Prólogo

Desde la fundación de la Psicología, los psicólogos han tenido interés cada vez mayor en el desarrollo de instrumentos que pudieran medir las cuestiones relacionadas con su disciplina en las áreas de investigación y de aplicación. Por ejemplo, en el área clínica, muchas de las cuestiones a las que los psicólogos se dedican se relacionan con curar trastornos. Para saber si éstos han sido curados, una buena manera de determinarlo es medir cómo estaba el sujeto antes de que se interviniera y cómo se encuentra después de la intervención. Este es un ejemplo de por qué la medición en esta área es importante. Otro ejemplo es poder determinar de alguna manera más imparcial y exacta la forma en que las personas van conociendo aquello que desconocen, en qué grado van desarrollándose como deben de desarrollarse y haciendo lo que les corresponde hacer dependiendo de su edad, de su sexo, de la actividad que estén realizando, etcétera.

Cuando nosotros los psicólogos atendemos a las personas, en realidad estamos investigando qué les pasa, por qué les pasa, cuándo les pasa, con quién les pasa; si les hace bien, les hace daño, les agrada les desagrada, y también tenemos que determinar que si las instrucciones que nosotros les damos como psicólogos causan una mejora, o no, de lo que tenían, cuando eso que tenían era inadecuado, peligroso para su bienestar, o si lo que se les dijo que hicieran o dejaran de hacer les ayuda a estar mejor. Para eso en nuestra ciencia, en Psicología, se tiene que medir de alguna manera si el individuo ya cambió, si ya mejoró o empeoró y en qué sentido.

Por ello los psicólogos vieron en algún momento la necesidad de desarrollar una metodología adecuada para elaborar instrumentos que sirvieran para poder obtener esta información de manera correcta, adecuada, pertinente y segura; lo más cercana a la realidad posible, lo más exacta. De esta manera, se puede tomar decisiones para determinar de qué manera se debería intervenir con cada uno de sus pacientes o sus sujetos y evaluar correctamente los resultados obtenidos de la intervención.

A lo largo de la historia, y hasta hace 40 o 50 años, era muy difícil pensar que las cuestiones psicológicas se podían medir -identidad de grupo, conducta, cogniciones. Normalmente se pensaba que el psicólogo era una especie de psiquiatra con el que uno iba a hablar. Sin embargo, hubo un momento en que los psicólogos decidieron que debería haber formas de establecer si lo que le estaba sucediendo, lo que estaba pensando, lo que creía, lo que sentía el sujeto era lo normal o era muy débil, excesivo o deficiente y pudiera ser algo no sano; Para eso es que surgen los diferentes modelos de medición y lo que se ve en este libro son las diferentes maneras de desarrollar pruebas para evaluar esas variables que el psicólogo considera pertinentes, para poder decidir cuál es la mejor forma de acercarse a los pacientes y tratar de ayudarlos a que mejoren su problemática en cada una de esas cuestiones

Para ello se requieren instrumentos, que en muchas ocasiones han sido llamados pruebas o tests. Estas pruebas o tests no son tan fáciles de desarrollar como se pudiera uno imaginar. Cada una de esas pruebas o tests pueden aplicarse de formas muy variadas, y pueden tener diferentes tipos de preguntas, así como diferentes tipos de respuestas. Por esto, para aplicar cada instrumento, se necesita seguir ciertas reglas que aseguren que la medición que se hace es correcta, válida y exacta.

Este tipo de características no es fácil obtenerlas porque, en primer lugar, se están midiendo cuestiones que no son tangibles sino sólo sensibles; son escuchables de la voz del sujeto o visibles, pero no tangibles. En segundo lugar, porque muchas de las cosas o aspectos que se miden son desviaciones, fallas, faltas o exageraciones de la expresión emocional, intelectual, conductual y no necesariamente son aceptables o reconocibles para los sujetos. Sí se puede preguntar, pero el sujeto puede contestar lo que él cree que yo quiero oír, o puedo hacerle una prueba y ver cómo la contesta. Al contestar una prueba, el sujeto puede fingir las respuestas si al hacerlo siente pena o vergüenza lo cual distorsiona sus respuestas. Por eso tiene uno que conocer diferentes modelos para asegurar que los sujetos no finjan las respuestas y que conteste en realidad lo que le está pasando.

La medición es un intento de hacer una observación objetiva: de que yo como psicóloga atendiendo a alguien, no perciba una cosa porque amanecí enojada, triste, adolorida o enferma, pero que, si me sintiera bien, y que si estuviera yo de buen humor llegara a otra conclusión a partir de los mismos datos. En este texto también tratamos de hacer esa diferencia al discutir los modelos de medición

La elaboración de las escalas de medición -por ejemplo, las de opinión-, incluye diferentes métodos. Uno de ellos es el diferencial semántico, que nos permite abordar la población y las respuestas que de ellas emanan en una forma más neutral para poder identificar las respuestas del respondiente con mayor claridad. De esta manera, a partir del uso de un test válido y confiable se dispone de la información necesaria para guiar la intervención o para realizar un diagnóstico adecuado para ayudar al paciente.

El texto que les presento pretende hacer visibles varias posibles maneras de lograrlo, diferentes modelos de medición basados en diferentes teorías. El objetivo es que, siguiendo lo que está escrito en este libro, se pueda desarrollar instrumentos que van a poder medir variables psicológicas con cuidado, de manera que reflejen lo que está sucediendo de una manera correcta y adecuada. También se pretende delinear reglas para llevar a cabo el proceso investigativo desde el inicio hasta el final con un resultado pertinente de acuerdo con las técnicas empleadas para su estudio.

Este trabajo es el resultado de la investigación misma y del conocimiento de las áreas de investigación y de metodología de las áreas de investigación y de la metodología de las ciencias sociales, su contenido servirá como material didáctico para llevar a cabo clases a nivel licenciatura incluso de posgrado.

También se presenta una guía para elaborar el producto final del proceso: la elaboración del reporte final de investigación, el cual puede contener los elementos para que el estudioso de las ciencias sociales y de la psicología lleve a cabo un reporte para la finalidad para la cual se le ha solicitado y el interés que ha tenido para llevarlo a cabo, como la elaboración de una tesis, el trabajo final de investigación o la incorporación para un artículo científico. De esta manera, el estudioso en realizar este tipo de análisis y evaluaciones puede disponer de diferentes modelos, diferentes estrategias para obtener datos más específicos, válidos y confiables, y más adecuados a las preguntas que está haciendo.

Quiero agradecer especialmente a la Dra. Raquel del Socorro Guillén por su tenacidad para realizar esta obra y al Prof. Feliz Ramos Salamanca por su destacada participación.

Lucy María Reidl Martínez
Ciudad de México, enero 2020