manera distinta en el desarrollo familiar
La falta de manejo adecuado del tiempo libre puede generar consecuencias psicológicas negativas en niños y adolescentes
Los beneficios del tiempo libre incluyen reducción del estrés, mejora de la comunicación y fortalecimiento de vínculos familiares
Es prioritario que los padres primero se regalen tiempo a sí mismos y como pareja antes de compartir con los hijos
Las actividades recreativas deben ser supervisadas y dirigidas con propósitos claros de enriquecimiento
La calidad del tiempo es más importante que la cantidad de horas dedicadas
Tema 1: Conceptualización del tiempo libre
El Maestro Santiago presentó múltiples definiciones del tiempo libre, comenzando con la perspectiva de la Real Academia Española que lo define como el tiempo que queda tras haber satisfecho todas las necesidades y obligaciones personales. Esta conceptualización establece que el tiempo libre es aquel espacio fuera de las obligaciones laborales, escolares o domésticas donde las personas pueden dedicarse a actividades de su elección. La Organización Mundial de la Salud complementa esta definición al describirlo como actividades voluntarias ajenas a un horario establecido, con el fin de satisfacer intereses propios y disfrutar de ellos. Desde la psicología general, se entiende como el tiempo dispuesto por las personas con cierta libertad, cuando no está vinculado a trabajos profesionales, obligaciones o necesidades.
El enfoque sistémico de terapia familiar aporta una dimensión adicional al englobar todas aquellas actividades recreativas donde los integrantes de la familia pueden entregarse de manera completamente voluntaria. Esta perspectiva enfatiza la importancia de la inclusión de todos los miembros familiares en las actividades recreativas, sin excluir a ningún integrante por comportamientos o características particulares. El maestro cuestionó repetidamente a los asistentes sobre su disposición real para dedicar tiempo a sus hijos, destacando que la disposición implica motivación y voluntad consciente.
Un aspecto fundamental abordado fue la resignificación del concepto de ocio. Contrario a la creencia popular de que “el ocio es la madre de todos los vicios”, el maestro presentó investigaciones de Lazcano y Salazar que demuestran que el ocio bien conducido y supervisado es un área fundamental de la experiencia humana que favorece el desarrollo personal, social y económico. El ocio se convierte en un recurso importante para la calidad de vida cuando los padres supervisan las actividades de sus hijos, están pendientes de cómo hablan, se expresan y conviven con otros. Esta supervisión consciente transforma el ocio en una herramienta de desarrollo integral.
Tema 2: Tipos de tiempo libre y sus características
El Maestro Santiago presentó una clasificación detallada de seis tipos de tiempo libre, cada uno con características y consecuencias específicas para el desarrollo familiar. El tiempo activo se define como aquel que las personas dedican a realizar actividades que enriquecen su persona, donde al término de la actividad se puede evaluar si hubo un enriquecimiento significativo mediante preguntas reflexivas a los hijos sobre cómo se sintieron, qué pensaron y qué disfrutaron. Este tipo de tiempo requiere una conclusión consciente y retroalimentación familiar para verificar que efectivamente hubo un enriquecimiento mutuo.
El tiempo pasivo representa aquellas actividades que no producen ningún tipo de enriquecimiento personal, comparado coloquialmente con “echar la hueva”. Este tipo de tiempo puede ocurrir cuando los padres están físicamente presentes pero mentalmente ausentes, como cuando pasan tiempo en el celular mientras los hijos los observan. Aunque los padres merecen tiempo para sí mismos, es importante ubicar estos tiempos para no caer en la sensación de haber perdido el tiempo o de que la actividad no fue enriquecedora. El tiempo nocivo hace referencia a acciones dañinas donde la persona puede no ser consciente del daño que se causa, pero la sociedad no ve estas prácticas como positivas, ejemplificado con el consumo de alcohol frente a los hijos.
El tiempo lúdico se refiere al modo en que las personas se divierten y juegan en una comunidad, relacionado con espacios recreativos. El maestro hizo un contraste nostálgico con los juegos tradicionales de la infancia como las escondidas, el bote aventado, las canicas, el trompo, el yoyo, el balero, el resorte y brincar la cuerda, actividades que promovían movimiento y libertad. Enfatizó la importancia de rescatar estos juegos tradicionales y enseñarlos a los hijos, dibujando con gis en el patio, brincando la cuerda, o jugando juegos de mesa como serpientes y escaleras, la oca, el dominó o el lince. El tiempo ecoambiental se manifiesta en actividades de fin de semana relacionadas con el cuidado del entorno natural, como plantar un arbolito, arreglar el jardín o enseñar a los hijos a trasplantar plantas, desarrollando conciencia ecológica.
Finalmente, el tiempo creativo hace alusión a un disfrute más razonado, ligado a procesos de reflexión que estimulan y desarrollan la creatividad, innovación y originalidad. Ejemplos incluyen cocinar juntos con conciencia sobre higiene y cuidado de alimentos, dibujar, jugar con plastilina o tierra, permitiendo que los niños echen a volar su imaginación. El maestro citó a Jean Piaget sobre la importancia de la creatividad en el periodo preoperacional y de operaciones concretas, enfatizando que los padres deben dar apertura a esta originalidad e imaginación infantil.
Tema 3: Beneficios psicológicos del tiempo libre
El Maestro Santiago presentó una lista comprehensiva de beneficios psicológicos derivados del manejo adecuado del tiempo libre. Un breve tiempo de inactividad permite al cerebro consolidarse y organizarse, liberándolo del cortisol generado por el estrés diario. El cerebro es descrito como un “bebedor de cortisol” que necesita momentos de relajación para funcionar óptimamente. Este descanso permite reponer energías y adquirir una nueva perspectiva cuando se retoman las actividades habituales, permitiendo realizarlas con más ganas, entusiasmo, ánimo y motivación.
Entre los beneficios específicos se encuentra la práctica de deportes para mejorar la forma física, escuchar música para mejorar la concentración (especialmente música clásica que despierta la creación e innovación según matemáticos citados), y cocinar para tener una salida creativa y mejorar habilidades culinarias. La reducción del estrés es uno de los beneficios más importantes para los adultos, existiendo técnicas de afrontamiento e inoculación del estrés que pueden implementarse. El tiempo libre mejora significativamente la comunicación familiar, aumenta la concentración y promueve el desarrollo de la creatividad en los hijos.
Un beneficio crucial es la concentración en el aquí y el ahora, que permite controlar pensamientos y emociones, facilitando elegir cómo reaccionar ante situaciones difíciles y tomar decisiones tranquilamente, no “con la cabeza caliente” como decía la abuelita. El tiempo libre permite ser más conscientes del entorno, prestar atención a las personas y cosas que nos rodean, y ayuda a construir relaciones más sólidas. El maestro enfatizó la importancia de preguntarse cómo está la relación con cada hijo, reconociendo que la relación con papá y con mamá no es la misma. Finalmente, el tiempo libre nos ayuda a ser más productivos en tareas específicas, siendo menos probable que nos distraigamos, lo que conduce a mayor eficiencia y mejores resultados.
Tema 4: Consecuencias psicológicas de la falta de tiempo libre
El Maestro Santiago advirtió sobre las graves consecuencias psicológicas que surgen cuando las familias no manejan adecuadamente el tiempo libre, viviendo bajo estrés y ansiedad desadaptativa constantes. Una consecuencia principal es la dificultad en el desarrollo de la imaginación e improvisación debido a una “agenda de tiempo completo”. Esta situación se ejemplifica con niños que salen de la escuela y son llevados secuencialmente a natación, lectura, gimnasia, canto, guitarra, luego a bañarse, hacer tarea y dormir, para repetir el ciclo al día siguiente. Durante las vacaciones de verano, la agenda permanece llena con regularizaciones y actividades múltiples, sin tiempo para que el niño simplemente juegue y disfrute sus vacaciones.
Esta sobrecarga genera que todo deba cumplirse por inercia, sin espacio para la creatividad, llevando a los padres a intentar convertir a sus hijos en “Superman” o “Mujer Maravilla”, niños “todólogos” que hacen de todo. El maestro explicó que los niños parecen “remolinos” porque necesitan liberar la situación emocional acumulada por el estrés. Los cambios en el estado de ánimo son evidentes, con niños que presentan humor diferente constantemente, agotamiento, estrés y ansiedad desadaptativa que puede agravarse con el tiempo hasta convertirse en ansiedad generalizada o trastornos de ansiedad.
Las habilidades sociales comienzan a disminuir cuando los niños pasan todo el tiempo con dispositivos electrónicos o Xbox, perdiendo la capacidad de convivir adecuadamente. Se observa aislamiento del grupo y falta de integración social. No hay espacio para la toma de decisiones ni la solución de problemas, habilidades fundamentales para el desarrollo. Se pierde la posibilidad de compartir actividades en familia, y los niños no saben cómo integrarse en actividades grupales. Finalmente, se puede observar un debilitamiento en la estructura familiar (cómo está conformada la jerarquía de papá, mamá, hermanos) y en el vínculo familiar, donde los hijos pueden percibir a los padres como “el ogro y la bruja del cuento” mientras ven a los abuelos como “la princesita y el príncipe”, obedeciendo a los abuelos pero no a los padres.
Tema 5: Estrategias y recomendaciones prácticas
El Maestro Santiago presentó estrategias concretas que no son “recetas de cocina” pero sí orientaciones psicológicas prácticas para implementar el tiempo libre familiar. La primera estrategia fundamental es regalarse unos minutos al día para fortalecer el amor propio, enfatizando que los padres deben primero tener amor por sí mismos para poder sentir y transmitir amor a sus hijos. Aunque los padres naturalmente aman a sus hijos, necesitan primero dedicarse tiempo a sí mismos. Igualmente importante es pasar tiempo con la pareja, sugiriendo “escapaditas de novios” como ir a los taquitos de la esquina solos, antes de estar con los hijos. La secuencia es clara: primero tiempo para uno mismo, luego tiempo como pareja, y finalmente tiempo con los hijos.
La segunda estrategia implica modificar hábitos y rutinas, generando cambios que mejoren el día a día para reflejarlo con la pareja y la familia. El maestro reconoció que esto es un proceso que requiere reconocer “sí, la estoy regando” y tener disposición para cambiar. Estos pequeños cambios permiten mejorar y disfrutar todas las etapas de vida de los hijos: niñez, primera, segunda y tercera infancia, pubertad, adolescencia y juventud. La tercera estrategia consiste en descubrir las propias pasiones y hobbies como padres, invitando a los hijos a compartir estas pasiones, mientras también se descubren los hobbies de los hijos. Es importante que los hijos conozcan qué les gusta a sus padres, promoviendo el descubrimiento mutuo como familia.
Animarse a realizar actividades que se disfrutan y compartirlas es otra estrategia clave. El maestro sugirió encontrar “el elemento” como Mary Poppins, convirtiendo incluso el quehacer doméstico en actividad lúdica poniendo música que todos disfruten por turnos. Propuso juegos creativos como poner en una bolsa papelitos con las áreas de la casa (recámara, cocina, baño, sala, patio) y que los niños saquen papelitos para determinar qué actividades hacer ese día, convirtiéndolo en juego con posibles premios o permisos. Elegir una opción que se disfrute y convertirla en prioridad, compartiéndola con la pareja o familia, como un día de campo planeado en votación familiar. Finalmente, no olvidar planificar el tiempo de ocio en compañía de la pareja o familia para eliminar o reducir el estrés, como planear actividades para vacaciones de Semana Santa en parques, cabañas o balnearios.
Tema 6: Alternativas profesionales y conclusiones
El Maestro Santiago presentó alternativas profesionales para familias que, después de intentar implementar las estrategias sugeridas, aún experimentan niveles altos de estrés, falta de comunicación familiar o sienten que “se están tronando los deditos”. Estas alternativas incluyen orientación psicológica como primer paso, donde el profesional determinará qué tipo de intervención es necesaria. La psicoterapia individual puede ser necesaria cuando un padre o madre necesita trabajar aspectos personales que impiden la apertura al tiempo libre, explorando qué está sucediendo internamente que bloquea esta disposición.
La psicoterapia de pareja se recomienda cuando los problemas entre los padres están afectando a los hijos y obstaculizando el tiempo libre familiar. La psicoterapia infantil es una opción cuando los niños “se están saliendo del huacal” y necesitan apoyo profesional específico. Finalmente, la terapia familiar aborda la dinámica completa del sistema familiar cuando todos los miembros necesitan trabajar juntos. El maestro enfatizó que antes de recurrir a estas alternativas profesionales, las familias deben revisar y aplicar las estrategias del “qué hacer” presentadas, ya que estas abrirán el panorama de posibilidades.
En sus conclusiones, el Maestro Santiago enfatizó que sí es posible disponerse al tiempo libre familiar si hay disposición genuina, que implica tener ganas y hambre de estar con los hijos. Reconoció que esto es un proceso que requiere esfuerzo, especialmente cuando hay cansancio, pero recordó que los hijos crecen pronto y la infancia se va rápidamente. Después ya no habrá tiempo porque los hijos estarán en sus propios tiempos. Instó a aprovechar el tiempo actual para vivir todas las etapas con los hijos: niñez, pubertad, adolescencia y juventud. Sugirió hacer “una rica cenita o comidita” dentro de casa como espacio de recreación familiar. Concluyó que la vida de papá y mamá es mucho más que el trabajo y las responsabilidades, y que regalar presencia a los hijos es una forma de amarlos profundamente. La reflexión final invitó a pensar “cómo queremos que nos recuerden” nuestros hijos, y que todo comienza con voluntad y propósito.
Esta conferencia abordó el tema de las competencias parentales, presentada por la psicóloga María Fernanda Nava Zamora como parte de la escuela para padres de Amapsi. La ponente explicó que las competencias parentales son el conjunto de conocimientos, capacidades, disposiciones y habilidades que tienen los padres, madres o adultos responsables para ejercer la crianza con el fin de cuidar, educar y formar a niños, niñas y adolescentes.
Conceptos clave
Las competencias parentales se dividen en: vinculares (apego), protectoras (cuidado), formativas (educación) y reflexivas (autoevaluación)
Existen dos tipos de parentalidad: biológica y social, siendo esta última la que se desarrolla con el tiempo
Las competencias parentales no son innatas, sino que se aprenden, desarrollan y practican
Estas competencias evolucionan según la etapa de desarrollo del niño o adolescente
Preguntas importantes
¿Cómo pueden los abuelos que son cuidadores desarrollar competencias parentales efectivas?
¿Cómo manejar las diferencias entre los estilos de crianza de padres y abuelos?
¿Cómo adaptar las competencias parentales a las diferentes edades de los hijos?
¿Cómo equilibrar el uso de la tecnología con una comunicación familiar efectiva?
Competencias parentales y su importancia
Las competencias parentales son el conjunto de conocimientos, capacidades y habilidades que permiten a los padres, madres o cuidadores ejercer adecuadamente su rol en la crianza. La psicóloga María Fernanda explicó que estas competencias no vienen automáticamente con la procreación de un hijo (parentalidad biológica), sino que se desarrollan con el tiempo (parentalidad social).
Un aspecto fundamental es que estas competencias no son estáticas, sino que evolucionan según la etapa de desarrollo del niño. No es lo mismo criar a un bebé que a un adolescente, por lo que los padres deben adaptarse constantemente. Además, muchas de estas competencias se basan en modelos aprendidos durante nuestra propia infancia, aunque siempre existe la posibilidad de modificarlos y mejorarlos.
Las competencias parentales se dividen en cuatro categorías principales:
Competencias vinculares: Relacionadas con el apego y el desarrollo socioemocional. Incluyen la capacidad de mostrar afecto, validar emociones, escuchar activamente y sintonizar emocionalmente con los hijos.
Competencias formativas: Dirigidas a favorecer el desarrollo, aprendizaje y socialización. Incluyen establecer rutinas, horarios, reglas claras y explicar el porqué de las normas.
Competencias protectoras: Enfocadas en el cuidado físico y emocional. Abarcan desde la alimentación y salud física hasta la protección emocional y la educación sexual.
Competencias reflexivas: Implican la capacidad de los padres para autoevaluarse, monitorear su desempeño y reflexionar sobre su rol parental.
Desarrollo de competencias parentales
Las competencias parentales pueden fomentarse de diversas maneras. La ponente destacó la importancia de las muestras de afecto, los diálogos formativos, la organización de momentos exclusivos para compartir en familia y la reflexión sobre cómo las acciones y emociones de los padres impactan en el desarrollo de los hijos.
Un punto importante es la comunicación efectiva. María Fernanda mencionó la necesidad de escuchar realmente a los hijos, no solo físicamente sino “con los ojos”, prestando total atención. Esto implica dejar de lado distracciones como los teléfonos celulares durante estos momentos de conexión.
También se abordó la importancia de validar las emociones de los niños. En lugar de decirles “no llores” o “no te enojes”, es más efectivo ayudarles a regular sus emociones, reconociendo que todas las emociones son válidas, aunque debamos controlar las acciones derivadas de ellas.
La ponente enfatizó que las competencias parentales tienen un impacto directo en el desarrollo presente y futuro de los hijos. Lo que aprendan en su infancia y adolescencia les servirá para toda la vida, influyendo en su capacidad para comunicarse, resolver conflictos y desarrollar resiliencia.
Conclusiones y reflexiones finales
La psicóloga María Fernanda concluyó destacando que las competencias parentales siempre pueden aprenderse y desarrollarse. Gracias a la plasticidad cerebral, todos tenemos la capacidad de adaptarnos, cambiar y mejorar nuestras habilidades como padres.
Es importante que los padres reflexionen constantemente sobre su rol, evaluando qué aspectos de su crianza funcionan y cuáles podrían mejorar. No se trata de ser perfectos, sino de estar dispuestos a aprender y adaptarse a las necesidades cambiantes de los hijos en cada etapa de su desarrollo.
La ponente también destacó la importancia de la comunicación familiar y el establecimiento de reglas claras y consistentes, especialmente cuando hay varios adultos involucrados en la crianza (como padres y abuelos).
Finalmente, se enfatizó que el objetivo de desarrollar competencias parentales es garantizar el bienestar físico y emocional de los niños, niñas y adolescentes, preparándolos para ser adultos saludables, resilientes y capaces de establecer relaciones positivas.
Esta conferencia presentó el concepto del “cuento mayéutico” como herramienta educativa para ayudar a los niños a desarrollar razonamiento y comportamientos positivos. El Dr. Marco Eduardo Murueta Reyes explicó cómo los cuentos pueden ser utilizados para enseñar lecciones importantes sin necesidad de recurrir a castigos, promoviendo así una “sociedad del afecto”.
Conceptos clave
La mayéutica: técnica socrática de preguntas sistemáticas para ayudar a razonar y descubrir conocimiento
Cuento mayéutico: narrativa creada específicamente para abordar comportamientos problemáticos en niños
Sociedad del afecto: propuesta educativa que rechaza el castigo y promueve el razonamiento y la libertad responsable
Personajes contrastantes: uso de personajes con comportamientos opuestos para mostrar consecuencias naturales
Preguntas importantes planteadas
¿Cómo educar sin castigos?
¿Cómo ayudar a los niños a razonar sobre sus comportamientos?
¿Qué hacer con niños retadores o “emperadores”?
¿Cómo adaptar los cuentos mayéuticos a diferentes edades y situaciones?
Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje
La educación tradicional occidental se ha basado en el castigo, pero este enfoque genera miedo y rebeldía en lugar de comprensión y colaboración.
La mayéutica verbal (para niños de 4 años en adelante) utiliza cuatro preguntas guía: qué ocurrió, qué opinas de lo que hiciste, qué propones hacer, y un desafío para la mentalización.
El cuento mayéutico (especialmente útil para niños de 1 a 4 años) utiliza personajes con nombres chistosos que representan diferentes comportamientos y muestra las consecuencias naturales de cada uno.
Los elementos clave para un cuento mayéutico efectivo incluyen: fantasía, misterio, cambios emocionales, sorpresa y magia.
La narración debe ser descriptiva y amena para mantener la atención de los niños.
Tema 1: La Mayéutica como Alternativa al Castigo
La mayéutica, término derivado del griego que significa “el arte de hacer parir”, fue adaptada por Sócrates como método para ayudar a las personas a descubrir conocimiento a través de preguntas sistemáticas. El Dr. Murueta explicó que esta técnica puede aplicarse en la educación infantil como alternativa al castigo tradicional.
El enfoque mayéutico se basa en cuatro preguntas guía: 1) ¿Qué ocurre o qué ocurrió? — escuchar con calma la versión completa del niño; 2) ¿Qué opinas de lo que hiciste? — ayudar al niño a reconocer las consecuencias de sus acciones; 3) ¿Qué propones o podrías hacer? — permitir que el niño genere sus propias soluciones; y 4) Un desafío que favorece la mentalización — preguntas como “¿te vas a acordar?” o “¿podrás lograrlo?” que refuerzan el compromiso.
El Dr. Murueta compartió ejemplos prácticos, como el caso de un niño que no quería hacer la tarea. En lugar de obligarlo, mediante preguntas sobre las consecuencias de no hacerla, el niño llegó por sí mismo a la conclusión de que debía realizarla en ese momento.
Tema 2: El Cuento Mayéutico como Herramienta Educativa
El cuento mayéutico es una narrativa especialmente diseñada para ayudar a los niños a comprender las consecuencias de sus acciones y desarrollar comportamientos positivos. Es particularmente útil para niños entre 1 y 4 años, aunque puede adaptarse para cualquier edad.
La estructura básica incluye personajes con nombres chistosos que representan diferentes comportamientos (por ejemplo, “Emperadorcinio” para un niño mandón, “Tranquilino” para uno sereno, “Colaboradorcín” para uno cooperativo). El cuento muestra las consecuencias naturales de cada comportamiento: los personajes con comportamientos negativos enfrentan dificultades, mientras que los que tienen comportamientos positivos obtienen mejores resultados.
El Dr. Murueta narró un ejemplo completo sobre “Emperadorcinio”, un niño que quería que todos hicieran lo que él ordenaba. A través del cuento, se mostró cómo este comportamiento le generaba rechazo de sus compañeros y cómo, al observar a otros niños con comportamientos más positivos, decidió cambiar.
Tema 3: Aplicación Práctica de los Cuentos Mayéuticos
Para crear un cuento mayéutico efectivo, el Dr. Murueta recomendó incluir varios elementos clave: fantasía (como palabras mágicas), misterio (incertidumbre sobre lo que pasará), cambios emocionales, sorpresa y magia. La narración debe ser descriptiva y amena para mantener la atención de los niños.
El ponente enfatizó que no es necesario tener la historia completa planeada de antemano; se puede ir construyendo sobre la marcha. Lo importante es comenzar con la decisión de contar un cuento y permitir que la narrativa fluya, asegurándose de llegar a una resolución positiva para todos los personajes.
Los cuentos pueden adaptarse a diversas situaciones problemáticas: niños que no quieren comer, que no quieren ser inyectados, que no colaboran en casa, que rompen cosas, o que son desorganizados. La clave está en personalizar la historia para abordar el comportamiento específico que se quiere modificar.
Esta sesión de escuela para padres, presentada por Manuela Garay Apolinar, se centró en el tema “Mi casa, un lugar seguro”. La ponente compartió información sobre los factores de riesgo que enfrentan los niños, niñas y adolescentes, destacando la importancia de crear hogares seguros. La presentación incluyó datos sobre violencia infantil, abuso sexual y negligencia, así como recomendaciones para proteger a los menores tanto en el entorno físico como digital.
Conceptos clave
Adultocentrismo: Creencia de que los adultos son socialmente superiores a los infantes y adolescentes
Vulnerabilidad infantil: Todos los niños son vulnerables por su condición de desarrollo
Buen trato: Acciones positivas que contrarrestan el maltrato y generan seguridad
Diferencia entre casa (espacio físico) y hogar (espacio de convivencia y seguridad emocional)
Preguntas importantes
¿Es nuestra casa realmente un lugar seguro para los niños?
¿Cómo podemos proteger a los menores en entornos virtuales?
¿De qué manera nuestras propias experiencias infantiles influyen en cómo tratamos a los niños?
Puntos clave y objetivos de aprendizaje
Los niños y adolescentes son inherentemente vulnerables y dependen de los adultos para su bienestar y protección.
La mayoría de los abusos contra menores ocurren en el hogar y son perpetrados por familiares o personas conocidas.
El adultocentrismo constituye la base de muchas violencias contra niños y adolescentes al establecer una relación asimétrica e injusta.
El maltrato incluye violencia física, emocional, negligencia y abuso sexual, todos con graves consecuencias para el desarrollo.
Crear un hogar seguro requiere tiempo de calidad, comunicación abierta y responsabilidades compartidas.
Los entornos virtuales presentan nuevos riesgos que requieren supervisión y acompañamiento adulto.
Tema 1: Factores de riesgo para la infancia
Los niños, niñas y adolescentes enfrentan diversos factores de riesgo independientemente de su entorno social. Su condición de desarrollo los hace inherentemente vulnerables, requiriendo protección y acompañamiento adulto. Entre los principales factores de riesgo se encuentran el adultocentrismo (la creencia de que los adultos son superiores), la vulnerabilidad socioeconómica, padres con adicciones, enfermedades, carencias afectivas y discriminación por identidad de género u orientación sexual.
La ponente destacó que estas vulnerabilidades se agravan cuando los adultos se niegan a reconocerlas o no cuentan con recursos para atenderlas. Contrario a la creencia popular de que la seguridad consiste en cerrar puertas y evitar lugares peligrosos, muchas veces la amenaza puede estar dentro del propio hogar. Según datos de UNICEF, alrededor de 400 millones de niños menores de 5 años sufren maltrato físico y psicológico en sus hogares, y uno de cada cuatro cuidadores considera necesario el castigo corporal.
Tema 2: Tipos de violencia y maltrato infantil
El maltrato infantil incluye diversas formas de violencia que dañan la integridad física, mental, emocional o social de los menores. La ponente explicó los diferentes tipos: maltrato físico (acciones no accidentales que provocan daño), abandono físico (desatención de necesidades básicas), maltrato emocional (hostilidad verbal, burlas, críticas) y abuso sexual.
Un dato alarmante presentado fue que la vivienda es el lugar donde ocurre con mayor frecuencia el abuso sexual: 75.2% en el caso de las niñas y 68% en el caso de los niños. Siete de cada diez agresores en México son familiares, principalmente tíos y primos. La ponente explicó que estas violencias se basan en relaciones de poder donde el adulto demuestra su supuesta superioridad frente al menor.
También abordó el abuso entre pares, aclarando que cuando un menor realiza prácticas abusivas contra otro, no debe ser etiquetado como “abusador” pues generalmente replica algo que vivió y no logró procesar. En estos casos, ambos menores necesitan atención psicológica y emocional.
Tema 3: Creando hogares seguros
La ponente destacó la diferencia entre “casa” (espacio físico) y “hogar” (lugar donde uno se siente amado, protegido y libre). Para convertir una casa en un hogar seguro, recomendó varias estrategias:
Establecer tiempos de convivencia familiar, especialmente durante las comidas, lo cual disminuye significativamente la vulnerabilidad de los niños.
Compartir responsabilidades en el cuidado del hogar, involucrando a todos los miembros según su edad.
Construir relaciones de confianza mediante la escucha empática y el interés genuino en las actividades de los menores.
Establecer normas claras sobre el uso de dispositivos electrónicos y supervisar las actividades en línea.
Para proteger a los niños en entornos virtuales como videojuegos, la ponente compartió diez recomendaciones del Centro Internacional para Niños Desaparecidos y Explotados, incluyendo: construir relaciones de confianza, brindar apoyo y escucha empática, definir normas sobre el uso de dispositivos, establecer horarios y lugares específicos, enseñar la importancia de no compartir información personal, fomentar la denuncia y promover actividades fuera de línea.
La sesión concluyó con un ejercicio de visualización para conectar con el “niño interior”, invitando a los participantes a recordar momentos felices de su infancia y reflexionar sobre cómo pueden brindar a los niños actuales el amor y la protección que merecen.